España engancha un bronce repleto de cuestas

Amaneció Birmingham con 11 grados. Cielo cubierto, mañana fresca, ideal para correr 42,195 kilómetros, la maratón, el test supremo de la resistencia humana. Y eso es lo que han mostrado este domingo las maratonianas españolas, sufrimiento y resistencia, porque el circuito en el centro de la ciudad inglesa parecía diseñado por una mente sádica, enferma. Un trazado matador, brutal, cuestas interminables y bajadas pronunciadas, de las que destrozan los cuádriceps.Si hay que hacer un monumento a alguna ateta de maratón en Birmingham, ayer se lo ganó la finlandesa Alisa Vainio, que encadena maratones cada mes y que no tiene parentesco alguno con el gran Martti Vainio de los ochenta pero sí se le parece en su calidad atlética. La finlandesa se despidió de todas sus rivales en el primer kilómetro y protagonizó una escapada insolente, loca, bellísima, solitaria. A los cinco kilómetros, Vainio ya llevaba más de 100 metros de ventaja sobre el grupo de perseguidoras en lo que parecía un ataque de escasa sensatez kilométrica. Pero por algo era la favorita. La finesa, de 28 años, cruzó la media maratón en 1h10:40, dominó de principio a fin y ganó en 2h22:26, nuevo récord de los campeonatos, un crono estremecedor al que hay que restar varios minutos. La finesa rescató de nuevo el ‘sisu’, ese concepto peculiar del esfuerzo, el orgullo de los corredores de fondo del país nórdico. Precisamente en el circuito se pudo ver al gran Lasse Viren, el rey del fondo en los años setenta, que presenció con atención la victoria de Alisa.España cuajó un gran maratón a nivel colectivo en la carrera femenina. La mejor de las nuestras fue Carolina Robles, que arriesgó al incrustarse en el grupo de cabeza desde el principio y fue octava. La sevillana, que se ha preparado en su ciudad a temperaturas muy elevadas y durmiendo en una tienda de hipoxia, detuvo el cronómetro en 2h28:07, una marca de gran mérito en las interminables cuestas del centro de Birmingham. Mérito también el de la húngara Vindics-Toth, con muchos problemas intestinales durante la prueba, que se vio obligada a hacerse sus necesidades encima, sin dejar de correr.«He querido soñar grande y por eso me fui con las de cabeza en la primera vuelta», explicaba Robles tras la prueba. «Lo pasé mal en la quinta vuelta, luego me recuperé un poco y volví a sufrir ya en los cinco últimos kilómetros. El circuito era durísimo y por eso creo que en realidad el de hoy ha sido mi mejor maratón. Calculo que habría que quitarle seis minutos a este crono si hubiéramos corrido un maratón normal, en llano».Fátima Ouhaddou, que correrá el Maratón de Valencia en diciembre, se clasificó decimoquinta (con 2h30:07). Esther Navarrete (2h31:57), decimoctava, selló el bronce para España, nuestra séptima medalla en estos Europeos. El oro fue para Reino Unido y la plata para las italianas. España va sumando medallas en Birmingham con esfuerzo, con tenacidad.El alemán Amanal Petros dominó con solvencia la prueba masculina. Atacó mediada la prueba y fue ganando ventaja hasta cruzar la meta en 2h09:11, récord de los campeonatos. Segundo fue el italiano Riva (2h09:18) y tercero el israelí Ayale con 2h09:21.El equipo masculino de España se comportó bien. El emeritense Jorge González fue el mejor en el puesto decimocuarto con 2h11:10, justo por delante del zaragozano Carlos Mayo (2h11:27). Israel, con un equipo plagado de atletas de origen africano, ganó con autoridad la clasificación por equipos. España fue cuarta por naciones, justo por delante de Italia. Fue una mañana de dureza, de esfuerzo, de sufrimiento. Una mañana de maratón. Amaneció Birmingham con 11 grados. Cielo cubierto, mañana fresca, ideal para correr 42,195 kilómetros, la maratón, el test supremo de la resistencia humana. Y eso es lo que han mostrado este domingo las maratonianas