La dimisión de Tebas encima de la mesa

Cuando decían que Mourinho se encontraba en el origen del odio vertido contra el Real Madrid hacía 40 años que apedreaban sus autobuses, que le pregunten a Pirri. A Mou se le odia por el halo de soberbia que va con él del brazo todo el rato y también porque transmite una inadmisible sensación de invulnerabilidad. Pero no sólo no fue emisor del odio sino que lo recibió a espuertas: un crítico de cine le llamó nazi, en la radio lo equipararon con Bin Laden y otro periodista comparó su figura con la del conductor que atropella a un peatón y se da a la fuga. Como en el caso de Laettner, el miembro ‘sobrante’ del ‘dream team’, lo que indignó de Mourinho no fue que colocara a Pepe de medio centro sino que no pidiera perdón por existir. Bernabéu dijo una vez que al Real Madrid se le odiaba por envidia pero yo creo que es porque no se deja controlar. Como le pasó a Laettner que, con todo el pabellón gritándole «¡faggot!», pedía el balón y metía un triple victorioso en el último segundo. Son tantas las barbaridades que se dicen a diario que los madridistas nos hemos habituado a ellas y, como el ‘influencer’ que convive con el ruido externo de los ‘haters’, esa piara de inoculadores de estricnina, hemos hecho callo.De eso se aprovechan los odiadores del club blanco, de que nunca responde, y por eso le odian aún más, porque no agacha la cabeza y se excusa por sus 15 Copas de Europa. Pero Tebas ha cruzado todas las líneas rojas, verdes y azules equiparando al canal de televisión merengue con las tácticas goebbelianas. El descrédito de su Liga se debe a que el club que hoy lidera la clasificación estuvo pagando durante 17 años a un vicepresidente arbitral aunque es cierto que tampoco ayuda demasiado a creer en la imparcialidad de la competición esa alianza suscrita por debajo de la mesa con quien cuadruplicó los ingresos de Negreira o la comparación que hizo del Real Madrid, que es el equipo que no pagó, con la mano izquierda de Hitler. Quiero su dimisión encima de mi mesa. Cuando decían que Mourinho se encontraba en el origen del odio vertido contra el Real Madrid hacía 40 años que apedreaban sus autobuses, que le pregunten a Pirri. A Mou se le odia por el halo de soberbia que va con él del brazo todo el rato y también porque transmite una inadmisible sensación de invulnerabilidad. Pero no sólo no fue emisor del odio sino que lo recibió a espuertas: un crítico de cine le llamó nazi, en la radio lo equipararon con Bin Laden y otro periodista comparó su figura con la del conductor que atropella a un peatón y se da a la fuga. Como en el caso de Laettner, el miembro ‘sobrante’ del ‘dream team’, lo que indignó de Mourinho no fue que colocara a Pepe de medio centro sino que no pidiera perdón por existir. Bernabéu dijo una vez que al Real Madrid se le odiaba por envidia pero yo creo que es porque no se deja controlar. Como le pasó a Laettner que, con todo el pabellón gritándole «¡faggot!», pedía el balón y metía un triple victorioso en el último segundo. Son tantas las barbaridades que se dicen a diario que los madridistas nos hemos habituado a ellas y, como el ‘influencer’ que convive con el ruido externo de los ‘haters’, esa piara de inoculadores de estricnina, hemos hecho callo.De eso se aprovechan los odiadores del club blanco, de que nunca responde, y por eso le odian aún más, porque no agacha la cabeza y se excusa por sus 15 Copas de Europa. Pero Tebas ha cruzado todas las líneas rojas, verdes y azules equiparando al canal de televisión merengue con las tácticas goebbelianas. El descrédito de su Liga se debe a que el club que hoy lidera la clasificación estuvo pagando durante 17 años a un vicepresidente arbitral aunque es cierto que tampoco ayuda demasiado a creer en la imparcialidad de la competición esa alianza suscrita por debajo de la mesa con quien cuadruplicó los ingresos de Negreira o la comparación que hizo del Real Madrid, que es el equipo que no pagó, con la mano izquierda de Hitler. Quiero su dimisión encima de mi mesa.  

Cuando decían que Mourinho se encontraba en el origen del odio vertido contra el Real Madrid hacía 40 años que apedreaban sus autobuses, que le pregunten a Pirri. A Mou se le odia por el halo de soberbia que va con él del brazo … todo el rato y también porque transmite una inadmisible sensación de invulnerabilidad.

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