Jesús Galván, entrenador del Sevilla Atlético entre 2023 y 2025, ha sido protagonista en una entrevista concedida a Zona Mixta en la que ha repasado su última etapa como técnico del filial nervionense, antes de emprender su camino en el CD Mirandés en el mes de noviembre pasado, aunque no ha finalizado la temporada. Perfecto conocedor de la cantera sevillista, Galván hace un aparte durante la charla con Castrín y Kike Salas, los futbolistas de la casa, aunque el primero de ellos es gallego y llegó procedente del CD Lugo, que han ayudado muy activamente a que el Sevilla FC haya conseguido una muy sufrida permanencia en Primera división al término del curso 25-26.«No me esperaba la madurez de Castrín, sobre todo porque es un chico muy respetuoso con los defensas que le rodean. es el caso de eres profesional, te cuidas y tienes condiciones; lo reúne todo. Venir de un Lugo donde allí era el niño y aquí el adulto y tener que manejar el vestuario, le costó mucho. Los conceptos defensivos que yo quería, le costaban al principio, pero rápidamente los pilló; veía videos, se quedaba más tiempo entrenando… El trabajo que hemos hecho no ha quedado en saco roto. Me decía: ‘Mister, ¿puedo subir a mi casa?’. Yo le decía que sí, ¿Cuánto necesitas, dos días?, dos días. Cuando me dijeron que lo íbamos a fichar, pensaba que no podía ser que este futbolista fuera a venir aquí. Él tiene esa personalidad y no lo hace de mala forma, sino por el bien del equipo; evalúa al que tiene al lado y va estudiando cómo es. Al final, parece que quien está haciendo bueno a Kike Salas es Castrín y es al revés», dice sobre el zaguero gallego.También reconoce que durante el verano de 2025 tuvo opciones de ser el elegido para dirigir al primer equipo del Sevilla en primera división. Lo explica así: «El club me transmitió que si las opciones que había para el banquillo se caían, tenía opciones si quería. Les dije que no tenía miedo ni reparo, soy sevillista, me he criado en la cantera como jugador, he entrenado la filial… Al final era un sueño, eso es lo más cerca que estuve. Después se pasó al despido de Víctor. Entró Antonio con entrenadores preparados, se decidió por Matías, me llamó y me lo comunicó, tuvo ese detalle», concluye. Jesús Galván, entrenador del Sevilla Atlético entre 2023 y 2025, ha sido protagonista en una entrevista concedida a Zona Mixta en la que ha repasado su última etapa como técnico del filial nervionense, antes de emprender su camino en el CD Mirandés en el mes de noviembre pasado, aunque no ha finalizado la temporada. Perfecto conocedor de la cantera sevillista, Galván hace un aparte durante la charla con Castrín y Kike Salas, los futbolistas de la casa, aunque el primero de ellos es gallego y llegó procedente del CD Lugo, que han ayudado muy activamente a que el Sevilla FC haya conseguido una muy sufrida permanencia en Primera división al término del curso 25-26.«No me esperaba la madurez de Castrín, sobre todo porque es un chico muy respetuoso con los defensas que le rodean. es el caso de eres profesional, te cuidas y tienes condiciones; lo reúne todo. Venir de un Lugo donde allí era el niño y aquí el adulto y tener que manejar el vestuario, le costó mucho. Los conceptos defensivos que yo quería, le costaban al principio, pero rápidamente los pilló; veía videos, se quedaba más tiempo entrenando… El trabajo que hemos hecho no ha quedado en saco roto. Me decía: ‘Mister, ¿puedo subir a mi casa?’. Yo le decía que sí, ¿Cuánto necesitas, dos días?, dos días. Cuando me dijeron que lo íbamos a fichar, pensaba que no podía ser que este futbolista fuera a venir aquí. Él tiene esa personalidad y no lo hace de mala forma, sino por el bien del equipo; evalúa al que tiene al lado y va estudiando cómo es. Al final, parece que quien está haciendo bueno a Kike Salas es Castrín y es al revés», dice sobre el zaguero gallego.También reconoce que durante el verano de 2025 tuvo opciones de ser el elegido para dirigir al primer equipo del Sevilla en primera división. Lo explica así: «El club me transmitió que si las opciones que había para el banquillo se caían, tenía opciones si quería. Les dije que no tenía miedo ni reparo, soy sevillista, me he criado en la cantera como jugador, he entrenado la filial… Al final era un sueño, eso es lo más cerca que estuve. Después se pasó al despido de Víctor. Entró Antonio con entrenadores preparados, se decidió por Matías, me llamó y me lo comunicó, tuvo ese detalle», concluye.
Jesús Galván, entrenador del Sevilla Atlético entre 2023 y 2025, ha sido protagonista en una entrevista concedida a Zona Mixta en la que ha repasado su última etapa como técnico del filial nervionense, antes de emprender su camino en el CD Mirandés en el … mes de noviembre pasado, aunque no ha finalizado la temporada. Perfecto conocedor de la cantera sevillista, Galván hace un aparte durante la charla con Castrín y Kike Salas, los futbolistas de la casa, aunque el primero de ellos es gallego y llegó procedente del CD Lugo, que han ayudado muy activamente a que el Sevilla FC haya conseguido una muy sufrida permanencia en Primera división al término del curso 25-26.
«No me esperaba la madurez de Castrín, sobre todo porque es un chico muy respetuoso con los defensas que le rodean. es el caso de eres profesional, te cuidas y tienes condiciones; lo reúne todo. Venir de un Lugo donde allí era el niño y aquí el adulto y tener que manejar el vestuario, le costó mucho. Los conceptos defensivos que yo quería, le costaban al principio, pero rápidamente los pilló; veía videos, se quedaba más tiempo entrenando… El trabajo que hemos hecho no ha quedado en saco roto. Me decía: ‘Mister, ¿puedo subir a mi casa?’. Yo le decía que sí, ¿Cuánto necesitas, dos días?, dos días. Cuando me dijeron que lo íbamos a fichar, pensaba que no podía ser que este futbolista fuera a venir aquí. Él tiene esa personalidad y no lo hace de mala forma, sino por el bien del equipo; evalúa al que tiene al lado y va estudiando cómo es. Al final, parece que quien está haciendo bueno a Kike Salas es Castrín y es al revés», dice sobre el zaguero gallego.
También reconoce que durante el verano de 2025 tuvo opciones de ser el elegido para dirigir al primer equipo del Sevilla en primera división. Lo explica así: «El club me transmitió que si las opciones que había para el banquillo se caían, tenía opciones si quería. Les dije que no tenía miedo ni reparo, soy sevillista, me he criado en la cantera como jugador, he entrenado la filial… Al final era un sueño, eso es lo más cerca que estuve. Después se pasó al despido de Víctor. Entró Antonio con entrenadores preparados, se decidió por Matías, me llamó y me lo comunicó, tuvo ese detalle», concluye.
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