Los trabajadores que no se fían de las mutuas: “Tenía mucho dolor, pero me querían dar el alta”

Eladio Atiénzar, albañil de Albacete, recela de las mutuas por su experiencia personal. “Cuando llevaba 40 días de baja por una lesión de rodilla, la mutua me dijo que no me correspondía más tiempo por esa enfermedad, que me tenía que reincorporar. Aún tenía mucho dolor, no podía casi ni apoyar en el suelo, pero me querían dar el alta”, recuerda este empleado de 54 años. La mutua emitió una propuesta de alta, que el médico del sistema público que trataba a Eladio rechazó. “Me dijo que no estaba para volver a la obra, para estar cargando ladrillos, que tenía que terminar mi rehabilitación. Si no es por ese médico de la sanidad pública, habría tenido que ir a trabajar hecho polvo. Menos mal que no decidía la mutua”, agrega este trabajador.

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 Los sindicatos y el Gobierno cargan contra la propuesta de Feijóo de dar más poder a las mutuas para conceder altas, una histórica petición patronal. Las mutuas defienden su labor  

Eladio Atiénzar, albañil de Albacete, recela de las mutuas por su experiencia personal. “Cuando llevaba 40 días de baja por una lesión de rodilla, la mutua me dijo que no me correspondía más tiempo por esa enfermedad, que me tenía que reincorporar. Aún tenía mucho dolor, no podía casi ni apoyar en el suelo, pero me querían dar el alta”, recuerda este empleado de 54 años. La mutua emitió una propuesta de alta, que el médico del sistema público que trataba a Eladio rechazó. “Me dijo que no estaba para volver a la obra, para estar cargando ladrillos, que tenía que terminar mi rehabilitación. Si no es por ese médico de la sanidad pública, habría tenido que ir a trabajar hecho polvo. Menos mal que no decidía la mutua”, agrega este trabajador.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, dijo este martes que, si gobierna, las mutuas ganarán poder de decisión para dar el alta en procesos de incapacidad temporal. “¿Vamos a facilitar que en determinadas patologías las mutuas puedan dar altas? Sí“, dijo en un evento empresarial en Terrassa. Ni él ni su partido han precisado esta propuesta, ni a qué patologías se refiere, pero sí deja claro que abre la puerta a que las mutuas puedan dar el alta al menos en algunas contingencias comunes. Es decir, en las enfermedades en las que no se reconoce el trabajo como causa. En las de origen profesional (que son minoría, una de cada 10) la mutua ya decide.

Que las mutuas puedan decretar más altas en las contingencias comunes es una petición patronal histórica, más desde que los índices de incapacidad temporal se han disparado en España. Aunque en los últimos datos se observa una atenuación del fenómeno, está en máximos desde que hay registros consolidados de la Seguridad Social. La patronal protesta por el coste que la incapacidad temporal implica para las empresas, que CEOE estima en unos 17.000 millones de euros (a los que se suman otros 18.000 públicos).

Los sindicatos rechazan frontalmente el plan de Feijóo porque, dicen, casos como el de Eladio son “muy habituales”. Unai Sordo, secretario general de CC OO, se opone a la propuesta de Feijóo porque considera a las mutuas “juez y parte”. “La mutuas se nutren de recursos de la Seguridad Social, pero en sus órganos de gobierno mandan las empresas”, denuncia este sindicalista. Fernando Luján, vicesecretario general de Política Sindical de UGT, sostiene: “Darle la facultad de decidir cuándo termina esa baja es dejar la salud de la persona trabajadora en manos de quien tiene un interés económico directo en que vuelva a su puesto cuanto antes. Eso no es gestión sanitaria: es un conflicto de intereses”.

Incapacidad temporal por contingencias comunes (Gráfico de columnas)

Dado ese “conflicto”, Sordo propone un cambio radical en el sistema: “Estamos hartos de esta demonización de las bajas y de la profesionalidad de los médicos de la sanidad pública. Hay que cambiar la naturaleza de las mutuas, sacarlas del ámbito de las organizaciones empresariales y publificarlas”. “Cuando se les ofrece ayudar a curar, miran hacia otro lado. Cuando se les ofrece decidir quién vuelve a trabajar, lo quieren todo”, opina Luján.

