Carapaz vuelve a ser Carapaz en la primera etapa alpina

El Tour entró este jueves en su esperado desenlace alpino con la primera de las tres jornadas consecutivas de montaña programadas antes de la excursión final por Montmartre: una etapa de 185 kilómetros entre Voiron y Orcières-Merlette, con casi 4.000 metros de desnivel y un tramo final muy exigente, allí donde Luis Ocaña infligió en 1971 una derrota histórica a Eddy Merckx.Tadej Pogacar afrontaba el tríptico decisivo con cuatro minutos y medio sobre Remco Evenepoel , una ventaja en teoría muy suficiente para gobernar la carrera sin necesidad de asumir riesgos; a pesar de ello, el estado de salud de sus principales escuderos (Yates, Wellens, McNulty), todos debilitados por un aparente virus, introdujeron una dosis de incertidumbre en la carrera. Ajenos a esta batalla, numerosos escaladores sin opciones en la general contemplaron Orcières-Merlette como una de las últimas oportunidades para salvar su Tour y configuraron por ello una jornada apasionante de jueves. El día amaneció precioso, con sol radiante (pero siempre por debajo de los 28 grados) y sin lluvia. La lucha por la fuga fue encarnizada desde el primer kilómetro: los ciclistas salieron de Voiron con furia, como es costumbre este año, a velocidad altísima y entre ataques continuamente neutralizados. Cinco corredores llegaron a disponer de unos 45 segundos antes de la primera cota, pero el pelotón los absorbió en las rampas de la Côte d’Engins, de primera categoría. Allí tomaron el relevo Richard Carapaz y Valentin Paret-Peintre, empeñados en discutirle a Pogacar el maillot de la montaña.La escapada del día, muy numerosa, tardó mucho más de lo previsto en adquirir consistencia. Mads Pedersen volvió a demostrar que su defensa del maillot verde no entiende de terrenos y se incorporó a un grupo muy potente junto a Pablo Castrillo, Raúl García Pierna, Tobias Johannessen, Thymen Arensman o Matteo Jorgenson, entre otros. Por detrás, Education First mantuvo la persecución y evitó que la diferencia creciera con rapidez hasta que consiguió colocar a Richard Carapaz en la escapada. La presencia del ecuatoriano elevaba notablemente el peligro. También se les sumó Egan Bernal. La agitación confirmó las dificultades de UAE: Wellens y Brandon McNulty (que terminaría abandonando) empezaron a ceder terreno en una jornada que Isaac del Toro afrontaba también con problemas físicos.Cuando coronaron el segundo puerto del día, a 90 kilómetros de meta, una treintena de corredores perseguía a los 14 fugados a un minuto y medio. El pelotón estaba a más de cuatro. No llegaron a fusionarse; había dos carreras en la etapa: la victoria del día y la general (por las razonables dudas sobre un posible contagio a Pogacar).Pedersen justificó su paliza con los 25 puntos del esprint especial y se retiró del mundanal ruido poco antes de que seis fugados decidieran seleccionar la fuga y perseguir la gloria: Carapaz, Paret-Peintre, Jorgenson, Schmid, Johannessen y García Pierna. Una emboscada de alto nivel, a la altura del entorno, que sacó ventaja a sus perseguidores y llegó a la ascensión definitiva sin la angustia de que les cogieran. En el último puerto, sin amenazas externas, el sexteto pedaleó en presunta armonía hasta que restaban cuatro para la meta. Nadie se fiaba de nadie después de la fatiga acumulada de 17 días. El bravo Carapaz demarró con violencia y se llevó a Parent-Peintre, a Schmid y a Jorgenson. García Pierna estaba fundido. Al segundo ataque del ecuatoriano no pudo responder nadie; conquistó su segunda victoria en el Tour con una suficiencia ejemplar.Por detrás, la lucha por el podio no regaló el entretenimiento previsible al espectador. Bora puso ritmo en un pelotón con pocos integrantes: la subida, no demasiado dura, podía favorecer a Evenepoel. Sin embargo, no hubo movimientos dignos de mención; Pogacar fue capaz de aguantar la etapa con un equipo diezmado. Quedan dos fascinantes jornadas alpinas. El Tour parece decidido, sí, pero promete seguir siendo generoso en espectáculo. El Tour entró este jueves en su esperado desenlace alpino con la primera de las tres jornadas consecutivas de montaña programadas antes de la excursión final por Montmartre: una etapa de 185 