Las orcas son cazadoras temibles. Tienen una gran variedad de estrategias de caza y presas, hasta el punto de que se les ha visto arrancar el corazón y el hígado de tiburones blancos en las costas de Sudáfrica, o enfrentarse en grupo y de manera coordinada a tiburones ballena , tan largos como un autobús articulado, en el Golfo de California. Pero un equipo de investigadores de Beneath The Waves , una organización sin fines de lucro que promueve la salud de los océanos, ha registrado por primera vez un comportamiento insólito en estos animales que, a nuestros ojos, puede parecer despiadado pero cuyo objetivo quizás sea simplemente la diversión.En julio de 2024, los autores observaron cómo un grupo de orcas del Golfo de California interactuaba con un pez luna de cola afilada al que habían matado previamente. Una hembra sujetó al pez por su gran aleta caudal —un punto de agarre efectivo— mientras que un macho nadaba a gran velocidad hacia ambos. Poco antes del impacto, la hembra soltó al pez. El embiste provocó que el tejido del pez se fragmentara en mil pedazos que salieron disparados por el agua como si fuera una piñata de cumpleaños. Un año más tarde, en septiembre de 2025, los equipos filmaron otro suceso similar. ¿Para qué harían las orcas algo semejante? En el evento de 2024, la cría del grupo comenzó a consumir trozos más pequeños del pez luna. Los adultos se alimentaron de lo que quedaba del cuerpo, pero no consumieron los fragmentos diminutos. «Creemos que esto podría ayudar a las orcas jóvenes a alimentarse con mayor facilidad o simplemente podría ser por diversión. Las orcas son conocidas por jugar con su comida», afirma Kathryn Ayres, primera autora del artículo publicado en ‘ Frontiers in Ethology’ .Estrategia coordinadaLos peces luna pueden alcanzar más de tres metros de longitud y pesar hasta 2.000 kg. Se desplazan a través de diversas capas de agua, pero suben a la superficie para descansar, regular su temperatura corporal o eliminar parásitos. En aguas superficiales, son vulnerables a la depredación. En el Golfo de California, son una de las especies más frecuentemente cazadas y consumidas por las orcas. El comportamiento de embestida de alto impacto, que provocó una desintegración sustancial del tejido de la presa, no se había descrito previamente como una estrategia de depredación de las orcas. Ambos eventos sugieren que las orcas siguieron una estrategia coordinada y cooperativa, en la que una estabilizó el cadáver para que la otra pudiera golpearlo con mayor precisión. Los peces luna ya estaban muertos en ambos casos, por lo que se cree que la embestida fue una técnica de procesamiento más que un medio para asestar un golpe mortal.La estrategia también puede ser una manera de alimentar a las crías con trozos más pequeñosLa capa gelatinosa que recubre a los peces luna, conocida como cápsula, y su piel albergan un microbioma distintivo. Si este tejido se rompe, los taxones microbianos que lo habitan se dispersan en el agua, donde alteran la composición de nutrientes. Por lo tanto, la fragmentación del tejido podría facilitar el contacto entre los microbiomas de los peces luna y las orcas, lo que podría proporcionar beneficios nutricionales u otros, como la regulación inmunitaria.Los investigadores señalaron que el comportamiento observado podría interpretarse como una forma de inversión parental. Dividir la canal en trozos más manejables para la cría coincide con comportamientos observados previamente. «Las orcas suelen despedazar a sus presas y compartirlas con otros miembros del grupo, incluyendo crías y ejemplares jóvenes», dice Ayres. «Nos siguen sorprendiendo».Sin embargo, esto no significa que esta interacción no pudiera haber tenido también otros propósitos sociales: podría haber sido simplemente un juego para las orcas.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Resuelto el misterio del ‘monstruo galáctico’ que engañó a la ciencia durante 40 años noticia Si «No tenemos manera de gestionar esta avalancha de gente»No está claro si las mismas orcas participaron en ambos sucesos. Según los investigadores, es necesario obtener más grabaciones de alta calidad, especialmente de las aletas dorsales y las manchas oculares de las orcas, para poder identificar a los individuos. «Seguimos descubriendo nuevas técnicas sobre cómo las orcas cazan y procesan a sus presas», concluyó Ayres. «Son uno de los depredadores marinos más emblemáticos del mundo, y aun así, continúan sorprendiéndonos». Las