Es una serie francesa de 2016 que ahora se programa en Netflix. Creada por Hamid Hlioua su simple título, Cannabis, deja claro el tema que trata: la producción de marihuana, su venta, el consumo y las consecuencias de todo ello.
Los expertos, incluso el sentido común, recomiendan que toda ficción debe tener un comienzo impactante con el fin de conseguir la atención del espectador o del lector. La serie de Hlioua cumple la recomendación
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Los expertos, incluso el sentido común, recomiendan que toda ficción debe tener un comienzo impactante con el fin de conseguir la atención del espectador o del lector. La serie de Hlioua cumple la recomendación


Es una serie francesa de 2016 que ahora se programa en Netflix. Creada por Hamid Hlioua su simple título, Cannabis, deja claro el tema que trata: la producción de marihuana, su venta, el consumo y las consecuencias de todo ello.
Y conviene aportar un dato de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA) para comprender mejor la situación y las tensiones que genera el negocio: se calcula que el tráfico de cannabis en Europa mueve entre 11.400 y 11.600 millones de euros anuales.
Los expertos, incluso el sentido común, recomiendan que toda ficción debe tener un comienzo impactante con el fin de conseguir la atención del espectador o del lector. La serie de Hlioua cumple la recomendación: un pesquero procedente de Marruecos es atracado frente a la costa española y alguien roba su gran cargamento de marihuana. El problema es que dicho cargamento era de un importante y cruel narcotraficante, el Feo, un excelente Pedro Casablanc, casualmente afincado en la ficción en Marbella, la localidad malagueña que tanto juego ha dado a la prensa del corazón y a las páginas de sucesos desde Gil y Gil y la Pantoja. Nada se deja al azar en la industria audiovisual.
El tráfico de cannabis tiene tres lugares esenciales en la trama: Marruecos, la costa del sur de España y las afueras de París, añádanle alguna historia de amor, dos o tres asesinatos, unos cuantos tipos malencarados y el resultado son seis capítulos de una primera temporada que se ve con interés.
Pero en fin… siempre nos quedará Japón si lo que se busca son tramas impactantes como es el caso de El rostro de la venganza. No se pierdan la sinopsis que ofrece Movistar Plus: “Tras cuatro años en coma, Nozomi despierta y descubre que su hijo ha muerto y su marido se casó”. El accidente que sufrió cuando estaba embarazada fue provocado y busca venganza. No se puede insinuar más en menos.
Naturalmente, para buscar venganza hay que acercarse a quienes intuye que son los responsables de su desgracia y, como el accidente necesitó reconstrucción facial, nada le impide entrar a trabajar en la casa de la que ocupó su lugar en la relación sentimental. Entra pues al servicio de los Mido bajo una identidad falsa para ponerse al servicio de la familia. El dramón está servido y su director, Okamoto Koichi, lo narrará con sobria eficacia.
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