El sábado por la mañana Rosa Pereira envió un whatsapp a su pareja para compartir la ilusión y el respeto que provoca siempre un parto primerizo. Había roto aguas en su hogar en París. Ese mensaje traspasó muchos prejuicios y clichés anticuados en el fútbol, deporte masivo para el aficionado pero todavía singular con su punto aún procaz y varonil. El receptor era Fabián Ruiz, campeón del mundo, un fijo con la selección española, que se encontraba concentrado en Oviedo más pendiente del móvil que del partido de la Liga de Naciones contra la República Checa que su equipo debía disputar esa noche. Así empezó a gestarse el primer caso de conciliación familiar en la selección desde que Luis de la Fuente está al mando y, seguramente, en muchos años atrás.Fabián y Rosa se casaron hace un año, el 19 de julio de 2025 en la iglesia El Salvador de Sevilla. Su primer hijo, al que tienen pensado llamar Bertín, nació este fin de semana en la capital de Francia. El futbolista internacional, que le había dedicado a su pareja un gol en el Mundial que anotó ante Bélgica, rompió unos cuantos clichés en el fútbol.El whatsapp llegó al móvil del jugador, que se hospedaba con sus compañeros en el hotel Blau Las Caldas Villa Termal de la capital asturiana. Ante la inminencia del parto, Fabián buscó a Luis de la Fuente y pidió permiso para abandonar la concentración de la selección. El entrenador riojano no puso ninguna objeción.«Todo se desarrolló con absoluta normalidad», cuentan en la Federación. «Afortunadamente la sociedad española ha cambiado su mentalidad respecto a estos temas y se prioriza vivir estos momentos que son únicos».Fabián se trasladó en un coche de la Federación al aeropuerto de Avilés, a 47 kilómetros del hotel en Oviedo, donde el organismo federativo le había gestionado un vuelo en un avión privado.La Federación emitió esta nota informativa por la tarde: «Fabián Ruiz sale de la concentración de la Selección Española en Oviedo para acudir al nacimiento de su primer hijo en París, por lo que no estará presente en el encuentro que va a enfrentar a España contra Chequia en el Carlos Tartiere».Es el primer caso de un futbolista que sale de una concentración por un motivo familiar en el equipo español. Lo habitual es que este tipo de noticias sucedan con sus clubes, ya que los jugadores apenas pasan 30 o 35 días al año con sus selecciones, si no hay un Mundial o una Eurocopa de por medio.El centrocampista andaluz es considerado el talismán de la selección española. Ha logrado un registro exclusivo: nunca ha perdido un partido mientras ha estado sobre el terreno de juego con la camiseta de la absoluta. Suma 52 partidos internacionales desde su debut en junio de 2019 contra Islas Feroe.Van Aert o DjokovicEl fútbol ha empezado a normalizar la conciliación familiar con el trabajo. El inglés Phil Foden dejó temporalmente la concentración de la selección inglesa en plena Eurocopa 2024 para volar a su país y presenciar el nacimiento de su tercer hijo, reincorporándose al torneo días después. El danés Andreas Christensen recibió el permiso explícito de su federación para ausentarse de los entrenamientos previos a la Euro con el fin de estar presente en el parto de su pareja.Novak Djokovic ha reducido notablemente su calendario anual en el circuito del tenis con el argumento público de que prefiere ver crecer a sus hijos y estar presente en su día a día escolar antes que acumular más semanas de competición en el extranjero.Paradigmático fue el episodio del ciclista belga Wout van Aert, quien comunicó antes del Tour de Francia 2023 que saldría de la carrera para asistir al nacimiento de su segundo hijo, «pasara lo que pasara», si su mujer se ponía de parto. Su equipo, el Jumbo, que se encontraba en plena defensa del maillot amarillo de Jonas Vingegaard, respaldó su postura. Y Vingegaard ganó aquel Tour a Pogacar.Vingegaard y ManceboEl abandono de Van Aert desplegó un debate muy positivo en el ciclismo moderno sobre la importancia de la presencia de los padres en la crianza y el derecho a conciliar la vida laboral con la familiar, rompiendo con la vieja mentalidad de «sacrificio absoluto» que imperaba en las grandes vueltas.El propio Jonas Vingegaard, doble ganador del Tour de Francia, ha reducido drásticamente sus calendarios de competición y días de entrenamientos en altura para pasar más tiempo con su esposa y su hija, priorizando la estabilidad emocional familiar para rendir al máximo.Casi veinte años atrás, el ciclista abulense Paco Mancebo no tuvo más remedio que seguir compitiendo y no regresar a casa al parto de su hijo, sucedido en pleno Tour. Su pareja incluso desconectaba los monitores médicos cuando hablaban por teléfono para que él no notase que estaba ingresada en la clínica. Unos días después, Mancebo confesó a la prensa: «Se me ha hecho muy duro ser padre en el Tour». El