Nadie puja por televisar el fútbol femenino

La Liga F tendrá que acudir a una segunda ronda para vender sus derechos audiovisuales. Nadie ha pagado lo que el organismo quería cobrar de salida, un mínimo de cinco millones de euros por los ocho partidos de cada jornada del campeonato, o de dos millones de euros por uno solo en abierto. Tampoco han llegado ofertas por dar la Liga F en el extranjero (800.000 euros).Los operadores tendrán ahora hasta el 19 de agosto para presentar nuevas ofertas, apenas diez días antes del comienzo de la competición, previsto para el 29 de agosto. Y ahí ya no hay un importe mínimo para pujar. Para el último tenedor de los derechos, DAZN, la transmisión del fútbol femenino terminó siendo una ruina . Pagaba siete millones por temporada y rescindió el contrato un año antes de su finalización. Ningún canal se fía ahora para sucederle en el periodo actual pese a la rebaja de precio de salida. Pinta mal.Es una situación difícil e inentendible para una competición que pretende presentarse como profesional. Pero hay una pregunta todavía más importante: ¿cómo hacen los clubes sus presupuestos si no saben cuánto van a ingresar por televisión? Los clubes tienen que planificar salarios, fichajes, cuerpos técnicos, viajes, instalaciones y estructuras profesionales, todo eso requiere previsión. Sin embargo, a poco más de dos semanas de comenzar la temporada, siguen sin saber quién televisara la competición ni cuánto dinero recibirán por sus derechos audiovisuales. Y aquí los clubes también tienen responsabilidad porque son quienes, una y otra vez, han respaldado la gestión de la entidad que dirige la competición. Si apoyan el modelo de gestión, deben asumir también su parte de responsabilidad cuando las cosas no funcionan. Porque esto no es solamente un problema de televisión, es un problema de planificación y de gestión. La Liga F había establecido unos precios de reserva para sus derechos. El mercado, en la primera ronda, ha respondido que no está dispuesto a pagarlos. Eso no significa que el fútbol femenino no tenga valor, significa que el valor que Liga F cree que tiene su producto no coincide, al menos de momento, con lo que los operadores están dispuestos a pagar. Y ahí debería comenzar una reflexión profunda. Más aún cuando el propio organigrama publicado por Liga F en su apartado de transparencia muestra actualmente vacante el puesto relacionado con la dirección de competiciones y producto audiovisual. La pregunta es inevitable: ¿quién está liderando en La Liga F una cuestión tan estratégica como el producto audiovisual de la competición? No basta con sacar unos derechos al mercado, fijar un precio y esperar que alguien lo acepte. Hay que construir un producto atractivo, analizar el mercado, conocer a los operadores y entender qué se puede exigir y qué se puede ofrecer. Y si la primera ronda no ha funcionado, quizá haya que preguntarse si el precio de los cinco o los dos millones de euros era realista, si el modelo de comercialización es el adecuado o si se está haciendo suficiente para aumentar el valor televisivo de la competición. La segunda ronda dará una respuesta. Pero llega tarde. Los clubes necesitan certezas para hacer sus presupuestos, los aficionados necesitan saber cómo verla. El 19 de agosto sabremos si alguien apuesta finalmente por estos derechos. Será diez días antes de que empiece la Liga. La Liga F tendrá que acudir a una segunda ronda para vender sus derechos audiovisuales. Nadie ha pagado lo que el organismo quería cobrar de salida, un mínimo de cinco millones de euros por los ocho partidos de cada jornada del campeonato, o de dos millones de euros por uno solo en abierto. Tampoco han llegado ofertas por dar la Liga F en el extranjero (800.000 euros).Los operadores tendrán ahora hasta el 19 de agosto para presentar nuevas ofertas, apenas diez días antes del comienzo de la competición, previsto para el 29 de agosto. Y ahí ya no hay un importe mínimo para pujar. Para el último tenedor de los derechos, DAZN, la transmisión del fútbol femenino terminó siendo una ruina . Pagaba siete millones por temporada y rescindió el contrato un año antes de su finalización. Ningún canal se fía ahora para sucederle en el periodo actual pese a la rebaja de precio de salida. Pinta mal.Es una situación difícil e inentendible para una competición que pretende presentarse como profesional. Pero hay una pregunta todavía más importante: ¿cómo hacen los clubes sus presupuestos si no saben cuánto van a ingresar por televisión? Los clubes tienen que planificar salarios, fichajes, cuerpos técnicos, viajes, instalaciones y estructuras profesionales, todo eso requiere previsión. Sin embargo, a poco más de dos semanas de comenzar la temporada, siguen sin saber quién televisara la competición ni cuánto dinero recibirán por sus derechos audiovisuales. Y aquí los clubes también tienen responsabilidad porque son quienes, una y otra vez, han respaldado la gestión de la entidad que dirige la competición. Si apoyan el modelo de gestión, deben asumir también su parte de responsabilidad cuando las cosas no funcionan. Porque esto no es solamente un problema de televisión, es un problema de planificación y de gestión. La Liga F había establecido unos precios de reserva para sus derechos. El mercado, en la primera ronda, ha respondido que no está dispuesto a pagarlos. Eso no significa que el fútbol femenino no tenga valor, significa que el valor que Liga F cree que tiene su producto no coincide, al menos de momento, con lo que los operadores están dispuestos a pagar. Y ahí debería comenzar una reflexión profunda. Más aún cuando el propio organigrama publicado por Liga F en su apartado de transparencia muestra actualmente vacante el puesto relacionado con la dirección de competiciones y producto audiovisual. La pregunta es inevitable: ¿quién está liderando en La Liga F una cuestión tan estratégica como el producto audiovisual de la competición? No basta con sacar unos derechos al mercado, fijar un precio y esperar que alguien lo acepte. Hay que construir un producto atractivo, analizar el mercado, conocer a los operadores y entender qué se puede exigir y qué se puede ofrecer. Y si la primera ronda no ha funcionado, quizá haya que preguntarse si el precio de los cinco o los dos millones de euros era realista, si el modelo de comercialización es el adecuado o si se está haciendo suficiente para aumentar el valor televisivo de la competición. La segunda ronda dará una respuesta. Pero llega tarde. Los clubes necesitan certezas para hacer sus presupuestos, los aficionados necesitan saber cómo verla. El 19 de agosto sabremos si alguien apuesta finalmente por estos derechos. Será diez días antes de que empiece la Liga.  

La Liga F tendrá que acudir a una segunda ronda para vender sus derechos audiovisuales. Nadie ha pagado lo que el organismo quería cobrar de salida, un mínimo de cinco millones de euros por los ocho partidos de cada jornada del campeonato, o de dos … millones de euros por uno solo en abierto. Tampoco han llegado ofertas por dar la Liga F en el extranjero (800.000 euros).

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