En apenas unos años, el uso de drones en regata ha pasado de ser un elemento ocasional y sorprendente para obtener planos vistosos a convertirse en una interesante pieza en la producción audiovisual en regatas de alto nivel y en un valioso recurso para la tecnificación de tripulaciones. El recorrido ha estado muy ligado al proceso de maduración de la propia tecnología de los drones, que poco a poco ha ido consolidando prestaciones y convirtiéndose en herramienta fiable para un amplio abanico de aplicaciones.En 2012, en el equipo de I+D de la RFEV tuvimos la oportunidad de mostrarle a la ISAF (actual World Sailing) las excelencias de esta tecnología, con motivo de las pruebas de selección de clases y material que se organizaron en el CEAR de Santander como preparación del Mundial de Vela que se iba a celebrar en allí mismo en 2014. En aquella ocasión, usamos un multirrotor de 8 motores, con una cámara GoPro embarcada, transmisión de imagen analógica y baterías LiPo que ofrecían unos 12 minutos de vuelo. Las imágenes, aún con el efecto de ojo de pez de aquellas lentes o con excesiva saturación del color, eran espectaculares. La posibilidad de acercarse a los barcos de clase olímpica sin interferir en su rendimiento, de buscar tomas desde ángulos antes imposibles, de hacer un seguimiento de las luchas barco a barco o de las tomas de baliza, ofrecía un potencial enorme para la difusión de la vela y la mejora de las técnicas de entrenamiento.Los inconvenientes asociados a las limitaciones propias de las tecnologías embarcadas (baja autonomía, alcance de radio limitado, calidad y latencia de transmisión de las imágenes, tamaño del propio dron, complicaciones de la operación en el agua…) se han ido superando con el paso de los años y la maduración de la tecnología. Los drones comerciales han mejorado exponencialmente sus prestaciones: autonomía, transmisión HD, latencia calidad TV, fiabilidad, precio, lo que los ha transformado en una herramienta muy interesante y extendida.Ejemplos de usoSon numerosos los casos de uso consolidado en regatas del más alto nivel. Por ejemplo, SailGP se vende como uno de los casos más avanzados de integración del dron en la retransmisión en directo, combinando drones con cámaras giroestabilizadas para sustituir al helicóptero como fuente de la imagen aérea e integrando gráficos de realidad aumentada. En la actualidad, el circuito es un referente en cuanto a recursos audiovisuales para hacer disfrutar de la espectacularidad de los catamaranes voladores.El enfoque en la Vendee Globe, la vuelta al mundo en solitario y sin escalas, es darle al dron una función distinta: como no puede haber un barco de producción que siga de cerca a la flota durante meses por varios océanos, son los propios regatistas quienes despliegan su dron a bordo para generar imágenes que se remiten al centro de control de la regata via satélite para la producción audiovisual. Su uso por varios barcos y competidores confirma que no se trata de una herramienta puntual, sino que forma parte del protocolo de comunicación de la organización, cada equipo y los patrocinadores. El circuito de la antigua clase TP52, denominado 52 Super Series, combina la producción de imágenes en streaming, con un canal muy activo donde se pueden ver las regatas en directo y con la distribución internacional de resúmenes. El uso de drones se integra aquí en la narrativa continua de cada regata, ofreciendo imágenes de la pre-salida, posicionándose a sotavento de la línea de salida y navegando al compás para poder comparar velocidades de la flota; y se combina con cámaras a bordo para lograr una inmersión notable en la dinámica de la regata, adecuada para una flota de tamaño manejable, en torno a 15 barcos, y con velocidades perfectas para hacer un seguimiento detallado.El análisis del material audiovisual del circuito 52 Super Series muestra un diseño de operación con los drones muy dirigido a narrar la regata dándole continuidad y contexto, aderezado con momentos de tensión entre barcos o a bordo de los mismos. Las tomas con un campo de visión amplio dan perspectiva de la flota y las opciones tácticas; ocasionalmente, el dron se sitúa por encima de los barcos, ofreciendo una vista cenital (nadir) espectacular, donde se llegan a apreciar las diferencias de trimado de los barcos; y las tomas de baliza con el carrusel de barcos en tiempos muy ajustados son un espectáculo. La aportación adicional de gráficos sobreimpresos para facilitar la referencia de cada barco y los comentarios técnicos de expertos en la clase, ofrecen trazas de producto audiovisual merecedor de mayores