El ‘juego de tronos’ del heavy español: la batalla por el mismo fin de semana de los tres grandes festivales

Este fin de semana se va a producir una situación difícil de entender: coinciden los tres festivales españoles de heavy metal/rock duro más importantes. Cada uno en una punta de España: Resurrection Fest se alza en Viveiro (Lugo, del 1 al 4 de julio), Rock Imperium en Cartagena (Murcia, 3 al 5 de julio) y Barcelona Rock Fest en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona, 3 al 5 de julio). Son citas que venden entre sus tres o cuatro días de conciertos al menos 80.000 entradas. Resurrection Fest comunicó que para los cuatro días de la edición de 2025 despacharon 140.000 tíckets. Y eso en plena polémica por la participación en el festival del fondo proisraelí KKR. Esperan similares datos para 2026. Durante las ediciones del triunvirato han actuado los grandes del heavy y del metal: Iron Maiden, Judas Priest, Kiss, Rammstein, Slipknot, Scorpions, Megadeth, Deep Purple, Blind Guardian o Yngwie Malmsteen. Varias generaciones de bandas duras compartiendo cartel.

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 El gallego Resurrection Fest, el murciano Rock Imperium y el barcelonés Rock Fest, con leyendas como Iron Maiden o Megadeth en su cartel, libran una insólita rivalidad para ver quién se queda con el cetro del metal  

Este fin de semana se va a producir una situación difícil de entender: coinciden los tres festivales españoles de heavy metal/rock duro más importantes. Cada uno en una punta de España: Resurrection Fest se alza en Viveiro (Lugo, del 1 al 4 de julio), Rock Imperium en Cartagena (Murcia, 3 al 5 de julio) y Barcelona Rock Fest en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona, 3 al 5 de julio). Son citas que venden entre sus tres o cuatro días de conciertos al menos 80.000 entradas. Resurrection Fest comunicó que para los cuatro días de la edición de 2025 despacharon 140.000 tíckets. Y eso en plena polémica por la participación en el festival del fondo proisraelí KKR. Esperan similares datos para 2026. Durante las ediciones del triunvirato han actuado los grandes del heavy y del metal: Iron Maiden, Judas Priest, Kiss, Rammstein, Slipknot, Scorpions, Megadeth, Deep Purple, Blind Guardian o Yngwie Malmsteen. Varias generaciones de bandas duras compartiendo cartel.

Los excelentes datos de asistencia certifican la buena salud del metal a pesar de permanecer totalmente fuera de los primeros puestos de las listas de reproducción de las plataformas digitales. Pero en directo el público responde a la llamada de las guitarras. El punto de inflexión llegó en 2015, con una edición de Resurrection Fest que reunió a 54.000 personas. En 2018, Iron Maiden casi llenó el Metropolitano de Madrid con 40.000 personas. Juan Antonio Muñoz (Cartagena, 40 años) fue el promotor de aquel concierto: “Se puede considerar el primer gran estadio en Europa de su historia. Maiden había tocado en un estadio más pequeño en Suecia (unos 35.000) y en festivales grandes, por eso el Metropolitano suponía un gran reto. Ellos mismos tampoco lo veían muy claro: temían no llenar. Pero fue un éxito. Allí vimos a un público que nos ofrecía muchas esperanzas de cara al futuro: al lado de los aficionados maduros, de cuarenta o cincuenta años, se incorporaba mucha gente joven y una tendencia femenina en esta franja”. Sobre esta experiencia, Muñoz fundó en 2022 Rock Imperium en Cartagena.

Pero entre tanta buena noticia surge un asunto sin resolver que puede poner en peligro la viabilidad de alguna de estas tres citas tan masivas. El año pasado ya compartieron las mismas fechas (último fin de semana de junio) y este 2026 se han movido los tres al primero de julio en un acto que tiene que ver más con la competencia que con la coincidencia. La lógica dicta que si no coexistieran en fechas no pugnarían por el mismo público. El director de Rock Imperium, Juan Antonio Muñoz, no se esconde: “No podemos sentarnos a hablar porque nos llevamos fatal entre los tres. Pero lo cierto es que coincidir pone en peligro nuestros festivales. Y tiene difícil solución”.

A partir de aquí surgen una serie de disputas soterradas que una fuente, que prefiere omitir su nombre, define como “el juego de tronos del heavy”. Algunas acabaron en los juzgados, como un conflicto entre Rock Fest y Resurrection por un concierto de Kiss. Muñoz señala que en 2023 trató de mover Rock Imperium para evitar solaparse, “pero los otros promotores me contraprogramaron con un cartel doble de Motley Crüe y Def Leppard en Rivas (Madrid) y Rammstein en el Metropolitano”. España es tan seductora económicamente para las bandas que este año Iron Maiden actúa en Resurrection y Rock Imperium. Los festivales probablemente no querían, pero los creadores de The Trooper pasaron por encima del guerracivilismo español y presentarán en las dos ciudades su gira de 50 aniversario, Run For Your Lives.

