Descubren que los chimpancés ceden sus propias herramientas para ‘educar’ a sus crías

Ya en 1871, Charles Darwin asestó un duro golpe a la arrogancia humana al señalar que los chimpancés utilizaban piedras para cascar nueces. Pero la cosa fue ‘a peor’ durante el siglo XX, cuando descubrimos con asombro que también otras criaturas, tan diversas como pulpos, cuervos o loros, eran capaces de fabricar y utilizar herramientas.Sin embargo, tal y como ya indicó el naturalista británico, el uso de ‘tecnología’ ha evolucionado mucho más entre los monos y los grandes simios que en cualquier otro grupo animal. Sabemos bien, por ejemplo, que nuestros ‘primos’ evolutivos mastican hojas para fabricar esponjas con las que absorber líquidos, afilan palos para usarlos como lanzas e incluso preparan largas varas para ‘pescar’ algas o termitas.Ahora, más de sesenta años después de que Jane Goodall observara fascinada a ‘David Greybeard’ arrancando las hojas de una ramita para cazar termitas, un equipo de investigadores españoles ha hecho un descubrimiento que vuelve a difuminar la frontera entre ‘ellos’ y nosotros: los chimpancés adultos de Senegal entregan, literalmente, sus herramientas a los más jóvenes para que aprendan.Enseñar a las crías. Ese es el secreto recién descubierto por un equipo de científicos del Instituto Jane Goodall España en Senegal y de la Universidad de Barcelona, dirigidos por la profesora R. Adriana Hernandez-Aguilar y el investigador Andreu Sánchez-Megías. Los chimpancés adiestran a sus crías en el manejo de herramientas y transmiten sus habilidades, su ‘cultura’, de generación en generación.Una intención pedagógica deliberadaEn la naturaleza, estamos acostumbrados a ver cómo muchas otras especies enseñan a sus crías estrategias de caza o de supervivencia. Algunos felinos, por ejemplo, traen presas medio vivas para que los cachorros practiquen. Y todos hemos visto esas duras imágenes en las que una orca ‘juega’ con una foca aún viva, lanzándola una y otra vez al aire para atraparla después y enseñar así a sus crías a cazar. Pero lo que ocurre con los chimpancés es distinto. La caza instintiva suele adquirirse mediante el aprendizaje observacional, es decir, mirar e imitar. Sin embargo, el uso de herramientas y de tecnología es un tipo de aprendizaje mucho más complejo y sofisticado.El uso de herramientas es una auténtica tecnología; enseñar a usarla exige que un maestro modifique deliberadamente su propio comportamientoPara que exista una verdadera enseñanza tecnológica, lo primero que se necesita es que haya un ‘maestro’, y que éste, además, modifique deliberadamente su propio comportamiento cuando ‘cede’ sus herramientas. Por ejemplo, un chimpancé tendrá que interrumpir su propia alimentación y desprenderse de su valioso utensilio para facilitar que el alumno asimile una técnica que sería demasiado difícil de aprender por sí solo.Mapa de Dindefelo, en Senegal, con los lugares donde los investigadores registraron transferencias de herramientas de pesca de algas (verde oscuro), inmersión de hormigas (gris oscuro), pesca de termitas (marrón), y transferencias de frutos de baobab (verde claro). Andreu Sánchez-Megias et alCámaras ocultas en la selvaEl trabajo, que acaba de publicarse en ‘Frontiers in Psychology’, se basa en el minucioso estudio de chimpancés occidentales salvajes (Pan troglodytes verus) en la sabana de Dindefelo, en Senegal. Los investigadores analizaron casi 15 horas de grabaciones obtenidas mediante cámaras ocultas a lo largo de varios años. Los dispositivos se instalaron en 14 lugares estratégicos donde se sabía que los animales utilizaban herramientas para capturar algas, hormigas legionarias y termitas, además de en otros 11 puntos donde suelen golpear los duros frutos del baobab contra ‘yunques’ de piedra para abrirlos.En total, los científicos registraron 33 casos de transferencia de herramientas de un chimpancé a otro. Las cifras hablan por sí solas: el 58 % de estas transferencias ocurrieron mientras cazaban hormigas, un 30 % durante la pesca de algas y un 12 % con termitas. La mayoría de los propietarios originales (el 58 %) eran adultos, en su inmensa mayoría hembras. En contraste, casi la mitad de los receptores (42 %) eran crías en periodo de lactancia. La transmisión suele quedar en familia, dándose de madre a cría en casi un tercio de las ocasiones.Casi un 60 % de las transferencias de herramientas registradas por los científicos ocurrieron mientras los chimpancés se afanaban en cazar hormigas«Aquí -explica Andreu Sánchez-Megías, primer autor del estudio- mostramos que recibir comida y herramientas de individuos experimentados, lo que llamamos transferencia de comida o herramientas, puede ayudar a los chimpancés a aprender a usar tecnología para extraer alimentos de difícil acceso. Las transferencias de herramientas parecen ser, por tanto, una forma de