Los 55 miembros de la UEFA aprueban no participar en las competiciones de la FIFA como protesta ante Infantino

No iba de farol la UEFA de Alexander Ceferin cuando el pasado miércoles abogó por el boicot, por la revolución, después de que se destapase el pastel de Infantino, presidente de la FIFA, que pretende vender a empresas privadas una parte del Mundial. Así, los 55 miembros del organismo europeo, incluida la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) , acordaron durante una reunión telemática de urgencia este jueves no participar en las próximas competiciones orquestadas por su homólogo internacional, como la Copa del Mundo femenina, que se disputará el año que viene en Brasil, o la masculina, que se celebrará en 2030 en España, Portugal y Marruecos. La medida, inesperada y brava, da comienzo a una guerra civil en el deporte rey y no se retirará a menos que la FIFA recule y nunca más vuelva a perpetrar nada semejante, según sus exigencias. Mientras su imperio ardía, Infantino se relajaba en Marruecos en el 27º aniversario de la coronación de Mohammed VI, otro de sus grandes amigos, como Trump, Putin o la familia real catarí. «Hay cosas que, sencillamente, son demasiado importantes como para venderlas. La Copa del Mundo de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta (…). Como resultado del debate de hoy, ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes», aseguró el organismo en un comunicado. “Este modelo no tiene cabida en el fútbol mundial. Su futuro no puede verse dictado por las expectativas de aquellos cuyo principal deber es maximizar la rentabilidad financiera. Todos quedaremos subordinados a la rentabilidad de los inversores. El fútbol no puede hipotecar su futuro en aras del beneficio económico. La postura de Europa es clara . Nunca otorgaremos legitimidad a este modelo”, concluyó. La Federación Inglesa, mediante una portavoz, fue la primera en hablar de manera individual después de tanto secretismo: «Apoyamos plenamente a nuestros colegas europeos y respaldamos su postura colectiva. Nos oponemos a los planes de la FIFA: la Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol y siempre será así». Mientras, la española, dirigida por Rafael Louzán, mantiene silencio institucional más allá de sumarse al boicot. La RFEF y el CSD (Consejo Superior de Deportes) llevan mucho tiempo trabajando codo con codo con la FIFA para acoger de manera exitosa el Mundial, pues nuestro país será el que más sedes posea, 11 de 20, e incluso aspira a albergar la gran final. Un largo proceso ahora en entredicho, ya que España, por extraño que pueda sonar, no participaría en el torneo que el mismo organizará.De esta manera, la UEFA mete en un buen brete a Infantino , pues un Mundial sin España, la actual campeona; Francia, conquistadora en 2018 ; Inglaterra, uno de los países que más aficionados mueve en el mundo; o Alemania, con cuatro estrellas sobre su corazón, le pondría muchas trabas para alcanzar esos beneficios de 10.000 millones por los que tanto suspira. Además, no poder contar con ninguno de los 55 conjuntos europeos haría muy difícil organizar la megalómana Copa del Mundo de 64 equipos, una de las claves de su plan. Ya en la última Copa del Mundo, los escudos del Viejo Continente supusieron el 33,33% de los participantes, 16 de 48, más que ninguna otra confederación. Una vez destapada la valentía de la UEFA, está por ver si las otras grandes agrupaciones futbolísticas continentales, como la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol), la AFC (la Confederación Asiática de Fútbol), la Cocacaf (Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol), la CAF (Confederación Africana de Fútbol) y la OFC (Confederación de Fútbol de Oceanía), siguen su ejemplo. África tiene 54 votos; Asia, 46; Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, 35; Oceanía, 11 y Sudamérica, 10. Ahí está el futuro del fútbol mundial. La elección de bando tendrá lugar de forma oficial el próximo 19 de septiembre, fecha límite que Infantino ha impuesto a los 211 miembros de la FIFA para que acepten o descarten su propuesta, la misma que viene incluida con una prima por nación de 40 millones de dólares. El suizo esperaba que la jugosa zanahoria fuese suficiente para convencer a la mitad de los integrantes, pues solo necesita el 50% de los votos para tener éxito. Sin embargo, el presumible no de las 55 federaciones europeas le deja con muy poco margen: si otros 50 países de los 156 restantes votan en contra, todo se derrumbará y el Mundial nunca será privatizado. No iba de farol la UEFA de Alexander Ceferin cuando el pasado miércoles abogó por el boicot, por la revolución, después de que se destapase el pastel de Infantino, presidente