«Es de otro planeta»: el Mundial baila al compás de Michael Olise

Una decisión tomada por Didier Deschamps pudo cambiar a Francia y al Mundial. Ocurrió en el debut frente a Senegal, el pasado 16 de junio, en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey. El técnico francés tiene mucha pólvora que repartir en su ofensiva y una de las dudas antes de que comenzara a rodar el balón era ver cómo desplegaba en el campo a Kylian Mbappé, el mejor delantero de los últimos años; Ousmane Dembélé, Balón de Oro de la temporada anterior y de nuevo campeón de la Champions League; y Michael Olise, el talento que deslumbró a Europa con su gran temporada en el Bayern de Múnich.Deschamps se decantó por una ofensiva de 3+1, con Mbappé en la punta, seguido de una línea de tres con Dembélé, Olise y Désiré Doué. En esa formación, Dembélé arrancó en el medio, escoltado a la derecha por Olise -una banda en la que ha hecho diabluras con el Bayern- y Doué por la izquierda. Francia no carburó, pese a la insistencia de Dembélé de hundirse para buscar la pelota y conectar con sus compañeros.Todo fue diferente cuando Deschamps movió a Olise al centro y dejó a Dembélé en la banda. Fue como poner en marcha un limpiaparabrisas en un cristal embarrado: de inmediato, Francia veía el fútbol.Noticia relacionada general No No Entrevista Álex Baena: «Ser futbolista no puede ser un trabajo» José Carlos CarabiasDesde entonces, los franceses bailan al compás de Olise y, con ellos, el Mundial. El extremo, sobre todo tras su exhibición en dieciseisavos de final frente a Suecia, se ha convertido en la sensación del torneo. Para muchos, pese al festival goleador de Mbappé y de Lionel Messi , es el mejor jugador.Ese partido, también en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey, fue un recital asombroso del francés. De lo que más se habla es de las dos asistencias que dio, deliciosas, como si Michael Laudrup se hubiera reencarnado en él. Una a Bradley Barcola, que le ha quitado el puesto a Doué y ha añadido todavía más pegada a la delantera francesa. La segunda, todavía mejor, a Mbappé, que se puede cansar de meter goles con este escudero de lujo. Olise dio casi sesenta pases, con un acierto del 91%. Tuvo dos grandes ocasiones de gol -en especial, una chilena fantástica que repelió la madera-, creó otras dos, recuperó seis balones… Pero los números no explican el juego de Olise, que dominó el partido desde la lectura correcta de todas las situaciones. Aparecía, se ofrecía, devolvía al toque, ocupaba espacios, creaba huecos. Este francés nacido y criado en Londres lo hacía con una facilidad insultante, como despreocupado, con un virtuosismo sencillo. Como si viera el fútbol más rápido y mejor que todos los demás. Quizá tiene que ver con su pasión por el ajedrez, que le permite ver el campo como un tablero e ir varias jugadas por delante del rival. La realidad es que buena parte del gran juego de Francia, ya confirmada como principal favorita en este Mundial, tiene que ver con haberle dado la batuta del ataque. Muchos grandes de Europa habrán tomado nota. Sin duda lo habrá hecho el Real Madrid , muy necesitado de esa figura.«Es de otro planeta», aseguró un compatriota, Thierry Henry , en los micrófonos de Fox. El que fuera delantero del Arsenal o del FC Barcelona tuvo a Olise a sus órdenes en la sub-23 francesa y defendía que es un «freak», un fenómeno extraño, alguien que «percibe las cosas de forma diferente».Y tanto que es diferente, dentro y fuera del terreno de juego. La otra noche, tras su conferencia magistral en el verde de Nueva York/Nueva Jersey, salió del vestuario sin decir una palabra, embutido en su capucha, tapado por gafas de sol, sin mover un músculo ni abrir la boca.Ya está hablando suficiente en el campo, donde puede batir un récord histórico: el de asistencias en un Mundial. Lo tiene un compatriota suyo, exmadridista, Raymond Kopa . Dio ocho pases de gol en el Mundial de 1958. Olise ya lleva cinco, igualado con el Maradona de México ’86 y a una del Pelé de México ’70. Visto su repertorio hasta ahora, es imposible pensar que no les supere. Una decisión tomada por Didier Deschamps pudo cambiar a Francia y al Mundial. Ocurrió en el debut frente a Senegal, el pasado 16 de junio, en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey. El técnico francés tiene mucha pólvora que repartir en su ofensiva y una de las dudas antes de que