España ya sabe que en los cuartos del Mundial le espera Bélgica. Una Bélgica que recuperó sensaciones en los octavos ante Estados Unidos y que sigue teniendo en Jérémy Doku a uno de esos futbolistas más desequilibrantes. El problema para los ‘diablos rojos’ es que su Mundial está siendo mucho más apagado de lo esperado. Sin goles, sin asistencias, sin participación directa en jugadas de gol y suplente en la goleada de octavos ante Estados Unidos, el extremo del Manchester City llega al cruce contra la selección española con más dudas que brillo. Rudi García dejó en el banquillo ante la selección de las barras y las estrellas a varios nombres importantes, entre ellos Doku, Kevin de Bruyne y Romelu Lukaku, en una apuesta que terminó saliendo bien a Bélgica. Doku no es un jugador cualquiera dentro de la selección belga. Es uno de los símbolos de una generación que ya no vive solo de los restos dorados de Hazard, De Bruyne, Lukaku o Courtois. Tiene 24 años, juega en el Manchester City y pertenece a esa clase de extremos que cambian el ritmo de un partido sin necesidad de tocar muchas veces la pelota. Recibe abierto, encara, amaga, vuelve a arrancar y obliga al lateral a jugar siempre hacia atrás. Cuando está bien, convierte cada uno contra uno en una amenaza. Cuando no lo está, su fútbol pierde buena parte del sentido.Su historia empieza en Amberes, en el distrito de Borgerhout, hijo de padres ghaneses. Antes de llegar a la élite pasó por clubes de barrio hasta que el Anderlecht lo incorporó a su cantera con apenas diez años. Allí empezó a crecer como una de las joyas del fútbol belga y debutó como profesional con 16 años, una edad en la que la mayoría todavía está lejos de saber si llegará al primer equipo. Noticia relacionada opinion No No Selección de columnistas ¡Viva San Fermín! José F. PeláezEn el Anderlecht ya era distinto. No tanto por sus cifras como por la sensación que transmitía. Doku era velocidad pura, pero no solo velocidad. Tenía ese tipo de conducción baja, casi pegada al césped, que hace que el defensor siempre llegue medio segundo tarde. Su siguiente paso fue el Rennes, que pagó por él unos 26 millones de euros en 2020 y lo convirtió entonces en el fichaje más caro de su historia. Francia le sirvió para madurar, convivir con lesiones y entender que el desborde por sí solo no siempre basta. El gran salto llegó en 2023, cuando el Manchester City lo fichó procedente del Rennes. La operación rondó los 65 millones de euros y le abrió la puerta al equipo de Pep Guardiola, el lugar menos evidente para un extremo tan anárquico y, al mismo tiempo, uno de los mejores escenarios posibles para ordenar su talento. En el City ganó la Premier en su primera temporada y fue incorporando a su juego algo que siempre se le había reclamado: pausa, elección y último pase. Guardiola no lo convirtió en un futbolista domesticado. Doku sigue siendo Doku. Un jugador de arranques violentos, de cambios de dirección, de regates cortos y de una aceleración que en los primeros metros puede destrozar cualquier estructura defensiva. El propio extremo explicó recientemente que Guardiola le dio mucha libertad con balón y que sus correcciones iban más dirigidas a la toma de decisiones, la defensa y los momentos adecuados para atacar. Precisamente por eso llama tanto la atención su Mundial. Bélgica necesitaba que Doku fuese un foco de desequilibrio constante, pero hasta ahora no ha logrado transformar sus conducciones en daño real. Ha jugado partidos, ha tenido tramos de amenaza, pero no ha aparecido en los goles. Incluso su compañero Dodi Lukebakio salió en su defensa antes de octavos y aseguró que el extremo necesitaba más apoyo para poder rendir, después de un torneo marcado también por problemas personales y físicos. El extremo había sido sustituido ante Senegal , que se perdió un partido de la fase de grupos por el nacimiento de su hijo y que también arrastró una enfermedad durante el Mundial. Ese viaje para estar en el nacimiento de su primer hijo abrió otro frente. Doku abandonó temporalmente la