audiencias.Una referencia ajena a la vela marca hacia dónde puede evolucionar la operación con drones. En los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026, la productora de la señal olímpica, OBS, desplegó 25 drones, 15 de ellos con funcionalidades FPV (First Person View para inmersión del piloto en lo que ve el dron) pilotados por especialistas en cada disciplina, con unidades muy ligeras y capaces de igualar la velocidad de los atletas. Este caso anticipa exigencias técnicas que la vela de alto rendimiento tendrá que adoptar a medio plazo.Requisitos para un dron de regatasUn dron pensado para cubrir una regata de alto nivel se enfrenta a exigencias que no coinciden exactamente con las de otras aplicaciones o deportes: debe operar en ambiente marino, sobre agua, seguir embarcaciones que pueden navegar a velocidades muy dispares según la clase, resistir un entorno agresivo y con condiciones de viento muy variadas, y hacerlo durante mangas que se prolongan bastante más que la autonomía de las baterías actuales. Un resumen de los requisitos clave podría ser el siguiente:•Velocidad y agilidad suficientes para igualar a flotas con velocidades dispares.•Peso reducido y control preciso, para poder operar con seguridad cerca de mástiles, velas y tripulación sin comprometer a los regatistas ni al propio dron.•Adaptación y resistencia al entorno marino: salinidad, humedad, reflexión de señal y ráfagas de viento.•Autonomía y sistema de cambio de batería ágil, adaptado a mangas de 20-40 minutos, lo que obliga a pensar en plataformas de recarga o intercambio rápido.•Transmisión de vídeo de baja latencia y alta resolución (HD/HDR) para uso en directo, siguiendo el estándar que ya manejan los sistemas FPV de última generación.•Pilotos con conocimiento táctico del deporte, no solo habilidad de vuelo.El diseño de la operativa del dron también tiene requisitos exigentes y debe estar cuidado al detalle y adaptado a la configuración de la regata: distancia a tierra, espacio aéreo, obstáculos que dificulten la señal, embarcaciones de apoyo adecuadas, etc. Si hay un factor que distingue el uso del dron en vela del resto de deportes es que, salvo excepciones, no puede operar desde una posición fija en tierra: necesita una embarcación de apoyo desde la que pueda despegar, aterrizar y operarse un cambio de baterías, a la vez que el piloto pueda mantener línea de visión directa (LOS) fundamental para el control via radiofrecuencia.Expectativas de mejora de la tecnologíaA partir de las tendencias detectadas en otros deportes y de las propias limitaciones observadas en la operación actual en vela, se pueden anticipar varias líneas de mejora a corto y medio plazo, que se tratarán con más detalle en próximos artículos: autonomía, sistemas de comunicación, fusión de sensores, integración de datos, IA o drones en enjambre. El desarrollo de la tecnología en estas áreas es un aspecto fundamental para conseguir una mayor integración en las operaciones normales en regata y para que se convierta en una herramienta de referencia En apenas unos años, el uso de drones en regata ha pasado de ser un elemento ocasional y sorprendente para obtener planos vistosos a convertirse en una interesante pieza en la producción audiovisual en regatas de alto nivel y en un valioso recurso para la tecnificación de tripulaciones. El recorrido ha estado muy ligado al proceso de maduración de la propia tecnología de los drones, que poco a poco ha ido consolidando prestaciones y convirtiéndose en herramienta fiable para un amplio abanico de aplicaciones.En 2012, en el equipo de I+D de la RFEV tuvimos la oportunidad de mostrarle a la ISAF (actual World Sailing) las excelencias de esta tecnología, con motivo de las pruebas de selección de clases y material que se organizaron en el CEAR de Santander como preparación del Mundial de Vela que se iba a celebrar en allí mismo en 2014. En aquella ocasión, usamos un multirrotor de 8 motores, con una cámara GoPro embarcada, transmisión de imagen analógica y baterías LiPo que ofrecían unos 12 minutos de vuelo. Las imágenes, aún con el efecto de ojo de pez de aquellas lentes o con excesiva saturación del color, eran espectaculares. La posibilidad de acercarse a los barcos de clase olímpica sin interferir en su rendimiento, de buscar tomas desde ángulos antes imposibles, de hacer un seguimiento de las luchas barco a barco o de las tomas de baliza, ofrecía un potencial enorme para la difusión de la vela y la mejora de las técnicas de entrenamiento.Los inconvenientes asociados a las limitaciones propias de las tecnologías embarcadas (baja autonomía, alcance