Además de Tadej Pogacar, que ha sentenciado la Vuelta en la etapa 4, hay otra persona que ha cumplido su objetivo antes que el mejor ciclista del mundo. Es Erola Jons (Sant Fruitos de Bagés, 28 años), creadora de contenidos, celebridad de las redes, protagonista en ese espacio tan difuso en la definición de los denominados ‘influencers’. En menos de tres jornadas, la catalana ha obtenido el retorno que esperaba y por el que fue contratada por Unipublic, la empresa organizadora de la Vuelta cuya propiedad pertenece a Amaury Sport Organisation (ASO), la multinacional dueña del Tour. «Rompimos internet», dijo ella. Se ha hablado tanto de la ‘influencer’ en los medios como de la carrera. Es la provocación viral que sacude la Vuelta.La organización de la Vuelta, a través de su director general Javier Guillén, lleva años, décadas tratando de transmitir una identidad y una personalidad propias de la prueba. Sustituyó el maillot amarillo de la ronda por el rojo de líder, llevó la Vuelta al País Vasco después de tres décadas, abrió el abanico de las salidas al extranjero (Holanda, Nimes, Lisboa, Turín, Mónaco), transformó recorridos anodinos en continuos sobresaltos de montañas y colinas épicas, hizo salidas del pelotón desde portaaviones, mejilloneras, plazas de toros, el recorrido de los sanfermines, el Casino de Mónaco…Guillén ha transformado la carrera que heredó y que era un muermo en un viaje a la aventura, tono moderno, búsqueda de espectáculo y optimización de audiencias. Antes del verano se planteó desde el departamento de comunicación de la Vuelta una iniciativa con posibles: contratar a una influencer.El director general de la Vuelta, de 54 años, no tiene redes sociales, ni X ni Tik Tok ni Instagram. Como tanta gente pasados los 50, pertenece a otra generación que se educó en el boca a boca y en el teléfono fijo. Se le sugirió el nombre de Erola Jons, a quien no conocía de nada.Jons, cuyo nombre real es Erola Moreno, ha trabajado en Atresplayer y en la 1, en el programa José Mota, ha estudiado administración y dirección de empresas, creó un grupo musical llamado Nebula con su hermana Astrid y adquirió celebridad en las redes sociales al acercarse con una cámara oculta a estudiantes en bibliotecas y utilizar frases humorísticas o de flirteo para pedirles una cita.«Contratamos a Erola en busca de un público joven en un contexto de entretenimiento y humor. Y no con el propósito de rivalizar con el periodismo» Javier Guillén Director general de la VueltaLa asociación de las marcas con los creadores de contenido lleva años como un valor en alza, pese a que en los últimos tiempos en algunos sectores del deporte se considera estancado el proceso y el incremento de audiencia a través de este segmento de la comunicación.«Contratamos a Erola Jons porque buscábamos a otro tipo de público joven, distinto, no al del ciclismo -comenta Guillén a ABC-. Lo decidimos desde el punto de vista del entretenimiento y el humor, no con el propósito de rivalizar con el periodismo, un mundo al que respetamos y cuidamos. Ella no está en eso, en la noticia, la información, su trabajo hay que tomarlo en clave de humor».Choque generacionalDesde la inopia por parte de los cincuentones y el conocimiento general del público joven hacia la protagonista, seis millones de seguidores en las redes sociales, Erola Jons ingresó con un micrófono de La Vuelta en la zona de podio, restringida a los medios convencionales. Y se montó la polémica cuando Jons abordó a Pogacar con el maillot rojo de líder y le preguntó «¿Por qué hiperventilas cuando me ves?» «¿What?, respondió el campeón ciclista. «¿Qué por qué respiras así cuando me ves?», replicó ella. «Yo respiro 24/7», dijo el ciclista sonriendo.