Proponen la ruta exacta por la que los elefantes de Aníbal cruzaron los Alpes

Año 218 a.C. Un general cartaginés, Anibal Barca, cruza los Alpes junto a un ejército de 40.000 soldados, 7.000 caballos y 37 elefantes de guerra. Ni el frío extremo, ni las intensas nevadas, ni la falta de alimentos ni lo escarpado del terreno detienen al formidable convoy, empeñado en llegar hasta las puertas de Roma y conquistarla por sorpresa. La gesta militar, una de las más grandes de la Historia, ha sido mil veces admirada, analizada , llevada al arte y a la pintura y, sin embargo, todavía hoy se desconoce qué ruta exacta utilizó el militar para atravesar las montañas. Investigadores de la Universidad de Oxford y la Friedrich Schiller de Jena (FSU) han utilizado un novedoso enfoque para intentar resolver el misterio: el cálculo de la energía necesaria para que hombres, caballos y, particularmente, elefantes, viajaran durante quince días a través de los Alpes. Mediante análisis geomorfológicos, los autores analizaron cuatro posibles rutas. Los resultados, publicados este lunes en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, respaldan que la ruta del Col de la Traversette (2.947 m, en la frontera franco-italiana), fue la más probable al requerir menos gasto energético. No destaca, sin embargo, Col de Clapier (2.477 metros), considerada habitualmente la principal candidata. «Existen relatos de Plinio y Livio, pero datan de décadas o siglos después, y sus diarios de viaje son imprecisos en cuanto a la geografía, aunque ofrecen algunas pistas. Pero hasta el momento, carecemos de evidencia arqueológica de la ruta», explica a este periódico Fritz Vollrath, investigador en Oxford y Save the Elephants UK, sobre lo difícil que resulta aún hoy saber cómo se produjo esta gesta militar. Noticia relacionada general No No Descubrimiento en Siberia La peste negra ya era letal y aniquilaba a familias enteras hace 5.500 años Judith de JorgePara intentar arrojar luz sobre el asunto, los investigadores utilizaron métodos de modelización inspirados en elefantes africanos actuales, que estiman el coste energético del movimiento en función de la masa corporal y la pendiente del terreno. «Los elefantes de Aníbal (excepto su montura personal) eran africanos, aunque procedentes de las montañas del Atlas y más pequeños que los elefantes de África Oriental», señala Vollrath. «Habíamos estudiado exhaustivamente su metabolismo energético. Sabemos, gracias a estudios realizados en Kenia, que los elefantes de esa región tienden a elegir rutas energéticamente eficientes. Esto nos indica que conocen y tienen en cuenta la topografía, las pendientes y las subidas, y probablemente relacionan estos factores con el esfuerzo que supone recorrer dichos terrenos», añade.Los resultados sugieren que el Col de la Traversette habría sido la ruta más corta y energéticamente eficiente, con un coste total para todo el ejército de 5,42 TJ (10¹² julios). La segunda ruta más eficiente, con 6,02 TJ, cruzaba los Alpes por el Col de Montgenèvre y llegaba al valle del Po desde Susa. La ruta del Col du Clapier ocupó el tercer lugar con 6,28 TJ, mientras que la ruta que cruzaba el Col de Mont Cenis fue la menos eficiente, con 6,45 TJ.En comparación con la ruta de Traversette, las rutas que pasan por Col de Montgenèvre, Col de Clapier y Col du Mont Cenis habrían requerido un 11%, un 16% y un 19% más de energía para el ejército en su conjunto, respectivamente.200 toneladas de alimentosEl cruce de Traversette requeriría 232,72 toneladas de alimentos y suministros, además de una alimentación casi constante por parte de los elefantes que, por cierto, salieron de Sagunto y Valencia, para mantener su peso corporal. Dado que esta alimentación continua resultaba impracticable, los autores suponen que los hombres habrían perdido el 19 % de sus reservas de grasa corporal durante la travesía, lo que podría explicar su elevada mortalidad. Los caballos habrían gastado el 11% y, sorprendentemente, el modelo sugiere que los elefantes de guerra habrían tenido mejor suerte, perdiendo solo el 4 % de sus reservas. «Nos centramos en el gasto energético de hombres, caballos y elefantes al cruzar los distintos pasos de montaña. Alguien tenía que transportar el equipo militar y el forraje para hombres y animales. ¿Quizás mulas o porteadores? No lo sabemos y no calculamos esos costes para Aníbal y su ejército. Nos centramos en los elefantes y en el coste de su traslado, que (al final) parece haber sido sorprendentemente fácil dadas sus reservas de grasa y su forma de caminar como si fueran vehículos todoterreno», afirma el coautor del estudio.Estas elevadas reservas de energía probablemente expliquen, según los autores, por qué muchos, si no la mayoría, de los elefantes sobrevivieron a la travesía. «La bibliografía es imprecisa respecto al cruce y la campaña, pero existen pruebas sólidas de que Aníbal desplegó un buen número de elefantes (probablemente unos 30) en una batalla posterior al cruce. Por lo tanto, suponemos que muchos sobrevivieron al