comenzara a rodar el balón era ver cómo desplegaba en el campo a Kylian Mbappé, el mejor delantero de los últimos años; Ousmane Dembélé, Balón de Oro de la temporada anterior y de nuevo campeón de la Champions League; y Michael Olise, el talento que deslumbró a Europa con su gran temporada en el Bayern de Múnich.Deschamps se decantó por una ofensiva de 3+1, con Mbappé en la punta, seguido de una línea de tres con Dembélé, Olise y Désiré Doué. En esa formación, Dembélé arrancó en el medio, escoltado a la derecha por Olise -una banda en la que ha hecho diabluras con el Bayern- y Doué por la izquierda. Francia no carburó, pese a la insistencia de Dembélé de hundirse para buscar la pelota y conectar con sus compañeros.Todo fue diferente cuando Deschamps movió a Olise al centro y dejó a Dembélé en la banda. Fue como poner en marcha un limpiaparabrisas en un cristal embarrado: de inmediato, Francia veía el fútbol.Noticia relacionada general No No Entrevista Álex Baena: «Ser futbolista no puede ser un trabajo» José Carlos CarabiasDesde entonces, los franceses bailan al compás de Olise y, con ellos, el Mundial. El extremo, sobre todo tras su exhibición en dieciseisavos de final frente a Suecia, se ha convertido en la sensación del torneo. Para muchos, pese al festival goleador de Mbappé y de Lionel Messi , es el mejor jugador.Ese partido, también en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey, fue un recital asombroso del francés. De lo que más se habla es de las dos asistencias que dio, deliciosas, como si Michael Laudrup se hubiera reencarnado en él. Una a Bradley Barcola, que le ha quitado el puesto a Doué y ha añadido todavía más pegada a la delantera francesa. La segunda, todavía mejor, a Mbappé, que se puede cansar de meter goles con este escudero de lujo. Olise dio casi sesenta pases, con un acierto del 91%. Tuvo dos grandes ocasiones de gol -en especial, una chilena fantástica que repelió la madera-, creó otras dos, recuperó seis balones… Pero los números no explican el juego de Olise, que dominó el partido desde la lectura correcta de todas las situaciones. Aparecía, se ofrecía, devolvía al toque, ocupaba espacios, creaba huecos. Este francés nacido y criado en Londres lo hacía con una facilidad insultante, como despreocupado, con un virtuosismo sencillo. Como si viera el fútbol más rápido y mejor que todos los demás. Quizá tiene que ver con su pasión por el ajedrez, que le permite ver el campo como un tablero e ir varias jugadas por delante del rival. La realidad es que buena parte del gran juego de Francia, ya confirmada como principal favorita en este Mundial, tiene que ver con haberle dado la batuta del ataque. Muchos grandes de Europa habrán tomado nota. Sin duda lo habrá hecho el Real Madrid , muy necesitado de esa figura.«Es de otro planeta», aseguró un compatriota, Thierry Henry , en los micrófonos de Fox. El que fuera delantero del Arsenal o del FC Barcelona tuvo a Olise a sus órdenes en la sub-23 francesa y defendía que es un «freak», un fenómeno extraño, alguien que «percibe las cosas de forma diferente».Y tanto que es diferente, dentro y fuera del terreno de juego. La otra noche, tras su conferencia magistral en el verde de Nueva York/Nueva Jersey, salió del vestuario sin decir una palabra, embutido en su capucha, tapado por gafas de sol, sin mover un músculo ni abrir la boca.Ya está hablando suficiente en el campo, donde puede batir un récord histórico: el de asistencias en un Mundial. Lo tiene un compatriota suyo, exmadridista, Raymond Kopa . Dio ocho pases de gol en el Mundial de 1958. Olise ya lleva cinco, igualado con el Maradona de México ’86 y a una del Pelé de México ’70. Visto su repertorio hasta ahora, es imposible pensar que no les supere.  

Una decisión tomada por Didier Deschamps pudo cambiar a Francia y al Mundial. Ocurrió en el debut frente a Senegal, el pasado 16 de junio, en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey. El técnico francés tiene mucha pólvora que repartir en su ofensiva … y una de las dudas antes de que comenzara a rodar el balón era ver cómo desplegaba en el campo a Kylian Mbappé, el mejor delantero de los últimos años; Ousmane Dembélé, Balón de Oro de la temporada anterior y de nuevo campeón de la Champions League; y Michael Olise, el talento que deslumbró a Europa con su gran temporada en el Bayern de Múnich.

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