De la ovación de Chicago al aplauso de Madrid: los oncólogos celebran avances inéditos contra los tumores más letales

Aplausos de los asistentes a una de las sesiones plenarias del congreso de la Sociedad Estadounidense de Oncología (ASCO, por sus siglas en inglés), celebrado el pasado mayo en Chicago (Estados Unidos)

No es habitual ver a un puñado de oncólogos invadidos por la emoción y la euforia. Tampoco que las gráficas de alguno de sus estudios se viralicen en redes sociales. Pero este año ha ocurrido. Y más de una vez. El pasado mayo, en Chicago, durante el congreso de la Sociedad Americana de Oncología (ASCO, por sus siglas en inglés), un auditorio entero se puso en pie para aplaudir los resultados de una terapia dirigida que logra duplicar la supervivencia en cáncer de páncreas, un tumor de muy mal pronóstico. Y este fin de semana, en Madrid, centenares de oncólogos de medio mundo volvieron a ponerse en pie: esta vez, una ovación espontánea recorrió el congreso europeo de oncología al conocerse que un ensayo para el cáncer de pulmón más agresivo lograba una mejora de la supervivencia nunca vista en ese tumor. “Estamos viendo una explosión de diferentes fármacos. Y esta innovación no está ocurriendo solo en los tumores más frecuentes, sino también en algunos más raros y agresivos. Esto es muy importante y significativo”, reflexiona la oncóloga Ángela Lamarca, coordinadora del Comité de Comunicación del congreso europeo.

Seguir leyendo

 El entusiasmo en los dos congresos de cáncer más importantes, el estadounidense y el europeo, premia los logros de nuevos tratamientos frente al cáncer de páncreas y el de pulmón más agresivo  

No es habitual ver a un puñado de oncólogos invadidos por la emoción y la euforia. Tampoco que las gráficas de alguno de sus estudios se viralicen en redes sociales. Pero este año ha ocurrido. Y más de una vez. El pasado mayo, en Chicago, durante el congreso de la Sociedad Americana de Oncología (ASCO, por sus siglas en inglés), un auditorio entero se puso en pie para aplaudir los resultados de una terapia dirigida que logra duplicar la supervivencia en cáncer de páncreas, un tumor de muy mal pronóstico. Y este fin de semana, en Madrid, centenares de oncólogos de medio mundo volvieron a ponerse en pie: esta vez, una ovación espontánea recorrió el congreso europeo de oncología al conocerse que un ensayo para el cáncer de pulmón más agresivo lograba una mejora de la supervivencia nunca vista en ese tumor. “Estamos viendo una explosión de diferentes fármacos. Y esta innovación no está ocurriendo solo en los tumores más frecuentes, sino también en algunos más raros y agresivos. Esto es muy importante y significativo”, reflexiona la oncóloga Ángela Lamarca, coordinadora del Comité de Comunicación del congreso europeo.

Los aplausos en Chicago y Madrid son sintomáticos de la nueva era que se ha abierto en la oncología: la ciencia está logrando sembrar rayos de luz en los tumores más oscuros y, aunque no se puede hablar de curaciones —tumores como el de páncreas o algunos de pulmón siguen siendo agresivos y mortales—, lograr mejoras sostenidas en la supervivencia tras décadas de intentos fallidos es un hito científico que alimenta la esperanza y permite ganar tiempo para seguir investigando.

En las gráficas sobre el aplaudido estudio (ensayo DeLLphi-305) que se presentó el pasado sábado durante el congreso de la Sociedad Europea de Oncología (ESMO, por sus siglas en inglés), se observaba que incorporar un fármaco (tarlatamab) a una inmunoterapia (durvalumab), mejora la supervivencia en cáncer de pulmón de células pequeñas (microcítico). El tarlatamab es un anticuerpo que une a los linfocitos con las células malignas para destruirlas y, sumado al durvalumab, refuerza el papel de esa inmunoterapia en una enfermedad sin muchas alternativas terapéuticas.

El microcítico es un tumor que crece enfurecido, tan rápido y agresivo, que en el 70% de los casos se detecta en fases muy avanzadas y la supervivencia a cinco años no supera el 5%. Con la combinación de tarlatamab y durvalumab como terapia de mantenimiento después de una primera línea de tratamiento, la supervivencia global crece: a los 12 meses, la supervivencia global estimada fue del 79,4% en los pacientes tratados con tarlatamab más durvalumab, frente al 53,3% en aquellos que recibieron solo durvalumab. “Las mejoras en la supervivencia observadas son de una magnitud nunca vista hasta ahora en este tipo de tumor”, afirmó en un comunicado Stephen Liu, oncólogo del Georgetown Lombardi Comprehensive Cancer Center.

Ernest Nadal, director científico del Instituto Catalán de Oncología y experto en cáncer de pulmón, estuvo en esa conferencia. “Hubo emoción porque es una enfermedad de difícil tratamiento y con esta nueva modalidad de inmunoterapia [el tarlatamab] parece que aumentará la proporción de largos supervivientes. La curva de supervivencia se duplica: pasa de ser un año a ser dos. Y esto despertó entusiasmo”, expone. El médico asegura que “la innovación está siendo bastante disruptiva”, pero a renglón seguido, expresa también su “preocupación por lo que pueda tardar en ser financiado por el sistema público”.

