
Este viernes se ha resuelto el misterio: cuál sería la nueva prueba que sustituiría al Rosco en Pasapalabra. La respuesta estaba en un formato suizo llamado DallAZetA que emitió entre 2022 y 2024 el canal RSI, la televisión pública del cantón italiano de Suiza y que, adaptado, se ha incorporado como prueba final de Pasapalabra desde este viernes.


El nuevo juego adapta un formato suizo emitido entre 2022 y 2024. Ahora los concursantes ven el número de letras de las respuestas y pueden pedir pistas
Este viernes se ha resuelto el misterio: cuál sería la nueva prueba que sustituiría al Rosco en Pasapalabra. La respuesta estaba en un formato suizo llamado DallAZetA que emitió entre 2022 y 2024 el canal RSI, la televisión pública del cantón italiano de Suiza y que, adaptado, se ha incorporado como prueba final de Pasapalabra desde este viernes.
En AlaZ, como se llamará en Pasapalabra la nueva prueba final (leído “a la zeta”, para respetar todo lo posible el título original), los concursantes están dentro de una especie de arco azul y naranja. El presentador, Roberto Leal, va leyendo definiciones que empiezan o incluyen una de las letras del abecedario. Hasta ahí, todo muy parecido. Ahora vienen las muchas diferencias. En lugar del icónico círculo anterior, las letras se muestran en la parte inferior de la pantalla ordenadas en hilera. El concursante que más puntos ha conseguido elige si sus definiciones se leerán de la A a la Z o de la Z a la A, dejando al otro el listado contrario. De esta forma, será la suerte, y no el programa, la que decida qué listado de preguntas afronta cada uno.

Con cada definición, se muestran con rayas (al estilo del juego de El ahorcado) el número de letras que tiene la palabra. El espectador también verá la definición, a diferencia de lo que ocurría antes. Toda esta información, además, la pueden ver los concursantes, que antes se enfrentaban a la prueba a ciegas. Estos elementos (que puedan ver el número de letras de la palabra, la letra por la que van y el tiempo del que disponen) añade factores para desarrollar una estrategia propia. El que haya un número de letras para cada palabra supone también que se reduce a una sola la solución correcta: mientras que antes era frecuente que hubiera varias opciones para una respuesta, ahora solo habrá una posible solución.
Otra novedad está en las pistas que pueden pedir los concursantes. Cuando el jugador tiene dudas, puede pedir una pista diciendo “letra”, con lo que el programa añade una letra de la palabra, pero le restará cinco segundos de su tiempo. Pueden pedir tantas pistas como quieran, pero solo una por palabra.
El hecho de tener que contar mentalmente las letras para saber si la respuesta encaja con la definición y poder pedir pistas hace que los concursantes necesiten más tiempo con el que jugar, por lo que, en lugar de darles 85 segundos extra, ahora se les concede 110.

En el primer duelo en AlaZ, el visto este viernes entre David Trigo y Javier Alonso (con un bote en juego de 658.000 euros, el que venía de antes), ya se ha comprobado cómo los jugadores tienen que utilizar estrategias y decidir cuándo piden pistas (si es que las necesitan), si prefieren jugar en el orden del abecedario o en el contrario, prestar atención a las letras que tiene cada respuesta… Según explican desde Atresmedia, los dos concursantes pudieron practicar antes para hacerse a la mecánica del juego. El programa emitido este viernes se grabó solo una semana antes, el viernes 12 de junio, y por ahora solo hay nueve concursos grabados con esta nueva prueba, por lo que se podría decir que todavía están haciéndose al juego y las nuevas estrategias que conlleva. “A jugar se aprende jugando”, como dijo Roberto Leal justo antes de comenzar con el primer AlaZ.

En el grupo de comunicación se muestran muy satisfechos con el resultado. El reto era complejo: mantener la tensión, hacer honor a unos concursantes que llevan años preparándose para el programa y que, aun siendo una prueba diferente, el público no sintiera un cambio radical respecto a lo que conoce y que había funcionado durante 26 años.
La prueba final no es el único cambio en el concurso: los pulsadores de La pista ya no simulan roscos, sino que tienen las letras AZ; los segundos que ganan los concursantes se muestran en cuadrados en lugar de círculos e incluso ha cambiado la cabecera y la música de fondo. Un rediseño generalizado para dar un nuevo aire a un programa que llevaba años sin alteraciones.
Cómo es el formato original DallAZetA
El formato original suizo tiene un solo concursante y una duración de unos 10 minutos. En él, el jugador está dentro de una especie de cabina. Puede pedir más de una pista, y en lugar de descontarle tiempo, se le resta dinero del premio. En cada programa solo participa un concursante, que al final del mismo entra un ránking con el resto de participantes de otros días. La adaptación de Pasapalabra ha cambiado el grafismo y los colores para ajustarlos al resto del concurso, pero respeta la disposición del abecedario, la pregunta y las respuestas para ajustarse todo lo posible al original.
De esta forma, Atresmedia cumple con la sentencia que le obliga a dejar de emitir El Rosco al considerar que la prueba tiene su propia autoría diferente de la del resto del programa. La de este jueves fue la última emisión de Pasapalabra con El Rosco como prueba final. El programa transcurrió sin ninguna alteración más allá de una breve mención del presentador Roberto Leal emplazando a los espectadores a ver la nueva prueba al día siguiente. No hubo mención a la sentencia que obligaba al cambio.
El grupo de comunicación tuvo que dejar constancia de la sentencia en los informativos nocturnos del jueves tanto en Antena 3 como en La Sexta. Tanto Esther Vaquero como Rodrigo Blázquez leyeron un comunicado que también se mostró en pantalla y que explicaba que Atresmedia debía dejar de emitir El Rosco en Pasapalabra o en cualquier otro formato. Este viernes, la plataforma Atresplayer no tenía en su archivo ninguna de las entregas del concurso que incluían El Rosco, a la espera de empezar a sumar las entregas con la nueva prueba.
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