Se estrena el circuito de Madring para la Fórmula 1 a las 13.30 de este viernes 11, conmemoración del terrible atentado de las Torres Gemelas. Una puesta de largo llena de simbolismos que, a efectos deportivos, deja algunas conclusiones. La pista va a tener un tráfico permanente de coches que no se pueden apartar de la trazada y en el que será complicado adelantar. Muros peligrosos en Madrid.Al británico George Russell (Mercedes) le cabe el honor de ser el primer gobernador de la tabla de tiempos en Madrid, 1 minuto, 34 segundos y 77 milésimas, justo por delante del líder del Mundial, Kimi Antonelli (1.34:363).Los muros son una amenaza en las calles del circuito de Madrid. Se anuncian coches de seguridad para la carrera del domingo, alguna bandera roja y más que probable sucesión de accidentes. La pista no permite un descuido y lo comprobó el británico Lindblad, el primer accidentado en un F1 en la historia de Madring.El piloto de Racing Bulls perdió el tren trasero de su coche durante los segundos entrenamientos y percutió contra las protecciones en la curva 13. Un choque que lleva un apellido, pero que podía haber ocurrido con cualquiera de los otros 21 protagonistas. Le sucedió a un piloto novato, más probable eso que a alguno de los veteranos, y tuvieron que intervenir los servicios de evacuación. Primeras grúas en Madring, acceso a la pista de los comisarios, bandera roja, sesión detenida y buenas noticias para el ocupante. «Estoy bien. Lo siento por todos», dijo Lindblad, quien estaba marcando un gran registro en ese momento, cuarto en la tabla.Alonso tuvo problemas, como es costumbre en este temporada aciaga con Aston Martin. Un fallo en el embrague de su monoplaza lo tuvo casi treinta minutos sin saber si podría conducir o no. Los pilotos necesitan tiempo en pista para adecuarse a las características del nuevo circuito y a Alonso también se le escapó ese periodo de reconocimiento y acopio de información. El líder del Mundial, Kimi Antonelli, consiguió el mejor tiempo, 1 minuto, 33 segundos y 662 milésimas, seguido por los únicos rivales que parece tener a la vista en Madrid, Leclerc y Hamilton, con sus Ferraris.No es la temporada de los pilotos españoles y tampoco se podrán esperar milagros en este fin de semana de fiesta. En la primera tanda, Fernando Alonso (15) cubrió su mejor tiempo a 2,3 segundos de Russell y Carlos Sainz (17) lo hizo a 2,7 segundos. En la segunda tanda, el asturiano se fue hasta el puesto 17 y el madrileño 16. No hay nada que hacer para ambos en esta pista el domingo, salvo un imprevisto que nadie alcanza a suponer.«Se trataba más bien de familiarizarnos un poco con el circuito y las curvas después del trabajo en el simulador. Luego, en la segunda sesión de entrenamientos, intentamos optimizar un poco el coche y la puesta a punto», comentó sin demasiado entusiasmo Fernando Alonso, quien había llegado al circuito horas antes con su hijo de tres meses en el cochecito de bebé.Al piloto asturiano le gustó la sensación de estrenar la pista de Madring. «Siempre es emocionante cuando conoces un circuito por primera vez. Desde el simulador a la vida real siempre cambian muchas cosas, sobre todo la sensación de peligro, que en el simulador puedes darle a escape y vuelves a empezar la vuelta y aquí, sin embargo, los muros están cerca».Los muros son la preocupación de Alonso, como la de todos: «Es más en la carrera donde tenemos que mantenernos concentrados, evitar chocar contra los muros y llegar a la bandera a cuadros. Quizá eso sea suficiente para conseguir un buen resultado», aseguró el piloto de Aston Martin.Los dos pilotos de Haas protagonizan el emocionante estreno de Madring. Son las 13.30 del mediodía y Esteban Ocon y Oliver Bearman salen los primeros a la pista del Ifema.Detrás la fila de coches que en ordenada secuencia se coloca en el pit lane para comenzar las vueltas. Es la toma de contacto y nadie arriesga, se trata de aprender y entender el comportamiento de los monoplazas respecto a una pista que no permite un respiro.Son curvas y contracurvas, la guinda de la Monumental y sus 550 metros de eslora que obligan a seis segundos del pedal del acelerador a fondo, que alimentan la sensación de trabajo constante.En un circuito donde solo hay dos rectas y no especialmente largas, el tráfico de bólidos que se apartan para dejar paso a los que van haciendo tiempo en la vuelta es multitudinario. Muchísimos coches saliendo de la trazada que aventuran lío el domingo.Es lo que le sucedió el británico Lindblad, quien se encontró con dos bólidos casi en paralelo sin hacer vuelta mientras él apretaba en busca de tiempos. «Son estúpidos», se le escuchó al piloto de Racing Bulls (ex Toro Rosso).Escenas como éstas se repetirán durante el fin de semana porque la pista no ofrece descanso y son continuos giros enlazados.Las imágenes que se ofrecen de Madrid desde el tiro de cámara del helicóptero alcanzan a las Cuatro Torres de La Castellana, regresan hasta la M 11 que enlaza con el aeropuerto, navegan por los cercanos barrios de Hortaleza y las torres de la colonia Esperanza, vuelan por el cercano campo de golf con sus pistas de tenis y pádel y se paran en el circuito donde los coches vana escape. Se