«Pogachitar», lo llamó en una referencia de dudosa educación. «Cuando yo pille a Pogaçar, que se prepare, porque ahí sí vienen curvas, que él está muy acostumbrado a las rectas». La ‘influencer’ se refirió a las transparencias de su maillot y a que era guapo en una escena que choca en un mundo tradicional como el ciclismo y que, revisando su historial, es el modo de proceder de la creadora de contenido. Se hizo famosa a base de tratar de ligar con cámara oculta.Criticada por los locutores de televisión Carlos de Andrés y Laura Meseguer, la actitud de Erola Jons saltó del anonimato a la repercusión total y la polémica. El equipo de Pogacar (UAE), patrocinado por los Emiratos Árabes, protestó a la Vuelta, que ha limitado el campo de acción de Jons en la zona de podio. Solo podrá acceder a los ciclistas previa petición a los jefes de prensa de los equipos.Otras fuentes de la organización de la Vuelta rescatan del pasado el programa ‘Caiga quien caiga’, que tenía un tono provocativo con los invitados y los presentadores con las gafas de sol negras. Y lo comparan con el trabajo de Erola Jons, quien seguirá toda la Vuelta en la caravana hasta el final en Granada.«Hay que entender su labor en un contexto de humor, nada más -explica Javier Guillén-. Pero también entiendo quien quiere tomarse el asunto muy en serio. Hemos buscado entretenimiento y generar interés en otro tipo de público que no está en el ciclismo sin invadir al periodismo. Ambos contextos son compatibles».Las críticas respecto al descaro de Erola Jons llamando ‘Pogachitar’ a Pogacar, o hablar de sus transparencias en el maillot, han obligado a la Vuelta a restringir el acceso de la ‘influencer’ a los corredores, pero la apuesta por la protagonista sigue en pie. «Tiene seis millones de seguidores, y eso quiere decir que su contenido interesa a un tipo de público. Seis millones son los habitantes de la Comunidad de Madrid», dice Guillén.«Igual se ha metido un poquito en una zona que igual no debía estar y, con su estilo, dice que Pogacar se está cambiando, se transparenta… Pero no ha faltado al respeto, que para mí sería insultar -opinó el exciclista y comentarista de Eurosport Juan Antonio Flecha-. Lo vi más como un vacile que otra cosa. Que sí, es incómodo, y ese punto incómodo hace que haya falta de sensibilidad». Erola Jons pretendía ser al ciclismo lo que han supuesto, con menos ruido y algo más de cabeza, los Buyer en la selección española de fútbol. La pareja formada por Eric y Javier Ruiz tienen seis millones de suscriptores en YouTube, dos en Tik Tok y 1,3 en Instagram. Los Buyer han acompañado a la selección en los grandes torneos contratados por Adidas, la marca que viste a España. Han mostrado el interior de las concentraciones, las rutinas de los jugadores, sus aficiones, los tiempos muertos, la dieta, pero ninguno llamó Ferrancito o Rodriguito a los protagonistas del fútbol, ni habló de sus curvas como ha hecho la protagonista viral de la Vuelta. Además de Tadej Pogacar, que ha sentenciado la Vuelta en la etapa 4, hay otra persona que ha cumplido su objetivo antes que el mejor ciclista del mundo. Es Erola Jons (Sant Fruitos de Bagés, 28 años), creadora de contenidos, celebridad de las redes, protagonista en ese espacio tan difuso en la definición de los denominados ‘influencers’. En menos de tres jornadas, la catalana ha obtenido el retorno que esperaba y por el que fue contratada por Unipublic, la empresa organizadora de la Vuelta cuya propiedad pertenece a Amaury Sport Organisation (ASO), la multinacional dueña del Tour. «Rompimos internet», dijo ella. Se ha hablado tanto de la ‘influencer’ en los medios como de la carrera. Es la provocación viral que sacude la Vuelta.La organización de la Vuelta, a través de su director general Javier Guillén, lleva años, décadas tratando de transmitir una identidad y una personalidad propias de la prueba. Sustituyó el maillot amarillo de la ronda por el rojo de líder, llevó la Vuelta al País Vasco después de tres décadas, abrió el abanico de las salidas al extranjero (Holanda, Nimes, Lisboa, Turín, Mónaco), transformó recorridos anodinos en continuos sobresaltos de montañas y colinas épicas, hizo salidas del pelotón desde portaaviones, mejilloneras, plazas de toros, el recorrido de los sanfermines, el Casino de Mónaco…Guillén ha transformado la carrera que heredó y que era un muermo en un viaje a la aventura, tono