Hay un capítulo perdido en la historia de los peces . Y es que, tras el impacto del asteroide que se estrelló contra la Tierra hace 66 millones de años poniendo fin a la era de los dinosaurios , el registro fósil de estas criaturas marinas prácticamente se desvanece de nuestros archivos geológicos. Y cuando vuelve a aparecer, diez millones de años después, lo hace con muchos peces que son muy diferentes de los que había antes de la catástrofe. ¿Qué ocurrió durante ese periodo, un auténtico ‘agujero negro’ evolutivo, entre hace 65 y 55 millones de años?Los científicos llaman a este periodo la ‘Brecha de Patterson’, en honor al eminente paleontólogo Colin Patterson, el primero en advertir que, a diferencia de la asombrosa riqueza de peces articulados en etapas anteriores, los esqueletos del periodo Paleoceno son prácticamente inexistentes.Ahora, la respuesta a este rompecabezas acaba de emerger de las arenas del desierto Oriental de Egipto. Allí, un equipo internacional de investigadores, codirigido por Sanaa El-Sayed, de la Universidad de Michigan, y Hesham Sallam, pionero y fundador del Centro de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Mansoura (MUVP), ha descubierto un auténtico tesoro fósil que esclarece, por fin, la historia evolutiva de los peces durante aquel periodo oscuro. El hallazgo, recién publicado en ‘ Science Advances ‘, se centra en un extraordinario yacimiento fechado exactamente hace 62,2 millones de años, justo en medio de aquel ‘tiempo perdido’.Noticia relacionada general No No El Infierno de Dante describe el impacto de un gran asteroide 500 años antes que la Ciencia José Manuel Nieves«Esta brecha a principios del registro Cenozoico -afirma Matt Friedman, coautor de la investigación y director del Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan- nos lleva a plantearnos dos preguntas que están relacionadas entre sí. En primer lugar, ¿los peces que generalmente asumimos que se extinguieron al final del período Cretácico pasaron realmente a duras penas al siguiente intervalo, llamado Paleógeno, o simplemente nos los hemos perdido porque el registro es malo? Y segundo: entonces ¿cuándo aparecieron los grupos modernos que nos son más familiares?».«Tenemos esta brecha de 10 millones de años con un registro fósil muy limitado -confirma El-Sayed-. Sabemos que el asteroide impactó el entorno marino, pero no estaba claro cómo los océanos llegaron a tener estos peces modernos». Para la científica, «resulta alucinante que este yacimiento nos ayude ahora a responder a las preguntas de cuándo, dónde y qué había en el océano apenas unos pocos millones de años después de que los dinosaurios se extinguieran».El yacimiento egipcio funcionó como una perfecta cápsula del tiempo: un fondo marino profundo y sin oxígeno que momificó en piedra cientos de esqueletos idénticos a sus primos actualesUn yacimiento espectacularEl yacimiento egipcio, denominado formalmente ‘Qreiya 3’ encarna a la perfección lo que la palabra alemana Lagerstätte, significa. El vocablo, en efecto, designa a aquellos escasísimos yacimientos paleontológicos que actúan como auténticas ‘cápsulas del tiempo’, lugares donde la conservación es tan perfecta y exquisita que revela detalles asombrosos del pasado. Y en Qreiya 3 los investigadores se han topado precisamente con eso, un antiguo ecosistema de aguas abiertas y profundas, con una caída de entre 150 y 250 metros. Sus oscuros fondos, asociados al Último Evento Daniense, contaban presumiblemente con niveles muy bajos de oxígeno. Y fue esa misma asfixia la que impidió que los carroñeros devoraran los restos caídos, momificándolos en piedra para la posteridad.En total, el equipo logró desenterrar cientos de fósiles de una calidad excepcional, lo que les permitió identificar 21 tipos de peces repartidos en nueve órdenes distintos.Peces de aspecto moderno«Lo que más nos sorprendió -asegura El-Sayed- no fue solo la cantidad de peces preservados en el sitio, sino lo familiar que nos resulta la comunidad en términos generales. En lugar de una fauna todavía dominada por supervivientes del Cretácico, encontramos un conjunto ya estructurado en torno a los grupos que más tarde llegarían a dominar los océanos».Frente a la incredulidad inicial, el equipo descubrió los esqueletos articulados más antiguos jamás hallados de la familia de los peces pipa (los primos alargados e inusuales de los caballitos de mar), además de imponentes peces luna y ancestros primitivos de animales de los que hoy nos alimentamos habitualmente, como los atunes, los jureles y las caballas.Casi todos estos ejemplares pioneros forman parte de los ‘percomorfos’, que hoy en día engloban a la inmensa mayoría de los peces oceánicos óseos, actuando como amos absolutos de nuestras aguas, pero que durante el reinado de los dinosaurios no eran más que un grupo marginado y bastante infrecuente.