
La posibilidad de que Juan Cabré, uno de los grandes arqueólogos de mediados del siglo XX y padre de la fotografía arqueológica, colocase 90 monedas de oro en la iglesia de la ciudad visigoda de Recópolis (Zorita de los Canes, Guadalajara) para confirmar su construcción por el rey Leovigildo ha conmocionado al colectivo de expertos. El estudio, que hoy adelantó EL PAÍS y que aparece en el Boletín de Arqueología Medieval, firmado por el arqueólogo y experto del CSIC Fernando Arce, ha provocado una cascada de reacciones, fundamentalmente en contra de esta tesis.
Numerosos expertos niegan que el arqueólogo enterrase un tesoro para confirmar la existencia de la capital palatina goda
La posibilidad de que Juan Cabré, uno de los grandes arqueólogos de mediados del siglo XX y padre de la fotografía arqueológica, colocase 90 monedas de oro en la iglesia de la ciudad visigoda de Recópolis (Zorita de los Canes, Guadalajara) para confirmar su construcción por el rey Leovigildo ha conmocionado al colectivo de expertos. El estudio, que hoy adelantó EL PAÍS y que aparece en el Boletín de Arqueología Medieval, firmado por el arqueólogo y experto del CSIC Fernando Arce, ha provocado una cascada de reacciones, fundamentalmente en contra de esta tesis.
Jorge Morín, uno de los mayores especialistas del mundo visigodo de España y director del Departamento de Arqueología de la consultora Audema, se muestra indignado: “Pero ¿cómo va a meter 90 monedas de oro Cabré para demostrar la existencia de Recópolis? ¿Estamos locos? Cabré no era rico. ¿Cómo iba a gastarse varios millones de euros, que es lo que vale ahora el conjunto y lo que valía en su momento? Es completamente absurdo. Además, el nivel donde encontró las monedas es plenamente godo, no medieval como dice el artículo de Arce”.
Morín afirma que el especialista del CSIC forma parte de “una secta de talibanes con poder en la revista. Y yo, como no trago, he sido cancelado durante diez años. Me hundieron mi carrera científica. Ese es el nivel”.
El arqueólogo recuerda que Cabré es “el creador de la arqueología moderna” y que la única memoria arqueológica de Zorita de los Canes es de él. “Los muertos que aparecieron en Melque [complejo monástico godo en Toledo], Arce y su equipo los dejaron abandonados en la Universidad Complutense. Un tío sin prestigio arqueológico alguno está intentando laminar la figura de Cabré, que hizo una excavación de Recópolis impecable”.

Vicente Lull, catedrátrico de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona, no es tan tajante. “No me extrañaría que Cabré metiese las monedas, siempre ha habido rumores, rumores que afectan a la mayoría de los arqueólogos de aquella época, mediados del XX”. Lull no cree, sin embargo, que Cabré comprase las monedas, sino que las encontró en otra parte y las recolocó. “Todo era turbio en aquellos años. Siempre hubo rumores, pero son rumores que afectan a la mayoría de los arqueologos de principios del XX”, admite.
La arqueóloga Isabel Baquedano, jefa del Área de Protección del Patrimonio de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid y biógrafa de Encarnación Cabré, hija de Juan Cabré, muestra su total enojo ante el estudio de Fernando Arce. “Cabré jamás, jamás, habría comprado 90 monedas de oro. Y si hubiese podido hacer que se comprasen, serían para el Museo Arqueológico Nacional, no para falsear una excavación”. “El informe de Arce es una vergüenza, lleno de inexactitudes y mentiras. Puede ser por ignorancia o por algo peor, como tapar su incompetencia para poner verde a los demás. Cabré excavó Recópolis los últimos años de su vida. Lo mucho o poco que se sabe de Recopolis es por él. Era un hombre decente, impecable. Todas las cosas que excavaba las restauraba para que la gente las pudiera ver. Y no estos señores [Arce y Luis Caballero], cuyos trabajos en Melque no se pueden conocer, porque han hecho tres sondeos de mierda, los han tapado y se acabó. Estamos esperando la memoria y la entrega de materiales, que no ha hecho”.