enseñanza, junto con la observación y la práctica supervisada. Parece que las madres son las principales modelos y maestras para los jóvenes chimpancés».El momento exacto de la claseLas grabaciones revelan escenas de una cercanía casi humana. En un vídeo de 2018, por ejemplo, una madre llamada Soukki introduce deliberadamente un palo en una colonia de hormigas, agarra a su pequeña hija Saïsaï y la guía hacia la herramienta lista para ser extraída. Saïsaï saca el palo del nido y procede a comerse las hormigas pegadas a él.En otra grabación, la madre Féré recoge varios frutos. Entonces se acerca un joven macho que hace las veces de ‘profesor’: coge un fruto, lo golpea repetidamente contra una roca y guía pacientemente la mano del pequeño Fotti hacia él. El vídeo muestra con toda claridad cómo Fotti observa con atención los movimientos de su maestro y luego intenta golpear por sí mismo, logrando finalmente el éxito.El peso de la cultura«La enseñanza -resume Sánchez-Megías- es una de las estrategias que utilizan los chimpancés para transferir información y habilidades entre individuos. Requiere un papel activo por parte del maestro, que debe modificar su comportamiento para facilitar la transmisión de información al alumno, y por eso se cree que la enseñanza ha evolucionado para transferir información que es demasiado compleja para ser adquirida a través de mecanismos más simples, como el aprendizaje individual o por observación».Las cámaras revelan cómo un joven macho guía pacientemente la mano de una cría para enseñarle a cascar el duro fruto del baobab contra una rocaSin embargo, aún quedan misterios por resolver en este viaje hacia la mente de nuestros parientes más cercanos. Tal y como subraya R. Adriana Hernandez-Aguilar, directora de la investigación: «Una pregunta que debe responderse es en qué medida la enseñanza contribuye a la transmisión de comportamientos tecnológicos en los grandes simios. Otras preguntas son si los comportamientos más complejos requieren más enseñanza, y si los individuos que reciben más enseñanza se convierten finalmente en mejores maestros ellos mismos».En cualquier caso, un nuevo revés para nuestro ego de especie única. Las aulas, al parecer, se inventaron mucho antes de que construyéramos nuestras primeras escuelas. Ya en 1871, Charles Darwin asestó un duro golpe a la arrogancia humana al señalar que los chimpancés utilizaban piedras para cascar nueces. Pero la cosa fue ‘a peor’ durante el siglo XX, cuando descubrimos con asombro que también otras criaturas, tan diversas como pulpos, cuervos o loros, eran capaces de fabricar y utilizar herramientas.Sin embargo, tal y como ya indicó el naturalista británico, el uso de ‘tecnología’ ha evolucionado mucho más entre los monos y los grandes simios que en cualquier otro grupo animal. Sabemos bien, por ejemplo, que nuestros ‘primos’ evolutivos mastican hojas para fabricar esponjas con las que absorber líquidos, afilan palos para usarlos como lanzas e incluso preparan largas varas para ‘pescar’ algas o termitas.Ahora, más de sesenta años después de que Jane Goodall observara fascinada a ‘David Greybeard’ arrancando las hojas de una ramita para cazar termitas, un equipo de investigadores españoles ha hecho un descubrimiento que vuelve a difuminar la frontera entre ‘ellos’ y nosotros: los chimpancés adultos de Senegal entregan, literalmente, sus herramientas a los más jóvenes para que aprendan.Enseñar a las crías. Ese es el secreto recién descubierto por un equipo de científicos del Instituto Jane Goodall España en Senegal y de la Universidad de Barcelona, dirigidos por la profesora R. Adriana Hernandez-Aguilar y el investigador Andreu Sánchez-Megías. Los chimpancés adiestran a sus crías en el manejo de herramientas y transmiten sus habilidades, su ‘cultura’, de generación en generación.Una intención pedagógica deliberadaEn la naturaleza, estamos acostumbrados a ver cómo muchas otras especies enseñan a sus crías estrategias de caza o de supervivencia. Algunos felinos, por ejemplo, traen presas medio vivas para que los cachorros practiquen. Y todos hemos visto esas duras imágenes en las que una orca ‘juega’ con una foca aún viva, lanzándola una y otra vez al aire para atraparla después y enseñar así a sus crías a cazar. Pero lo que ocurre con los chimpancés es distinto. La caza instintiva suele adquirirse mediante el aprendizaje observacional, es decir, mirar e imitar. Sin embargo, el uso de herramientas y de tecnología es un tipo de aprendizaje mucho más complejo y sofisticado.El uso de herramientas es una auténtica tecnología; enseñar a usarla exige que un maestro modifique deliberadamente su propio comportamientoPara que exista una verdadera enseñanza tecnológica, lo primero que se necesita es que haya un ‘maestro’, y que éste, además, modifique deliberadamente su propio comportamiento cuando ‘cede’ sus herramientas. Por