Las sensaciones que viene transmitiendo el Betis en los últimos tiempos son malas. Lo dicen los resultados. A día de hoy parece que se tienen que dar muchas circunstancias a la vez para que gane un partido. Hubo momentos en los que se adelantaba en el marcador con uno o dos acercamientos. Luego bastaba con hacer buena la ventaja para terminar ganando el partido. Ahora mismo parece algo que ocurrió en la prehistoria bética. Sin embargo pasó no hace mucho. Sin ir más lejos esta misma temporada, en el transcurso de la primera vuelta. De un tiempo a esta parte ha cambiado la situación. Ya ni siquiera es convencer más o menos con el fútbol desplegado. El hecho es que ganar un partido se ha convertido para el Betis en algo parecido a subir a la montaña más alta. Hay ratos sueltos en los que compite, como en los inicios de los encuentros ante el Osasuna y el Braga, pero no es suficiente. Vista la situación, los argumentos más fiables con los que cuenta el equipo a mediados de abril son los despejes de Valles y la verticalidad de Abde. Es necesario más para mantenerse de verdad con opciones en la lucha por Europa. Para no quedar a la deriva en las últimas semanas, en un tramo que se podría hacer verdaderamente largo hasta el penúltimo fin de semana de mayo. Lo más inmediato pasa por el Girona y el Real Madrid. Una semana que puede decir mucho del Betis. En lo inmediato y en el futuro para la próxima temporada. Es clave seguir en la lucha por ser quinto a la espera de ver qué ocurre finalmente con la plaza extra de Champions. Es fundamental renovar el pasaporte continental. Aunque no sea para la máxima competición. Jugar jueves-domingo es fundamental.La situación actual podría cambiar con los regresos de Isco y Lo Celso. El Betis necesita generar fútbol. La creación de juego anda bajo mínimos en los últimos tiempos. El once inicial no resulta contundente y los que salen desde la suplencia apenas tienen repercusión en los desenlaces de los partidos. El Betis lleva tiempo tirando con doce, trece, catorce futbolistas como mucho. Y se nota. Ha llegado muy justo al último tercio de la temporada. Hay responsabilidad en Pellegrini. Hace tiempo, bastante, que el técnico no encuentra la clave para cambiar el rumbo de los partidos a través de los cambios. Ha perdido fuerza algo que sí hizo, por ejemplo, en los inicios de su etapa en Heliópolis. Responsabilidad en Pellegrini y también en la planificación realizada por la dirección de la entidad, con varios futbolistas que han llegado, que no han marcado la diferencia, que no han aportado, que no se han hecho fuertes en la alineación cuando han tenido su oportunidad. El resultado final es un Betis al que, si no cambian las cosas en los próximos días, se le puede hacer muy largo el final de temporada. Las sensaciones que viene transmitiendo el Betis en los últimos tiempos son malas. Lo dicen los resultados. A día de hoy parece que se tienen que dar muchas circunstancias a la vez para que gane un partido. Hubo momentos en los que se adelantaba en el marcador con uno o dos acercamientos. Luego bastaba con hacer buena la ventaja para terminar ganando el partido. Ahora mismo parece algo que ocurrió en la prehistoria bética. Sin embargo pasó no hace mucho. Sin ir más lejos esta misma temporada, en el transcurso de la primera vuelta. De un tiempo a esta parte ha cambiado la situación. Ya ni siquiera es convencer más o menos con el fútbol desplegado. El hecho es que ganar un partido se ha convertido para el Betis en algo parecido a subir a la montaña más alta. Hay ratos sueltos en los que compite, como en los inicios de los encuentros ante el Osasuna y el Braga, pero no es suficiente. Vista la situación, los argumentos más fiables con los que cuenta el equipo a mediados de abril son los despejes de Valles y la verticalidad de Abde. Es necesario más para mantenerse de verdad con opciones en la lucha por Europa. Para no quedar a la deriva en las últimas semanas, en un tramo que se podría hacer verdaderamente largo hasta el penúltimo fin de semana de mayo. Lo más inmediato pasa por el Girona y el Real Madrid. Una semana que puede decir mucho del Betis. En lo inmediato y en el futuro para