El ‘explosivo’ ajuste de cuentas contra un oligarca ucraniano que sacude Mónaco

El oligarca ucraniano Vadim Ermolaev, su esposa e hijo resultan heridos tras estallar una mochila bomba en el centro de Mónaco Leer El oligarca ucraniano Vadim Ermolaev, su esposa e hijo resultan heridos tras estallar una mochila bomba en el centro de Mónaco Leer  

Lo nunca visto en la apacible Mónaco: el empresario ucraniano, Vadim Ermolaev, gravemente herido junto a su mujer y su hijo tras la explosión de un artefacto oculto en una mochila que un desconocido dejó a la entrada de su casa. «Es la primera vez en la historia que ocurre un acto así en el Principado», certifica el fiscal del Principado, Thibault Stéphane, que, no obstante, ha actuado con cautela y ha preferido calificar lo ocurrido como un «intento de asesinato» y la «colocación de un artefacto explosivo en un lugar público», pero no como un atentado terrorista.

Los hechos ocurrieron el lunes a las nueve de la noche. Vadim Ermolaev, de 58 años, se disponía a entrar en su residencia de la calle Reverendo Père Louis Frolla cuando el artefacto hizo explosión y alcanzó de lleno a él y a su esposa, ingresados los dos en estado crítico. El hijo de 13 años de la pareja sufrió heridas leves y está fuera de peligro.

La Policía monegasca se lanzó a la búsqueda de un hombre que fue captado por las cámaras de seguridad depositando la mochila. El supuesto autor fue avistado minutos después de la explosión huyendo a pie hacia Beausoleil, al otro lado de la frontera. Las autoridades francesas se han sumado a la investigación para dar con el sospechoso y determinar el móvil. Al parecer, el empresario había sido amenazado, aunque aparentemente no contaba ni con guardaespaldas ni con protección policial.

Instalado desde 2021 en Mónaco, Ermolaev forma parte del así llamado «Batallón de Mónaco», la élite de al menos 84 oligarcas ucranianos establecidos en la Riviera francesa y Mónaco desde antes de la guerra de Ucrania. Con una fortuna estimada en 230 millones de dólares, forjada en el sector inmobiliario, sanitario y vitivinícola en Dnipro (Ucrania), posee una villa de lujo en Saint-Jean-Cap-Ferrat y varias propiedades en la Costa Azul.

En 2016, Ermolaev figuraba en el número 39 de los hombres más ricos de Ucrania, según la revista Forbes. Bautizado por la prensa local como «el hombre que cambió la cara de Dnipro», fue durante largas décadas uno de los mayores promotores inmobiliarios de la región hasta la anexión de Crimea por Rusia en 2014.

Su producción de vinos y licores estaba basada en Crimea y siguió comercializándose a partir de ese momento por una doble vía: hacia el mercado ruso (con la etiqueta de «vino de Crimea geográficamente protegido») y hacia el mercado europeo y estadounidense (como procedente de Ucrania).

La maniobra comercial (para eludir las sanciones a los productos rusos) le granjeó al parecer no pocos enemigos en Ucrania. Hasta el punto de que Ermolaev renunció en 2019 a la ciudadanía ucraniana y decidió sacarse el pasaporte chipriota. «Quiero protección internacional», llegó a declarar a la revista Forbes. «El sistema judicial ucraniano, por decirlo suavemente, no es perfecto, y el sistema tributario no es objetivo».

Tras el arranque de la guerra de Ucrania, Ermolaev salió al paso de las acusaciones de colaboracionismo condenando la invasión rusa, alegando que su avión privado había sido destruido en un ataque sobre Dnipro y asegurando que sus terrenos y su producción de vino y licores fueron confiscados por milicianos chechenos: «Odio a nuestros enemigos y lamento la destrucción que han traído a Ucrania y a mi ciudad natal».

Al estallar la guerra de Ucrania en 2022, su nombre volvió a aparecer en titulares como objeto de una investigación por parte de la Oficina Estatal de Investigación de Ucrania, que le acusa de blanqueo de dinero hacia Rusia a través de un banco en Estonia, Versobank, del que era copropietario. El hijo mayor de Ermolaev fue detenido temporalmente ese mismo año por Interpol a petición de Chipre.

Según informa el diario Nice-Matin, el 87% de los depósitos de Versobank procedían de «no residentes», lo que llamó la atención de la Oficina de Datos sobre Blanqueo de Capitales en Estonia. Se estima que más de 7.000 millones de euros pasaron por las cuentas del banco antes de «desaparecer» en Europa Occidental.

La Policía monegasca no descarta que el «intento de asesinato» con un explosivo del lunes por la noche esté relacionado con estas operaciones y que se trate, en definitiva, de un ajuste de cuentas. Los 15 detectives encargados de la investigación están siguiendo las pistas ucranianas, mientras prosigue la operación de caza y captura del sospechoso en suelo francés.

La Fiscalía de Mónaco se ha puesto en contacto con las autoridades de Kiev para recabar información y buscar posibles pistas. «Parece una venganza muy muy personal», declararon fuentes cercanas al empresario a The Guardian. «El incidente no parece obra de un profesional… En Mónaco hay cámaras de seguridad en cada esquina, por eso la gente rica se siente segura».

Las mismas fuentes pusieron en duda la posible intervención de los servicios especiales de Ucrania: «Ermolaev es alguien sin ideología, sin una visión política, que permita considerarlo un aliado de Moscú. En todo caso es un oportunista, pero no un enemigo declarado».

La explosión a pie de calle causó una gran conmoción en el Principado. Al menos cuatro personas fueron atendidas por el impacto de piedras y la rotura de cristales. «Fue como si de pronto hubiera estallado una guerra en nuestra calle: los fragmentos llegaron hasta nuestros balcones», relató un vecino a Le Figaro.

El incidente ha sacado a la luz los trapos sucios de los oligarcas con intereses en el Principado, como el magnate Rinat Akhmetov, considerado el hombre más rico de Ucrania por Forbes, con una fortuna estimada en 7.800 millones de dólares. Akhmetov, fundador de System Capital Management y presidente del club de fútbol Shakhtar, saltó a los grandes titulares hace apenas tres meses tras adquirir por 471 millones de euros el apartamento más exclusivo de Mónaco: Le Renzo, un apartamento de cinco plantas concebido como un barco y firmado por el arquitecto Renzo Piano.

La mansión de Akhmetov se encuentra en el ecodistrito de Mareterra, un barrio residencial de superlujo «entre el mar y la tierra», que ha exigido una inversión de 7.000 millones de euros y ha contado con la «bendición» del príncipe Alberto.

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