ejemplo, un chimpancé tendrá que interrumpir su propia alimentación y desprenderse de su valioso utensilio para facilitar que el alumno asimile una técnica que sería demasiado difícil de aprender por sí solo.Mapa de Dindefelo, en Senegal, con los lugares donde los investigadores registraron transferencias de herramientas de pesca de algas (verde oscuro), inmersión de hormigas (gris oscuro), pesca de termitas (marrón), y transferencias de frutos de baobab (verde claro). Andreu Sánchez-Megias et alCámaras ocultas en la selvaEl trabajo, que acaba de publicarse en ‘Frontiers in Psychology’, se basa en el minucioso estudio de chimpancés occidentales salvajes (Pan troglodytes verus) en la sabana de Dindefelo, en Senegal. Los investigadores analizaron casi 15 horas de grabaciones obtenidas mediante cámaras ocultas a lo largo de varios años. Los dispositivos se instalaron en 14 lugares estratégicos donde se sabía que los animales utilizaban herramientas para capturar algas, hormigas legionarias y termitas, además de en otros 11 puntos donde suelen golpear los duros frutos del baobab contra ‘yunques’ de piedra para abrirlos.En total, los científicos registraron 33 casos de transferencia de herramientas de un chimpancé a otro. Las cifras hablan por sí solas: el 58 % de estas transferencias ocurrieron mientras cazaban hormigas, un 30 % durante la pesca de algas y un 12 % con termitas. La mayoría de los propietarios originales (el 58 %) eran adultos, en su inmensa mayoría hembras. En contraste, casi la mitad de los receptores (42 %) eran crías en periodo de lactancia. La transmisión suele quedar en familia, dándose de madre a cría en casi un tercio de las ocasiones.Casi un 60 % de las transferencias de herramientas registradas por los científicos ocurrieron mientras los chimpancés se afanaban en cazar hormigas«Aquí -explica Andreu Sánchez-Megías, primer autor del estudio- mostramos que recibir comida y herramientas de individuos experimentados, lo que llamamos transferencia de comida o herramientas, puede ayudar a los chimpancés a aprender a usar tecnología para extraer alimentos de difícil acceso. Las transferencias de herramientas parecen ser, por tanto, una forma de enseñanza, junto con la observación y la práctica supervisada. Parece que las madres son las principales modelos y maestras para los jóvenes chimpancés».El momento exacto de la claseLas grabaciones revelan escenas de una cercanía casi humana. En un vídeo de 2018, por ejemplo, una madre llamada Soukki introduce deliberadamente un palo en una colonia de hormigas, agarra a su pequeña hija Saïsaï y la guía hacia la herramienta lista para ser extraída. Saïsaï saca el palo del nido y procede a comerse las hormigas pegadas a él.En otra grabación, la madre Féré recoge varios frutos. Entonces se acerca un joven macho que hace las veces de ‘profesor’: coge un fruto, lo golpea repetidamente contra una roca y guía pacientemente la mano del pequeño Fotti hacia él. El vídeo muestra con toda claridad cómo Fotti observa con atención los movimientos de su maestro y luego intenta golpear por sí mismo, logrando finalmente el éxito.El peso de la cultura«La enseñanza -resume Sánchez-Megías- es una de las estrategias que utilizan los chimpancés para transferir información y habilidades entre individuos. Requiere un papel activo por parte del maestro, que debe modificar su comportamiento para facilitar la transmisión de información al alumno, y por eso se cree que la enseñanza ha evolucionado para transferir información que es demasiado compleja para ser adquirida a través de mecanismos más simples, como el aprendizaje individual o por observación».Las cámaras revelan cómo un joven macho guía pacientemente la mano de una cría para enseñarle a cascar el duro fruto del baobab contra una rocaSin embargo, aún quedan misterios por resolver en este viaje hacia la mente de nuestros parientes más cercanos. Tal y como subraya R. Adriana Hernandez-Aguilar, directora de la investigación: «Una pregunta que debe responderse es en qué medida la enseñanza contribuye a la transmisión de comportamientos tecnológicos en los grandes simios. Otras preguntas son si los comportamientos más complejos requieren más enseñanza, y si los individuos que reciben más enseñanza se convierten finalmente en mejores maestros ellos mismos».En cualquier caso, un nuevo revés para nuestro ego de especie única. Las aulas, al parecer, se inventaron mucho antes de que construyéramos nuestras primeras escuelas.  

Ya en 1871, Charles Darwin asestó un duro golpe a la arrogancia humana al señalar que los chimpancés utilizaban piedras para cascar nueces. Pero la cosa fue ‘a peor’ durante el siglo XX, cuando descubrimos con asombro que también otras criaturas, tan diversas como pulpos, … cuervos o loros, eran capaces de fabricar y utilizar herramientas.

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