Trump mide hoy en la OEA la deriva norcoreana de la dictadura sandinista

El Consejo Permanente de la organización se reúne para dar respuesta al anuncio del régimen de Ortega de que «no habrá más elecciones» Leer El Consejo Permanente de la organización se reúne para dar respuesta al anuncio del régimen de Ortega de que «no habrá más elecciones» Leer  

El régimen sandinista se juega hoy en la Organización de Estados Americanos (OEA) una partida trascendental para mantenerse sin grandes apuros en el poder, pese a su empeño en convertirse en la versión tropical de la Corea del Norte de Kim Jong-un. Y lo hace como si nada pasara en el interior de la dictadura dinástica, que ha desatado una guerra en sus entrañas para que Rosario Murillo, la mujer de Daniel Ortega, le suceda en la Presidencia.

«¡Cumpleaños feliz, Camilito Noé Daniel!», festejaron los medios públicos el cumpleaños del nieto de los copresidentes, como si en un futuro algo más lejano el niño príncipe fuera candidato al trono sandinista, en el que tanto influyen la retórica religiosa y el esoterismo de Murillo. Como si fueran a publicar esas postales de cumpleaños, bastante horteras, en el Hola de las monarquías revolucionarias. Y eso que el niño, que aparece dibujando un corazón con sus propias manos, sólo cumple tres años.

El Consejo Permanente de la OEA se reúne este viernes ajeno al amor fraternal que asegura repartir la dictadura entre sus gentes, sometidas a un orwelliano sistema de control social del que ni siquiera se salva la Iglesia Católica. Un país abrumado, sin esperanza y que además está sacudido por una interminable crisis económica, marcada por la pérdida del poder adquisitivo.

La OEA ha elegido en esta ocasión un mecanismo extraordinario, usado en contadas ocasiones, que contará con la presencia de los cancilleres (ministros de Exteriores) de la región para dar respuesta a la amenaza pública que balbuceó Ortega el 19 de julio durante su intervención en el aniversario del triunfo de la revolución sandinista. «Aquí no habrá más elecciones», prometió el caudillo, a sabiendas de que ya los últimos comicios presidenciales de 2021 fueron un fraude en el que no participaron siete candidatos opositores porque estaban encarcelados por la dictadura. El sandinismo presentó a unos falsos opositores y contó con todo el aparato estatal para exhibir unos resultados favorables a Ortega en medio de la persecución contra oposición y disidencia que ha mantenido desde entonces en el interior del país.

El escándalo internacional de las amenazas de Ortega provocaron que Washington y sus nuevos aliados del Escudo de las Américas forzaran la reunión de hoy, a la que Brasil acudirá como el último baluarte defensivo de la dictadura. Se espera la presencia de Marco Rubio, el gran impulsador de la minicumbre.

«Por adelantado se conoce un borrador de resolución particularmente fuerte. La reunión es importante no solamente por la inusitada beligerancia de la OEA respecto a Nicaragua en un contexto de decaimiento de este organismo, sino también porque probará la capacidad de EEUU para alinear a todo el continente alrededor de sus posiciones«, explica a EL MUNDO Elvira Cuadra, directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica.

La socióloga nica ha presenciado cómo el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, ha sido «claro y directo» refiriéndose públicamente a la situación de Nicaragua mientras Washington trabajaba para conseguir la aprobación de la resolución. Pese a ello persisten reticencias no sólo de Brasil, también de México (los dos grandes países que le quedan al reducido bloque izquierdista de la Patria Grande) y de algunos países centroamericanos.

Y todo ello bajo la mirada expectante de la oposición nicaragüense, perseguida hasta la cárcel y el exilio, y que contempla como una reunión clave lo que suceda en Washington. «Lo del viernes (por hoy) es una muestra de compromiso de las Américas con la democracia, la libertad, la justicia y el estado de derecho en Nicaragua, que actualmente son inexistentes en mi país. Y es también una prueba de fuego para la OEA ante la incapacidad e indolencia de la multilateralidad. Ortega tiene que pagar los costos hasta ahora exentos de convertir a Nicaragua en la Corea del Norte tropical. Es también una oportunidad para que exista respuesta para las víctimas y no una camaradería con los dictadores», dice el dirigente estudiantil y exprisionero político exiliado en EEUU Lesther Alemán.

El papel de Washington en el caso Nicaragua se debate de forma constante en el seno de la oposición y la disidencia. Mientras que sus fuerzas militares capturaron a Maduro el 3 de enero y sus negociadores han abierto diálogos con el entorno de Raúl Castro, con amenazas militares y sanciones constantes, en Nicaragua la vía más contundente, de momento, es la planteada en la OEA.

«Ante esta deriva totalitaria proponemos la máxima presión internacional para superar la correlación de fuerzas que mueva la rueda dentro del régimen para generar apertura, a través de una posible negociación con las garantías de cumplimiento, para establecer así la vía de transición que atraviese una puerta: elecciones libres. En una tercera fase hablaríamos de la reconstrucción de la institucionalidad, que no hay en Nicaragua», resume Alemán a este periódico.

Mientras, el Departamento de Estado ya tiene preparada a su diplomática Natasha Franceschi, de corte negociador, para que se convierta en embajadora en Managua. «Mantendré la presión diplomática para lograr una solución en Nicaragua que promueva la prosperidad y la seguridad estadounidenses», adelantó Francheshi ante un Senado que en la noche del miércoles aprobó su nombramiento.

El liberal Juan Sebastián Chamorro, uno de los candidatos presidenciales que acabó en las mazmorras de Ortega, también habló el miércoles ante el Senado estadounidense para advertirles de que las acciones contra el sandinismo sólo sirven si se convierten en consecuencias. «Nicaragua debe volver al centro de atención», ordenó el senador John Curtis, quien presidió la audiencia parlamentaria.

«EEUU está empleando todos sus recursos para recomponer su hegemonía en el hemisferio, particularmente en la llamada Cuenta del Gran Caribe; de allí que el secretario Marco Rubio esté visitando constantemente a la región, como hizo recientemente en Sudamérica, para recomponer sus alianzas», concluye Cuadra.

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