«Muchos fósiles de Qreiya 3 -añade Friedman- se pueden comparar hueso por hueso con sus primos vivos. Eso nos demuestra que ramas importantes en el árbol genealógico de los peces deben haber evolucionado durante el Daniense. Nuestros hallazgos sugieren que esos peces (antiguos) probablemente se extinguieron en o alrededor de ese gran cataclismo al final del Cretácico, y que su ausencia, por tanto, no se debe simplemente a una mala calidad del registro fósil».Al igual que los mamíferos heredaron la tierra, los peces modernos aprovecharon la extinción de los grandes depredadores para colonizar de forma agresiva y a una velocidad de vértigo cada rincón del océano’Ombliguismo occidental’El hallazgo, por tanto, nos habla de una historia clásica de ‘oportunismo biológico’ radical, conocida como ‘radiación adaptativa’. Los terribles reptiles marinos y los letales depredadores óseos del Cretácico, de hecho, sucumbieron tras el brutal impacto de Yucatán. Y al quedar sus nichos ecológicos totalmente desiertos, los modernos percomorfos experimentaron un crecimiento descontrolado para adueñarse de cada resquicio de los mares. Qreiya 3 representa la prueba física y directa de que esta reestructuración masiva operó a velocidades geológicas de vértigo: los peces modernos ya tenían el control del mar tan solo 4 millones de años después de la catástrofe.¿Pero por qué estuvimos tanto tiempo a oscuras frente a este fenómeno evolutivo? Para los autores, la culpa recae en el tremendo ‘ombliguismo’ de la ciencia occidental. En palabras de Sanaa El-Sayed, «siempre es bueno buscar en otros lugares para encontrar fósiles. No podemos seguir centrándonos solo en Europa y Norteamérica». Resulta que justo después del desastre causado por el asteroide, los cálidos mares del trópico se recuperaron más rápidamente con estas nuevas e inquietas formas de vida, mientras que en las regiones septentrionales tardaron muchísimo más en lograr la hegemonía.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Descifran las misteriosas notas en las que Richard Feynman resolvió la ‘ecuación del restaurante’ noticia Si La primera vez que la humanidad usó el fuego, hace 1,7 millones de años en Sudáfrica«Lo que estamos viendo ahora -concluye Hesham Sallam- es solo una pequeña luz que ilumina un largo y previamente oscuro pasillo en la historia temprana de la evolución de los peces marinos». Afortunadamente para nuestra infinita curiosidad, «esto es solo el comienzo de la historia». Hay un capítulo perdido en la historia de los peces . Y es que, tras el impacto del asteroide que se estrelló contra la Tierra hace 66 millones de años poniendo fin a la era de los dinosaurios , el registro fósil de estas criaturas marinas prácticamente se desvanece de nuestros archivos geológicos. Y cuando vuelve a aparecer, diez millones de años después, lo hace con muchos peces que son muy diferentes de los que había antes de la catástrofe. ¿Qué ocurrió durante ese periodo, un auténtico ‘agujero negro’ evolutivo, entre hace 65 y 55 millones de años?Los científicos llaman a este periodo la ‘Brecha de Patterson’, en honor al eminente paleontólogo Colin Patterson, el primero en advertir que, a diferencia de la asombrosa riqueza de peces articulados en etapas anteriores, los esqueletos del periodo Paleoceno son prácticamente inexistentes.Ahora, la respuesta a este rompecabezas acaba de emerger de las arenas del desierto Oriental de Egipto. Allí, un equipo internacional de investigadores, codirigido por Sanaa El-Sayed, de la Universidad de Michigan, y Hesham Sallam, pionero y fundador del Centro de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Mansoura (MUVP), ha descubierto un auténtico tesoro fósil que esclarece, por fin, la historia evolutiva de los