de radio limitado, calidad y latencia de transmisión de las imágenes, tamaño del propio dron, complicaciones de la operación en el agua…) se han ido superando con el paso de los años y la maduración de la tecnología. Los drones comerciales han mejorado exponencialmente sus prestaciones: autonomía, transmisión HD, latencia calidad TV, fiabilidad, precio, lo que los ha transformado en una herramienta muy interesante y extendida.Ejemplos de usoSon numerosos los casos de uso consolidado en regatas del más alto nivel. Por ejemplo, SailGP se vende como uno de los casos más avanzados de integración del dron en la retransmisión en directo, combinando drones con cámaras giroestabilizadas para sustituir al helicóptero como fuente de la imagen aérea e integrando gráficos de realidad aumentada. En la actualidad, el circuito es un referente en cuanto a recursos audiovisuales para hacer disfrutar de la espectacularidad de los catamaranes voladores.El enfoque en la Vendee Globe, la vuelta al mundo en solitario y sin escalas, es darle al dron una función distinta: como no puede haber un barco de producción que siga de cerca a la flota durante meses por varios océanos, son los propios regatistas quienes despliegan su dron a bordo para generar imágenes que se remiten al centro de control de la regata via satélite para la producción audiovisual. Su uso por varios barcos y competidores confirma que no se trata de una herramienta puntual, sino que forma parte del protocolo de comunicación de la organización, cada equipo y los patrocinadores. El circuito de la antigua clase TP52, denominado 52 Super Series, combina la producción de imágenes en streaming, con un canal muy activo donde se pueden ver las regatas en directo y con la distribución internacional de resúmenes. El uso de drones se integra aquí en la narrativa continua de cada regata, ofreciendo imágenes de la pre-salida, posicionándose a sotavento de la línea de salida y navegando al compás para poder comparar velocidades de la flota; y se combina con cámaras a bordo para lograr una inmersión notable en la dinámica de la regata, adecuada para una flota de tamaño manejable, en torno a 15 barcos, y con velocidades perfectas para hacer un seguimiento detallado.El análisis del material audiovisual del circuito 52 Super Series muestra un diseño de operación con los drones muy dirigido a narrar la regata dándole continuidad y contexto, aderezado con momentos de tensión entre barcos o a bordo de los mismos. Las tomas con un campo de visión amplio dan perspectiva de la flota y las opciones tácticas; ocasionalmente, el dron se sitúa por encima de los barcos, ofreciendo una vista cenital (nadir) espectacular, donde se llegan a apreciar las diferencias de trimado de los barcos; y las tomas de baliza con el carrusel de barcos en tiempos muy ajustados son un espectáculo. La aportación adicional de gráficos sobreimpresos para facilitar la referencia de cada barco y los comentarios técnicos de expertos en la clase, ofrecen trazas de producto audiovisual merecedor de mayores audiencias.Una referencia ajena a la vela marca hacia dónde puede evolucionar la operación con drones. En los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026, la productora de la señal olímpica, OBS, desplegó 25 drones, 15 de ellos con funcionalidades FPV (First Person View para inmersión del piloto en lo que ve el dron) pilotados por especialistas en cada disciplina, con unidades muy ligeras y capaces de igualar la velocidad de los atletas. Este caso anticipa exigencias técnicas que la vela de alto rendimiento tendrá que adoptar a medio plazo.Requisitos para un dron de regatasUn dron pensado para cubrir una regata de alto nivel se enfrenta a exigencias que no coinciden exactamente con las de otras aplicaciones o deportes: debe operar en ambiente marino, sobre agua, seguir embarcaciones que pueden navegar a velocidades muy dispares según la clase, resistir un entorno agresivo y con condiciones de viento muy variadas, y hacerlo durante mangas que se prolongan bastante más que la autonomía de las baterías actuales. Un resumen de los requisitos clave podría ser el siguiente:•Velocidad y agilidad suficientes para igualar a flotas con velocidades dispares.•Peso reducido y control preciso, para poder operar con seguridad cerca de mástiles, velas y tripulación sin comprometer a los regatistas ni al propio dron.•Adaptación y resistencia al entorno marino: salinidad, humedad, reflexión de señal y ráfagas de viento.•Autonomía y sistema de cambio de batería ágil, adaptado a mangas de 20-40 minutos, lo que obliga a pensar en plataformas de recarga o intercambio rápido.