Aunque es imposible en un deporte donde manda la máquina y no el deportista, Fernando Alonso busca la inspiración en las palabras de dos estrellas del deporte español. Rafa Nadal y Jon Rahm visitan al piloto asturiano, también a Carlos Sainz, antes del Gran Premio de Miami, hablan de sus cosas, comparten y ríen. Nadal es el encargado de dar finiquito a la carrera con el banderazo a cuadros y, casualidad, Alonso logra su mejor posición del año, que no era difícil, 15º. Una minucia para un campeón. Sainz también respira, noveno, dos puntos más. La victoria es para Kimi Antonelli, la tercera consecutiva. El adolescente italiano de 19 años se reafirma como líder del Mundial.El paddock de Miami, con sus cruceros postizos y su parafernalia de espectáculo a la americana es un desfile de famosos en cada esquina. Están Rafa Nadal, Jon Rahm, Messi, Juan Martín del Potro entre los deportistas y un sinfín de actores y cantantes dan color y el reconocido glamour a la F1, más en los tiempos vip y de pulseras todo incluido que corren.En el box de Aston Martin se juntan Rafa Nadal y Jon Rahm con Fernando Alonso. Hay admiración mutua y larga conversación entre los tres. También charla en solitario de Nadal con Alonso, dos iconos del deporte español a los que no era costumbre verlos juntos.Alonso trata de encontrar inspiración en ellos, en el ánimo que le insuflan. Nadal reconoce la personalidad de los pilotos de F1. «En la pista yo aún era más o menos valiente, pero fuera de ella no lo soy lo suficiente. Estos son unos animales por lo que hacen en las salidas, en los momentos de presión… Al final están yendo a 300 y pico kilómetros por hora, a centímetros de los otros. Hay que tener cosas que yo no tengo», admite modesto en Dazn, las televisión con los derechos de retransmisión en España.Nadal y Rahm también visitan a Carlos Sainz, es un encuentro de estrellas a la española. Jon Rahm se expresa parecido al extenista. «Lo estábamos hablando, mentalmente cómo son capaces de estar al tanto de todo cuando vas a 320 por hora, cuándo frenar… Lo que tiene que fatigar mentalmente es algo que de verdad no llego a entender».Los fenómenos españoles animan a Fernando Alonso, que seguramente les explicó que no haya nada que hacer con el Aston Martin y motor Honda que está tres segundos por vuelta de la cabeza. No hay consuelo ni evolución posible para el asturiano, quien sale desde el fondo de la parrilla y acaba la carrera en el mismo lugar.Ya lo había advertido el día anterior en la jornada de sábado con los la carrea esprint y posteriormente con la clasificación para la pole. «Para nosotros esto es un test». Desalentador, pero real como la vida misma. Aunque es imposible en un deporte donde manda la máquina y no el deportista, Fernando Alonso busca la inspiración en las palabras de dos estrellas del deporte español. Rafa Nadal y Jon Rahm visitan al piloto asturiano, también a Carlos Sainz, antes del Gran Premio de Miami, hablan de sus cosas, comparten y ríen. Nadal es el encargado de dar finiquito a la carrera con el banderazo a cuadros y, casualidad, Alonso logra su mejor posición del año, que no era difícil, 15º. Una minucia para un campeón. Sainz también respira, noveno, dos puntos más. La victoria es para Kimi Antonelli, la tercera consecutiva. El adolescente italiano de 19 años se reafirma como líder del Mundial.El paddock de Miami, con sus cruceros postizos y su parafernalia de espectáculo a la americana es un desfile de famosos en cada esquina. Están Rafa Nadal, Jon Rahm, Messi, Juan Martín del Potro entre los deportistas y un sinfín de actores y cantantes dan color y el reconocido glamour a la F1, más en los tiempos vip y de pulseras todo incluido que corren.En el box de Aston Martin se juntan Rafa Nadal y Jon Rahm con Fernando Alonso. Hay admiración mutua y larga conversación entre los tres. También charla en solitario de Nadal con Alonso, dos iconos del deporte español a los que no era costumbre verlos juntos.Alonso trata de encontrar inspiración en ellos, en el ánimo que le insuflan. Nadal reconoce la personalidad de los pilotos de F1. «En la pista yo aún era más o menos valiente, pero fuera de ella no lo soy lo suficiente. Estos son unos animales por lo que hacen en las salidas, en los momentos de presión… Al final están yendo a 300 y pico kilómetros por hora, a centímetros de los otros. Hay que tener cosas que yo no tengo», admite modesto en Dazn, las televisión con los derechos de retransmisión en España.Nadal y Rahm también visitan a Carlos Sainz, es un encuentro de estrellas a la española. Jon Rahm se expresa parecido al extenista. «Lo estábamos hablando, mentalmente cómo son capaces de estar al tanto de todo cuando vas a 320 por hora, cuándo frenar… Lo que tiene que fatigar mentalmente es algo que de verdad no llego a entender».Los fenómenos españoles animan a Fernando Alonso, que seguramente les explicó que no haya nada que hacer con el Aston Martin y motor Honda que está tres segundos por vuelta de la cabeza. No hay consuelo ni evolución posible para el asturiano, quien sale desde el fondo de la parrilla y acaba la carrera en el mismo lugar.Ya lo había advertido el día anterior en la jornada de sábado con los la carrea esprint y posteriormente con la clasificación para la pole. «Para nosotros esto es un test». Desalentador, pero real como la vida misma.
