Un estudio publicado este miércoles ha analizado casi un millón de visitas a urgencias en Chicago en los meses más cálidos durante 12 años y ha llegado a la conclusión de que las altas temperaturas no solo aumentan los episodios de deshidratación y golpes de calor, sino también los problemas renales, las úlceras, las erupciones cutáneas, las varices y los trastornos mentales. El trabajo va en el sentido de otros similares realizados en España, que demuestran que también crecen los trastornos metabólicos y los partos prematuros. Según las estimaciones de Sanidad, este verano de récord en los termómetros, el calor ha costado la vida a más de 5.000 personas este año.
Un nuevo estudio pide ampliar el foco de los efectos de las altas temperaturas en la salud para dimensionar la verdadera carga sanitaria. Según Sanidad, en España 5.000 muertes este año son atribuibles a los días tórridos
Un estudio publicado este miércoles ha analizado casi un millón de visitas a urgencias en Chicago en los meses más cálidos durante 12 años y ha llegado a la conclusión de que las altas temperaturas no solo aumentan los episodios de deshidratación y golpes de calor, sino también los problemas renales, las úlceras, las erupciones cutáneas, las varices y los trastornos mentales. El trabajo va en el sentido de otros similares realizados en España, que demuestran que también crecen los trastornos metabólicos y los partos prematuros. Según las estimaciones de Sanidad, este verano de récord en los termómetros, el calor ha costado la vida a más de 5.000 personas este año.
En Estados Unidos, los investigadores revisaron 916.904 visitas a urgencias de mayo a septiembre de 2011 a 2023. “Se identificaron 33 diagnósticos asociados a la exposición a calor extremo, muchos de los cuales resultaron sorprendentes o habían sido poco estudiados”, señala el estudio. Entre ellos, se refiere a trastornos mentales y del comportamiento o erupciones cutáneas.
Hyojung Jang, autora principal e investigadora de la Northwestern University (NU), explica en una nota: “Si solo hacemos un seguimiento de las enfermedades relacionadas con el calor más conocidas, subestimaremos la verdadera carga sanitaria asociada al calor, lo que podría llevar a desatender a personas vulnerables”.
Los expertos han encontrado también que en estos episodios se produce un aumento de accidentes de tráfico. “Cuando las personas padecen un calor extremo, suelen actuar de manera más agresiva. En estas situaciones, tanto el cuerpo como la mente sufren estrés; esto puede generar distracciones o irritabilidad, lo que podría derivar en un mayor número de accidentes”, añade Daniel Horton, coautor del trabajo —publicado en Science Advances— y de la misma universidad.
Julio Díaz, codirector del Grupo de Investigación en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), señala por teléfono que su grupo ha realizado análisis similares en España: “Hemos comprobado que las altas temperaturas en combinación con la contaminación aumentan los ingresos hospitalarios de personas con problemas neurológicos (como párkinson, alzhéimer o demencia), ya que no tienen sensación de sed, lo que hace que sufran deshidratación”.
Los trabajos del ISCIII también demuestran que el calor extremo “empeora las patologías respiratorias (como EPOC y otras), afecta a personas con ansiedad y depresión y enfermedades mentales, y aumentan los partos prematuros”, apunta Díaz. Mientras, “en el caso de las enfermedades cardiovasculares no hay ingresos, porque en estos casos suelen ser fulminantes, ya que la gente muere antes de llegar al hospital”.

El Instituto de Salud Global (ISGlobal) también publicó un estudio hace dos años en este sentido, en el que mostraba que el grupo de enfermedades más afectadas por el calor son los trastornos metabólicos y la obesidad. “El riesgo de ingreso hospitalario por este tipo de enfermedades en los días más calurosos casi se duplicó en comparación con los días de temperatura óptima”, dicen.
Problemas para niños vulnerables
Otro paper publicado este miércoles —también en Science Advances—señala que el cambio climático expone a 560 millones de niños a un mes adicional de estrés térmico al año: el 43% de los niños de 0 a 9 años de todo el mundo (unos 560 millones) están padeciendo ya 30 días más de altas temperaturas y humedad que si no existiera el cambio climático. “El estudio se centra en el calor húmedo, que resulta más peligroso que el seco porque dificulta la capacidad del cuerpo para sudar y enfriarse, lo que conduce a niveles peligrosos de estrés térmico. Los niños son especialmente vulnerables al calor extremo debido a que sus cuerpos se calientan más rápido, sudan de manera menos eficiente y dependen del cuidado de los adultos”, apunta el documento.
Rosa Pietroiusti, autora principal del estudio e investigadora en la Universidad Vrije de Bruselas (VUB), comenta por correo: “El cambio climático ya está provocando un aumento del calor húmedo y, a escala mundial, los jóvenes están expuestos de manera desproporcionada a estos incrementos de calor húmedo inducidos por la actividad humana. Esto se debe a que las poblaciones más jóvenes residen en zonas donde los niveles de estrés térmico por humedad son más elevados y donde el cambio climático ha impulsado los mayores aumentos de este fenómeno”. Y continúa: “Esta situación es especialmente evidente en regiones tropicales densamente pobladas —como el sur y el sudeste asiático y África occidental—, caracterizadas por poblaciones jóvenes y altos niveles de estrés térmico por humedad”.
La nota de la VUB incluye el testimonio de Nneena Ngwu Nwa Matha, madre de dos hijos en Enugu (Nigeria), un territorio afectado por este problema: “Cuando el calor se vuelve intenso, se nota la diferencia en los niños. A algunos les cuesta dormir, otros se agotan más rápido y actividades sencillas, como jugar al aire libre o concentrarse en la escuela, se vuelven difíciles”.
5.030 muertes estimadas por calor en España
El cambio climático —impulsado por la quema de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas— está haciendo que las olas de calor sean cada vez más frecuentes e intensas. Este verano ha habido episodios muy persistentes en toda Europa, de Francia a Alemania, mientras Reino Unido vive una inédita sequía. En España, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto Carlos III, dependiente del Ministerio de Sanidad, estima —no es un recuento— que de mayo a lo que va de agosto se han producido 5.030 muertes atribuibles al calor. En Alemania, son ya 14.000 las muertes estimadas este verano, según el Instituto Robert Koch (RKI), mientras que Francia ha superado ya las 7.000.
Otros estudios recientes han ahondado en más efectos de estas temperaturas. Uno de ellos, aparecido en The Lancet Planetary Health, ha llegado a la conclusión de que las personas de más de 60 años se enfrentarán a peligros por la exposición al calor antes de lo previsto. Esta investigación estima que, con un calentamiento de 1,5 grados, el 22% de los adultos mayores del mundo ya tendrían que soportar un calor peligroso durante al menos un mes al año. Así, los mayores de 60 superarán los umbrales de tolerancia al calor de forma generalizada mucho antes de lo que se pensaba. Con una subida de 1,5 grados, ya habrá 290 millones de adultos mayores en el mundo en riesgo por calor.
Mientras, el Instituto de Salud Global (ISGlobal) lanzó otro trabajo en Environment International en el que señala que la exposición a temperaturas elevadas durante el embarazo y los primeros meses de vida se asocia con un crecimiento más lento del tálamo —una estructura del tejido nervioso del cerebro—durante la infancia. Los resultados apuntan a que la exposición al calor en las primeras etapas de la vida podría tener efectos duraderos sobre el desarrollo cerebral.
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