moderno, búsqueda de espectáculo y optimización de audiencias. Antes del verano se planteó desde el departamento de comunicación de la Vuelta una iniciativa con posibles: contratar a una influencer.El director general de la Vuelta, de 54 años, no tiene redes sociales, ni X ni Tik Tok ni Instagram. Como tanta gente pasados los 50, pertenece a otra generación que se educó en el boca a boca y en el teléfono fijo. Se le sugirió el nombre de Erola Jons, a quien no conocía de nada.Jons, cuyo nombre real es Erola Moreno, ha trabajado en Atresplayer y en la 1, en el programa José Mota, ha estudiado administración y dirección de empresas, creó un grupo musical llamado Nebula con su hermana Astrid y adquirió celebridad en las redes sociales al acercarse con una cámara oculta a estudiantes en bibliotecas y utilizar frases humorísticas o de flirteo para pedirles una cita.«Contratamos a Erola en busca de un público joven en un contexto de entretenimiento y humor. Y no con el propósito de rivalizar con el periodismo» Javier Guillén Director general de la VueltaLa asociación de las marcas con los creadores de contenido lleva años como un valor en alza, pese a que en los últimos tiempos en algunos sectores del deporte se considera estancado el proceso y el incremento de audiencia a través de este segmento de la comunicación.«Contratamos a Erola Jons porque buscábamos a otro tipo de público joven, distinto, no al del ciclismo -comenta Guillén a ABC-. Lo decidimos desde el punto de vista del entretenimiento y el humor, no con el propósito de rivalizar con el periodismo, un mundo al que respetamos y cuidamos. Ella no está en eso, en la noticia, la información, su trabajo hay que tomarlo en clave de humor».Choque generacionalDesde la inopia por parte de los cincuentones y el conocimiento general del público joven hacia la protagonista, seis millones de seguidores en las redes sociales, Erola Jons ingresó con un micrófono de La Vuelta en la zona de podio, restringida a los medios convencionales. Y se montó la polémica cuando Jons abordó a Pogacar con el maillot rojo de líder y le preguntó «¿Por qué hiperventilas cuando me ves?» «¿What?, respondió el campeón ciclista. «¿Qué por qué respiras así cuando me ves?», replicó ella. «Yo respiro 24/7», dijo el ciclista sonriendo.«Pogachitar», lo llamó en una referencia de dudosa educación. «Cuando yo pille a Pogaçar, que se prepare, porque ahí sí vienen curvas, que él está muy acostumbrado a las rectas». La ‘influencer’ se refirió a las transparencias de su maillot y a que era guapo en una escena que choca en un mundo tradicional como el ciclismo y que, revisando su historial, es el modo de proceder de la creadora de contenido. Se hizo famosa a base de tratar de ligar con cámara oculta.Criticada por los locutores de televisión Carlos de Andrés y Laura Meseguer, la actitud de Erola Jons saltó del anonimato a la repercusión total y la polémica. El equipo de Pogacar (UAE), patrocinado por los Emiratos Árabes, protestó a la Vuelta, que ha limitado el campo de acción de Jons en la zona de podio. Solo podrá acceder a los ciclistas previa petición a los jefes de prensa de los equipos.Otras fuentes de la organización de la Vuelta rescatan del pasado el programa ‘Caiga quien caiga’, que tenía un tono provocativo con los invitados y los presentadores con las gafas de sol negras. Y lo comparan con el trabajo de Erola Jons, quien seguirá toda la Vuelta en la caravana hasta el final en Granada.«Hay que entender su labor en un contexto de humor, nada más -explica Javier Guillén-. Pero también entiendo quien quiere tomarse el asunto muy en serio. Hemos buscado entretenimiento y generar interés en otro tipo de público que no está en el ciclismo sin invadir al periodismo. Ambos contextos son compatibles».Las críticas respecto al descaro de Erola Jons llamando ‘Pogachitar’ a Pogacar, o hablar de sus transparencias en el maillot, han obligado a la Vuelta a restringir el acceso de la ‘influencer’ a los corredores, pero la apuesta por la protagonista sigue en pie. «Tiene seis millones de seguidores, y eso quiere decir que su contenido interesa a un tipo de público. Seis millones son los habitantes de la Comunidad de Madrid», dice Guillén.