orcas son cazadoras temibles. Tienen una gran variedad de estrategias de caza y presas, hasta el punto de que se les ha visto arrancar el corazón y el hígado de tiburones blancos en las costas de Sudáfrica, o enfrentarse en grupo y de manera coordinada a tiburones ballena , tan largos como un autobús articulado, en el Golfo de California. Pero un equipo de investigadores de Beneath The Waves , una organización sin fines de lucro que promueve la salud de los océanos, ha registrado por primera vez un comportamiento insólito en estos animales que, a nuestros ojos, puede parecer despiadado pero cuyo objetivo quizás sea simplemente la diversión.En julio de 2024, los autores observaron cómo un grupo de orcas del Golfo de California interactuaba con un pez luna de cola afilada al que habían matado previamente. Una hembra sujetó al pez por su gran aleta caudal —un punto de agarre efectivo— mientras que un macho nadaba a gran velocidad hacia ambos. Poco antes del impacto, la hembra soltó al pez. El embiste provocó que el tejido del pez se fragmentara en mil pedazos que salieron disparados por el agua como si fuera una piñata de cumpleaños. Un año más tarde, en septiembre de 2025, los equipos filmaron otro suceso similar. ¿Para qué harían las orcas algo semejante? En el evento de 2024, la cría del grupo comenzó a consumir trozos más pequeños del pez luna. Los adultos se alimentaron de lo que quedaba del cuerpo, pero no consumieron los fragmentos diminutos. «Creemos que esto podría ayudar a las orcas jóvenes a alimentarse con mayor facilidad o simplemente podría ser por diversión. Las orcas son conocidas por jugar con su comida», afirma Kathryn Ayres, primera autora del artículo publicado en ‘ Frontiers in Ethology’ .Estrategia coordinadaLos peces luna pueden alcanzar más de tres metros de longitud y pesar hasta 2.000 kg. Se desplazan a través de diversas capas de agua, pero suben a la superficie para descansar, regular su temperatura corporal o eliminar parásitos. En aguas superficiales, son vulnerables a la depredación. En el Golfo de California, son una de las especies más frecuentemente cazadas y consumidas por las orcas. El comportamiento de embestida de alto impacto, que provocó una desintegración sustancial del tejido de la presa, no se había descrito previamente como una estrategia de depredación de las orcas. Ambos eventos sugieren que las orcas siguieron una estrategia coordinada y cooperativa, en la que una estabilizó el cadáver para que la otra pudiera golpearlo con mayor precisión. Los peces luna ya estaban muertos en ambos casos, por lo que se cree que la embestida fue una técnica de procesamiento más que un medio para asestar un golpe mortal.La estrategia también puede ser una manera de alimentar a las crías con trozos más pequeñosLa capa gelatinosa que recubre a los peces luna, conocida como cápsula, y su piel albergan un microbioma distintivo. Si este tejido se rompe, los taxones microbianos que lo habitan se dispersan en el agua, donde alteran la composición de nutrientes. Por lo tanto, la fragmentación del tejido podría facilitar el contacto entre los microbiomas de los peces luna y las orcas, lo que podría proporcionar beneficios nutricionales u otros, como la regulación inmunitaria.Los investigadores señalaron que el comportamiento observado podría interpretarse como una forma de inversión parental. Dividir la canal en trozos más manejables para la cría coincide con comportamientos observados previamente. «Las orcas suelen despedazar a sus presas y compartirlas con otros miembros del grupo, incluyendo crías y ejemplares jóvenes», dice Ayres. «Nos siguen sorprendiendo».Sin embargo, esto no significa que esta interacción no pudiera haber tenido también otros propósitos sociales: podría haber sido simplemente un juego para las orcas.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Resuelto el misterio del ‘monstruo galáctico’ que engañó a la ciencia durante 40 años noticia Si «No tenemos manera de gestionar esta avalancha de gente»No está claro si las mismas orcas participaron en ambos sucesos. Según los investigadores, es necesario obtener más grabaciones de alta calidad, especialmente de las aletas dorsales y las manchas oculares de las orcas, para poder identificar a los individuos. «Seguimos descubriendo nuevas técnicas sobre cómo las orcas cazan y procesan a sus presas», concluyó Ayres. «Son uno de los depredadores marinos más emblemáticos del mundo, y aun así, continúan sorprendiéndonos».