sábado por la mañana Rosa Pereira envió un whatsapp a su pareja para compartir la ilusión y el respeto que provoca siempre un parto primerizo. Había roto aguas en su hogar en París. Ese mensaje traspasó muchos prejuicios y clichés anticuados en el fútbol, deporte masivo para el aficionado pero todavía singular con su punto aún procaz y varonil. El receptor era Fabián Ruiz, campeón del mundo, un fijo con la selección española, que se encontraba concentrado en Oviedo más pendiente del móvil que del partido de la Liga de Naciones contra la República Checa que su equipo debía disputar esa noche. Así empezó a gestarse el primer caso de conciliación familiar en la selección desde que Luis de la Fuente está al mando y, seguramente, en muchos años atrás.Fabián y Rosa se casaron hace un año, el 19 de julio de 2025 en la iglesia El Salvador de Sevilla. Su primer hijo, al que tienen pensado llamar Bertín, nació este fin de semana en la capital de Francia. El futbolista internacional, que le había dedicado a su pareja un gol en el Mundial que anotó ante Bélgica, rompió unos cuantos clichés en el fútbol.El whatsapp llegó al móvil del jugador, que se hospedaba con sus compañeros en el hotel Blau Las Caldas Villa Termal de la capital asturiana. Ante la inminencia del parto, Fabián buscó a Luis de la Fuente y pidió permiso para abandonar la concentración de la selección. El entrenador riojano no puso ninguna objeción.«Todo se desarrolló con absoluta normalidad», cuentan en la Federación. «Afortunadamente la sociedad española ha cambiado su mentalidad respecto a estos temas y se prioriza vivir estos momentos que son únicos».Fabián se trasladó en un coche de la Federación al aeropuerto de Avilés, a 47 kilómetros del hotel en Oviedo, donde el organismo federativo le había gestionado un vuelo en un avión privado.La Federación emitió esta nota informativa por la tarde: «Fabián Ruiz sale de la concentración de la Selección Española en Oviedo para acudir al nacimiento de su primer hijo en París, por lo que no estará presente en el encuentro que va a enfrentar a España contra Chequia en el Carlos Tartiere».Es el primer caso de un futbolista que sale de una concentración por un motivo familiar en el equipo español. Lo habitual es que este tipo de noticias sucedan con sus clubes, ya que los jugadores apenas pasan 30 o 35 días al año con sus selecciones, si no hay un Mundial o una Eurocopa de por medio.El centrocampista andaluz es considerado el talismán de la selección española. Ha logrado un registro exclusivo: nunca ha perdido un partido mientras ha estado sobre el terreno de juego con la camiseta de la absoluta. Suma 52 partidos internacionales desde su debut en junio de 2019 contra Islas Feroe.Van Aert o DjokovicEl fútbol ha empezado a normalizar la conciliación familiar con el trabajo. El inglés Phil Foden dejó temporalmente la concentración de la selección inglesa en plena Eurocopa 2024 para volar a su país y presenciar el nacimiento de su tercer hijo, reincorporándose al torneo días después. El danés Andreas Christensen recibió el permiso explícito de su federación para ausentarse de los entrenamientos previos a la Euro con el fin de estar presente en el parto de su pareja.Novak Djokovic ha reducido notablemente su calendario anual en el circuito del tenis con el argumento público de que prefiere ver crecer a sus hijos y estar presente en su día a día escolar antes que acumular más semanas de competición en el extranjero.Paradigmático fue el episodio del ciclista belga Wout van Aert, quien comunicó antes del Tour de Francia 2023 que saldría de la carrera para asistir al nacimiento de su segundo hijo, «pasara lo que pasara», si su mujer se ponía de parto. Su equipo, el Jumbo, que se encontraba en plena defensa del maillot amarillo de Jonas Vingegaard, respaldó su postura. Y Vingegaard ganó aquel Tour a Pogacar.Vingegaard y ManceboEl abandono de Van Aert desplegó un debate muy positivo en el ciclismo moderno sobre la importancia de la presencia de los padres en la crianza y el derecho a conciliar la vida laboral con la familiar, rompiendo con la vieja mentalidad de «sacrificio absoluto» que imperaba en las grandes vueltas.El propio Jonas Vingegaard, doble ganador del Tour de Francia, ha reducido drásticamente sus calendarios de competición y días de entrenamientos en altura para pasar más tiempo con su esposa y su hija, priorizando la estabilidad emocional familiar para rendir al máximo.Casi veinte años atrás, el ciclista abulense Paco Mancebo no tuvo más remedio que seguir compitiendo y no regresar a casa al parto de su hijo, sucedido en pleno Tour. Su pareja incluso desconectaba los monitores médicos cuando hablaban por teléfono para que él no notase que estaba ingresada en la clínica. Unos días después, Mancebo confesó a la prensa: «Se me ha hecho muy duro ser padre en el Tour».
