El líder opositor Ekrem Imamoglu comparece en tres juicios en la víspera de la cumbre de la OTAN

El proceso judicial dio un último giro hace unos días, cuando el tribunal impuso un plazo inexplicable, este jueves, para que la defensa concluya todos los procedimientos Leer El proceso judicial dio un último giro hace unos días, cuando el tribunal impuso un plazo inexplicable, este jueves, para que la defensa concluya todos los procedimientos Leer  

El popular alcalde de Estambul y principal rival político del presidente, Recep Tayyip Erdogan, comparece este lunes ante los tribunales en tres juicios cargados de polémica por las acusaciones de infiltración del Gobierno en el sistema judicial. Ekrem Imamoglu se encuentra en prisión preventiva a la espera de juicio desde hace más de un año, mientras la Fiscalía le exige hasta 2.000 años de cárcel por una serie de acusaciones de corrupción, tráfico de influencias e incluso terrorismo. Su partido, la mayor formación opositora en el Parlamento, el socialdemócrata CHP, defiende que se trata de una persecución política por la popularidad que ha alcanzado Imamoglu, que adelanta a Erdogan en algunas encuestas de intención de voto. La vista tiene lugar en la víspera de la cumbre de la OTAN en Ankara, donde se espera que participen líderes y altos cargos de 32 países. Partidos políticos y grupos de derechos han criticado que en el encuentro internacional se pase por alto la presión policial y judicial a la que se somete cualquier tipo de crítica al gobierno, con más de 400 detenidos estos días, en su mayoría activistas críticos con la OTAN.

Imamoglu, que fue despojado de su cargo de alcalde tras su detención, se enfrenta a una inusual exigencia por parte de los tribunales, que le han forzado a comparecer en tres juicios distintos en solo un día. Por un lado tiene que defender un proceso penal relacionado con la anulación de su título universitario -una decisión judicial que le impedirá ser candidato a presidente-, además de un caso de espionaje y otro de corrupción en el ayuntamiento de la metrópolis turca. «Durante mi tiempo como alcalde, nunca usé el coche oficial de Estambul, usé mi propio coche. No asigné un coche ni para mí, ni mi esposa ni hijos, pero se abrió un caso judicial por este motivo. No fue suficiente, arrestaron al ingeniero de una empresa de mi familia, aunque no tengo ningún piso ilegal», dijo Imamoglu durante la vista.

El proceso judicial dio un último giro hace unos días, cuando el tribunal impuso un plazo inexplicable, este jueves, para que la defensa concluya todos los procedimientos, una tarea imposible para una acusación formal que tiene más de 4.000 páginas. Tanto Imamoglu como su abogado objetaron ante el tribunal que su defensa se había vuelto imposible, una crítica que los jueces respondieron ordenando a la gendarmería que expulsara al ex alcalde de su propio juicio. Abogados, periodistas y militantes del partido del acusado también fueron expulsados de la sala.

El grupo de derechos Human Rights Watch denunció las restricciones arbitrarias impuestas contra la ciudadanía que intenta seguir el juicio del ex alcalde de Estambul. «El principio fundamental de que la justicia debe ser visible exige el acceso de periodistas, abogados y el público, especialmente cuando los funcionarios electos están siendo juzgados y los procedimientos son de tanto interés público», dijo Benjamin Ward, subdirector de Europa y Asia Central de HRW. «Mientras Turquía acoge la cumbre de la OTAN, su futuro democrático se está forjando en un tribunal en Silivri», dijo sobre la prisión en la que está siendo juzgado Imamoglu, Nacho Sánchez Amor, eurodiputado y ponente permanente del Parlamento Europeo para Turquía. Sánchez Amor estuvo presente en el juicio, junto a abogados y defensores de derechos. «La restricción abrupta del tiempo de defensa, la expulsión del acusado principal de la sala del tribunal, la exclusión de abogados y representantes electos y el uso continuado de la detención preventiva prolongada en un caso de engaño político plantean serias preocupaciones sobre la imparcialidad de estos procedimientos», dijo Sánchez Amor en una carta sobre el caso.

La presión judicial se extiende contra el partido de Imamoglu, con más de 500 miembros detenidos y al menos 25 alcaldes en prisión preventiva, una persecución judicial que la formación considera un «intento de golpe». El mes pasado un tribunal turco ordenó la destitución del líder del CHP, Özgür Özel, en un nuevo revés judicial en el que se nombró a un sustituto al frente de la formación -el ex líder Kemal Kiliçdaroglu- causando grandes tensiones en el seno del partido. La presión judicial contra el CHP se desató a mediados de 2024, después de que el partido arrebató al gobernante AKP la mayoría de alcaldías del país.

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