españolas, sufrimiento y resistencia, porque el circuito en el centro de la ciudad inglesa parecía diseñado por una mente sádica, enferma. Un trazado matador, brutal, cuestas interminables y bajadas pronunciadas, de las que destrozan los cuádriceps.Si hay que hacer un monumento a alguna ateta de maratón en Birmingham, ayer se lo ganó la finlandesa Alisa Vainio, que encadena maratones cada mes y que no tiene parentesco alguno con el gran Martti Vainio de los ochenta pero sí se le parece en su calidad atlética. La finlandesa se despidió de todas sus rivales en el primer kilómetro y protagonizó una escapada insolente, loca, bellísima, solitaria. A los cinco kilómetros, Vainio ya llevaba más de 100 metros de ventaja sobre el grupo de perseguidoras en lo que parecía un ataque de escasa sensatez kilométrica. Pero por algo era la favorita. La finesa, de 28 años, cruzó la media maratón en 1h10:40, dominó de principio a fin y ganó en 2h22:26, nuevo récord de los campeonatos, un crono estremecedor al que hay que restar varios minutos. La finesa rescató de nuevo el ‘sisu’, ese concepto peculiar del esfuerzo, el orgullo de los corredores de fondo del país nórdico. Precisamente en el circuito se pudo ver al gran Lasse Viren, el rey del fondo en los años setenta, que presenció con atención la victoria de Alisa.España cuajó un gran maratón a nivel colectivo en la carrera femenina. La mejor de las nuestras fue Carolina Robles, que arriesgó al incrustarse en el grupo de cabeza desde el principio y fue octava. La sevillana, que se ha preparado en su ciudad a temperaturas muy elevadas y durmiendo en una tienda de hipoxia, detuvo el cronómetro en 2h28:07, una marca de gran mérito en las interminables cuestas del centro de Birmingham. Mérito también el de la húngara Vindics-Toth, con muchos problemas intestinales durante la prueba, que se vio obligada a hacerse sus necesidades encima, sin dejar de correr.«He querido soñar grande y por eso me fui con las de cabeza en la primera vuelta», explicaba Robles tras la prueba. «Lo pasé mal en la quinta vuelta, luego me recuperé un poco y volví a sufrir ya en los cinco últimos kilómetros. El circuito era durísimo y por eso creo que en realidad el de hoy ha sido mi mejor maratón. Calculo que habría que quitarle seis minutos a este crono si hubiéramos corrido un maratón normal, en llano».Fátima Ouhaddou, que correrá el Maratón de Valencia en diciembre, se clasificó decimoquinta (con 2h30:07). Esther Navarrete (2h31:57), decimoctava, selló el bronce para España, nuestra séptima medalla en estos Europeos. El oro fue para Reino Unido y la plata para las italianas. España va sumando medallas en Birmingham con esfuerzo, con tenacidad.El alemán Amanal Petros dominó con solvencia la prueba masculina. Atacó mediada la prueba y fue ganando ventaja hasta cruzar la meta en 2h09:11, récord de los campeonatos. Segundo fue el italiano Riva (2h09:18) y tercero el israelí Ayale con 2h09:21.El equipo masculino de España se comportó bien. El emeritense Jorge González fue el mejor en el puesto decimocuarto con 2h11:10, justo por delante del zaragozano Carlos Mayo (2h11:27). Israel, con un equipo plagado de atletas de origen africano, ganó con autoridad la clasificación por equipos. España fue cuarta por naciones, justo por delante de Italia. Fue una mañana de dureza, de esfuerzo, de sufrimiento. Una mañana de maratón.  

España ha cerrado su participación en el maratón del Europeo de atletismo de Birmingham con un bronce, logrado por el equipo femenino gracias, sobre todo, al octavo puesto de la sevillana Carolina Robles, finalista individual con un tiempo de 2h28:07. Fátima Ouhaddou (15ª ccon … 2h30:37) y Ester Navarrete (18ª con 2h31:57) también aportaron sus tiempos al global. Gran Bretaña se llevó el oro e Italia, la plata.

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