El sábado por la mañana Rosa Pereira envió un whatsapp a su pareja para compartir la ilusión y el respeto que provoca siempre un parto primerizo. Había roto aguas en su hogar en París. Ese mensaje traspasó muchos prejuicios y clichés anticuados en el fútbol, … deporte masivo para el aficionado pero todavía singular con su punto aún procaz y varonil. El receptor era Fabián Ruiz, campeón del mundo, un fijo con la selección española, que se encontraba concentrado en Oviedo más pendiente del móvil que del partido de la Liga de Naciones contra la República Checa que su equipo debía disputar esa noche. Así empezó a gestarse el primer caso de conciliación familiar en la selección desde que Luis de la Fuente está al mando y, seguramente, en muchos años atrás.
Fabián y Rosa se casaron hace un año, el 19 de julio de 2025 en la iglesia El Salvador de Sevilla. Su primer hijo, al que tienen pensado llamar Bertín, nació este fin de semana en la capital de Francia. El futbolista internacional, que le había dedicado a su pareja un gol en el Mundial que anotó ante Bélgica, rompió unos cuantos clichés en el fútbol.
El whatsapp llegó al móvil del jugador, que se hospedaba con sus compañeros en el hotel Blau Las Caldas Villa Termal de la capital asturiana. Ante la inminencia del parto, Fabián buscó a Luis de la Fuente y pidió permiso para abandonar la concentración de la selección. El entrenador riojano no puso ninguna objeción.
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«Todo se desarrolló con absoluta normalidad», cuentan en la Federación. «Afortunadamente la sociedad española ha cambiado su mentalidad respecto a estos temas y se prioriza vivir estos momentos que son únicos».
Fabián se trasladó en un coche de la Federación al aeropuerto de Avilés, a 47 kilómetros del hotel en Oviedo, donde el organismo federativo le había gestionado un vuelo en un avión privado.
La Federación emitió esta nota informativa por la tarde: «Fabián Ruiz sale de la concentración de la Selección Española en Oviedo para acudir al nacimiento de su primer hijo en París, por lo que no estará presente en el encuentro que va a enfrentar a España contra Chequia en el Carlos Tartiere».
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Es el primer caso de un futbolista que sale de una concentración por un motivo familiar en el equipo español. Lo habitual es que este tipo de noticias sucedan con sus clubes, ya que los jugadores apenas pasan 30 o 35 días al año con sus selecciones, si no hay un Mundial o una Eurocopa de por medio.
El centrocampista andaluz es considerado el talismán de la selección española. Ha logrado un registro exclusivo: nunca ha perdido un partido mientras ha estado sobre el terreno de juego con la camiseta de la absoluta. Suma 52 partidos internacionales desde su debut en junio de 2019 contra Islas Feroe.
Van Aert o Djokovic
El fútbol ha empezado a normalizar la conciliación familiar con el trabajo. El inglés Phil Foden dejó temporalmente la concentración de la selección inglesa en plena Eurocopa 2024 para volar a su país y presenciar el nacimiento de su tercer hijo, reincorporándose al torneo días después. El danés Andreas Christensen recibió el permiso explícito de su federación para ausentarse de los entrenamientos previos a la Euro con el fin de estar presente en el parto de su pareja.
Novak Djokovic ha reducido notablemente su calendario anual en el circuito del tenis con el argumento público de que prefiere ver crecer a sus hijos y estar presente en su día a día escolar antes que acumular más semanas de competición en el extranjero.
Paradigmático fue el episodio del ciclista belga Wout van Aert, quien comunicó antes del Tour de Francia 2023 que saldría de la carrera para asistir al nacimiento de su segundo hijo, «pasara lo que pasara», si su mujer se ponía de parto. Su equipo, el Jumbo, que se encontraba en plena defensa del maillot amarillo de Jonas Vingegaard, respaldó su postura. Y Vingegaard ganó aquel Tour a Pogacar.
Vingegaard y Mancebo
El abandono de Van Aert desplegó un debate muy positivo en el ciclismo moderno sobre la importancia de la presencia de los padres en la crianza y el derecho a conciliar la vida laboral con la familiar, rompiendo con la vieja mentalidad de «sacrificio absoluto» que imperaba en las grandes vueltas.
El propio Jonas Vingegaard, doble ganador del Tour de Francia, ha reducido drásticamente sus calendarios de competición y días de entrenamientos en altura para pasar más tiempo con su esposa y su hija, priorizando la estabilidad emocional familiar para rendir al máximo.
Casi veinte años atrás, el ciclista abulense Paco Mancebo no tuvo más remedio que seguir compitiendo y no regresar a casa al parto de su hijo, sucedido en pleno Tour. Su pareja incluso desconectaba los monitores médicos cuando hablaban por teléfono para que él no notase que estaba ingresada en la clínica. Unos días después, Mancebo confesó a la prensa: «Se me ha hecho muy duro ser padre en el Tour».
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