peces durante aquel periodo oscuro. El hallazgo, recién publicado en ‘ Science Advances ‘, se centra en un extraordinario yacimiento fechado exactamente hace 62,2 millones de años, justo en medio de aquel ‘tiempo perdido’.Noticia relacionada general No No El Infierno de Dante describe el impacto de un gran asteroide 500 años antes que la Ciencia José Manuel Nieves«Esta brecha a principios del registro Cenozoico -afirma Matt Friedman, coautor de la investigación y director del Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan- nos lleva a plantearnos dos preguntas que están relacionadas entre sí. En primer lugar, ¿los peces que generalmente asumimos que se extinguieron al final del período Cretácico pasaron realmente a duras penas al siguiente intervalo, llamado Paleógeno, o simplemente nos los hemos perdido porque el registro es malo? Y segundo: entonces ¿cuándo aparecieron los grupos modernos que nos son más familiares?».«Tenemos esta brecha de 10 millones de años con un registro fósil muy limitado -confirma El-Sayed-. Sabemos que el asteroide impactó el entorno marino, pero no estaba claro cómo los océanos llegaron a tener estos peces modernos». Para la científica, «resulta alucinante que este yacimiento nos ayude ahora a responder a las preguntas de cuándo, dónde y qué había en el océano apenas unos pocos millones de años después de que los dinosaurios se extinguieran».El yacimiento egipcio funcionó como una perfecta cápsula del tiempo: un fondo marino profundo y sin oxígeno que momificó en piedra cientos de esqueletos idénticos a sus primos actualesUn yacimiento espectacularEl yacimiento egipcio, denominado formalmente ‘Qreiya 3’ encarna a la perfección lo que la palabra alemana Lagerstätte, significa. El vocablo, en efecto, designa a aquellos escasísimos yacimientos paleontológicos que actúan como auténticas ‘cápsulas del tiempo’, lugares donde la conservación es tan perfecta y exquisita que revela detalles asombrosos del pasado. Y en Qreiya 3 los investigadores se han topado precisamente con eso, un antiguo ecosistema de aguas abiertas y profundas, con una caída de entre 150 y 250 metros. Sus oscuros fondos, asociados al Último Evento Daniense, contaban presumiblemente con niveles muy bajos de oxígeno. Y fue esa misma asfixia la que impidió que los carroñeros devoraran los restos caídos, momificándolos en piedra para la posteridad.En total, el equipo logró desenterrar cientos de fósiles de una calidad excepcional, lo que les permitió identificar 21 tipos de peces repartidos en nueve órdenes distintos.Peces de aspecto moderno«Lo que más nos sorprendió -asegura El-Sayed- no fue solo la cantidad de peces preservados en el sitio, sino lo familiar que nos resulta la comunidad en términos generales. En lugar de una fauna todavía dominada por supervivientes del Cretácico, encontramos un conjunto ya estructurado en torno a los grupos que más tarde llegarían a dominar los océanos».Frente a la incredulidad inicial, el equipo descubrió los esqueletos articulados más antiguos jamás hallados de la familia de los peces pipa (los primos alargados e inusuales de los caballitos de mar), además de imponentes peces luna y ancestros primitivos de animales de los que hoy nos alimentamos habitualmente, como los atunes, los jureles y las caballas.Casi todos estos ejemplares pioneros forman parte de los ‘percomorfos’, que hoy en día engloban a la inmensa mayoría de los peces oceánicos óseos, actuando como amos absolutos de nuestras aguas, pero que durante el reinado de los dinosaurios no eran más que un grupo marginado y bastante infrecuente.«Muchos fósiles de Qreiya 3 -añade Friedman- se pueden comparar hueso por hueso con sus primos vivos. Eso nos demuestra que ramas importantes en el árbol genealógico de los peces deben haber evolucionado durante el Daniense. Nuestros hallazgos sugieren que esos peces (antiguos) probablemente se extinguieron en o alrededor de ese gran cataclismo al final del Cretácico, y que su ausencia, por tanto, no se debe simplemente a una mala calidad del registro fósil».Al igual que los mamíferos heredaron la tierra, los peces modernos aprovecharon la extinción de los grandes depredadores para colonizar de forma agresiva y a una velocidad de vértigo cada rincón del océano’Ombliguismo occidental’El hallazgo, por tanto, nos habla de una historia clásica de ‘oportunismo biológico’ radical, conocida como ‘radiación adaptativa’. Los terribles reptiles marinos y los letales depredadores óseos del Cretácico, de hecho, sucumbieron tras el brutal impacto de Yucatán. Y al quedar sus nichos ecológicos totalmente desiertos, los modernos percomorfos experimentaron un crecimiento descontrolado para adueñarse de cada resquicio de los mares. Qreiya 3 representa la prueba física y directa de que esta reestructuración masiva operó a velocidades geológicas de vértigo: los peces modernos ya tenían el control del mar tan solo 4 millones de años después de la catástrofe.