Los primeros animales de la Tierra surgieron 200 millones de años antes de lo que creíamos

Los primeros animales pudieron aparecer en la Tierra mucho antes de lo que indican los fósiles más antiguos conocidos. Es decir, no hace unos 600 millones de años, como sugieren algunas reconstrucciones de su historia evolutiva, sino quizá entre hace 800 y 700 millones de años, cuando nuestro planeta se preparaba para atravesar uno de los episodios climáticos más extremos de su historia: las glaciaciones conocidas como ‘Tierra bola de nieve’.La historia ‘oficial’ nos dice que, durante el periodo Cámbrico, hace entre 539 y 487 millones de años los océanos de la Tierra se llenaron de criaturas fascinantes, Y lo hicieron muy rápidamente, en un auténtico ‘abrir y cerrar de ojos’ a escala geológica.Pero a la luz de la nueva investigación, la historia de nuestro linaje podría ser mucho más antigua. Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Oxford, acaba de sugerir, en efecto, que los primeros animales evolucionaron cientos de millones de años antes de su primera aparición efectiva en el registro fósil.El trabajo, recién publicado en ‘ Science Advances’ , no consiste en anunciar el descubrimiento de animales fósiles de aquella época, sino en cuestionar una suposición que ha condicionado durante años las investigaciones sobre el origen del reino animal: si los animales hubieran existido en determinados periodos del pasado, sus restos deberían haberse conservado en los yacimientos donde se han encontrado otros microorganismos extraordinariamente bien preservados.El problema, según los investigadores, es que la ausencia de fósiles no siempre significa ausencia de vida. Y nuevas pruebas procedentes de Mongolia demuestran cómo y por qué esa distinción puede darle un vuelco a nuestra visión de la evolución.Mongolia desmonta una vieja certezaHasta ahora, la ciencia había utilizado ciertos yacimientos fósiles excepcionales como una especie de inamovible ‘reloj de arena’ para establecer una fecha máxima para el origen de los animales. El razonamiento era de una lógica aplastante: si en esos lugares se conservaban microbios con un detalle exquisito y no había rastro de animales, es que, sencillamente, la vida animal aún no existía. Pero las nuevas evidencias sugieren exactamente lo contrario.Los microfósiles de Kheseen están igual de bien conservados que otros más antiguos y, sin embargo, los animales siguen ausentes, a pesar de que sabemos que en ese momento ya existíanEl núcleo del debate científico se situaba en la llamada ‘Biota de Weng’an’, un depósito fósil incrustado en rocas de la era Ediacárica en China. Este yacimiento, de unos 590 millones de años de antigüedad, preserva organismos microscópicos con un nivel de detalle asombroso, pero ninguno de ellos es un animal. Los científicos supusieron, por tanto, que los primeros animales debían haberse originado después de Weng’an, ya que si hubieran existido antes, este excepcional depósito los habría preservado.Para poner a prueba la fiabilidad de esta regla, los autores del nuevo estudio, que incluyen a miembros de la Universidad de California Berkeley, la ETH de Zúrich y la Universidad de Yale, dirigieron su mirada a la ‘Biota de Kheseen’, en Mongolia, un yacimiento que es más de 40 millones de años más moderno que el de Weng’an, y con el que comparte algunas especies microscópicas. La clave está en que en esta época más reciente, la ciencia sabe con certeza que los animales ya existían, pues se han hallado sus fósiles en lugares tan dispares como Namibia o el sur de China. A pesar de lo cual en Kheseen. igual que en Weng’an, tampoco aparecen restos que puedan identificarse inequívocamente como animales.Los investigadores analizaron más de 140 muestras, incluidas algunas procedentes de localidades que no se habían documentado anteriormente, mediante microscopía electrónica de barrido. Encontraron especies de microfósiles muy bien conservadas, entre ellas acritarcos, organismos microscópicos de aspecto esférico que pueden presentar espinas y prolongaciones ramificadas, además de fósiles semejantes a embriones que contienen células internas. Pero ni siquiera la excelente capacidad de conservación del yacimiento permitió reconocer claramente animales.El origen estimado de los animales retrocede 200 millones de años en el tiempo, situándose entre 800 y 700 millones de años atrás, mucho antes del estallido de vida del Cámbrico«La biota de Kheseen -explica Ross Anderson, de la Universidad de Oxford y director de la investigación- rompe el argumento de que los microfósiles excepcionales de Weng’an implican que habríamos visto fósiles de animales en ese conjunto si hubieran existido entonces». Los nuevos resultados, desde luego, no demuestran que los animales estuvieran presentes en Weng’an, pero sí cuestionan que