Apenas doce días después de que España se coronase campeona del mundo tras vencer a Argentina (1-0) en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Leandro Paredes ha vuelto a situarse en el centro de la polémica. Si en la resaca de la final de la Copa del Mundo el centrocampista albiceleste acaparó portadas por agarrar del cuello a Eric García y encararse con Gavi, ni dos semanas más tarde ha protagonizado un nuevo altercado, esta vez vistiendo la camiseta de Boca Juniors.El incidente tuvo lugar durante el encuentro de la Copa Sudamericana entre el conjunto xeneize y el Club Deportivo O’Higgins. En un momento de tensión, el colegiado colombiano Wilman Roldán se disponía a amonestar a Nicolás Figal cuando Paredes irrumpió con vehemencia: se le encaró, le protestó a escasa distancia e incluso llegó a apartarle el brazo al árbitro. Sin dejarse intimidar, Roldán rechazó el gesto del futbolista y terminó mostrándole la cartulina amarilla.Durante el resto de la noche, Paredes se vio forzado a medir sus pulsaciones para no dejar a su equipo con diez en un choque crucial, donde el conjunto bonaerense se jugaba el billete a los octavos de final. Pese a la amenaza de la expulsión, no dejó de gesticular y cuestionar de forma reiterada las decisiones del juez de contienda.La escena, aunque saldada sin una sanción mayor dentro del campo, supone un borrón más en la foja de un futbolista que continúa en la diana mediática. Todo ello mientras la FIFA mantiene abierto un procedimiento disciplinario contra él —y contra sus compañeros Nahuel Molina y Thiago Almada— por los graves incidentes registrados tras el pitido final en Nueva Jersey.Boca tuvo que esperar a los penaltis para certificar su clasificaciónEl conjunto azul y oro cayó por 1-0 en los 90 minutos reglamentarios, aunque terminó sellando su billete desde el punto de penalti (3-4). Tomás Aranda tuvo en sus botas el gol de la tranquilidad, en el cuarto penalti, para acabar con la agonía de la hinchada bonaerense, pero su lanzamiento a lo ‘Panenka’ fue adivinado por el guardameta Omar Carabalí.«Es una forma de ejecutar. Cuando fallas, lógicamente se cuestiona el modo, pero es un chico joven que completó un partido soberbio. Nos dio la energía para ir a por el choque. Son decisiones sobre el césped y seguro que esto le servirá para aprender que hay momentos para todo», valoró el propio Paredes al término del duelo sobre el error de su compañero.Las eliminatorias de octavos de final frente al Recoleta FC se disputarán entre el 11 y el 13 de agosto para el encuentro de ida, quedando la vuelta programada del 18 al 20 del mismo mes. Antes de esa cita continental, Boca deberá rendir visita este domingo a Newell’s Old Boys en Rosario. Apenas doce días después de que España se coronase campeona del mundo tras vencer a Argentina (1-0) en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Leandro Paredes ha vuelto a situarse en el centro de la polémica. Si en la resaca de la final de la Copa del Mundo el centrocampista albiceleste acaparó portadas por agarrar del cuello a Eric García y encararse con Gavi, ni dos semanas más tarde ha protagonizado un nuevo altercado, esta vez vistiendo la camiseta de Boca Juniors.El incidente tuvo lugar durante el encuentro de la Copa Sudamericana entre el conjunto xeneize y el Club Deportivo O’Higgins. En un momento de tensión, el colegiado colombiano Wilman Roldán se disponía a amonestar a Nicolás Figal cuando Paredes irrumpió con vehemencia: se le encaró, le protestó a escasa distancia e incluso llegó a apartarle el brazo al árbitro. Sin dejarse intimidar, Roldán rechazó el gesto del futbolista y terminó mostrándole la cartulina amarilla.Durante el resto de la noche, Paredes se vio forzado a medir sus pulsaciones para no dejar a su equipo con diez en un choque crucial, donde el conjunto bonaerense se jugaba el billete a los octavos de final. Pese a la amenaza de la expulsión, no dejó de gesticular y cuestionar de forma reiterada las decisiones del juez de contienda.La escena, aunque saldada sin una sanción mayor dentro del campo, supone un borrón más en la foja de un futbolista que continúa en