•Transmisión de vídeo de baja latencia y alta resolución (HD/HDR) para uso en directo, siguiendo el estándar que ya manejan los sistemas FPV de última generación.•Pilotos con conocimiento táctico del deporte, no solo habilidad de vuelo.El diseño de la operativa del dron también tiene requisitos exigentes y debe estar cuidado al detalle y adaptado a la configuración de la regata: distancia a tierra, espacio aéreo, obstáculos que dificulten la señal, embarcaciones de apoyo adecuadas, etc. Si hay un factor que distingue el uso del dron en vela del resto de deportes es que, salvo excepciones, no puede operar desde una posición fija en tierra: necesita una embarcación de apoyo desde la que pueda despegar, aterrizar y operarse un cambio de baterías, a la vez que el piloto pueda mantener línea de visión directa (LOS) fundamental para el control via radiofrecuencia.Expectativas de mejora de la tecnologíaA partir de las tendencias detectadas en otros deportes y de las propias limitaciones observadas en la operación actual en vela, se pueden anticipar varias líneas de mejora a corto y medio plazo, que se tratarán con más detalle en próximos artículos: autonomía, sistemas de comunicación, fusión de sensores, integración de datos, IA o drones en enjambre. El desarrollo de la tecnología en estas áreas es un aspecto fundamental para conseguir una mayor integración en las operaciones normales en regata y para que se convierta en una herramienta de referencia
En apenas unos años, el uso de drones en regata ha pasado de ser un elemento ocasional y sorprendente para obtener planos vistosos a convertirse en una interesante pieza en la producción audiovisual en regatas de alto nivel y en un valioso recurso para la … tecnificación de tripulaciones. El recorrido ha estado muy ligado al proceso de maduración de la propia tecnología de los drones, que poco a poco ha ido consolidando prestaciones y convirtiéndose en herramienta fiable para un amplio abanico de aplicaciones.
En 2012, en el equipo de I+D de la RFEV tuvimos la oportunidad de mostrarle a la ISAF (actual World Sailing) las excelencias de esta tecnología, con motivo de las pruebas de selección de clases y material que se organizaron en el CEAR de Santander como preparación del Mundial de Vela que se iba a celebrar en allí mismo en 2014. En aquella ocasión, usamos un multirrotor de 8 motores, con una cámara GoPro embarcada, transmisión de imagen analógica y baterías LiPo que ofrecían unos 12 minutos de vuelo. Las imágenes, aún con el efecto de ojo de pez de aquellas lentes o con excesiva saturación del color, eran espectaculares. La posibilidad de acercarse a los barcos de clase olímpica sin interferir en su rendimiento, de buscar tomas desde ángulos antes imposibles, de hacer un seguimiento de las luchas barco a barco o de las tomas de baliza, ofrecía un potencial enorme para la difusión de la vela y la mejora de las técnicas de entrenamiento.
Los inconvenientes asociados a las limitaciones propias de las tecnologías embarcadas (baja autonomía, alcance de radio limitado, calidad y latencia de transmisión de las imágenes, tamaño del propio dron, complicaciones de la operación en el agua…) se han ido superando con el paso de los años y la maduración de la tecnología. Los drones comerciales han mejorado exponencialmente sus prestaciones: autonomía, transmisión HD, latencia calidad TV, fiabilidad, precio, lo que los ha transformado en una herramienta muy interesante y extendida.
Ejemplos de uso
Son numerosos los casos de uso consolidado en regatas del más alto nivel. Por ejemplo, SailGP se vende como uno de los casos más avanzados de integración del dron en la retransmisión en directo, combinando drones con cámaras giroestabilizadas para sustituir al helicóptero como fuente de la imagen aérea e integrando gráficos de realidad aumentada. En la actualidad, el circuito es un referente en cuanto a recursos audiovisuales para hacer disfrutar de la espectacularidad de los catamaranes voladores.
El enfoque en la Vendee Globe, la vuelta al mundo en solitario y sin escalas, es darle al dron una función distinta: como no puede haber un barco de producción que siga de cerca a la flota durante meses por varios océanos, son los propios regatistas quienes despliegan su dron a bordo para generar imágenes que se remiten al centro de control de la regata via satélite para la producción audiovisual. Su uso por varios barcos y competidores confirma que no se trata de una herramienta puntual, sino que forma parte del protocolo de comunicación de la organización, cada equipo y los patrocinadores.