concentración de Bélgica con permiso de la federación para acudir a Londres, donde nació su hijo Praise, y regresó después al grupo. La decisión fue muy criticada por algunos sectores, aunque también recibió apoyos por tratarse de un asunto personal evidente. El asunto añadió ruido a un Mundial en el que el jugador ya estaba bajo la lupa por su rendimiento. La pregunta, antes del duelo contra España , es qué papel le dará Rudi García. Bélgica funcionó ante Estados Unidos sin varios de sus nombres más reconocibles y encontró energía en otros futbolistas. Charles De Ketelaere, por ejemplo, fue decisivo en la goleada de octavos, con dos goles y una asistencia, mientras el equipo belga enseñaba una versión más agresiva, menos dependiente de sus estrellas habituales. Para España, Doku sigue siendo una amenaza aunque llegue en horas bajas. No hace falta que venga de un gran torneo para obligar al lateral, al central y al mediocentro de su lado a estar pendientes de cada recepción. Su Mundial está siendo decepcionante, pero su perfil sigue siendo incómodo. Porque hay futbolistas que necesitan participar mucho para hacer daño y otros que pueden cambiar una noche con una sola carrera. Doku pertenece a los segundos. Bélgica espera que su chispa vuelva justo a tiempo. España intentará que siga apagada.Resumen y goles del Estados Unidos 1 – Bélgica 4 España ya sabe que en los cuartos del Mundial le espera Bélgica. Una Bélgica que recuperó sensaciones en los octavos ante Estados Unidos y que sigue teniendo en Jérémy Doku a uno de esos futbolistas más desequilibrantes. El problema para los ‘diablos rojos’ es que su Mundial está siendo mucho más apagado de lo esperado. Sin goles, sin asistencias, sin participación directa en jugadas de gol y suplente en la goleada de octavos ante Estados Unidos, el extremo del Manchester City llega al cruce contra la selección española con más dudas que brillo. Rudi García dejó en el banquillo ante la selección de las barras y las estrellas a varios nombres importantes, entre ellos Doku, Kevin de Bruyne y Romelu Lukaku, en una apuesta que terminó saliendo bien a Bélgica. Doku no es un jugador cualquiera dentro de la selección belga. Es uno de los símbolos de una generación que ya no vive solo de los restos dorados de Hazard, De Bruyne, Lukaku o Courtois. Tiene 24 años, juega en el Manchester City y pertenece a esa clase de extremos que cambian el ritmo de un partido sin necesidad de tocar muchas veces la pelota. Recibe abierto, encara, amaga, vuelve a arrancar y obliga al lateral a jugar siempre hacia atrás. Cuando está bien, convierte cada uno contra uno en una amenaza. Cuando no lo está, su fútbol pierde buena parte del sentido.Su historia empieza en Amberes, en el distrito de Borgerhout, hijo de padres ghaneses. Antes de llegar a la élite pasó por clubes de barrio hasta que el Anderlecht lo incorporó a su cantera con apenas diez años. Allí empezó a crecer como una de las joyas del fútbol belga y debutó como profesional con 16 años, una edad en la que la mayoría todavía está lejos de saber si llegará al primer equipo. Noticia relacionada opinion No No Selección de columnistas ¡Viva San Fermín! José F. PeláezEn el Anderlecht ya era distinto. No tanto por sus cifras como por la sensación que transmitía. Doku era velocidad pura, pero no solo velocidad. Tenía ese tipo de conducción baja, casi pegada al césped, que hace que el defensor siempre llegue medio segundo tarde. Su siguiente paso fue el Rennes, que pagó por él unos 26 millones de euros en 2020 y lo convirtió entonces en el fichaje más caro de su historia. Francia le sirvió para madurar, convivir con lesiones y entender que el desborde por sí solo no siempre basta. El gran salto llegó en 2023, cuando el Manchester City lo fichó procedente del Rennes. La operación rondó los 65 millones de euros y le abrió la puerta al equipo de Pep Guardiola, el lugar menos evidente para un extremo tan anárquico y, al mismo tiempo, uno de los mejores escenarios posibles para ordenar su talento. En el City ganó la Premier en su