Novak Djokovic se niega a marcharse . Cada vez que el tenis empieza a prepararle una despedida, el serbio encuentra otra noche eterna para recordar que todavía le queda cuerda. Esta vez sobrevivió a Félix Auger-Aliassime en una batalla de cinco horas y cuarto, un partido de cuartos de final que tuvo de todo y que acabó con el balcánico en semifinales de Wimbledon tras imponerse por 7-6(10), 3-6, 6-3, 6-7(4) y 7-6(4).Fue un partido de supervivencia desde el principio. Auger-Aliassime, que venía de eliminar a Alejandro Davidovich en otra maratón, volvió a demostrar que su Wimbledon estaba muy lejos de ser casualidad. El canadiense aguantó el pulso de Djokovic en el primer set y llevó la manga hasta un desempate larguísimo, de esos que empiezan a parecer medio partido. Ahí apareció la experiencia del serbio para cerrar el primer golpe por 12-10 y evitar que el choque naciera torcido.Pero el canadiense no se cayó. Al contrario. En el segundo set encontró más aire con el servicio, empezó a mandar con su derecha y consiguió igualar el partido con un 6-3 que cambiaba el ambiente de la Central. Djokovic, obligado a jugar incómodo, respondió en la tercera manga. No necesitó su versión más brillante, pero sí la más reconocible : la de los momentos importantes, la de los restos profundos, la de los puntos largos en los que parece que siempre obliga al rival a jugar una bola más. Con un 6-3 recuperó la ventaja y volvió a dejar el partido donde más le gusta, en el terreno mental.Noticia relacionada general No No Cuándo es el Sinner – Djokovic: qué día y a qué hora se juega la semifinal de WimbledonAuger-Aliassime todavía tenía una vida más. El cuarto set fue otro ejercicio de resistencia. El canadiense no dejó que Djokovic se escapara, sostuvo sus turnos de saque y volvió a llevar la manga al ‘tie-break’. Esta vez fue él quien jugó mejor los puntos decisivos. Se lo llevó por 7-4 y obligó al serbio a jugarse el pase a semifinales en un quinto set que ya llegaba con los dos jugadores al límite.La última manga tuvo más tensión que juego limpio. Los dos se agarraron al servicio, midieron cada golpe y llegaron al desempate final con la sensación de que cualquier detalle podía decidirlo todo. En ese territorio, Djokovic sigue teniendo algo distinto . Con 38 años, después de más de cinco horas en pista y ante un rival que no dejó de creer, volvió a elegir mejor. Ganó el super ‘tie-break’ por 10-4 y cerró una victoria que no fue cómoda, pero sí muy suya.La recompensa será otra cita enorme. En semifinales le espera Jannik Sinner , que antes había derrotado a Jan-Lennard Struff por 7-5, 7-6(4) y 6-3 para meterse entre los cuatro mejores del torneo. El italiano llega más fresco , con menos desgaste y con la autoridad de quien parece haber encontrado su mejor tenis sobre la hierba londinense. Djokovic llega con cinco horas y cuarto más en las piernas, pero también con una de esas victorias que explican por qué sigue siendo Djokovic.Sinner – Djokovic en semifinalesWimbledon tendrá otra semifinal grande . Sinner representa el presente más fuerte del circuito. Djokovic, el pasado que todavía se resiste a dejar de ser presente. El serbio volvió a caminar por el alambre, volvió a sufrir y volvió a ganar. Por eso, cuando parece que el final se acerca, siempre encuentra una forma de retrasarlo un poco más. Novak Djokovic se niega a marcharse . Cada vez que el tenis empieza a prepararle una despedida, el serbio encuentra otra noche eterna para recordar que todavía le queda cuerda. Esta vez sobrevivió a Félix Auger-Aliassime en una batalla de cinco horas y cuarto, un partido de cuartos de final que tuvo de todo y que acabó con el balcánico en semifinales de Wimbledon tras imponerse por 7-6(10), 3-6, 6-3, 6-7(4) y 7-6(4).Fue un partido de supervivencia desde el principio. Auger-Aliassime, que venía de eliminar a Alejandro Davidovich en otra maratón, volvió a demostrar que su Wimbledon estaba muy lejos de ser casualidad. El canadiense aguantó el pulso de Djokovic en el primer set y llevó la manga hasta un desempate larguísimo, de esos que empiezan a parecer medio partido. Ahí apareció la experiencia del serbio para cerrar el primer golpe por 12-10 y evitar que el choque naciera torcido.Pero el canadiense no se cayó. Al contrario. En el segundo set encontró más aire con el servicio, empezó a mandar con su derecha y consiguió igualar el partido con un 6-3 que cambiaba el ambiente de la Central. Djokovic, obligado a jugar incómodo, respondió en la tercera manga. No necesitó su versión más brillante, pero sí la más reconocible : la de los momentos importantes, la de los restos profundos, la de los puntos largos en los que parece que siempre obliga al rival a jugar una bola más. Con un 6-3 recuperó la ventaja y volvió a dejar el partido donde más le gusta, en el terreno mental.Noticia relacionada general No No Cuándo es el Sinner – Djokovic: qué día y a qué hora se juega la semifinal de WimbledonAuger-Aliassime todavía