la diana mediática. Todo ello mientras la FIFA mantiene abierto un procedimiento disciplinario contra él —y contra sus compañeros Nahuel Molina y Thiago Almada— por los graves incidentes registrados tras el pitido final en Nueva Jersey.Boca tuvo que esperar a los penaltis para certificar su clasificaciónEl conjunto azul y oro cayó por 1-0 en los 90 minutos reglamentarios, aunque terminó sellando su billete desde el punto de penalti (3-4). Tomás Aranda tuvo en sus botas el gol de la tranquilidad, en el cuarto penalti, para acabar con la agonía de la hinchada bonaerense, pero su lanzamiento a lo ‘Panenka’ fue adivinado por el guardameta Omar Carabalí.«Es una forma de ejecutar. Cuando fallas, lógicamente se cuestiona el modo, pero es un chico joven que completó un partido soberbio. Nos dio la energía para ir a por el choque. Son decisiones sobre el césped y seguro que esto le servirá para aprender que hay momentos para todo», valoró el propio Paredes al término del duelo sobre el error de su compañero.Las eliminatorias de octavos de final frente al Recoleta FC se disputarán entre el 11 y el 13 de agosto para el encuentro de ida, quedando la vuelta programada del 18 al 20 del mismo mes. Antes de esa cita continental, Boca deberá rendir visita este domingo a Newell’s Old Boys en Rosario.
Apenas doce días después de que España se coronase campeona del mundo tras vencer a Argentina (1-0) en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Leandro Paredes ha vuelto a situarse en el centro de la polémica. Si en la resaca de la final … de la Copa del Mundo el centrocampista albiceleste acaparó portadas por agarrar del cuello a Eric García y encararse con Gavi, ni dos semanas más tarde ha protagonizado un nuevo altercado, esta vez vistiendo la camiseta de Boca Juniors.
El incidente tuvo lugar durante el encuentro de la Copa Sudamericana entre el conjunto xeneize y el Club Deportivo O’Higgins. En un momento de tensión, el colegiado colombiano Wilman Roldán se disponía a amonestar a Nicolás Figal cuando Paredes irrumpió con vehemencia: se le encaró, le protestó a escasa distancia e incluso llegó a apartarle el brazo al árbitro. Sin dejarse intimidar, Roldán rechazó el gesto del futbolista y terminó mostrándole la cartulina amarilla.
Durante el resto de la noche, Paredes se vio forzado a medir sus pulsaciones para no dejar a su equipo con diez en un choque crucial, donde el conjunto bonaerense se jugaba el billete a los octavos de final. Pese a la amenaza de la expulsión, no dejó de gesticular y cuestionar de forma reiterada las decisiones del juez de contienda.
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La escena, aunque saldada sin una sanción mayor dentro del campo, supone un borrón más en la foja de un futbolista que continúa en la diana mediática. Todo ello mientras la FIFA mantiene abierto un procedimiento disciplinario contra él —y contra sus compañeros Nahuel Molina y Thiago Almada— por los graves incidentes registrados tras el pitido final en Nueva Jersey.
Boca tuvo que esperar a los penaltis para certificar su clasificación
El conjunto azul y oro cayó por 1-0 en los 90 minutos reglamentarios, aunque terminó sellando su billete desde el punto de penalti (3-4). Tomás Aranda tuvo en sus botas el gol de la tranquilidad, en el cuarto penalti, para acabar con la agonía de la hinchada bonaerense, pero su lanzamiento a lo ‘Panenka’ fue adivinado por el guardameta Omar Carabalí.
«Es una forma de ejecutar. Cuando fallas, lógicamente se cuestiona el modo, pero es un chico joven que completó un partido soberbio. Nos dio la energía para ir a por el choque. Son decisiones sobre el césped y seguro que esto le servirá para aprender que hay momentos para todo», valoró el propio Paredes al término del duelo sobre el error de su compañero.
Las eliminatorias de octavos de final frente al Recoleta FC se disputarán entre el 11 y el 13 de agosto para el encuentro de ida, quedando la vuelta programada del 18 al 20 del mismo mes. Antes de esa cita continental, Boca deberá rendir visita este domingo a Newell’s Old Boys en Rosario.
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