primera temporada y fue incorporando a su juego algo que siempre se le había reclamado: pausa, elección y último pase. Guardiola no lo convirtió en un futbolista domesticado. Doku sigue siendo Doku. Un jugador de arranques violentos, de cambios de dirección, de regates cortos y de una aceleración que en los primeros metros puede destrozar cualquier estructura defensiva. El propio extremo explicó recientemente que Guardiola le dio mucha libertad con balón y que sus correcciones iban más dirigidas a la toma de decisiones, la defensa y los momentos adecuados para atacar. Precisamente por eso llama tanto la atención su Mundial. Bélgica necesitaba que Doku fuese un foco de desequilibrio constante, pero hasta ahora no ha logrado transformar sus conducciones en daño real. Ha jugado partidos, ha tenido tramos de amenaza, pero no ha aparecido en los goles. Incluso su compañero Dodi Lukebakio salió en su defensa antes de octavos y aseguró que el extremo necesitaba más apoyo para poder rendir, después de un torneo marcado también por problemas personales y físicos. El extremo había sido sustituido ante Senegal , que se perdió un partido de la fase de grupos por el nacimiento de su hijo y que también arrastró una enfermedad durante el Mundial. Ese viaje para estar en el nacimiento de su primer hijo abrió otro frente. Doku abandonó temporalmente la concentración de Bélgica con permiso de la federación para acudir a Londres, donde nació su hijo Praise, y regresó después al grupo. La decisión fue muy criticada por algunos sectores, aunque también recibió apoyos por tratarse de un asunto personal evidente. El asunto añadió ruido a un Mundial en el que el jugador ya estaba bajo la lupa por su rendimiento. La pregunta, antes del duelo contra España , es qué papel le dará Rudi García. Bélgica funcionó ante Estados Unidos sin varios de sus nombres más reconocibles y encontró energía en otros futbolistas. Charles De Ketelaere, por ejemplo, fue decisivo en la goleada de octavos, con dos goles y una asistencia, mientras el equipo belga enseñaba una versión más agresiva, menos dependiente de sus estrellas habituales. Para España, Doku sigue siendo una amenaza aunque llegue en horas bajas. No hace falta que venga de un gran torneo para obligar al lateral, al central y al mediocentro de su lado a estar pendientes de cada recepción. Su Mundial está siendo decepcionante, pero su perfil sigue siendo incómodo. Porque hay futbolistas que necesitan participar mucho para hacer daño y otros que pueden cambiar una noche con una sola carrera. Doku pertenece a los segundos. Bélgica espera que su chispa vuelva justo a tiempo. España intentará que siga apagada.Resumen y goles del Estados Unidos 1 – Bélgica 4
España ya sabe que en los cuartos del Mundial le espera Bélgica. Una Bélgica que recuperó sensaciones en los octavos ante Estados Unidos y que sigue teniendo en Jérémy Doku a uno de esos futbolistas más desequilibrantes. El problema para los ‘diablos rojos’ es que … su Mundial está siendo mucho más apagado de lo esperado. Sin goles, sin asistencias, sin participación directa en jugadas de gol y suplente en la goleada de octavos ante Estados Unidos, el extremo del Manchester City llega al cruce contra la selección española con más dudas que brillo. Rudi García dejó en el banquillo ante la selección de las barras y las estrellas a varios nombres importantes, entre ellos Doku, Kevin de Bruyne y Romelu Lukaku, en una apuesta que terminó saliendo bien a Bélgica.
Doku no es un jugador cualquiera dentro de la selección belga. Es uno de los símbolos de una generación que ya no vive solo de los restos dorados de Hazard, De Bruyne, Lukaku o Courtois. Tiene 24 años, juega en el Manchester City y pertenece a esa clase de extremos que cambian el ritmo de un partido sin necesidad de tocar muchas veces la pelota. Recibe abierto, encara, amaga, vuelve a arrancar y obliga al lateral a jugar siempre hacia atrás. Cuando está bien, convierte cada uno contra uno en una amenaza. Cuando no lo está, su fútbol pierde buena parte del sentido.
