En las imágenes que llegan estos días de Ceuta se ve a jóvenes marroquíes abrazados a sus mantas rojas, quizá tumbados sobre ellas después de extenuantes horas de nado para alcanzar la costa española. Esas cobijas son de la Cruz Roja, una organización que presta la primera ayuda que reciben esos muchachos, algunos con las fuerzas ya muy mermadas y necesidades inmediatas de apoyo médico. Ceuta ha decretado emergencia por la entrada de más de 1.000 personas en una sola semana, un repunte veraniego clásico que algunos atribuyen en esta ocasión a un efecto llamada tras la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que impide la devolución en caliente de estas personas si han llegado por sus propios medios sin vulnerar los elementos de contención migratoria, como las vallas que separan un país de otro. José Javier Sánchez Espinosa (Granada, 60 años), responsable de Migraciones de la Cruz Roja Española, quita hierro a esta situación, o quizá se lo pone, cuando dice: “En Ceuta llevamos un año recibiendo llegadas”.
El responsable de Migraciones de la organización humanitaria descarta que el repunte de entradas a nado se deba a un efecto llamada por la sentencia del Supremo
En las imágenes que llegan estos días de Ceuta se ve a jóvenes marroquíes abrazados a sus mantas rojas, quizá tumbados sobre ellas después de extenuantes horas de nado para alcanzar la costa española. Esas cobijas son de la Cruz Roja, una organización que presta la primera ayuda que reciben esos muchachos, algunos con las fuerzas ya muy mermadas y necesidades inmediatas de apoyo médico. Ceuta ha decretado emergencia por la entrada de más de 1.000 personas en una sola semana, un repunte veraniego clásico que algunos atribuyen en esta ocasión a un efecto llamada tras la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que impide la devolución en caliente de estas personas si han llegado por sus propios medios sin vulnerar los elementos de contención migratoria, como las vallas que separan un país de otro. José Javier Sánchez Espinosa (Granada, 60 años), responsable de Migraciones de la Cruz Roja Española, quita hierro a esta situación, o quizá se lo pone, cuando dice: “En Ceuta llevamos un año recibiendo llegadas”.
Pregunta. ¿Lo que está pasando en Ceuta es una emergencia inusual?
Respuesta. En Ceuta llevamos más de un año con muchas llegadas, poco numerosas, quizá, pero muchas. Es difícil dar una razón para estos repuntes, los casos son muy variados. Nosotros hablamos más que de efecto llamada de efecto pulsión, que tiene que ver con lo que les mueve en un momento concreto para abandonar el país de origen y tratar de llegar a otro lugar buscando apoyo, seguridad, una vida vivible, en definitiva, pero los factores son múltiples.
P. ¿Descarta el supuesto efecto llamada por la sentencia del Supremo?
R. Bueno, las llegadas a Ceuta no son de ahora, es lo que podemos decir, llevamos muchos meses. No entramos tampoco a hacer un análisis político de la situación en Marruecos. Sabemos, eso sí, que el buen tiempo propicia estas entradas a nado, como ocurre en otros meses en Canarias, por ejemplo. O en Baleares, que también están llegando.
P. ¿Qué se debe hacer ahora en Ceuta?
R. Igual que en otros puntos de llegada: garantizar una primera atención atendiendo a un triaje para ver las condiciones en que llega cada persona y facilitar la mejor acogida y apoyos. Eso es lo que hacemos en Cruz Roja, evaluar las condiciones de llegada, proceder a las primeras curas o necesidades médicas, incluso suministrar alguna bebida caliente o ropa. De la acogida se encargan las autoridades administrativas y también de los posibles traslados a la Península.
P. ¿En qué condiciones están llegados estos jóvenes que entran a nado, en su mayoría marroquíes?
R. Suelen presentar pequeñas heridas, roces, dependiendo de la habilidad de cada uno para nadar y del estado del mar, así como del punto del que parten. Les damos un primer auxilio para ello. Son trayectos de varias horas en el agua. Los subsaharianos están llegando en menor número, pero son casos más delicados porque ya traen a su espalda un trayecto migratorio muy complicado, complejísimo, son situaciones más vulnerables.
P. ¿Es un momento especialmente complejo el que se vive ahora en Ceuta dada la experiencia de Cruz Roja?
R. Bueno, nuestros equipos afrontan un desafío.
P. El recuento indica que hay más de 20 muertos en lo que va de año, según algunas estimaciones, pero también desaparecidos. ¿Ustedes reciben llamadas de familiares buscando a los suyos?
R. Tenemos un proyecto de búsqueda, efectivamente, y sí, recibimos llamadas. Generalmente nos quedamos con los datos que nos proporcionan los agentes para, en un momento dado, cruzar con las llamadas de familiares, y facilitarles, con la mayor atención a la intimidad de los datos y las identidades, alguna respuesta.

P. ¿Están recibiendo más llamadas en estos días sobre el trayecto a Ceuta?
R. Las llamadas buscando desaparecidos no son algo inmediato. Si las personas han fallecido en el trayecto, recopilamos esa información para cuando recibimos las consultas de familiares. Pero tampoco las solicitudes de búsqueda de desaparecidos son inmediatas por parte de las familias, pasa un tiempo.
P. En Ceuta se habla de emergencia de forma recurrente. ¿Esta es especial?
R. No es la primera vez, como digo, es una situación sostenida en el tiempo y necesita atención. La palabra emergencia significa mucho para nosotros, pero tenemos equipos especializados en las costas desde 2024 y están dimensionados y preparados. Ahora la cifra ha sido un poco más alta, es un desafío.
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