cruce de octubre, pero no al invierno siguiente, que podría haberse incluido dentro del mismo marco que el cruce y la campaña», señala.Un elefante sube por las rocas de la Reserva Nacional Samburu en Kenia. Robbie LabanowskiDurante la travesía, los hombres habrían perdido el 19 % de sus reservas de grasa corporal; los caballos, el 11%; y los elefantes, solo el 4%¿Pero, es posible que Aníbal hubiera elegido elegido una ruta menos eficiente energéticamente por razones estratégicas o militares? Para Vollrath sí, es posible, «pero no hay razón para creer, hasta donde sabemos, que esta ruta hubiera sido estratégicamente peor que cualquiera de las otras». «La cuestión de la ruta exacta de Aníbal se ha debatido durante generaciones. El nuevo análisis no elimina toda ambigüedad, pero sí refuerza la hipótesis de la ruta de Traversette al demostrar que se adaptaría mejor a las exigencias del desplazamiento de un gran ejército, que incluía elefantes, a través de un terreno alpino extremadamente difícil», confirma Emilio Berti, del Centro Alemán de Investigación Integrativa de la Biodiversidad ( iDiv) y la Universidad Friedrich Schiller.Heces de caballosLa ruta coincide con la señalada en un estudio anterior llevado a cabo hace una década por un grupo de microbiólogos de la Universidad Queen de Belfast. Los investigadores aseguraron haber encontrado heces de los caballos utilizados por Aníbal en la travesía alpina. Los restos, fechados alrededor del año 200 a.C, aparecerieron en el interior de un antiguo pantano, uno de los pocos lugares que podrían haber sido utilizados por el ejército para dar de beber a sus monturas. «Sería fantástico que se confirmara, ¡y mejor aún si se encontrara estiércol de elefante!», apunta Vollrath, quien subraya que se trataría de una confirmación totalmente independiente de su estudio. Aún no está claro por qué Aníbal utilizó elefantes durante las guerras púnicas. Es posible que pretendiera que aportaran un elemento táctico de sorpresa en sus primeras batallas contra los romanos. Otra posibilidad es que esperara que impresionaran y ayudaran a reclutar a los celtas del norte de Italia para su causa. Sea como sea, su audaz empresa militar ha trascendido la Historia para convertirse en leyenda. Año 218 a.C. Un general cartaginés, Anibal Barca, cruza los Alpes junto a un ejército de 40.000 soldados, 7.000 caballos y 37 elefantes de guerra. Ni el frío extremo, ni las intensas nevadas, ni la falta de alimentos ni lo escarpado del terreno detienen al formidable convoy, empeñado en llegar hasta las puertas de Roma y conquistarla por sorpresa. La gesta militar, una de las más grandes de la Historia, ha sido mil veces admirada, analizada , llevada al arte y a la pintura y, sin embargo, todavía hoy se desconoce qué ruta exacta utilizó el militar para atravesar las montañas. Investigadores de la Universidad de Oxford y la Friedrich Schiller de Jena (FSU) han utilizado un novedoso enfoque para intentar resolver el misterio: el cálculo de la energía necesaria para que hombres, caballos y, particularmente, elefantes, viajaran durante quince días a través de los Alpes. Mediante análisis geomorfológicos, los autores analizaron cuatro posibles rutas. Los resultados, publicados este lunes en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, respaldan que la ruta del Col de la Traversette (2.947 m, en la frontera franco-italiana), fue la más probable al requerir menos gasto energético. No destaca, sin embargo, Col de Clapier (2.477 metros), considerada habitualmente la principal candidata. «Existen relatos de Plinio y Livio, pero datan de décadas o siglos después, y sus diarios de viaje son imprecisos en cuanto a la geografía, aunque ofrecen algunas pistas. Pero hasta el momento, carecemos de evidencia arqueológica de la ruta», explica a este periódico Fritz Vollrath, investigador en Oxford y Save the Elephants UK, sobre lo difícil que resulta aún hoy saber cómo se produjo esta gesta militar. Noticia relacionada general No No Descubrimiento en Siberia La peste negra ya era letal y aniquilaba a familias enteras hace 5.500 años Judith de JorgePara intentar arrojar luz sobre el asunto, los investigadores utilizaron métodos de modelización inspirados en elefantes africanos actuales, que estiman el coste energético del movimiento en función de la masa corporal y la pendiente del terreno. «Los elefantes de Aníbal (excepto su montura personal) eran africanos, aunque procedentes de las montañas del Atlas y más pequeños que los elefantes de África Oriental», señala Vollrath. «Habíamos estudiado exhaustivamente su metabolismo energético. Sabemos, gracias a estudios realizados en Kenia, que los elefantes de esa región tienden a elegir rutas energéticamente eficientes. Esto nos indica que conocen y tienen en cuenta la topografía, las pendientes y las subidas, y probablemente relacionan estos factores con el esfuerzo que supone recorrer dichos terrenos», añade.Los resultados sugieren que el Col de la Traversette habría sido la ruta más corta y energéticamente eficiente, con