El Gobierno también ha criticado a Feijóo. La responsable de la Seguridad Social, Elma Saiz, ha dicho: “Una cosa es que la mutua colabore en el diagnóstico y la recuperación y otra que decida si ya estás curado”. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha considerado que la propuesta del líder popular “criminaliza y golpea a los trabajadores de España”.

La patronal que representa a las mutuas, AMAT, hace una lectura radicalmente distinta a la de los sindicatos y a la del Ejecutivo. “Venimos defendiendo desde hace décadas la necesidad que se faculte a las mutuas para poder realizar una gestión integral de los procesos de baja derivados de incapacidad temporal por contingencia común, al menos, en patologías traumatológicas, osteoarticulares o psicológicas, pudiendo dar el alta médica en estos procesos”, defiende esta organización, que niega un trato distinto de sus profesionales a los enfermos que tratan: “Convendría tener muy claro que los médicos de las mutuas son los mismos que los de los servicios públicos de salud, han estudiado en las mismas universidades y actúan bajo el mismo código ético y deontológico”.

La Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo subraya que, según sus datos, cuando una mutua trata una patología traumatológica derivada de un accidente de trabajo, se recupera la salud del trabajador, de media, 34 días antes que, cuando esa misma patología, es tratada por los servicios públicos de salud. “En términos de calidad de servicio, en 2025 los trabajadores interpusieron a las mutuas 23.481 reclamaciones, de las que en el 85,8% de los casos se dio la razón a la mutua”, comenta AMAT.

“Me sentía muy mal por estar de baja”

El caso de Eladio es parecido al que vivió el también albaceteño Abraham García, de 37 años: la mutua pidió que volviese a trabajar, pero su médica de la sanidad pública rechazó el requerimiento. “Como la médica de cabecera era la que tenía la última palabra, no le di mucha importancia, pero la mutua insistió muchísimo en que me tenía que incorporar”. Tenía un quiste en la boca de la vesícula (que le retiraron en una operación) por el que sufría problemas gástricos, empeorados por un fallo médico a mitad del proceso. “Casi no me podía tener en pie y tenía que trabajar en una cocina. Si en mitad de un servicio me tenía que ir al váter, estar media hora haciendo aguas mayores y luego ducharme, ¿cómo iba a trabajar?“. Explica que a la mutua le faltaba información que sí tenía su médica. ”Ellos pensaban que ya estaba para trabajar, pero no“.

También se dedicaba a la hostelería el granadino Ismael Latorre cuando tuvo otra mala experiencia con su mutua. “En mi empresa era responsable de contrataciones, de horarios, a veces me tocaba ser cocinero, otras camarero, hacía de todo. A la vez había rumores de traspaso del negocio, sin saber qué sería de nosotros. Fue un estrés tan grande que no pude más, exploté. Me dio un tic en el párpado, lo pasé fatal”. El diagnóstico de su médica de cabecera fue que sufría una crisis de ansiedad, pero no se reconoció el origen profesional del problema.

“Me sentía muy mal por estar de baja, era la primera vez que lo hacía. Me comía muchísimo la cabeza”, agrega este trabajador granadino. Después de unas semanas de baja, la mutua le citó con un psicólogo. “Volví a la mutua y me dijeron que no tenían más citas con el psicólogo, que no había huecos, así que me dijeron que iban a proponer el alta. No me lo podía creer”. Poco después recibió un mensaje en el que se le notificaba el alta, pese a que no se sentía recuperado: según explica, un inspector médico decretó el alta, no su médica de cabecera.

Javier López (nombre ficticio), granadino de 34 años, también recibió el alta pese a que, en su opinión, seguía enfermo. Sufrió una crisis de ansiedad por un grave problema personal, lo que condujo a su médico a decretar una incapacidad temporal por contingencias comunes. “Lo que más me preocupaba”, explica este trabajador, “es que no me ponía solo en riesgo a mí, también a mis compañeros”. López trabaja en una planta dedicada al suministro de energía, una de las actividades con más siniestralidad laboral de la economía española.

“Tienes que estar al 100% porque hay muchos riesgos. Y cuando me dijeron que volviese yo no lo estaba”. Entonces, con un grave problema de salud mental y medicado, accedió a volver a trabajar después de que se lo propusiera la mutua, firmando un documento que “no sabía que era para aceptar reincorporarme”. “No me sentí escuchado, ni comprendido. Luego volví a estar de baja porque no estaba en condiciones. Seguir habría sido imprudente”, finaliza.

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