Aunque es imposible en un deporte donde manda la máquina y no el deportista, Fernando Alonso busca la inspiración en las palabras de dos estrellas del deporte español. Rafa Nadal y Jon Rahm visitan al piloto asturiano, también a Carlos Sainz, antes del Gran … Premio de Miami, hablan de sus cosas, comparten y ríen. Nadal es el encargado de dar finiquito a la carrera con el banderazo a cuadros y, casualidad, Alonso logra su mejor posición del año, que no era difícil, 15º. Una minucia para un campeón. Sainz también respira, noveno, dos puntos más. La victoria es para Kimi Antonelli, la tercera consecutiva. El adolescente italiano de 19 años se reafirma como líder del Mundial.
El paddock de Miami, con sus cruceros postizos y su parafernalia de espectáculo a la americana es un desfile de famosos en cada esquina. Están Rafa Nadal, Jon Rahm, Messi, Luis Suárez, Juan Martín del Potro entre los deportistas y un sinfín de actores y cantantes dan color y el reconocido glamour a la F1, más en los tiempos vip y de pulseras todo incluido que corren.
En el box de Aston Martin se juntan Rafa Nadal y Jon Rahm con Fernando Alonso. Hay admiración mutua y larga conversación entre los tres. También charla en solitario de Nadal con Alonso, dos iconos del deporte español a los que no era costumbre verlos juntos.
Alonso trata de encontrar inspiración en ellos, en el ánimo que le insuflan. Nadal reconoce la jerarquía de los pilotos de F1. «En la pista yo aún era más o menos valiente, pero fuera de ella no lo soy lo suficiente. Estos son unos animales por lo que hacen en las salidas, en los momentos de presión… Al final están yendo a 300 y pico kilómetros por hora, a centímetros de los otros. Hay que tener cosas que yo no tengo», admite modesto en Dazn, la televisión con los derechos de retransmisión en España.
Nadal y Rahm también visitan a Carlos Sainz, es un encuentro de estrellas a la española. Jon Rahm se expresa parecido al extenista. «Lo estábamos hablando, mentalmente cómo son capaces de estar al tanto de todo cuando vas a 320 por hora, cuándo frenar… Lo que tiene que fatigar mentalmente es algo que de verdad no llego a entender».
Los fenómenos españoles animan a Fernando Alonso, que seguramente les explicó que no hay nada que hacer con el Aston Martin y motor Honda que está tres segundos por vuelta de la cabeza. No hay consuelo ni evolución posible para el asturiano, quien sale desde el fondo de la parrilla y acaba la carrera en el mismo lugar, aunque no tan retrasado como es costumbre, 15º.
Ya lo había advertido el día anterior en la jornada de sábado con la carrera esprint y posteriormente con la clasificación para la pole. «Para nosotros esto es un test». Desalentador, pero real como la vida misma.
Con tanta energía, baterías cargadas y demás apósitos superficiales, las carreras ya no se deciden por arrojo en las salidas o en las frenadas, sino en la gestión de las baterías. En eso va sólido el Mercedes de Kimi Antonelli, que gana el gran premio después de hacer otra salida muy pobre.
El italiano no sale bien, o no ha aprendido a ejecutar el manual de instrucciones, pero luego es listo y rápido frente a los rivales. Verstappen salvó la largada después de un trompo, Leclerc tomó la cabeza, se posicionaron los McLaren para asaltar el liderato y quedó bloqueado Russell.
Verstappen buscó en la estrategia la velocidad que no tiene el Red Bull. Con neumáticos duros intentó sorprender sin conseguirlo. Y la carrera quedó en un mano a mano entre Antonelli y Norris después de la parada en el garaje de Leclerc.
La excelente parada de Antonelli (2.2 segundos de los mecánicos de Mercedes) y el ritmo del coche alemán impulsaron al italiano, que pleno de confianza no permitió que Norris se le acercase para conseguir su tercera victoria consecutiva y liderar el Mundial con 100 puntos y 20 de ventaja sobre su compañero Russell.
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