
En el Orgullo de Madrid ocurren muchas cosas, algunas de ellas por primera vez. Para algunas personas, como Diari, de 15 años, esta es la primera manifestación a la que acude en su vida. “Espero que sea una marcha reveladora”, cuenta en los aledaños del Paseo del Prado, minutos antes de que empiece el Orgullo, al que acude con algunas de sus amigas. “Me parece importante gritar por nuestros derechos”, agrega sin dejar de mirar a su alrededor: “Hay muchísima gente”, dice con los ojos muy abiertos. La cantante Zahara sí que ha estado en otras manifestaciones del Orgullo, pero nunca había sido invitada a ir en la cabecera: “Es un honor. Me siento súper afortunada”.






La cantante Zahara se estrena en la cabecera de la marcha; Diairi y Paula nunca habían acudido a una manifestación, mientras que Yendri acaba de descubrir el evento madrileño. Seis historias de primeras veces
En el Orgullo de Madrid ocurren muchas cosas, algunas de ellas por primera vez. Para algunas personas, como Diari, de 15 años, esta es la primera manifestación a la que acude en su vida. “Espero que sea una marcha reveladora”, cuenta en los aledaños del Paseo del Prado, minutos antes de que empiece el Orgullo, al que acude con algunas de sus amigas. “Me parece importante gritar por nuestros derechos”, agrega sin dejar de mirar a su alrededor: “Hay muchísima gente”, dice con los ojos muy abiertos. La cantante Zahara sí que ha estado en otras manifestaciones del Orgullo, pero nunca había sido invitada a ir en la cabecera: “Es un honor. Me siento súper afortunada”.
Al igual que para Diari y Zahara, también Yendri, Marta, Paula, Mila, Alba y Carolina se estrenan en algo este Orgullo 2026: uno nunca había estado en la cita, otra nunca había llevado una pancarta; subido en una carroza; o acudido a la cita en familia. Esta es una historia de primeras veces en el Orgullo.
ZAHARA
Mi primera vez en la cabecera

Para la cantante Zahara (Úbeda, 42 años), la jornada de hoy tiene mucho significado: es una de las invitadas a portar la pancarta principal del Orgullo, la que lleva el lema de la marcha: “¡A las calles con orgullo! Disidencia y resistencia”. “Me siento afortunada y privilegiada de que hayan pensado en mí. Que consideren que soy digna de estar ahí acompañando a todas estas personas del colectivo”, explica.
Poco antes de la marcha, afirma que quiere encabezarla de la mejor manera posible: “Con una sonrisa, sudada del calor y con mucha felicidad”. Zahara se ha convertido en un referente bi, la sigla con la que más gente del colectivo se identifica y, a la vez, una de las más invisibilizadas.
“Es un poco absurdo que tengamos que estar demostrando a ambos lados [heteros y homosexuales] nuestra realidad”, apunta. Lamenta que haya cierta incomprensión, “incluso negación” de lo bi. “Yo he estado con hombres y a mí me han hecho sentir que mi bisexualidad era una farsa. En ocasiones me he visto escondiendo mis sentimientos. No me parece justo”, explica.
Aunque se considera una privilegiada con respecto a otras siglas por no sufrir tantos ataques lgtbifóbicos, denuncia que hay un dolor y un sufrimiento interior: “No sentirte de ninguna parte, cómoda en ningún sitio. Al final, también arrastras problemas de identidad”.
PAULA BARRAJÓN Y DIARI DIAMANKA
Mi primera vez en una manifestación

Un grupo de cuatro amigas de entre 15 y 17 años observa cómo la multitud comienza a llenar el Paseo del Prado. Hace apenas unas semanas, mientras estaban en el instituto, estas jóvenes madrileñas decidieron acudir al Orgullo: es la primera manifestación a la que van Diari Diamanka y Paula Barrajón, ambas de 15 años, cuyos rostros quinceañeros denotan una mezcla de ilusión y curiosidad. Junto a ellas, Irene Gómez (17 años) y Rocío Muñoz (16). “Espero que sea una marcha reveladora y podamos gritar por nuestros derechos y decir que sí importamos”, dice Diari mientras se abanica, poco antes del comienzo de la marcha. Se define como arromántica: “Mi madre al principio no lo entendía, me decía que mis energías estaban mal”, cuenta entre risas. Afirma que se siente plenamente arropada por su entorno.