«Igual se ha metido un poquito en una zona que igual no debía estar y, con su estilo, dice que Pogacar se está cambiando, se transparenta… Pero no ha faltado al respeto, que para mí sería insultar -opinó el exciclista y comentarista de Eurosport Juan Antonio Flecha-. Lo vi más como un vacile que otra cosa. Que sí, es incómodo, y ese punto incómodo hace que haya falta de sensibilidad». Erola Jons pretendía ser al ciclismo lo que han supuesto, con menos ruido y algo más de cabeza, los Buyer en la selección española de fútbol. La pareja formada por Eric y Javier Ruiz tienen seis millones de suscriptores en YouTube, dos en Tik Tok y 1,3 en Instagram. Los Buyer han acompañado a la selección en los grandes torneos contratados por Adidas, la marca que viste a España. Han mostrado el interior de las concentraciones, las rutinas de los jugadores, sus aficiones, los tiempos muertos, la dieta, pero ninguno llamó Ferrancito o Rodriguito a los protagonistas del fútbol, ni habló de sus curvas como ha hecho la protagonista viral de la Vuelta.
Además de Tadej Pogacar, que ha sentenciado la Vuelta en la etapa 4, hay otra persona que ha cumplido su objetivo antes que el mejor ciclista del mundo. Es Erola Jons (Sant Fruitos de Bagés, 28 años), creadora de contenidos, celebridad de las redes, … protagonista en ese espacio tan difuso en la definición de los denominados ‘influencers’. En menos de tres jornadas, la catalana ha obtenido el retorno que esperaba y por el que fue contratada por Unipublic, la empresa organizadora de la Vuelta cuya propiedad pertenece a Amaury Sport Organisation (ASO), la multinacional dueña del Tour. «Rompimos internet», dijo ella. Se ha hablado tanto de la ‘influencer’ en los medios como de la carrera. Es la provocación viral que sacude la Vuelta.
La organización de la Vuelta, a través de su director general Javier Guillén, lleva años, décadas tratando de transmitir una identidad y una personalidad propias de la prueba. Sustituyó el maillot amarillo de la ronda por el rojo de líder, llevó la Vuelta al País Vasco después de tres décadas, abrió el abanico de las salidas al extranjero (Holanda, Nimes, Lisboa, Turín, Mónaco), transformó recorridos anodinos en continuos sobresaltos de montañas y colinas épicas, hizo salidas del pelotón desde portaaviones, mejilloneras, plazas de toros, el recorrido de los sanfermines, el Casino de Mónaco…
Guillén ha transformado la carrera que heredó y que era un muermo en un viaje a la aventura, tono moderno, búsqueda de espectáculo y optimización de audiencias. Antes del verano se planteó desde el departamento de comunicación de la Vuelta una iniciativa con posibles: contratar a una influencer.
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Vuelta a España / Etapa 4
José Carlos Carabias
El director general de la Vuelta, de 54 años, no tiene redes sociales, ni X ni Tik Tok ni Instagram. Como tanta gente pasados los 50, pertenece a otra generación que se educó en el boca a boca y en el teléfono fijo. Se le sugirió el nombre de Erola Jons, a quien no conocía de nada.
Jons, cuyo nombre real es Erola Moreno, ha trabajado en Atresplayer y en la 1, en el programa José Mota, ha estudiado administración y dirección de empresas, creó un grupo musical llamado Nebula con su hermana Astrid y adquirió celebridad en las redes sociales al acercarse con una cámara oculta a estudiantes en bibliotecas y utilizar frases humorísticas o de flirteo para pedirles una cita.
«Contratamos a Erola en busca de un público joven en un contexto de entretenimiento y humor. Y no con el propósito de rivalizar con el periodismo»
Javier Guillén
Director general de la Vuelta
La asociación de las marcas con los creadores de contenido lleva años como un valor en alza, pese a que en los últimos tiempos en algunos sectores del deporte se considera estancado el proceso y el incremento de audiencia a través de este segmento de la comunicación.