su ausencia allí implique necesariamente que todavía no habían aparecido. Podría ser, explican los autores, que los primeros animales vivieraan en ambientes diferentes de aquellos que dieron lugar a los fósiles estudiados, o que las condiciones químicas impidieran conservar sus restos.Un reloj molecular que retrocede 200 millones de añosAl invalidar a Weng’an como límite temporal estricto, los científicos se sintieron libres para mirar mucho más atrás, hacia depósitos geológicos datados entre 850 y 730 millones de años, entre ellos la Formación Svanbergfjellet en Noruega, el Grupo Bitter Springs en Australia y el Grupo Chuar en Arizona, Estados Unidos. Todos ellos son ricos en fósiles y tenían el potencial teórico de preservar animales, aunque hasta la fecha no se ha encontrado resto alguno de ellos.Con esos límites geológicos como referencia, el equipo aplicó el método del reloj molecular. La técnica compara las diferencias genéticas entre especies actuales y, a partir de las tasas de cambio evolutivo y de fechas conocidas del registro fósil, calcula cuánto tiempo habría transcurrido desde que sus antepasados se separaron. Así, el cálculo desplazó el posible origen de los animales unos 200 millones de años hacia el pasado, hasta situarlo entre hace 800 y 700 millones de años.¿Fueron las extremas y brutales condiciones de la glaciación global las que impulsaron, en lugar de frenar, la evolución de las primeras formas de vida compleja?Ya existían algunas pistas de que esta posibilidad podía ser real. Los biomarcadores químicos preservados en rocas antiguas, de hecho, proporcionan indicios de que las esponjas marinas ya vivían hace al menos 650 millones de años, es decir, decenas de millones de años antes de la aparición de los fósiles animales macroscópicos más antiguos. Tal y como ABC ya informó en mayo de 2023 , diversos análisis profundos sitúan a criaturas primigenias, como los ctenóforos y las esponjas, en la base misma de la evolución animal. Esos primeros animales habrían sido criaturas pequeñas y de cuerpo blando, sin conchas ni huesos, lo que hacía que su fosilización dependiera de un raro cúmulo de condiciones químicas inusuales tras su muerte.Sobrevivir a la ‘Tierra Bola de Nieve’La nueva cronología abre una posibilidad extraordinaria: que los primeros animales surgieran antes de las grandes glaciaciones del periodo Criogénico, iniciado hace unos 720 millones de años, o incluso que aparecieran al mismo tiempo que las edades de hielo más severas de toda la historia ya estaban en marcha y convertían el planeta entero en una inmensa esfera blanca.Durante el periodo Criogénico, que comenzó hace unos 720 millones de años, enormes glaciares se extendieron por todo el mundo, en lo que se conoce como el episodio de la ‘Tierra Bola de Nieve’. El nuevo estudio, por tanto, reabre la cuestión de si las gélidas condiciones asociadas a este evento global jugaron, o no, un papel crucial en el origen y la diversificación temprana de la vida animal.Porque si resulta que los animales ya existían antes de aquel mundo helado, su historia evolutiva habría atravesado condiciones ambientales muy distintas de las que hoy asociamos con la proliferación de la vida compleja. Y si aparecieron durante las glaciaciones, habría que explicar cómo lograron sobrevivir en unos océanos cubiertos de gruesas capas de hielo y sometidos a unas condiciones realmente extremas.El primer autor del estudio, Orin Lole Durbin, subraya precisamente esa cautela: «Los fósiles corporales de animales anteriores al Ediacárico siguen eludiéndonos, y este análisis no demuestra que los animales ya existieran hace 800 millones de años». Lo que sí hace, añade, es debilitar uno de los principales argumentos empleados para restringir su origen al Ediacárico y mostrar hasta dónde podría remontarse su historia evolutiva.Pero hacen falta nuevas pruebas. El equipo propone explorar yacimientos de distintas regiones del mundo, con ambientes y procesos de fosilización diferentes, y combinar la búsqueda de cuerpos fósiles con la de rastros de actividad y biomarcadores químicos.«Hasta que dispongamos de esas pruebas -concluye Anderson- la fecha precisa del nacimiento del reino animal seguirá siendo incierta».La incógnita, por tanto, sigue abierta. Pero el nuevo estudio cambia una cuestión importante: la ausencia de fósiles en un yacimiento excepcional ya no basta, por sí sola, para descartar que los animales vivieran en aquella época. Y es posible que la historia del reino animal comenzara cientos de millones de años antes de que sus protagonistas dejaran las primeras huellas impresas en las rocas. Los primeros animales pudieron aparecer en la Tierra mucho antes de lo que indican los fósiles más antiguos conocidos. Es decir, no hace unos 600 millones de años, como sugieren algunas reconstrucciones de su historia evolutiva, sino quizá entre hace 800 y 700 millones de años, cuando nuestro planeta se preparaba para atravesar uno de los episodios climáticos más extremos de su historia: las glaciaciones conocidas como ‘Tierra bola de nieve’.La historia ‘oficial’ nos dice que, durante el periodo Cámbrico, hace entre 539 y 487 millones de años los océanos de la Tierra se llenaron de criaturas fascinantes, Y lo hicieron muy rápidamente, en un auténtico ‘abrir y cerrar de ojos’ a escala geológica.Pero a la luz de la nueva investigación, la historia de nuestro linaje podría ser mucho más antigua. Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Oxford, acaba de sugerir, en efecto, que los primeros animales evolucionaron cientos de millones de años antes de su primera aparición efectiva en el registro fósil.El trabajo, recién publicado en ‘ Science Advances’ , no consiste en anunciar el descubrimiento de animales fósiles de aquella época, sino en cuestionar una suposición que ha condicionado durante años las investigaciones sobre el origen del reino animal: si los animales hubieran existido en determinados periodos del pasado, sus restos deberían haberse conservado en los yacimientos donde se han encontrado otros microorganismos extraordinariamente bien preservados.El problema, según los investigadores, es que la ausencia de fósiles no siempre significa ausencia de vida. Y nuevas pruebas procedentes de Mongolia demuestran cómo y por qué esa distinción puede darle un vuelco a nuestra visión de la evolución.Mongolia desmonta una vieja certezaHasta ahora, la ciencia había utilizado ciertos yacimientos fósiles excepcionales como una especie de inamovible ‘reloj de arena’ para establecer una fecha máxima para el origen de los animales. El razonamiento era de una lógica aplastante: si en esos lugares se conservaban microbios con un detalle exquisito y no había rastro de animales, es que, sencillamente, la vida animal aún no existía. Pero las nuevas evidencias sugieren exactamente lo contrario.Los microfósiles de Kheseen están igual de bien conservados que otros más antiguos y, sin embargo, los animales siguen ausentes, a pesar de que sabemos que en ese momento ya existíanEl núcleo del debate científico se situaba en la llamada ‘Biota de Weng’an’, un depósito fósil incrustado en rocas de la era Ediacárica en China. Este yacimiento, de unos 590 millones de años de antigüedad, preserva organismos microscópicos con un nivel de detalle asombroso, pero ninguno de ellos es un animal. Los científicos supusieron, por tanto, que los primeros animales debían haberse originado después de Weng’an, ya que si hubieran existido antes, este excepcional depósito los habría preservado.Para poner a prueba la fiabilidad de esta regla, los autores del nuevo estudio, que incluyen a miembros de la Universidad de California Berkeley, la ETH de Zúrich y la Universidad de Yale, dirigieron su mirada a la ‘Biota de Kheseen’, en Mongolia, un yacimiento que es más de 40 millones de años más moderno que el de Weng’an, y con el que comparte algunas especies microscópicas. La clave está en que en esta época más reciente, la ciencia sabe con certeza que los animales ya existían, pues se han hallado sus fósiles en lugares tan dispares como Namibia o el sur de China. A pesar de lo cual en Kheseen. igual que en Weng’an, tampoco aparecen restos que puedan identificarse inequívocamente como animales.Los investigadores analizaron más de 140 muestras, incluidas algunas procedentes de localidades que no se habían documentado anteriormente, mediante microscopía electrónica de barrido. Encontraron especies de microfósiles muy bien conservadas, entre ellas acritarcos, organismos microscópicos de aspecto esférico que pueden presentar espinas y prolongaciones ramificadas, además de fósiles semejantes a embriones que contienen células internas. Pero ni siquiera la excelente capacidad de conservación del yacimiento permitió reconocer claramente animales.El origen estimado de los animales retrocede 200 millones de años en el tiempo, situándose entre 800 y 700 millones de años atrás, mucho antes del estallido de vida del Cámbrico«La biota de Kheseen -explica Ross Anderson, de la Universidad de Oxford y director de la investigación- rompe el argumento de que los microfósiles excepcionales de Weng’an implican que habríamos visto fósiles de animales en ese conjunto si hubieran existido entonces». Los nuevos resultados, desde luego, no demuestran que los animales estuvieran presentes en Weng’an, pero sí cuestionan que su ausencia allí implique necesariamente que todavía no habían aparecido. Podría ser, explican los autores, que los primeros animales vivieraan en ambientes diferentes de aquellos que dieron lugar a los fósiles estudiados, o que las condiciones químicas impidieran conservar sus restos.Un reloj