un coste total para todo el ejército de 5,42 TJ (10¹² julios). La segunda ruta más eficiente, con 6,02 TJ, cruzaba los Alpes por el Col de Montgenèvre y llegaba al valle del Po desde Susa. La ruta del Col du Clapier ocupó el tercer lugar con 6,28 TJ, mientras que la ruta que cruzaba el Col de Mont Cenis fue la menos eficiente, con 6,45 TJ.En comparación con la ruta de Traversette, las rutas que pasan por Col de Montgenèvre, Col de Clapier y Col du Mont Cenis habrían requerido un 11%, un 16% y un 19% más de energía para el ejército en su conjunto, respectivamente.200 toneladas de alimentosEl cruce de Traversette requeriría 232,72 toneladas de alimentos y suministros, además de una alimentación casi constante por parte de los elefantes que, por cierto, salieron de Sagunto y Valencia, para mantener su peso corporal. Dado que esta alimentación continua resultaba impracticable, los autores suponen que los hombres habrían perdido el 19 % de sus reservas de grasa corporal durante la travesía, lo que podría explicar su elevada mortalidad. Los caballos habrían gastado el 11% y, sorprendentemente, el modelo sugiere que los elefantes de guerra habrían tenido mejor suerte, perdiendo solo el 4 % de sus reservas. «Nos centramos en el gasto energético de hombres, caballos y elefantes al cruzar los distintos pasos de montaña. Alguien tenía que transportar el equipo militar y el forraje para hombres y animales. ¿Quizás mulas o porteadores? No lo sabemos y no calculamos esos costes para Aníbal y su ejército. Nos centramos en los elefantes y en el coste de su traslado, que (al final) parece haber sido sorprendentemente fácil dadas sus reservas de grasa y su forma de caminar como si fueran vehículos todoterreno», afirma el coautor del estudio.Estas elevadas reservas de energía probablemente expliquen, según los autores, por qué muchos, si no la mayoría, de los elefantes sobrevivieron a la travesía. «La bibliografía es imprecisa respecto al cruce y la campaña, pero existen pruebas sólidas de que Aníbal desplegó un buen número de elefantes (probablemente unos 30) en una batalla posterior al cruce. Por lo tanto, suponemos que muchos sobrevivieron al cruce de octubre, pero no al invierno siguiente, que podría haberse incluido dentro del mismo marco que el cruce y la campaña», señala.Un elefante sube por las rocas de la Reserva Nacional Samburu en Kenia. Robbie LabanowskiDurante la travesía, los hombres habrían perdido el 19 % de sus reservas de grasa corporal; los caballos, el 11%; y los elefantes, solo el 4%¿Pero, es posible que Aníbal hubiera elegido elegido una ruta menos eficiente energéticamente por razones estratégicas o militares? Para Vollrath sí, es posible, «pero no hay razón para creer, hasta donde sabemos, que esta ruta hubiera sido estratégicamente peor que cualquiera de las otras». «La cuestión de la ruta exacta de Aníbal se ha debatido durante generaciones. El nuevo análisis no elimina toda ambigüedad, pero sí refuerza la hipótesis de la ruta de Traversette al demostrar que se adaptaría mejor a las exigencias del desplazamiento de un gran ejército, que incluía elefantes, a través de un terreno alpino extremadamente difícil», confirma Emilio Berti, del Centro Alemán de Investigación Integrativa de la Biodiversidad ( iDiv) y la Universidad Friedrich Schiller.Heces de caballosLa ruta coincide con la señalada en un estudio anterior llevado a cabo hace una década por un grupo de microbiólogos de la Universidad Queen de Belfast. Los investigadores aseguraron haber encontrado heces de los caballos utilizados por Aníbal en la travesía alpina. Los restos, fechados alrededor del año 200 a.C, aparecerieron en el interior de un antiguo pantano, uno de los pocos lugares que podrían haber sido utilizados por el ejército para dar de beber a sus monturas. «Sería fantástico que se confirmara, ¡y mejor aún si se encontrara estiércol de elefante!», apunta Vollrath, quien subraya que se trataría de una confirmación totalmente independiente de su estudio. Aún no está claro por qué Aníbal utilizó elefantes durante las guerras púnicas. Es posible que pretendiera que aportaran un elemento táctico de sorpresa en sus primeras batallas contra los romanos. Otra posibilidad es que esperara que impresionaran y ayudaran a reclutar a los celtas del norte de Italia para su causa. Sea como sea, su audaz empresa militar ha trascendido la Historia para convertirse en leyenda.  

Año 218 a.C. Un general cartaginés, Anibal Barca, cruza los Alpes junto a un ejército de 40.000 soldados, 7.000 caballos y 37 elefantes de guerra. Ni el frío extremo, ni las intensas nevadas, ni la falta de alimentos ni lo escarpado del … terreno detienen al formidable convoy, empeñado en llegar hasta las puertas de Roma y conquistarla por sorpresa. La gesta militar, una de las más grandes de la Historia, ha sido mil veces admirada, analizada, llevada al arte y a la pintura y, sin embargo, todavía hoy se desconoce qué ruta exacta utilizó el militar para atravesar las montañas.

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