estrena el circuito de Madring para la Fórmula 1 a las 13.30 de este viernes 11, conmemoración del terrible atentado de las Torres Gemelas. Una puesta de largo llena de simbolismos que, a efectos deportivos, deja algunas conclusiones. La pista va a tener un tráfico permanente de coches que no se pueden apartar de la trazada y en el que será complicado adelantar. Muros peligrosos en Madrid.Al británico George Russell (Mercedes) le cabe el honor de ser el primer gobernador de la tabla de tiempos en Madrid, 1 minuto, 34 segundos y 77 milésimas, justo por delante del líder del Mundial, Kimi Antonelli (1.34:363).Los muros son una amenaza en las calles del circuito de Madrid. Se anuncian coches de seguridad para la carrera del domingo, alguna bandera roja y más que probable sucesión de accidentes. La pista no permite un descuido y lo comprobó el británico Lindblad, el primer accidentado en un F1 en la historia de Madring.El piloto de Racing Bulls perdió el tren trasero de su coche durante los segundos entrenamientos y percutió contra las protecciones en la curva 13. Un choque que lleva un apellido, pero que podía haber ocurrido con cualquiera de los otros 21 protagonistas. Le sucedió a un piloto novato, más probable eso que a alguno de los veteranos, y tuvieron que intervenir los servicios de evacuación. Primeras grúas en Madring, acceso a la pista de los comisarios, bandera roja, sesión detenida y buenas noticias para el ocupante. «Estoy bien. Lo siento por todos», dijo Lindblad, quien estaba marcando un gran registro en ese momento, cuarto en la tabla.Alonso tuvo problemas, como es costumbre en este temporada aciaga con Aston Martin. Un fallo en el embrague de su monoplaza lo tuvo casi treinta minutos sin saber si podría conducir o no. Los pilotos necesitan tiempo en pista para adecuarse a las características del nuevo circuito y a Alonso también se le escapó ese periodo de reconocimiento y acopio de información. El líder del Mundial, Kimi Antonelli, consiguió el mejor tiempo, 1 minuto, 33 segundos y 662 milésimas, seguido por los únicos rivales que parece tener a la vista en Madrid, Leclerc y Hamilton, con sus Ferraris.No es la temporada de los pilotos españoles y tampoco se podrán esperar milagros en este fin de semana de fiesta. En la primera tanda, Fernando Alonso (15) cubrió su mejor tiempo a 2,3 segundos de Russell y Carlos Sainz (17) lo hizo a 2,7 segundos. En la segunda tanda, el asturiano se fue hasta el puesto 17 y el madrileño 16. No hay nada que hacer para ambos en esta pista el domingo, salvo un imprevisto que nadie alcanza a suponer.«Se trataba más bien de familiarizarnos un poco con el circuito y las curvas después del trabajo en el simulador. Luego, en la segunda sesión de entrenamientos, intentamos optimizar un poco el coche y la puesta a punto», comentó sin demasiado entusiasmo Fernando Alonso, quien había llegado al circuito horas antes con su hijo de tres meses en el cochecito de bebé.Al piloto asturiano le gustó la sensación de estrenar la pista de Madring. «Siempre es emocionante cuando conoces un circuito por primera vez. Desde el simulador a la vida real siempre cambian muchas cosas, sobre todo la sensación de peligro, que en el simulador puedes darle a escape y vuelves a empezar la vuelta y aquí, sin embargo, los muros están cerca».Los muros son la preocupación de Alonso, como la de todos: «Es más en la carrera donde tenemos que mantenernos concentrados, evitar chocar contra los muros y llegar a la bandera a cuadros. Quizá eso sea suficiente para conseguir un buen resultado», aseguró el piloto de Aston Martin.Los dos pilotos de Haas protagonizan el emocionante estreno de Madring. Son las 13.30 del mediodía y Esteban Ocon y Oliver Bearman salen los primeros a la pista del Ifema.Detrás la fila de coches que en ordenada secuencia se coloca en el pit lane para comenzar las vueltas. Es la toma de contacto y nadie arriesga, se trata de aprender y entender el comportamiento de los monoplazas respecto a una pista que no permite un respiro.Son curvas y contracurvas, la guinda de la Monumental y sus 550 metros de eslora que obligan a seis segundos del pedal del acelerador a fondo, que alimentan la sensación de trabajo constante.En un circuito donde solo hay dos rectas y no especialmente largas, el tráfico de bólidos que se apartan para dejar paso a los que van haciendo tiempo en la vuelta es multitudinario. Muchísimos coches saliendo de la trazada que aventuran lío el domingo.Es lo que le sucedió el británico Lindblad, quien se encontró con dos bólidos casi en paralelo sin hacer vuelta mientras él apretaba en busca de tiempos. «Son estúpidos», se le escuchó al piloto de Racing Bulls (ex Toro Rosso).Escenas como éstas se repetirán durante el fin de semana porque la pista no ofrece descanso y son continuos giros enlazados.Las imágenes que se ofrecen de Madrid desde el tiro de cámara del helicóptero alcanzan a las Cuatro Torres de La Castellana, regresan hasta la M 11 que enlaza con el aeropuerto, navegan por los cercanos barrios de Hortaleza y las torres de la colonia Esperanza, vuelan por el cercano campo de golf con sus pistas de tenis y pádel y se paran en el circuito donde los coches vana escape.