la próxima temporada. Es clave seguir en la lucha por ser quinto a la espera de ver qué ocurre finalmente con la plaza extra de Champions. Es fundamental renovar el pasaporte continental. Aunque no sea para la máxima competición. Jugar jueves-domingo es fundamental.La situación actual podría cambiar con los regresos de Isco y Lo Celso. El Betis necesita generar fútbol. La creación de juego anda bajo mínimos en los últimos tiempos. El once inicial no resulta contundente y los que salen desde la suplencia apenas tienen repercusión en los desenlaces de los partidos. El Betis lleva tiempo tirando con doce, trece, catorce futbolistas como mucho. Y se nota. Ha llegado muy justo al último tercio de la temporada. Hay responsabilidad en Pellegrini. Hace tiempo, bastante, que el técnico no encuentra la clave para cambiar el rumbo de los partidos a través de los cambios. Ha perdido fuerza algo que sí hizo, por ejemplo, en los inicios de su etapa en Heliópolis. Responsabilidad en Pellegrini y también en la planificación realizada por la dirección de la entidad, con varios futbolistas que han llegado, que no han marcado la diferencia, que no han aportado, que no se han hecho fuertes en la alineación cuando han tenido su oportunidad. El resultado final es un Betis al que, si no cambian las cosas en los próximos días, se le puede hacer muy largo el final de temporada.
Las sensaciones que viene transmitiendo el Betis en los últimos tiempos son malas. Lo dicen los resultados. A día de hoy parece que se tienen que dar muchas circunstancias a la vez para que gane un partido. Hubo momentos en los que se adelantaba en … el marcador con uno o dos acercamientos. Luego bastaba con hacer buena la ventaja para terminar ganando el partido. Ahora mismo parece algo que ocurrió en la prehistoria bética. Sin embargo pasó no hace mucho. Sin ir más lejos esta misma temporada, en el transcurso de la primera vuelta. De un tiempo a esta parte ha cambiado la situación. Ya ni siquiera es convencer más o menos con el fútbol desplegado. El hecho es que ganar un partido se ha convertido para el Betis en algo parecido a subir a la montaña más alta. Hay ratos sueltos en los que compite, como en los inicios de los encuentros ante el Osasuna y el Braga, pero no es suficiente.
Vista la situación, los argumentos más fiables con los que cuenta el equipo a mediados de abril son los despejes de Valles y la verticalidad de Abde. Es necesario más para mantenerse de verdad con opciones en la lucha por Europa. Para no quedar a la deriva en las últimas semanas, en un tramo que se podría hacer verdaderamente largo hasta el penúltimo fin de semana de mayo. Lo más inmediato pasa por el Girona y el Real Madrid. Una semana que puede decir mucho del Betis. En lo inmediato y en el futuro para la próxima temporada. Es clave seguir en la lucha por ser quinto a la espera de ver qué ocurre finalmente con la plaza extra de Champions. Es fundamental renovar el pasaporte continental. Aunque no sea para la máxima competición. Jugar jueves-domingo es fundamental.
La situación actual podría cambiar con los regresos de Isco y Lo Celso. El Betis necesita generar fútbol. La creación de juego anda bajo mínimos en los últimos tiempos. El once inicial no resulta contundente y los que salen desde la suplencia apenas tienen repercusión en los desenlaces de los partidos. El Betis lleva tiempo tirando con doce, trece, catorce futbolistas como mucho. Y se nota. Ha llegado muy justo al último tercio de la temporada. Hay responsabilidad en Pellegrini. Hace tiempo, bastante, que el técnico no encuentra la clave para cambiar el rumbo de los partidos a través de los cambios. Ha perdido fuerza algo que sí hizo, por ejemplo, en los inicios de su etapa en Heliópolis.
Responsabilidad en Pellegrini y también en la planificación realizada por la dirección de la entidad, con varios futbolistas que han llegado, que no han marcado la diferencia, que no han aportado, que no se han hecho fuertes en la alineación cuando han tenido su oportunidad. El resultado final es un Betis al que, si no cambian las cosas en los próximos días, se le puede hacer muy largo el final de temporada.
RSS de noticias de deportes