«Contratamos a Erola Jons porque buscábamos a otro tipo de público joven, distinto, no al del ciclismo -comenta Guillén a ABC-. Lo decidimos desde el punto de vista del entretenimiento y el humor, no con el propósito de rivalizar con el periodismo, un mundo al que respetamos y cuidamos. Ella no está en eso, en la noticia, la información, su trabajo hay que tomarlo en clave de humor».
Choque generacional
Desde la inopia por parte de los cincuentones y el conocimiento general del público joven hacia la protagonista, seis millones de seguidores en las redes sociales, Erola Jons ingresó con un micrófono de La Vuelta en la zona de podio, restringida a los medios convencionales.
Y se montó la polémica cuando Jons abordó a Pogacar con el maillot rojo de líder y le preguntó «¿Por qué hiperventilas cuando me ves?» «¿What?, respondió el campeón ciclista. «¿Qué por qué respiras así cuando me ves?», replicó ella. «Yo respiro 24/7», dijo el ciclista sonriendo.
«Pogachitar», lo llamó en una referencia de dudosa educación. «Cuando yo pille a Pogaçar, que se prepare, porque ahí sí vienen curvas, que él está muy acostumbrado a las rectas». La ‘influencer’ se refirió a las transparencias de su maillot y a que era guapo en una escena que choca en un mundo tradicional como el ciclismo y que, revisando su historial, es el modo de proceder de la creadora de contenido. Se hizo famosa a base de tratar de ligar con cámara oculta.
Criticada por los locutores de televisión Carlos de Andrés y Laura Meseguer, la actitud de Erola Jons saltó del anonimato a la repercusión total y la polémica. El equipo de Pogacar (UAE), patrocinado por los Emiratos Árabes, protestó a la Vuelta, que ha limitado el campo de acción de Jons en la zona de podio. Solo podrá acceder a los ciclistas previa petición a los jefes de prensa de los equipos.
Otras fuentes de la organización de la Vuelta rescatan del pasado el programa ‘Caiga quien caiga’, que tenía un tono provocativo con los invitados y los presentadores con las gafas de sol negras. Y lo comparan con el trabajo de Erola Jons, quien seguirá toda la Vuelta en la caravana hasta el final en Granada.
«Hay que entender su labor en un contexto de humor, nada más -explica Javier Guillén-. Pero también entiendo quien quiere tomarse el asunto muy en serio. Hemos buscado entretenimiento y generar interés en otro tipo de público que no está en el ciclismo sin invadir al periodismo. Ambos contextos son compatibles».
Las críticas respecto al descaro de Erola Jons llamando ‘Pogachitar’ a Pogacar, o hablar de sus transparencias en el maillot, han obligado a la Vuelta a restringir el acceso de la ‘influencer’ a los corredores, pero la apuesta por la protagonista sigue en pie. «Tiene seis millones de seguidores, y eso quiere decir que su contenido interesa a un tipo de público. Seis millones son los habitantes de la Comunidad de Madrid», dice Guillén.
«Igual se ha metido un poquito en una zona que igual no debía estar y, con su estilo, dice que Pogacar se está cambiando, se transparenta… Pero no ha faltado al respeto, que para mí sería insultar -opinó el exciclista y comentarista de Eurosport Juan Antonio Flecha-. Lo vi más como un vacile que otra cosa. Que sí, es incómodo, y ese punto incómodo hace que haya falta de sensibilidad».
Erola Jons pretendía ser al ciclismo lo que han supuesto, con menos ruido y algo más de cabeza, los Buyer en la selección española de fútbol. La pareja formada por Eric y Javier Ruiz tienen seis millones de suscriptores en YouTube, dos en Tik Tok y 1,3 en Instagram. Los Buyer han acompañado a la selección en los grandes torneos contratados por Adidas, la marca que viste a España. Han mostrado el interior de las concentraciones, las rutinas de los jugadores, sus aficiones, los tiempos muertos, la dieta, pero ninguno llamó Ferrancito o Rodriguito a los protagonistas del fútbol, ni habló de sus curvas como ha hecho la protagonista viral de la Vuelta.
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