Se estrena el circuito de Madring para la Fórmula 1 a las 13.30 de este viernes 11, conmemoración del terrible atentado de las Torres Gemelas. Una puesta de largo llena de simbolismos que, a efectos deportivos, deja algunas conclusiones. La pista va a tener … un tráfico permanente de coches que no se pueden apartar de la trazada y en el que será complicado adelantar.
Al británico George Russell (Mercedes) le cabe el honor de ser el primer gobernador de la tabla de tiempos en Madrid, 1 minuto, 34 segundos y 77 milésimas, justo por delante del líder del Mundial, Kimi Antonelli (1.34:363).
Los muros son un peligro en las calles urbanas del circuito de Madrid. Se anuncian coches de seguridad para la carrera del domingo, alguna bandera y más que probable sucesión de accidentes. La pista no permite un descuido y lo comprobó el británico Lindblad, el primer accidentado en la historia de Madring.
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David Sánchez de Castro
El piloto de Racing Bulls perdió el tren trasero de su coche durante los segundos entrenamientos y percutió contra las protecciones en la curva 13. Un choque que lleva un apellido, pero que podía haber ocurrido en cualquiera de los otros 21 protagonistas.
Le sucedió a un piloto novato, más probable eso que a alguno de los veteranos, y tuvieron que intervenir los servicios de evacuación. Primeras grúas en Madring, acceso a la pista de los comisarios, bandera roja y sesión detenida y buenas noticias para el ocupante. «Estoy bien. Lo siento por todos», dijo Lindblad, quien estaba marcando ungran registro en ese momento, cuarto en la tabla.
Alonso tuvo problemas, como es costumbre en este temporada aciaga con Aston Martin. Un fallo en el embrague de su monoplaza lo tuvo casi treinta minutos sin saber si podría conducir o no.
Los pilotos necesitan tiempo en pista para adecuarse a las características del nuevo circuito y a Alonso también se le escapó ese tiempo.
El líder del Mundial, Kimi Antonelli, consiguió el mejor tiempo, 1 minuto, 33 segundos y 662 milésimas, seguido por los únicos rivales que parece tener a la vista en Madrid, Leclerc y Hamilton, con sus Ferraris.
No es la temporada de los pilotos españoles y tampoco se podrán esperar milagros en este fin de semana de fiesta. En la primera tanda, Fernando Alonso (15) cubrió su mejor tiempo a 2,3 segundos de Russell y Carlos Sainz (17) lo hizo a 2,7 segundos. Nada que hacer en esta pista el domingo en carrera.
Los dos pilotos de Haas protagonizan el emocionante estreno de Madring. Son las 13.30 del mediodía y Esteban Ocón y Oliver Bearman salen los primeros a la pista del Ifema.
Detrás la fila de coches que en ordenada secuencia se coloca en el pit lane para comenzar las vueltas. Es la toma de contacto y nadie arriesga, se trata de aprender y entender el comportamiento de los monoplazas respecto a una pista que no permite un respiro.
Son curvas y contracurvas, la guinda de la Monumental y sus 550 metros de eslora que obligan a seis segundos del pedal del acelerador a fondo, que alimentan la sensación de trabajo constante.
En un circuito donde solo hay dos rectas y no especialmente largas, el tráfico de bólidos que se apartan para dejar paso a los que van haciendo tiempo en la vuelta es multitudinario. Muchísimos coches saliendo de la trazada que aventuran lío el domingo.
Es lo que le sucedió el británico Lindblad, quien se encontró con dos bólidos casi en paralelo sin hacer vuelta mientras él apretaba en busca de tiempos. «Son estúpidos», se le escuchó al piloto de Racing Bulls (ex Toro Rosso).
Escenas como éstas se repetirán durante el fin de semana porque la pista no ofrece descanso y son continuos giros enlazados.
Las imágenes que se ofrecen de Madrid desde el tiro de cámara del helicóptero alcanzan a las Cuatro Torres de La Castellana, regresan hasta la M 11 que enlaza con el aeropuerto, navegan por los cercanos barrios de Hortaleza y las torres de la colonia Esperanza, vuelan por el cercano campo de golf con sus pistas de tenis y pádel y se paran en el circuito donde los coches vana escape.
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