
En Europa y España especialmente, agosto es casi sagrado. Las empresas operan a medio gas, la toma de decisiones se ralentiza y hasta los ministerios y los bancos centrales funcionan con equipos reducidos. Sin embargo, esta calma estacional puede resultar engañosa. La historia nos recuerda que agosto ha sido repetidamente un período de alto riesgo tanto para las empresas como para los mercados financieros.
Muchas de las perturbaciones financieras más significativas de este mes han tenido un fuerte componente cambiario 
En Europa y España especialmente, agosto es casi sagrado. Las empresas operan a medio gas, la toma de decisiones se ralentiza y hasta los ministerios y los bancos centrales funcionan con equipos reducidos. Sin embargo, esta calma estacional puede resultar engañosa. La historia nos recuerda que agosto ha sido repetidamente un período de alto riesgo tanto para las empresas como para los mercados financieros.
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