Por su parte, Fernando Arce asegura que él no ha sido nunca director de la investigación de Melque, sino Luis Caballero, investigador del CSIC, que se jubiló hace unos años. “Y siempre ha tenido el pesar de que no se publicara una memoria en condiciones. No la publica porque está jubilado y a otras cosas”.
José Soto Chica, investigador del Departamento de Historia Medieval de la Universidad de Granada y autor del best seller Visigodos. Hijos de un dios furioso, sostiene que “independientemente de que demos o no crédito a que Cabré haya ocultado el tesoro, lo cierto es que las excavaciones han demostrado que eso es Recópolis sin ninguna duda”. “Está donde sabemos que tenía que estar y porque el aparato urbanístico, incluido el palacio, que es un guiño a la arquitectura bizantina, y su hidráulica al lado del Tajo, lo demuestran. Es una capital palatina indubitablemente, la que fundo Leovigildo. Yo no sé si hubo mala praxis por parte de Cabré, no es la primera vez que se hace, pero eso es Recópolis. La calidad de los edificios y de las estructura urbanas lo confirman”, explica.
Rafael Barroso, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, muestra su indignación ante el informe de Arce. “Esto es un despropósito sumado a otros muchos. Es un desastre total”. Barroso afirma que Arce ha interpretado mal el yacimiento. “La basílica cristiana donde se halló el tesoro era, al principio, un edificio destinado a cuestiones fiscales, porque era una ciudad fundada con sentido imperial. Recópolis significaba la ciudad del rey, aunque luego terminó aplicándose a Recaredo, la ciudad de Recaredo”.
Cuando Recaredo se convierte al catolicismo en el año 589 y deja el arrianismo, “el edificio se transforma en basílica cristiana. Se construye el baptisterio donde se esconde el tesoro, lo cual no es extraño, ya que hay otros yacimientos godos donde pasa igual. No hay monedas de Recaredo porque es algo simbólico. Los godos se habían convertido al catolicismo y retiran todas las monedas anteriores, cuando eran arrianos. Es una forma simbólica de enterrar el pasado”.
Barroso, como otros investigadores consultados, insiste en que Cabré no tenía dinero para comprar 90 monedas de oro. “Es absurdo, es muy fuerte y llueve sobre mojado. La arqueología de época visigoda está secuestrada por el CSIC y cada vez dicen tonterías más gordas”.
Este periódico no ha podido obtener la versión del Museo Arqueológico Nacional. Por su parte, el periódico Nueva Alcarriarecoge en su información de hoy que “los responsables científicos de las excavaciones de Recópolis han rechazado de forma contundente las acusaciones que cuestionan la autenticidad del tesoro visigodo hallado en el yacimiento en 1945 y han defendido la solidez científica de uno de los enclaves arqueológicos más importantes de la Hispania visigoda”.
El arqueólogo Manuel Castro, codirector junto a Lauro Olmo de los trabajos de investigación desarrollados por la Universidad de Alcalá, asegura que las tesis difundidas recientemente sobre un supuesto fraude “no están contrastadas” y sostiene que “no hay ninguna duda de que Recópolis es Recópolis”. “No hay ninguna falsificación, ni Cabré mete el tesoro en ningún sitio, ni nada de esto. El tesoro es un tesoro fundacional y apareció debajo del suelo de la iglesia“, asevera.
Por su parte, Lauro Olmo se echa las manos a la cabeza. “Cabré fue un represaliado, un depurado. ¿De dónde va a sacar dinero para comprar 90 monedas de oro? Es indigno. Ya quisiera Cabré tener dinero para comprarse un tesoro en aquella España del año 45. No se puede manchar su figura. Es un despropósito″.
El arqueólogo Manuel Retuerce, miembro de consejo editorial (tesorero) de la revista Boletín de Arqueología Medieval, donde se publicó el informe, señala: “No tenemos pares ciegos [mecanismo de comprobación de los artículos]. No vamos a censurar a nadie. Si alguien no está de acuerdo, que conteste. No publicar esto significa censura. Punto”.
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