Su historia empieza en Amberes, en el distrito de Borgerhout, hijo de padres ghaneses. Antes de llegar a la élite pasó por clubes de barrio hasta que el Anderlecht lo incorporó a su cantera con apenas diez años. Allí empezó a crecer como una de las joyas del fútbol belga y debutó como profesional con 16 años, una edad en la que la mayoría todavía está lejos de saber si llegará al primer equipo.
Noticia relacionada
En el Anderlecht ya era distinto. No tanto por sus cifras como por la sensación que transmitía. Doku era velocidad pura, pero no solo velocidad. Tenía ese tipo de conducción baja, casi pegada al césped, que hace que el defensor siempre llegue medio segundo tarde. Su siguiente paso fue el Rennes, que pagó por él unos 26 millones de euros en 2020 y lo convirtió entonces en el fichaje más caro de su historia. Francia le sirvió para madurar, convivir con lesiones y entender que el desborde por sí solo no siempre basta.
El gran salto llegó en 2023, cuando el Manchester City lo fichó procedente del Rennes. La operación rondó los 65 millones de euros y le abrió la puerta al equipo de Pep Guardiola, el lugar menos evidente para un extremo tan anárquico y, al mismo tiempo, uno de los mejores escenarios posibles para ordenar su talento. En el City ganó la Premier en su primera temporada y fue incorporando a su juego algo que siempre se le había reclamado: pausa, elección y último pase.
Guardiola no lo convirtió en un futbolista domesticado. Doku sigue siendo Doku. Un jugador de arranques violentos, de cambios de dirección, de regates cortos y de una aceleración que en los primeros metros puede destrozar cualquier estructura defensiva. El propio extremo explicó recientemente que Guardiola le dio mucha libertad con balón y que sus correcciones iban más dirigidas a la toma de decisiones, la defensa y los momentos adecuados para atacar.
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Precisamente por eso llama tanto la atención su Mundial. Bélgica necesitaba que Doku fuese un foco de desequilibrio constante, pero hasta ahora no ha logrado transformar sus conducciones en daño real. Ha jugado partidos, ha tenido tramos de amenaza, pero no ha aparecido en los goles. Incluso su compañero Dodi Lukebakio salió en su defensa antes de octavos y aseguró que el extremo necesitaba más apoyo para poder rendir, después de un torneo marcado también por problemas personales y físicos. El extremo había sido sustituido ante Senegal, que se perdió un partido de la fase de grupos por el nacimiento de su hijo y que también arrastró una enfermedad durante el Mundial.
Ese viaje para estar en el nacimiento de su primer hijo abrió otro frente. Doku abandonó temporalmente la concentración de Bélgica con permiso de la federación para acudir a Londres, donde nació su hijo Praise, y regresó después al grupo. La decisión fue muy criticada por algunos sectores, aunque también recibió apoyos por tratarse de un asunto personal evidente. El asunto añadió ruido a un Mundial en el que el jugador ya estaba bajo la lupa por su rendimiento.
La pregunta, antes del duelo contra España, es qué papel le dará Rudi García. Bélgica funcionó ante Estados Unidos sin varios de sus nombres más reconocibles y encontró energía en otros futbolistas. Charles De Ketelaere, por ejemplo, fue decisivo en la goleada de octavos, con dos goles y una asistencia, mientras el equipo belga enseñaba una versión más agresiva, menos dependiente de sus estrellas habituales.
Para España, Doku sigue siendo una amenaza aunque llegue en horas bajas. No hace falta que venga de un gran torneo para obligar al lateral, al central y al mediocentro de su lado a estar pendientes de cada recepción. Su Mundial está siendo decepcionante, pero su perfil sigue siendo incómodo. Porque hay futbolistas que necesitan participar mucho para hacer daño y otros que pueden cambiar una noche con una sola carrera. Doku pertenece a los segundos. Bélgica espera que su chispa vuelva justo a tiempo. España intentará que siga apagada.
Resumen y goles del Estados Unidos 1 – Bélgica 4
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