A su lado, Paula reconoce que esta primera vez manifestándose es especial: “Soy bisexual, lo descubrí hace unos seis o siete meses y por ello creo que es una gran idea venir este año al Orgullo”, relata. “No he sentido ningún tipo de discriminación, ni en el instituto ni en otros sitios”, añade.
Ambas vienen con Irene y con Rocío, una de ellas con un tiburón de peluche de Ikea que se ha convertido en un icono trans: “Tenemos uno cada una”, afirman antes de adentrarse en la marea multicolor: “Vamos a pasarlo bien y a gritar por nuestros derechos”.
YENDRI VELÁSQUEZ
Mi primera vez en el Orgullo

Yendri Velásquez (Caracas, 33 años) dice que nunca se había sentido más libre en su vida. El activista LGTBIQ+ ha vivido muchas vidas durante los últimos años: de Venezuela a Colombia y de Colombia a España. Ahora vive en la capital como refugiado político. Es su primera vez en el Orgullo en Madrid: “Un sueño que nunca pensé que fuera a cumplir”.
Velásquez salió de Venezuela en 2024 después de haber sido secuestrado durante nueve horas debido a su trabajo en el acompañamiento a víctimas de violaciones de derechos humanos. Emigró a Colombia, donde vivió por casi dos años, hasta que fue víctima de un atentado que culminó con ocho disparos que casi le quitan la vida. Salió ileso, pero fue la gota que colmó el vaso: “Esta es la primera vez en mucho tiempo que me siento seguro, acompañado y sostenido”.
Su objetivo para este sábado es pasarlo bien y “evitar un golpe de calor”. Para Velásquez, el Orgullo de Madrid es la cúspide de una lucha de más de 10 años: “Por fin, respiro en libertad”.
MARTA ALONSO
Mi primera vez llevando una pancarta

A sus 25 años, Marta Alonso porta por primera vez una pancarta en el Orgullo de Madrid: la segunda de la manifestación, la que clama por un Pacto de Estado contra el odio. “Me siento muy afortunada de poder tomar el testigo de lo que otros hicieron antes y de esta lucha que ha conseguido algo tan grande en este país como colocarnos en el número uno de Europa a nivel de derechos”, explica esta joven de Vigo.
La primera vez que fue al Orgullo fue en su ciudad natal, en 2022: “Iba con un poco de miedo, pero salí empoderada. Esa fuerza es la que me ha llevado a estar hoy aquí”, cuenta con emoción. Cuatro años después de esa primera marcha, Alonso forma parte del comité de organización de la Federación Estatal LGTBI+.
“Estamos en una sociedad muy polarizada, que ha hecho que los discursos de odio cobren mucho más peso”, reflexiona. “Lo que tenemos que hacer es demostrar en días como hoy que nosotras estamos, que somos más, que no nos van a callar, que no hay marcha atrás”.
MILA MORENO
Mi primera vez en carroza

Mila Moreno (Málaga, 45 años) lleva media vida vinculada al activismo lésbico. Sin embargo, nunca se había subido a una carroza del Orgullo en Madrid. Este sábado lo hizo por primera vez, a bordo de la de 100 Lesbianas Visibles, una carroza autogestionada. “Tengo muchísimas ganas. Vengo de Torremolinos y allí sacamos una carroza. Pero, claro, el ambiente es más de petit comité”, contaba poco antes de que arranque la marcha.
Le inquietan un poco las altas temperaturas: “Hace mucho calor, pero lo soportaré. Al final siempre se soporta. Sabemos que hay que estar ocho horas metida en la carroza”. La invitación a subirse le llegó por unas amigas madrileñas y viene a festejar, pero también a reivindicar. “Esto no es solamente una celebración”, incide, “lo importante es visibilizarnos y ocupar un espacio que es nuestro. Es importantísimo”.
Mila descubrió que era lesbiana con 19 años, cuando se enamoró de una amiga. En casa nunca encontró rechazo. Su padre también pertenece al colectivo LGTBIQ+ y milita en una asociación de hombres gais de Torremolinos. “Siempre he tenido mucha vinculación con el colectivo y todo ha sido muy natural”.
Antes de viajar a Madrid, invitó a varias amigas de la capital al Orgullo de Torremolinos. Ellas le dijeron que aquel ambiente les recordaba al de Madrid de hace veinte años: “Quiero saber cómo se siente el Madrid que dentro de veinte años puede ser Torremolinos”.
ALBA DE JUAN Y CAROLINA PARDO
Mi primera vez en familia

Alba de Juan y Carolina Pardo (de 45 y 39 años y ambas de Madrid) han estado en varios Orgullos, pero nunca lo habían hecho con su hija. “Queremos que ella pueda ser quien quiera ser y que vea que eso está bien”, resume Carolina.
Se conocen desde hace 25 años, cuando coincidieron en unos campamentos de verano en Valdemorillo. Empezaron su relación tiempo después y este año celebran diez años de matrimonio. Viven en Navalagamella, desde donde han decidido acudir al Orgullo. “Hay muy pocos recursos destinados a la infancia. El Orgullo también debería estar pensado para los niños y para las familias diversas”, dice Alba. Ellas vienen con el bloque de Galehi, que representa a familias homoparentales.
En su papel de madres, lamentan discriminaciones cotidianas en formularios escolares, donde no se da la opción de que haya dos madres; en otros trámites y también a la hora de visibilizarse como pareja: “A veces, en según qué sitios, nos pensamos dos veces si darnos la mano”.
Para ellas, traer a su hija al Orgullo implica mostrarle que existen otras familias como la suya y que también ocupan las calles, que la diversidad no es una excepción.
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