Los oncólogos llevan ya un par de años observando el potencial del tarlatamab, pero los resultados presentados el pasado sábado eran el espaldarazo final para un tratamiento que ya se ensaya en fases cada vez más tempranas de la enfermedad. “Emocionado por ver el tan esperado DeLLphi-305”, decía un oncólogo estadounidense en X mientras compartía las gráficas con las curvas de supervivencia. “Resultados increíbles”, celebraba otro. “En el cáncer de pulmón de células pequeñas en etapa avanzada, muchos de nuestros pacientes nunca llegan a la terapia de segunda línea”, recordaba la oncóloga del Dana Farber, Narjust Flores. Los resultados de este estudio suponen “un pequeño paso adelante en el cáncer de pulmón microcítico, pero importante para los pacientes”, apuntaba.

Lamarca recuerda que los congresos suelen ser ambientes “muy formales”. “Intentamos ser imparciales y contenidos. Pocas veces nos dejamos llevar por la emoción. Pero cuando ves esas curvas de supervivencia y el beneficio… Es un cambio para nuestros pacientes y compartimos esa alegría y ese entusiasmo”, explica. Ella estuvo presente en la otra gran ovación que los oncólogos dieron este año a la ciencia: fue en mayo en Chicago, cuando se reveló que una nueva terapia dirigida acababa de lograr un éxito sin precedentes en cáncer de páncreas al conseguir en pacientes con metástasis supervivencias de hasta 13 meses, el doble que con la quimioterapia convencional. El medicamento, de nombre daraxonrasib, había conseguido algo que muchos científicos ya veían inalcanzable: atacar al gen mutado KRAS, culpable del crecimiento agresivo de este y otros tumores.

“Lo que pasó en la Sociedad Americana de Oncología con el estudio de cáncer de páncreas fue espectacular. Yo estaba en esa sala y se me pusieron los pelos de punta. Ver esas curvas de supervivencia te demuestra que es un cambio de paradigma y, como oncóloga, es un momento especial porque se abre una luz de esperanza para nuestros pacientes”, cuenta Lamarca, que ejerce en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

Con el daraxonrasib ha comenzado también una nueva generación de fármacos, los inhibidores de KRAS, que aspiran a sacudir el tablero de juego profundizando cada vez más en la biología de cada tumor. Según el oncólogo molecular Yannick Buccella, “decir ‘tiene un cáncer de páncreas con mutación de KRAS’ podría resultar pronto demasiado impreciso y la siguiente pregunta será qué mutación de KRAS presenta el paciente, porque eso podría ayudar a predecir hasta qué punto funcionará el tratamiento”. “La oncología de precisión es cada vez más precisa. Ni una sola enfermedad ni una sola mutación. Ahora, una sola letra podría marcar la diferencia. Son tiempos apasionantes para el tratamiento del cáncer de páncreas”, dijo en su cuenta de X.

Lamarca aclara, no obstante, que incluso cuando se emocionan, los oncólogos son cautos. Tanto con los avances en cáncer de pulmón como con los de páncreas. “Son unas gráficas clarísimamente superiores en cuanto a supervivencia. Pero no estamos curando esos tumores. Estamos prolongando la supervivencia. A una persona que no es oncóloga le puede parecer poco, pero para el paciente, vivir seis meses más y con más calidad de vida, es un gran cambio”, anota. Esos avances permiten seguir arañando tiempo en favor de la ciencia.

Como la inmunoterapia hace tres lustros, que también levantó de sus butacas a los oncólogos en los congresos y sacudió el campo de batalla contra el cáncer, los científicos miran expectantes a la nueva generación de fármacos que se abren paso para aniquilar las células malignas.

Un vistazo estos días a la portada del New England Journal of Medicine, una de las revistas científicas más prestigiosas, basta para ilustrar el potencial de ese nuevo arsenal terapéutico que empieza a gestarse: además de la nueva cuadrilla de inmunoterapias que encabeza el tarlatamab en el microcítico, se ha publicado también para otro tipo de cáncer de pulmón, cómo un inhibidor de KRAS (el divarasib, para la mutación específica de KRAS G12C) mejora la supervivencia antes de que el tumor progrese. Y también ha sobresalido una investigación en otro subgrupo de cáncer de pulmón con otra de las familias de fármacos más esperanzadoras: los ADC, unos tratamientos que funcionan como un caballo de Troya, llevando la quimioterapia al interior de las células malignas. Con uno de estos, sumado a la inmunoterapia pembrolizumab, la supervivencia antes de que el tumor progrese llega a los 15 meses (con la combinación de pembrolizumab y quimioterapia, apenas llega al medio año).

En el congreso de ESMO también se presentó un ADC para cáncer de endometrio avanzado que no responde al tratamiento convencional con quimio e inmunoterapia: el tratamiento reduce un 41% el riesgo de progresión de la enfermedad. Ainhoa Madariaga, oncóloga del Hospital 12 de Octubre de Madrid e investigadora del estudio, aseguró al portal SMC que en esta población de pacientes, las opciones terapéuticas son limitadas y hay “una necesidad médica no cubierta importante”. Ahora, los resultados de esta investigación, enfatizó, ya son “suficientemente robustos para cambiar la práctica clínica”.

Nadal considera que la oncología está asistiendo “a una segunda oleada de innovación, como lo fue en su día la inmunoterapia”. “No quiero ser superoptimista, pero estamos empezando a ver una generación de fármacos que logran nuevos beneficios para los pacientes y estamos aumentando la tasa de largos supervivientes”, destaca.

 Sociedad en EL PAÍS

Noticias Similares