El repliegue de los B-1 se produce tras la detención en Londres de un nacional anglo-iraní bajo la ley antiterrorista Leer El repliegue de los B-1 se produce tras la detención en Londres de un nacional anglo-iraní bajo la ley antiterrorista Leer
El Pentágono ha confirmado el repliegue a Estados Unidos del arsenal de aviones bombarderos que operaban en misiones contra objetivos iraníes desde una base de la Real Fuerza Área en el sur del Reino Unido. La salida de los F-1 de la sede de RAF Fairford se ha efectuado con la máxima urgencia horas después de la puesta en libertad, bajo cautela policial, de un joven de doble nacionalidad británica-iraní sospechoso de planificar actos terroristas.
Es el sexto individuo que la Policía de Contra Terrorismo (CTP, en sus siglas en inglés) ha arrestado -y liberado cautelarmente poco después- en conexión con un incidente de seguridad registrado en el perímetro de la base de Fairford a finales del mes pasado.
Los seis sospechosos son veinteañeros y cinco de ellos de cuna británica. El presidente Donald Trump ha criticado su puesta en libertad condicional, que la CTP ha justificado en la logística y efectividad de una operación «enormemente compleja» que se está investigando desde «todos los ángulos posibles».
El Pentágono se reservó el motivo del urgente repliegue a sus bases en EEUU de los 12 F-1 que han participado en bombardeos en Irán desde Reino Unido. La medida responde, según ‘The New York Times’, a «detalles específicos» sobre los riesgos de seguridad en Fairford detectados en las últimas semanas.
El diario neoyorquino cita a un anónimo «oficial estadounidense», quien afirma que la «nueva información formaba parte de las mismas alertas de amenaza que surgieron hace tres semanas, pero los detalles específicos y la sensación de urgencia se intensificaron en las últimas 24 horas y alarmaron a los mandos».
El ministro británico de Defensa mantiene silencio de momento sobre la trascendental decisión de retirada de Fairford que, según la BBC, responde a cuestiones «operativas» y cautelares. «Fue una decisión militar, más que política —tomada a nivel operativo— y comunicada por el Ejército estadounidense a sus homólogos británicos», señala la corporación pública británica.
Sin embargo, Andrew Griffith, portavoz en Defensa del Partido Conservador, que celebra esta semana su conferencia anual, reprochó la falta de iniciativa del primer ministro, Andy Burhnam, tras afirmar días atrás que existen «indicios claros» de la complicidad de Irán en el incidente de Fairford. La embajada iraní en Londres ha negado cualquier implicación en el supuesto intento de ataque contra una base militar que la Guardia Islámica Revolucionaria considera «objetivo legítimo».
«Es realmente preocupante pensar que EEUU considere que no puede proteger ni siquiera una de sus bases operativas más sofisticadas en Europa», criticó el político ‘tory’.
Unas 85 familias fueron evacuadas de sus residencias en pueblos y aldeas en torno al perímetro de Fairford, una base abierta de la región rural de los Cotswolds que gestiona el Ejército de EEUU.
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