
1. Estuviera o no detrás el gobierno marroquí del asalto a Ceuta, lo cierto es que la movilización de esas ¡80.000! personas que entraron en la ciudad fue posible gracias a las redes sociales. Una vez más observamos, pues, cómo estas se han convertido en un formidable instrumento de acción política. Con una diferencia respecto de los otros medios más convencionales: pueden producir efectos dejando en la sombra a quienquiera que esté detrás de la convocatoria. Eso es precisamente lo que las hace tan atractivas y eficaces para la guerra híbrida, el instigador difícilmente puede ser llamado a responder por sus actos. Como en casi todos los fenómenos de desinformación con consecuencias políticas, aquí también se ha detectado la mano rusa, adquiriendo así este conflicto una indudable dimensión geopolítica.
Es posible que esto no haya hecho más que empezar y que detrás de todo esté la cuestión de la soberanía
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Es posible que esto no haya hecho más que empezar y que detrás de todo esté la cuestión de la soberanía


1. Estuviera o no detrás el gobierno marroquí del asalto a Ceuta, lo cierto es que la movilización de esas ¡80.000! personas que entraron en la ciudad fue posible gracias a las redes sociales. Una vez más observamos, pues, cómo estas se han convertido en un formidable instrumento de acción política. Con una diferencia respecto de los otros medios más convencionales: pueden producir efectos dejando en la sombra a quienquiera que esté detrás de la convocatoria. Eso es precisamente lo que las hace tan atractivas y eficaces para la guerra híbrida, el instigador difícilmente puede ser llamado a responder por sus actos. Como en casi todos los fenómenos de desinformación con consecuencias políticas, aquí también se ha detectado la mano rusa, adquiriendo así este conflicto una indudable dimensión geopolítica.
2. Ya caben pocas dudas, la inmigración se ha convertido en la fractura política fundamental dentro de la UE. Tanto para esta organización supranacional como dentro de cada uno de sus Estados miembros. De hecho, se ha superpuesto al clásico eje izquierda/derecha. Aun así, y dependiendo de la percepción de la amenaza, llama la atención cómo algunas formaciones de izquierdas van deslizándose hacia posiciones más duras. Esto se observa en la socialdemocracia danesa, también entre los laboristas británicos o en el partido de Sahra Wagenknecht, que está mucho más a la izquierda. Y la derecha convencional europea tiene cada vez más dificultades para no caer presa de las posiciones de la ultraderecha. Las declaraciones de Manfred Weber, representante del mayor grupo político en el Parlamento Europeo, hablan por sí mismas, aunque es en el rifirrafe italo-español donde encontramos la mejor muestra de la potencial contenciosidad del asunto.
3. Para la UE, montada sobre la idea de fronteras comunes, alcanzar un consenso pleno en torno a cómo protegerlas es una cuestión de vida o muerte. Pero ¿cómo conseguirlo cuando el tema migratorio se ha convertido en algo tan central de la disputa partidista interna? El incentivo está en la discrepancia, no en el acuerdo, como vemos en las posturas del PP y Vox frente a Sánchez. Y, ya en el marco europeo, entre este y Meloni, aunque el choque se produzca pensando en su repercusión interior. Con todo, la mayor contradicción deriva de que, sea cual sea el objeto del acuerdo europeo, este no puede infringir los principios sobre los que se asienta la UE, algo que parece haber caído en el olvido. A casi nadie importó el centenar largo de víctimas del episodio ceutí; frente a las atemorizantes imágenes de la “invasión”, quedaron reducidas casi a una anécdota. Lo mismo acontece ahora con el destino de los menores atrapados en la ciudad. ¿Cómo no se remangan todas las Comunidades Autónomas en solidaridad con una Ceuta desbordada? Otro efecto, perverso, de las migraciones: el “fin de la compasión”, como advertía hace tiempo Alejandro Portes, uno de los máximos expertos en esta especialidad.
4. A pesar de la lógica electoral de los Estados miembros, la necesidad de una política europea común se hace imprescindible. Nuestra estabilidad depende de una colaboración fluida con los países vecinos que sirven de contención a los flujos migratorios masivos. Se intenta estableciendo acuerdos comerciales preferentes o ayudas económicas, algo que será tanto más eficaz cuanto más se implique la UE como un todo, no solo los países con fronteras exteriores. Es la única forma de sortear el chantaje potencial al que estamos sometidos. Pero, ojo, lo que resulta extraño de este caso es que Marruecos es, sin duda, el país que más se ve favorecido a este respecto. No excluyan que detrás de lo ocurrido haya algo más que la cuestión migratoria: la reivindicación de la soberanía sobre Ceuta. Me temo que esto no ha hecho más que empezar.
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