Resurrection Fest 2026

Iván Méndez (39 años) lleva desde que se fundó, hace 21 años, como director de Ressurection Fest. Lo suyo tiene mérito: con 18 años se puso al frente de la cita en una modesta primera edición celebrada en su pueblo, Viveiro, 15.000 habitantes, y actuó con su grupo, Twenty Fighters. Por aquel entonces consistía en una concentración de bandas básicamente de hardcore para unos cientos de aficionados. Hoy es un megafestival donde se presentan grupos clásicos de heavy y punk, pero también bandas jóvenes de estos estilos. Méndez apela a la veteranía para mantenerse en el conflictivo primer fin de semana de julio: “El motivo para no movernos es porque somos el festival más antiguo de los tres y siempre lo celebramos en esas fechas, y también porque los propios artistas ya nos tienen ubicados y cuando diseñan sus giras europeas cuentan con nosotros en esa semana”.

El director de Resurrection cuenta que intentaron sentarse a dialogar con las otras dos citas, “pero no fructificó”. “Ya no hablamos entre nosotros”, señala, “pero por nuestra parte no nos llevamos a morir. Quizá entre ellos sí, porque están más cerca y hacen unos carteles más parecidos”. (Los responsables de Barcelona Rock Fest no han querido hablar para este reportaje). ¿Estaría dispuesto a sentarte con ellos el director de Resurrection? “Por nuestra parte nunca hubo problema”, señala Méndez, “pero se ha intentado y las cosas no fluyen, y si no fluyen no hay que forzarlo”. E informa de que, a diferencia de la imposibilidad de llegar a acuerdos con los festivales de Cartagena y Barcelona, con otros de Bélgica o Francia sí colaboran. Méndez también expone un aspecto distintivo: “Las características son diferentes: una cosa es un festival que se realiza en una ciudad y otra nosotros, donde la zona de acampada tiene mucho peso. Además, el cartel del Resurrection abre un hueco grande a bandas de metal moderno. Creo que los conciertos que ofrecemos son diferentes”.

De esta rivalidad se benefician los grupos, que ven la posibilidad de engordar su caché para venderse al mejor postor. El periodista David Ezquitino, que trabaja en Mariskal Rock y dirige el programa Corsarios del Metal, conoce bien las entretelas de los tres festivales. “En lugar de ayudarse y colaborar entre ellos, como hacen otros festivales en Europa, en España son más de competir. Es una pena, porque al final salen perdiendo los aficionados, que deben elegir entre tres festivales muy grandes, porque posiblemente irían a los tres o a dos si no coincidieran en fechas”.

Fuera del heavy existe un caso llamativo de dos festivales absolutamente eclécticos en cuanto al estilo musical. Mad Cool, en Madrid, y Bilbao BBK Live llevan años compartiendo fin de semana. Este 2026 vuelven a cruzar sus caminos, del 8 al 11 de julio. Los responsables de uno y otro son exsocios que no quedaron precisamente como amigos cuando decidieron seguir caminos separados.

La rivalidad entre Resurrection Fest, Rock Imperium y Barcelona Rock Fest recuerda al contexto cainita en el que casi siempre ha vivido el heavy español. Los enfrentamientos entre los cabecillas del movimiento lastraron su poder de trascender y llevó al movimiento a la asfixia. Ocurrió ya desde el principio, a mediados de los años ochenta, con tres periodistas que desarrollaban su trabajo sobre todo en la radio y que pocas veces congeniaron: Vicente Mariskal Romero, Mariano García y Juan Pablo Ordúñez El Pirata. Se vivieron etapas en las que si estabas con uno eras enemigo del otro.

En el reciente documental Canciller. El Templo del Rock, sobre la historia de la sala heavy madrileña, el grupo Cráneo cuenta con pesar que nunca tocaron en aquella discoteca porque a ellos les apoyaba El Pirata y el programador de la sala era Mariano García. Qué decir de la rivalidad entre Obús y Barón Rojo, las dos bandas punteras del género, con vetos incluidos. O los enfrentamientos en el seno de Barón Rojo, el estandarte del rock duro en España, integrada por dos bandos ferozmente enfrentados: los hermanos De Castro, Armando y Carlos, por un lado, y Sherpa y Hermes Calabria por el otro. Todavía hoy, cuando han pasado 40 años de su tiempo de gloria, se siguen lanzando puñales.

La batalla dentro del heavy se libra en España este fin de semana. Las bélicas letras de Iron Maiden ponen la banda sonora.

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