¿Pero por qué estuvimos tanto tiempo a oscuras frente a este fenómeno evolutivo? Para los autores, la culpa recae en el tremendo ‘ombliguismo’ de la ciencia occidental. En palabras de Sanaa El-Sayed, «siempre es bueno buscar en otros lugares para encontrar fósiles. No podemos seguir centrándonos solo en Europa y Norteamérica». Resulta que justo después del desastre causado por el asteroide, los cálidos mares del trópico se recuperaron más rápidamente con estas nuevas e inquietas formas de vida, mientras que en las regiones septentrionales tardaron muchísimo más en lograr la hegemonía.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Descifran las misteriosas notas en las que Richard Feynman resolvió la ‘ecuación del restaurante’ noticia Si La primera vez que la humanidad usó el fuego, hace 1,7 millones de años en Sudáfrica«Lo que estamos viendo ahora -concluye Hesham Sallam- es solo una pequeña luz que ilumina un largo y previamente oscuro pasillo en la historia temprana de la evolución de los peces marinos». Afortunadamente para nuestra infinita curiosidad, «esto es solo el comienzo de la historia».
Hay un capítulo perdido en la historia de los peces. Y es que, tras el impacto del asteroide que se estrelló contra la Tierra hace 66 millones de años poniendo fin a la era de los dinosaurios, el registro fósil de estas criaturas … marinas prácticamente se desvanece de nuestros archivos geológicos. Y cuando vuelve a aparecer, diez millones de años después, lo hace con muchos peces que son muy diferentes de los que había antes de la catástrofe. ¿Qué ocurrió durante ese periodo, un auténtico ‘agujero negro’ evolutivo, entre hace 65 y 55 millones de años?
Los científicos llaman a este periodo la ‘Brecha de Patterson’, en honor al eminente paleontólogo Colin Patterson, el primero en advertir que, a diferencia de la asombrosa riqueza de peces articulados en etapas anteriores, los esqueletos del periodo Paleoceno son prácticamente inexistentes.
Ahora, la respuesta a este rompecabezas acaba de emerger de las arenas del desierto Oriental de Egipto. Allí, un equipo internacional de investigadores, codirigido por Sanaa El-Sayed, de la Universidad de Michigan, y Hesham Sallam, pionero y fundador del Centro de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Mansoura (MUVP), ha descubierto un auténtico tesoro fósil que esclarece, por fin, la historia evolutiva de los peces durante aquel periodo oscuro. El hallazgo, recién publicado en ‘Science Advances‘, se centra en un extraordinario yacimiento fechado exactamente hace 62,2 millones de años, justo en medio de aquel ‘tiempo perdido’.
Noticia relacionada
«Esta brecha a principios del registro Cenozoico -afirma Matt Friedman, coautor de la investigación y director del Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan- nos lleva a plantearnos dos preguntas que están relacionadas entre sí. En primer lugar, ¿los peces que generalmente asumimos que se extinguieron al final del período Cretácico pasaron realmente a duras penas al siguiente intervalo, llamado Paleógeno, o simplemente nos los hemos perdido porque el registro es malo? Y segundo: entonces ¿cuándo aparecieron los grupos modernos que nos son más familiares?».
«Tenemos esta brecha de 10 millones de años con un registro fósil muy limitado -confirma El-Sayed-. Sabemos que el asteroide impactó el entorno marino, pero no estaba claro cómo los océanos llegaron a tener estos peces modernos». Para la científica, «resulta alucinante que este yacimiento nos ayude ahora a responder a las preguntas de cuándo, dónde y qué había en el océano apenas unos pocos millones de años después de que los dinosaurios se extinguieran».
