El Gobierno de Donald Trump ha eliminado las regulaciones federales de Estados Unidos que protegían explícitamente a los estudiantes LGTBIQ+ frente a la discriminación en los centros educativos (escuelas, institutos, campus universitarios…). Aunque la medida del Departamento de Educación, liderado por Linda McMahon, ha oficializado ahora esa desprotección, la realidad es que el Ejecutivo del republicano ya la venía aplicando desde enero de 2025. “Estamos recuperando oficialmente una protección clara y de sentido común [para los estudiantes]”, publicó McMahon en redes sociales este lunes, “los deportes femeninos son para las niñas, y los deportes masculinos son para los niños”.
La medida retira de manera oficial la cobertura a los ataques por motivos de orientación sexual o identidad de género, aprobada por Biden en 2024
El Gobierno de Donald Trump ha eliminado las regulaciones federales de Estados Unidos que protegían explícitamente a los estudiantes LGTBIQ+ frente a la discriminación. Aunque la medida del Departamento de Educación, liderado por Linda McMahon, ha oficializado ahora esa desprotección, la realidad es que el Ejecutivo del republicano ya la venía aplicando desde enero de 2025. “Estamos recuperando oficialmente una protección clara y de sentido común [para los estudiantes]”, publicó McMahon en redes sociales este lunes, “los deportes femeninos son para las niñas, y los deportes masculinos son para los niños”.
La decisión del Ejecutivo del republicano afecta al conocido como Título IX, una ley de 1972 que prohíbe la discriminación sexual en las escuelas y los programas educativos que reciben fondos federales. En 2024, con el demócrata Joe Biden al frente del Gobierno estadounidense, la cobertura de esa norma incluyó también la discriminación por orientación sexual o identidad de género. Además, se reforzó la protección para los estudiantes víctimas de acoso sexual, para las estudiantes embarazadas o para aquellos que tuvieran responsabilidades parentales.
A comienzos de 2025, un juez federal eliminó la ampliación de cobertura realizada por los demócratas por lo que la Administración Trump dejó de aplicarla de facto. Ahora han hecho oficial esa postura. “Revocar la protección para los estudiantes en un momento en que las agresiones y la discriminación van en aumento solo logra que todos los estudiantes están menos seguros”, ha lamentado Allen Morris, responsable de políticas de la organización National LGBTQ Task Force. “Esto va más allá de un problema LGTBIQ+ o un ataque retorcido contra los estudiantes trans; debilita la protección de las mujeres y niñas que sufren discriminación o acoso sexual”, ha agregado en un comunicado.
Tras el cambio, la regulación que vuelve a estar vigente de manera oficial es la que aprobó Trump en 2020, durante su primer mandato, que, entre otras cosas, determina cómo deben actuar los centros cuando un estudiante denuncia una conducta sexual inapropiada. También establece una definición más restrictiva del acoso sexual y otorga más garantías procesales a los estudiantes acusados de conducta indebida. De ahí que colectivos de víctimas hayan criticado que este marco puede entorpecer la presentación y tramitación de denuncias.
“Gracias a la medida adoptada, se reduce la confusión para padres, estudiantes e instituciones educativas”, ha incidido la secretaria de Educación, cuyas credenciales para ser nombrada fueron ser una firme aliada de Trump y una magnate, junto a su marido, del negocio de los campeonatos de lucha libre.

“Desde el Gobierno seguiremos defendiendo sin descanso la igualdad de oportunidades para todos los estadounidenses y exigiremos responsabilidades a cualquier escuela o universidad que vulnere los derechos, la privacidad o las oportunidades deportivas de nuestras mujeres y niñas”, ha añadido McMahon, que ha querido disfrazar la medida como feminista, aunque transexcluyente. Sin embargo, ni la modificación de Biden de 2024 ni la de Trump de 2020, que ahora vuelve a ser oficial, trata directamente sobre las actividades deportivas.
“Nuestros jóvenes trans siguen siendo utilizados como peones políticos”, han denunciado desde National LGBTQ Task Force, “ya sea mediante políticas como esta o a través de anuncios políticos alarmistas a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato”.
En poco más de un mes, Estados Unidos celebra las conocidas como midterms para elegir a sus representantes para el Congreso y el Senado. Y las perspectivas del Partido Republicano, lastrado por la impopularidad de Trump, el precio de la gasolina o el fiasco de la guerra de Irán, son bastante negativas: puede perder las dos cámaras lo que marcaría el final de legislatura del octogenario. Ante el temor de que su poder pueda ser limitado por un Congreso y un Senado demócrata, Trump está intentando agitar la denominada “guerra cultural”, hablando de lo “woke”, tirando de transfobia y lgtbifobia o apelando a la amenaza de un “resurgimiento del comunismo”.
Desde el inicio de su segunda presidencia, Trump puso el foco en las personas LGTBIQ+. El mismo día de su posesión, firmó una orden ejecutiva para imponer el binarismo: estableció que en EE UU solo existían dos sexos, masculino y femenino. Esta decisión ha servido de base para revisar numerosas políticas relativas a la identidad de género. Poco después, eliminó los fondos federales para los tratamientos de reafirmación de género (bloqueadores de pubertad, terapias hormonales…) en menores de 19 años.
Otra de las órdenes del ultraconservador fue combatir lo que denomina como “ideología de género” en educación primaria y secundaria. Así, se castiga a aquellos centros que permitan a los estudiantes utilizar los pronombres con los que se sientan representados. También ha obligado a los estudiantes a usar exclusivamente los baños y vestuarios correspondientes al sexo que les fue asignado al nacer.
Además, el Departamento de Educación, así como diversas agencias federales han eliminado las guías y recursos específicos para centros educativos y educadores relacionados con la diversidad, la inclusión o la identidad de género.
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