El circuito de la antigua clase TP52, denominado 52 Super Series, combina la producción de imágenes en streaming, con un canal muy activo donde se pueden ver las regatas en directo y con la distribución internacional de resúmenes. El uso de drones se integra aquí en la narrativa continua de cada regata, ofreciendo imágenes de la pre-salida, posicionándose a sotavento de la línea de salida y navegando al compás para poder comparar velocidades de la flota; y se combina con cámaras a bordo para lograr una inmersión notable en la dinámica de la regata, adecuada para una flota de tamaño manejable, en torno a 15 barcos, y con velocidades perfectas para hacer un seguimiento detallado.
El análisis del material audiovisual del circuito 52 Super Series muestra un diseño de operación con los drones muy dirigido a narrar la regata dándole continuidad y contexto, aderezado con momentos de tensión entre barcos o a bordo de los mismos. Las tomas con un campo de visión amplio dan perspectiva de la flota y las opciones tácticas; ocasionalmente, el dron se sitúa por encima de los barcos, ofreciendo una vista cenital (nadir) espectacular, donde se llegan a apreciar las diferencias de trimado de los barcos; y las tomas de baliza con el carrusel de barcos en tiempos muy ajustados son un espectáculo. La aportación adicional de gráficos sobreimpresos para facilitar la referencia de cada barco y los comentarios técnicos de expertos en la clase, ofrecen trazas de producto audiovisual merecedor de mayores audiencias.
Una referencia ajena a la vela marca hacia dónde puede evolucionar la operación con drones. En los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026, la productora de la señal olímpica, OBS, desplegó 25 drones, 15 de ellos con funcionalidades FPV (First Person View para inmersión del piloto en lo que ve el dron) pilotados por especialistas en cada disciplina, con unidades muy ligeras y capaces de igualar la velocidad de los atletas. Este caso anticipa exigencias técnicas que la vela de alto rendimiento tendrá que adoptar a medio plazo.
Requisitos para un dron de regatas
Un dron pensado para cubrir una regata de alto nivel se enfrenta a exigencias que no coinciden exactamente con las de otras aplicaciones o deportes: debe operar en ambiente marino, sobre agua, seguir embarcaciones que pueden navegar a velocidades muy dispares según la clase, resistir un entorno agresivo y con condiciones de viento muy variadas, y hacerlo durante mangas que se prolongan bastante más que la autonomía de las baterías actuales. Un resumen de los requisitos clave podría ser el siguiente:
•Velocidad y agilidad suficientes para igualar a flotas con velocidades dispares.
•Peso reducido y control preciso, para poder operar con seguridad cerca de mástiles, velas y tripulación sin comprometer a los regatistas ni al propio dron.
•Adaptación y resistencia al entorno marino: salinidad, humedad, reflexión de señal y ráfagas de viento.
•Autonomía y sistema de cambio de batería ágil, adaptado a mangas de 20-40 minutos, lo que obliga a pensar en plataformas de recarga o intercambio rápido.
•Transmisión de vídeo de baja latencia y alta resolución (HD/HDR) para uso en directo, siguiendo el estándar que ya manejan los sistemas FPV de última generación.
•Pilotos con conocimiento táctico del deporte, no solo habilidad de vuelo.
El diseño de la operativa del dron también tiene requisitos exigentes y debe estar cuidado al detalle y adaptado a la configuración de la regata: distancia a tierra, espacio aéreo, obstáculos que dificulten la señal, embarcaciones de apoyo adecuadas, etc. Si hay un factor que distingue el uso del dron en vela del resto de deportes es que, salvo excepciones, no puede operar desde una posición fija en tierra: necesita una embarcación de apoyo desde la que pueda despegar, aterrizar y operarse un cambio de baterías, a la vez que el piloto pueda mantener línea de visión directa (LOS) fundamental para el control via radiofrecuencia.
Expectativas de mejora de la tecnología
A partir de las tendencias detectadas en otros deportes y de las propias limitaciones observadas en la operación actual en vela, se pueden anticipar varias líneas de mejora a corto y medio plazo, que se tratarán con más detalle en próximos artículos: autonomía, sistemas de comunicación, fusión de sensores, integración de datos, IA o drones en enjambre. El desarrollo de la tecnología en estas áreas es un aspecto fundamental para conseguir una mayor integración en las operaciones normales en regata y para que se convierta en una herramienta de referencia
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