Las orcas son cazadoras temibles. Tienen una gran variedad de estrategias de caza y presas, hasta el punto de que se les ha visto arrancar el corazón y el hígado de tiburones blancos en las costas de Sudáfrica, o enfrentarse en grupo y de manera coordinada a tiburones ballena … , tan largos como un autobús articulado, en el Golfo de California. Pero un equipo de investigadores de Beneath The Waves, una organización sin fines de lucro que promueve la salud de los océanos, ha registrado por primera vez un comportamiento insólito en estos animales que, a nuestros ojos, puede parecer despiadado pero cuyo objetivo quizás sea simplemente la diversión.
En julio de 2024, los autores observaron cómo un grupo de orcas del Golfo de California interactuaba con un pez luna de cola afilada al que habían matado previamente. Una hembra sujetó al pez por su gran aleta caudal —un punto de agarre efectivo— mientras que un macho nadaba a gran velocidad hacia ambos. Poco antes del impacto, la hembra soltó al pez. El embiste provocó que el tejido del pez se fragmentara en mil pedazos que salieron disparados por el agua como si fuera una piñata de cumpleaños. Un año más tarde, en septiembre de 2025, los equipos filmaron otro suceso similar.
¿Para qué harían las orcas algo semejante? En el evento de 2024, la cría del grupo comenzó a consumir trozos más pequeños del pez luna. Los adultos se alimentaron de lo que quedaba del cuerpo, pero no consumieron los fragmentos diminutos. «Creemos que esto podría ayudar a las orcas jóvenes a alimentarse con mayor facilidad o simplemente podría ser por diversión. Las orcas son conocidas por jugar con su comida», afirma Kathryn Ayres, primera autora del artículo publicado en ‘Frontiers in Ethology’.
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Estrategia coordinada
Los peces luna pueden alcanzar más de tres metros de longitud y pesar hasta 2.000 kg. Se desplazan a través de diversas capas de agua, pero suben a la superficie para descansar, regular su temperatura corporal o eliminar parásitos. En aguas superficiales, son vulnerables a la depredación. En el Golfo de California, son una de las especies más frecuentemente cazadas y consumidas por las orcas.
El comportamiento de embestida de alto impacto, que provocó una desintegración sustancial del tejido de la presa, no se había descrito previamente como una estrategia de depredación de las orcas. Ambos eventos sugieren que las orcas siguieron una estrategia coordinada y cooperativa, en la que una estabilizó el cadáver para que la otra pudiera golpearlo con mayor precisión. Los peces luna ya estaban muertos en ambos casos, por lo que se cree que la embestida fue una técnica de procesamiento más que un medio para asestar un golpe mortal.
La estrategia también puede ser una manera de alimentar a las crías con trozos más pequeños
La capa gelatinosa que recubre a los peces luna, conocida como cápsula, y su piel albergan un microbioma distintivo. Si este tejido se rompe, los taxones microbianos que lo habitan se dispersan en el agua, donde alteran la composición de nutrientes. Por lo tanto, la fragmentación del tejido podría facilitar el contacto entre los microbiomas de los peces luna y las orcas, lo que podría proporcionar beneficios nutricionales u otros, como la regulación inmunitaria.
Los investigadores señalaron que el comportamiento observado podría interpretarse como una forma de inversión parental. Dividir la canal en trozos más manejables para la cría coincide con comportamientos observados previamente. «Las orcas suelen despedazar a sus presas y compartirlas con otros miembros del grupo, incluyendo crías y ejemplares jóvenes», dice Ayres. «Nos siguen sorprendiendo».
Sin embargo, esto no significa que esta interacción no pudiera haber tenido también otros propósitos sociales: podría haber sido simplemente un juego para las orcas.
No está claro si las mismas orcas participaron en ambos sucesos. Según los investigadores, es necesario obtener más grabaciones de alta calidad, especialmente de las aletas dorsales y las manchas oculares de las orcas, para poder identificar a los individuos. «Seguimos descubriendo nuevas técnicas sobre cómo las orcas cazan y procesan a sus presas», concluyó Ayres. «Son uno de los depredadores marinos más emblemáticos del mundo, y aun así, continúan sorprendiéndonos».
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