kilómetros entre Voiron y Orcières-Merlette, con casi 4.000 metros de desnivel y un tramo final muy exigente, allí donde Luis Ocaña infligió en 1971 una derrota histórica a Eddy Merckx.Tadej Pogacar afrontaba el tríptico decisivo con cuatro minutos y medio sobre Remco Evenepoel , una ventaja en teoría muy suficiente para gobernar la carrera sin necesidad de asumir riesgos; a pesar de ello, el estado de salud de sus principales escuderos (Yates, Wellens, McNulty), todos debilitados por un aparente virus, introdujeron una dosis de incertidumbre en la carrera. Ajenos a esta batalla, numerosos escaladores sin opciones en la general contemplaron Orcières-Merlette como una de las últimas oportunidades para salvar su Tour y configuraron por ello una jornada apasionante de jueves. El día amaneció precioso, con sol radiante (pero siempre por debajo de los 28 grados) y sin lluvia. La lucha por la fuga fue encarnizada desde el primer kilómetro: los ciclistas salieron de Voiron con furia, como es costumbre este año, a velocidad altísima y entre ataques continuamente neutralizados. Cinco corredores llegaron a disponer de unos 45 segundos antes de la primera cota, pero el pelotón los absorbió en las rampas de la Côte d’Engins, de primera categoría. Allí tomaron el relevo Richard Carapaz y Valentin Paret-Peintre, empeñados en discutirle a Pogacar el maillot de la montaña.La escapada del día, muy numerosa, tardó mucho más de lo previsto en adquirir consistencia. Mads Pedersen volvió a demostrar que su defensa del maillot verde no entiende de terrenos y se incorporó a un grupo muy potente junto a Pablo Castrillo, Raúl García Pierna, Tobias Johannessen, Thymen Arensman o Matteo Jorgenson, entre otros. Por detrás, Education First mantuvo la persecución y evitó que la diferencia creciera con rapidez hasta que consiguió colocar a Richard Carapaz en la escapada. La presencia del ecuatoriano elevaba notablemente el peligro. También se les sumó Egan Bernal. La agitación confirmó las dificultades de UAE: Wellens y Brandon McNulty (que terminaría abandonando) empezaron a ceder terreno en una jornada que Isaac del Toro afrontaba también con problemas físicos.Cuando coronaron el segundo puerto del día, a 90 kilómetros de meta, una treintena de corredores perseguía a los 14 fugados a un minuto y medio. El pelotón estaba a más de cuatro. No llegaron a fusionarse; había dos carreras en la etapa: la victoria del día y la general (por las razonables dudas sobre un posible contagio a Pogacar).Pedersen justificó su paliza con los 25 puntos del esprint especial y se retiró del mundanal ruido poco antes de que seis fugados decidieran seleccionar la fuga y perseguir la gloria: Carapaz, Paret-Peintre, Jorgenson, Schmid, Johannessen y García Pierna. Una emboscada de alto nivel, a la altura del entorno, que sacó ventaja a sus perseguidores y llegó a la ascensión definitiva sin la angustia de que les cogieran. En el último puerto, sin amenazas externas, el sexteto pedaleó en presunta armonía hasta que restaban cuatro para la meta. Nadie se fiaba de nadie después de la fatiga acumulada de 17 días. El bravo Carapaz demarró con violencia y se llevó a Parent-Peintre, a Schmid y a Jorgenson. García Pierna estaba fundido. Al segundo ataque del ecuatoriano no pudo responder nadie; conquistó su segunda victoria en el Tour con una suficiencia ejemplar.Por detrás, la lucha por el podio no regaló el entretenimiento previsible al espectador. Bora puso ritmo en un pelotón con pocos integrantes: la subida, no demasiado dura, podía favorecer a Evenepoel. Sin embargo, no hubo movimientos dignos de mención; Pogacar fue capaz de aguantar la etapa con un equipo diezmado. Quedan dos fascinantes jornadas alpinas. El Tour parece decidido, sí, pero promete seguir siendo generoso en espectáculo.  

El Tour entró este jueves en su esperado desenlace alpino con la primera de las tres jornadas consecutivas de montaña programadas antes de la excursión final por Montmartre: una etapa de 185 kilómetros entre Voiron y Orcières-Merlette, con casi 4.000 metros de … desnivel y un tramo final muy exigente, allí donde Luis Ocaña infligió en 1971 una derrota histórica a Eddy Merckx.

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