El yacimiento egipcio funcionó como una perfecta cápsula del tiempo: un fondo marino profundo y sin oxígeno que momificó en piedra cientos de esqueletos idénticos a sus primos actuales
Un yacimiento espectacular
El yacimiento egipcio, denominado formalmente ‘Qreiya 3’ encarna a la perfección lo que la palabra alemana Lagerstätte, significa. El vocablo, en efecto, designa a aquellos escasísimos yacimientos paleontológicos que actúan como auténticas ‘cápsulas del tiempo’, lugares donde la conservación es tan perfecta y exquisita que revela detalles asombrosos del pasado. Y en Qreiya 3 los investigadores se han topado precisamente con eso, un antiguo ecosistema de aguas abiertas y profundas, con una caída de entre 150 y 250 metros. Sus oscuros fondos, asociados al Último Evento Daniense, contaban presumiblemente con niveles muy bajos de oxígeno. Y fue esa misma asfixia la que impidió que los carroñeros devoraran los restos caídos, momificándolos en piedra para la posteridad.
En total, el equipo logró desenterrar cientos de fósiles de una calidad excepcional, lo que les permitió identificar 21 tipos de peces repartidos en nueve órdenes distintos.
Peces de aspecto moderno
«Lo que más nos sorprendió -asegura El-Sayed- no fue solo la cantidad de peces preservados en el sitio, sino lo familiar que nos resulta la comunidad en términos generales. En lugar de una fauna todavía dominada por supervivientes del Cretácico, encontramos un conjunto ya estructurado en torno a los grupos que más tarde llegarían a dominar los océanos».
Frente a la incredulidad inicial, el equipo descubrió los esqueletos articulados más antiguos jamás hallados de la familia de los peces pipa (los primos alargados e inusuales de los caballitos de mar), además de imponentes peces luna y ancestros primitivos de animales de los que hoy nos alimentamos habitualmente, como los atunes, los jureles y las caballas.
Casi todos estos ejemplares pioneros forman parte de los ‘percomorfos’, que hoy en día engloban a la inmensa mayoría de los peces oceánicos óseos, actuando como amos absolutos de nuestras aguas, pero que durante el reinado de los dinosaurios no eran más que un grupo marginado y bastante infrecuente.
«Muchos fósiles de Qreiya 3 -añade Friedman- se pueden comparar hueso por hueso con sus primos vivos. Eso nos demuestra que ramas importantes en el árbol genealógico de los peces deben haber evolucionado durante el Daniense. Nuestros hallazgos sugieren que esos peces (antiguos) probablemente se extinguieron en o alrededor de ese gran cataclismo al final del Cretácico, y que su ausencia, por tanto, no se debe simplemente a una mala calidad del registro fósil».
Al igual que los mamíferos heredaron la tierra, los peces modernos aprovecharon la extinción de los grandes depredadores para colonizar de forma agresiva y a una velocidad de vértigo cada rincón del océano
‘Ombliguismo occidental’
El hallazgo, por tanto, nos habla de una historia clásica de ‘oportunismo biológico’ radical, conocida como ‘radiación adaptativa’. Los terribles reptiles marinos y los letales depredadores óseos del Cretácico, de hecho, sucumbieron tras el brutal impacto de Yucatán. Y al quedar sus nichos ecológicos totalmente desiertos, los modernos percomorfos experimentaron un crecimiento descontrolado para adueñarse de cada resquicio de los mares. Qreiya 3 representa la prueba física y directa de que esta reestructuración masiva operó a velocidades geológicas de vértigo: los peces modernos ya tenían el control del mar tan solo 4 millones de años después de la catástrofe.
¿Pero por qué estuvimos tanto tiempo a oscuras frente a este fenómeno evolutivo? Para los autores, la culpa recae en el tremendo ‘ombliguismo’ de la ciencia occidental. En palabras de Sanaa El-Sayed, «siempre es bueno buscar en otros lugares para encontrar fósiles. No podemos seguir centrándonos solo en Europa y Norteamérica». Resulta que justo después del desastre causado por el asteroide, los cálidos mares del trópico se recuperaron más rápidamente con estas nuevas e inquietas formas de vida, mientras que en las regiones septentrionales tardaron muchísimo más en lograr la hegemonía.
«Lo que estamos viendo ahora -concluye Hesham Sallam- es solo una pequeña luz que ilumina un largo y previamente oscuro pasillo en la historia temprana de la evolución de los peces marinos». Afortunadamente para nuestra infinita curiosidad, «esto es solo el comienzo de la historia».
RSS de noticias de ciencia