de la FIFA, que pretende vender a empresas privadas una parte del Mundial. Así, los 55 miembros del organismo europeo, incluida la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) , acordaron durante una reunión telemática de urgencia este jueves no participar en las próximas competiciones orquestadas por su homólogo internacional, como la Copa del Mundo femenina, que se disputará el año que viene en Brasil, o la masculina, que se celebrará en 2030 en España, Portugal y Marruecos. La medida, inesperada y brava, da comienzo a una guerra civil en el deporte rey y no se retirará a menos que la FIFA recule y nunca más vuelva a perpetrar nada semejante, según sus exigencias. Mientras su imperio ardía, Infantino se relajaba en Marruecos en el 27º aniversario de la coronación de Mohammed VI, otro de sus grandes amigos, como Trump, Putin o la familia real catarí. «Hay cosas que, sencillamente, son demasiado importantes como para venderlas. La Copa del Mundo de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta (…). Como resultado del debate de hoy, ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes», aseguró el organismo en un comunicado. “Este modelo no tiene cabida en el fútbol mundial. Su futuro no puede verse dictado por las expectativas de aquellos cuyo principal deber es maximizar la rentabilidad financiera. Todos quedaremos subordinados a la rentabilidad de los inversores. El fútbol no puede hipotecar su futuro en aras del beneficio económico. La postura de Europa es clara . Nunca otorgaremos legitimidad a este modelo”, concluyó. La Federación Inglesa, mediante una portavoz, fue la primera en hablar de manera individual después de tanto secretismo: «Apoyamos plenamente a nuestros colegas europeos y respaldamos su postura colectiva. Nos oponemos a los planes de la FIFA: la Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol y siempre será así». Mientras, la española, dirigida por Rafael Louzán, mantiene silencio institucional más allá de sumarse al boicot. La RFEF y el CSD (Consejo Superior de Deportes) llevan mucho tiempo trabajando codo con codo con la FIFA para acoger de manera exitosa el Mundial, pues nuestro país será el que más sedes posea, 11 de 20, e incluso aspira a albergar la gran final. Un largo proceso ahora en entredicho, ya que España, por extraño que pueda sonar, no participaría en el torneo que el mismo organizará.De esta manera, la UEFA mete en un buen brete a Infantino , pues un Mundial sin España, la actual campeona; Francia, conquistadora en 2018 ; Inglaterra, uno de los países que más aficionados mueve en el mundo; o Alemania, con cuatro estrellas sobre su corazón, le pondría muchas trabas para alcanzar esos beneficios de 10.000 millones por los que tanto suspira. Además, no poder contar con ninguno de los 55 conjuntos europeos haría muy difícil organizar la megalómana Copa del Mundo de 64 equipos, una de las claves de su plan. Ya en la última Copa del Mundo, los escudos del Viejo Continente supusieron el 33,33% de los participantes, 16 de 48, más que ninguna otra confederación. Una vez destapada la valentía de la UEFA, está por ver si las otras grandes agrupaciones futbolísticas continentales, como la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol), la AFC (la Confederación Asiática de Fútbol), la Cocacaf (Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol), la CAF (Confederación Africana de Fútbol) y la OFC (Confederación de Fútbol de Oceanía), siguen su ejemplo. África tiene 54 votos; Asia, 46; Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, 35; Oceanía, 11 y Sudamérica, 10. Ahí está el futuro del fútbol mundial. La elección de bando tendrá lugar de forma oficial el próximo 19 de septiembre, fecha límite que Infantino ha impuesto a los 211 miembros de la FIFA para que acepten o descarten su propuesta, la misma que viene incluida con una prima por nación de 40 millones de dólares. El suizo esperaba que la jugosa zanahoria fuese suficiente para convencer a la mitad de los integrantes, pues solo necesita el 50% de los votos para tener éxito. Sin embargo, el presumible no de las 55 federaciones europeas le deja con muy poco margen: si otros 50 países de los 156 restantes votan en contra, todo se derrumbará y el Mundial nunca será privatizado.  

Las 55 federaciones que componen la UEFA, incluida la RFEF, han acordado este jueves boicotear los próximos mundiales, tanto el masculino como el femenino, en protesta por el plan de Infantino, presidente de la FIFA, para vender un porcentaje de los mismos a empresas … privadas. La acción pondría en jaque la próxima Copa del Mundo de 2030, que se celebrará en España, Portugal y Marruecos.

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