molecular que retrocede 200 millones de añosAl invalidar a Weng’an como límite temporal estricto, los científicos se sintieron libres para mirar mucho más atrás, hacia depósitos geológicos datados entre 850 y 730 millones de años, entre ellos la Formación Svanbergfjellet en Noruega, el Grupo Bitter Springs en Australia y el Grupo Chuar en Arizona, Estados Unidos. Todos ellos son ricos en fósiles y tenían el potencial teórico de preservar animales, aunque hasta la fecha no se ha encontrado resto alguno de ellos.Con esos límites geológicos como referencia, el equipo aplicó el método del reloj molecular. La técnica compara las diferencias genéticas entre especies actuales y, a partir de las tasas de cambio evolutivo y de fechas conocidas del registro fósil, calcula cuánto tiempo habría transcurrido desde que sus antepasados se separaron. Así, el cálculo desplazó el posible origen de los animales unos 200 millones de años hacia el pasado, hasta situarlo entre hace 800 y 700 millones de años.¿Fueron las extremas y brutales condiciones de la glaciación global las que impulsaron, en lugar de frenar, la evolución de las primeras formas de vida compleja?Ya existían algunas pistas de que esta posibilidad podía ser real. Los biomarcadores químicos preservados en rocas antiguas, de hecho, proporcionan indicios de que las esponjas marinas ya vivían hace al menos 650 millones de años, es decir, decenas de millones de años antes de la aparición de los fósiles animales macroscópicos más antiguos. Tal y como ABC ya informó en mayo de 2023 , diversos análisis profundos sitúan a criaturas primigenias, como los ctenóforos y las esponjas, en la base misma de la evolución animal. Esos primeros animales habrían sido criaturas pequeñas y de cuerpo blando, sin conchas ni huesos, lo que hacía que su fosilización dependiera de un raro cúmulo de condiciones químicas inusuales tras su muerte.Sobrevivir a la ‘Tierra Bola de Nieve’La nueva cronología abre una posibilidad extraordinaria: que los primeros animales surgieran antes de las grandes glaciaciones del periodo Criogénico, iniciado hace unos 720 millones de años, o incluso que aparecieran al mismo tiempo que las edades de hielo más severas de toda la historia ya estaban en marcha y convertían el planeta entero en una inmensa esfera blanca.Durante el periodo Criogénico, que comenzó hace unos 720 millones de años, enormes glaciares se extendieron por todo el mundo, en lo que se conoce como el episodio de la ‘Tierra Bola de Nieve’. El nuevo estudio, por tanto, reabre la cuestión de si las gélidas condiciones asociadas a este evento global jugaron, o no, un papel crucial en el origen y la diversificación temprana de la vida animal.Porque si resulta que los animales ya existían antes de aquel mundo helado, su historia evolutiva habría atravesado condiciones ambientales muy distintas de las que hoy asociamos con la proliferación de la vida compleja. Y si aparecieron durante las glaciaciones, habría que explicar cómo lograron sobrevivir en unos océanos cubiertos de gruesas capas de hielo y sometidos a unas condiciones realmente extremas.El primer autor del estudio, Orin Lole Durbin, subraya precisamente esa cautela: «Los fósiles corporales de animales anteriores al Ediacárico siguen eludiéndonos, y este análisis no demuestra que los animales ya existieran hace 800 millones de años». Lo que sí hace, añade, es debilitar uno de los principales argumentos empleados para restringir su origen al Ediacárico y mostrar hasta dónde podría remontarse su historia evolutiva.Pero hacen falta nuevas pruebas. El equipo propone explorar yacimientos de distintas regiones del mundo, con ambientes y procesos de fosilización diferentes, y combinar la búsqueda de cuerpos fósiles con la de rastros de actividad y biomarcadores químicos.«Hasta que dispongamos de esas pruebas -concluye Anderson- la fecha precisa del nacimiento del reino animal seguirá siendo incierta».La incógnita, por tanto, sigue abierta. Pero el nuevo estudio cambia una cuestión importante: la ausencia de fósiles en un yacimiento excepcional ya no basta, por sí sola, para descartar que los animales vivieran en aquella época. Y es posible que la historia del reino animal comenzara cientos de millones de años antes de que sus protagonistas dejaran las primeras huellas impresas en las rocas.  

Los primeros animales pudieron aparecer en la Tierra mucho antes de lo que indican los fósiles más antiguos conocidos. Es decir, no hace unos 600 millones de años, como sugieren algunas reconstrucciones de su historia evolutiva, sino quizá entre hace 800 y 700 millones de … años, cuando nuestro planeta se preparaba para atravesar uno de los episodios climáticos más extremos de su historia: las glaciaciones conocidas como ‘Tierra bola de nieve’.

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