El Gobierno de Ayuso presume de subir un 20% el sueldo de los contratos predoctorales, tras recortar un 60% el número de plazas

La presidenta Isabel Díaz Ayuso, en el acto de inauguración del curso académico de la Universidad de Alcalá de Henares, el 19 de septiembre de 2025.

Este miércoles y el jueves los trabajadores y estudiantes de los seis campus públicos de Madrid están llamados a la huelga “por la infrafinanciación de la Universidad Pública, que propicia la privatización y la mercantilización de nuestra formación universitaria, y la reivindicación de los derechos políticos”. Una protesta con múltiples aristas, porque el acuerdo de la presidenta regional Isabel Díaz Ayuso con los rectores ha amainado la falta de financiación, pero no paliado. Y uno de los problemas a los que se enfrenta la capital es a la fuga del talento científico por la carestía de la vida. Consciente de ello, su Ejecutivo aumentará un 20% la cuantía de los contratos predoctorales; pero, para no invertir mucho más en ciencia, por el camino ha eliminado el 20% de las plazas (50) y se han evaporado las 250 de 2026, año en el que no ha habido convocatoria.

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 La Comunidad de Madrid ha fusionado dos convocatorias y, en vez de ofertar 500 puestos, son solo 200. La precariedad de la carrera investigadora en la capital es uno de los motivos de la huelga que arranca este miércoles  

Este miércoles y el jueves los trabajadores y estudiantes de los seis campus públicos de Madrid están llamados a la huelga “por la infrafinanciación de la Universidad Pública, que propicia la privatización y la mercantilización de nuestra formación universitaria, y la reivindicación de los derechos políticos”. Una protesta con múltiples aristas, porque el acuerdo de la presidenta regional Isabel Díaz Ayuso con los rectores ha amainado la falta de financiación, pero no paliado. Y uno de los problemas a los que se enfrenta la capital es a la fuga del talento científico por la carestía de la vida. Consciente de ello, su Ejecutivo aumentará un 20% la cuantía de los contratos predoctorales; pero, para no invertir mucho más en ciencia, por el camino ha eliminado el 20% de las plazas (50) y se han evaporado las 250 de 2026, año en el que no ha habido convocatoria.

Lo que debería ser una edición especial con 500 contratos tras fusionar dos promociones, ha pasado a ser para los aspirantes un fiasco de apenas 200, y con el agravante de que puede haber el doble de aspirantes. En 2025, hasta 700 solicitantes se quedaron sin plaza; esta vez, previsiblemente, serán muchos más. Y, además, la Comunidad se ha ahorrado los casi 30 millones que costaba pagar a 250 investigadores durante cuatro años (2026-2029). Para la nueva promoción (2027-2030) ha reservado 36 millones, seis más, para cubrir las nuevas condiciones del contrato.

Los Pocholos, el grupo de inexpertos que comandó la educación madrileña durante dos años y medio, dejó muchos fiascos por el camino y uno fue el de las becas predoctorales. Optaron por redactar unas nuevas bases del concurso de méritos y fusionar la convocatoria de este curso y la que viene para que pudiesen optar al contrato quieres terminaron el máster (obligatorio para hacer el doctorado) en junio de 2026, además de las promociones anteriores. Ello ha provocado que cientos de universitarios llevasen desde junio de 2025 esperando noticias. La Consejería de Educación ha contestado a las preguntas de este periódico con el envío de la nota de prensa.

El Plan Regional de Investigación 2026-2029 reconoce el problema de la carestía: “El elevado coste de la vida, especialmente de la vivienda, puede dificultar la atracción de personal investigador si no hay apoyos económicos suficientes”. Y el Ejecutivo parece haberlo tenido en cuenta porque la cuantía crece un 20%. El salario bruto ascenderá a 30.000 euros anuales durante los tres primeros años, y alcanzará los 35.000 en el cuarto año si el investigador obtiene el grado de doctor. Desde 2022 ganaban 25.000 euros brutos los dos primeros años, 26.800 el tercero y 33.500 el cuarto. “Estas cuantías sitúan este programa entre los más competitivos de España en materia retributiva”, afirma la Comunidad.

La asociación de científicos no estabilizados DigniMad está contenta a medias con la subida del sueldo: “Lo valoramos positivamente, dado que las retribuciones anteriores eran absolutamente insuficientes para vivir en Madrid. Sin embargo, recordamos que aún no se ha llegado a la retribución que marca la categoría profesional M3 (titulación de máster), que es la que se debería tener según la titulación requerida”. Esta está cifrada en 33.941 euros brutos anuales.

Además, los contratos incluyen una dotación de 12.000 euros para estancias en el extranjero y la financiación de los gastos de matriculación, una medida ya aplicada en muchas comunidades. Para DigniMad la gratuidad de los cursos doctorado es “un avance”, pero recuerda que en la capital son más caros (390 euros al año) que en otras comunidades. Aspiran, además, a que “el pago no recaiga inicialmente sobre los investigadores”, porque son habituales los retrasos burocráticos.

A la hora de escoger a los contratados ya no se va a considerar mérito tener publicaciones hechas durante el grado o máster y la asociación no comparte la decisión: “Al ser un contrato inicial, exigir méritos de este tipo fomentaba el trabajo de los candidatos para mejorar sus oportunidades, en muchas ocasiones, sin remuneración alguna. Pero también consideramos que la nota media puede ser un obstáculo de clase para poder entrar al doctorado. Estamos hablando de que, si no se tiene una nota muy cercana al 10 de media, es muy complicado conseguirlo”.

La Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU, 2023) elimina la figura del profesor ayudante, que en muchos casos era ocupada por doctorandos o investigadores en etapas iniciales de su carrera académica. De forma que los contratos predoctorales están más solicitados que nunca. Por eso la Autónoma ha creado en 2025 y 2026 un cupo especial de plazas (13 y 15 respectivamente) para solventar el problema con fondos propios y competitivos.

En la Complutense, en cambio, el Banco Santander se hace cargo de la convocatoria, inasumible para una universidad con el 35% de los gastos reducidos desde mediados de 2024. Con la huelga también se quiere denunciar la “mercantilización” de la Universidad pública. En mala situación enfrenta también la huelga la Rey Juan Carlos: su rector sopesa pedir un crédito de 40 millones a Ayuso para hacer frente a todos los pagos pendientes, porque en poco se terminará el remanente amasado los años anteriores. Ninguna de las seis universidades vive en la opulencia pese al “hito histórico” del acuerdo entre rectores y Ayuso del pasado invierno.

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