tenía una vida más. El cuarto set fue otro ejercicio de resistencia. El canadiense no dejó que Djokovic se escapara, sostuvo sus turnos de saque y volvió a llevar la manga al ‘tie-break’. Esta vez fue él quien jugó mejor los puntos decisivos. Se lo llevó por 7-4 y obligó al serbio a jugarse el pase a semifinales en un quinto set que ya llegaba con los dos jugadores al límite.La última manga tuvo más tensión que juego limpio. Los dos se agarraron al servicio, midieron cada golpe y llegaron al desempate final con la sensación de que cualquier detalle podía decidirlo todo. En ese territorio, Djokovic sigue teniendo algo distinto . Con 38 años, después de más de cinco horas en pista y ante un rival que no dejó de creer, volvió a elegir mejor. Ganó el super ‘tie-break’ por 10-4 y cerró una victoria que no fue cómoda, pero sí muy suya.La recompensa será otra cita enorme. En semifinales le espera Jannik Sinner , que antes había derrotado a Jan-Lennard Struff por 7-5, 7-6(4) y 6-3 para meterse entre los cuatro mejores del torneo. El italiano llega más fresco , con menos desgaste y con la autoridad de quien parece haber encontrado su mejor tenis sobre la hierba londinense. Djokovic llega con cinco horas y cuarto más en las piernas, pero también con una de esas victorias que explican por qué sigue siendo Djokovic.Sinner – Djokovic en semifinalesWimbledon tendrá otra semifinal grande . Sinner representa el presente más fuerte del circuito. Djokovic, el pasado que todavía se resiste a dejar de ser presente. El serbio volvió a caminar por el alambre, volvió a sufrir y volvió a ganar. Por eso, cuando parece que el final se acerca, siempre encuentra una forma de retrasarlo un poco más.
Novak Djokovic se niega a marcharse. Cada vez que el tenis empieza a prepararle una despedida, el serbio encuentra otra noche eterna para recordar que todavía le queda cuerda. Esta vez sobrevivió a Félix Auger-Aliassime en una batalla de cinco horas y cuarto, un … partido de cuartos de final que tuvo de todo y que acabó con el balcánico en semifinales de Wimbledon tras imponerse por 7-6(10), 3-6, 6-3, 6-7(4) y 7-6(4).
Fue un partido de supervivencia desde el principio. Auger-Aliassime, que venía de eliminar a Alejandro Davidovich en otra maratón, volvió a demostrar que su Wimbledon estaba muy lejos de ser casualidad. El canadiense aguantó el pulso de Djokovic en el primer set y llevó la manga hasta un desempate larguísimo, de esos que empiezan a parecer medio partido. Ahí apareció la experiencia del serbio para cerrar el primer golpe por 12-10 y evitar que el choque naciera torcido.
Pero el canadiense no se cayó. Al contrario. En el segundo set encontró más aire con el servicio, empezó a mandar con su derecha y consiguió igualar el partido con un 6-3 que cambiaba el ambiente de la Central. Djokovic, obligado a jugar incómodo, respondió en la tercera manga. No necesitó su versión más brillante, pero sí la más reconocible: la de los momentos importantes, la de los restos profundos, la de los puntos largos en los que parece que siempre obliga al rival a jugar una bola más. Con un 6-3 recuperó la ventaja y volvió a dejar el partido donde más le gusta, en el terreno mental.
Auger-Aliassime todavía tenía una vida más. El cuarto set fue otro ejercicio de resistencia. El canadiense no dejó que Djokovic se escapara, sostuvo sus turnos de saque y volvió a llevar la manga al ‘tie-break’. Esta vez fue él quien jugó mejor los puntos decisivos. Se lo llevó por 7-4 y obligó al serbio a jugarse el pase a semifinales en un quinto set que ya llegaba con los dos jugadores al límite.
La última manga tuvo más tensión que juego limpio. Los dos se agarraron al servicio, midieron cada golpe y llegaron al desempate final con la sensación de que cualquier detalle podía decidirlo todo. En ese territorio, Djokovic sigue teniendo algo distinto. Con 38 años, después de más de cinco horas en pista y ante un rival que no dejó de creer, volvió a elegir mejor. Ganó el super ‘tie-break’ por 10-4 y cerró una victoria que no fue cómoda, pero sí muy suya.
La recompensa será otra cita enorme. En semifinales le espera Jannik Sinner, que antes había derrotado a Jan-Lennard Struff por 7-5, 7-6(4) y 6-3 para meterse entre los cuatro mejores del torneo. El italiano llega más fresco, con menos desgaste y con la autoridad de quien parece haber encontrado su mejor tenis sobre la hierba londinense. Djokovic llega con cinco horas y cuarto más en las piernas, pero también con una de esas victorias que explican por qué sigue siendo Djokovic.
Sinner – Djokovic en semifinales
Wimbledon tendrá otra semifinal grande. Sinner representa el presente más fuerte del circuito. Djokovic, el pasado que todavía se resiste a dejar de ser presente. El serbio volvió a caminar por el alambre, volvió a sufrir y volvió a ganar. Por eso, cuando parece que el final se acerca, siempre encuentra una forma de retrasarlo un poco más.
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