El Universo está a punto de quedarse sin escondites. Durante décadas, nuestros telescopios espaciales han sido como francotiradores mirando a través de una mirilla de alta precisión : capaces de ver con un detalle asombroso objetos lejanos, pero ciegos al inmenso paisaje que los rodea. Pero ahora la NASA acaba de cambiar las reglas del juego. El Telescopio Espacial Nancy Grace Roman , bautizado en honor a la ‘madre del Hubble ‘ y primera jefa de astronomía de la agencia espacial norteamericana, ya está completamente ensamblado, probado y listo para viajar al espacio. Ocho meses antes de lo previsto y con un coste inferior al presupuesto inicial. Algo inédito en el mundo de las misiones espaciales, donde los retrasos y los sobrecostes están a la orden del día.Lo que se espera de este colosal instrumento no es una simple evolución, sino una auténtica revolución en nuestro conocimiento del cosmos. Equipado con un Instrumento de Campo Amplio (WFI, por sus siglas en inglés), el Roman tiene un campo de visión cien veces mayor que el del telescopio Hubble, pero con su misma e impecable resolución infrarroja. Para que nos hagamos una idea: con un solo disparo de su cámara, capturará una porción del cielo que al Hubble le costaría cien imágenes distintas cubrir. Se espera que el nuevo telescopio descubra decenas de miles de exoplanetas, revele miles de millones de galaxias, cartografíe los misteriosos vacíos cósmicos y rastree cómo se ha expandido el Universo a lo largo del tiempo. En resumen, Nancy Grace Roman nos va a regalar un nuevo y completo atlas del Universo.La emoción era palpable en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Maryland, donde los máximos responsables de la misión desvelaron ante el mundo esta proeza de la ingeniería. Jared Isaacman, administrador de la NASA, no ocultó su orgullo al dar la noticia: «Tengo el privilegio de anunciar hoy que estamos apuntando a un lanzamiento a principios de septiembre, ocho meses antes de lo previsto y por debajo del presupuesto».Lo que al mítico telescopio Hubble le tomaría 2.000 años procesar, el Roman puede hacerlo en solo un añoEn una industria donde los sobrecostes y los retrasos, incluso de décadas, suelen ser la norma (basta recordar el tortuoso camino del Telescopio Espacial James Webb), el éxito del Roman es un hito monumental. Isaacman dejó claro que el objetivo es hacer ciencia de ‘estándar oro’ y a una velocidad vertiginosa. «Lo que al Hubble le tomaría 2.000 años procesar -dijo- el Roman puede hacerlo en un año».Un ‘tsunami’ de datosNicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, definió al telescopio como «una auténtica máquina de velocidad» a la hora de procesar datos. Y no exageraba.El torrente de información que enviará a la Tierra, de hecho, no tiene precedentes. «Hubble recopiló 172 terabytes de datos en sus primeros 30 años. Roman descargará 1,4 terabytes de datos científicos cada día», explicó Fox. Lo cual significa que a lo largo de sus cinco años de misión principal, se acumularán unos 2.500 terabytes. Según Fox, si tuviéramos que imprimir toda esa información, formaríamos «una hipotética pila de artículos científicos que llegaría más allá de la Luna».Pero la velocidad no es el único fin del nuevo telescopio espacial. Como puntualizó Julie McEnery, científica senior del proyecto, «Roman no se limitará a hacer la ciencia del Hubble más rápido. Roman abordará preguntas científicas ambiciosas y completamente nuevas». Para ilustrar la inmensidad de sus imágenes, McEnery aseguró que «si tomáramos la imagen única que se produce en nuestro rastreo principal y tratáramos de mostrarla completamente con un conjunto de televisores 4K, necesitaríamos más de medio millón de televisores. Según la científica, todas esas pantallas »cubrirían por completo« El Capitán en el Parque Nacional de Yosemite, el monolito de granito mayor del mundo, una pared vertical de 914 metros de altura (dos veces el Empire State Building).A la caza del lado oscuroLa ciencia lleva años enfrentándose a una verdad incómoda: el Universo no se comporta como debería según las teorías vigentes. Los científicos llevan tiempo observando preocupantes discrepancias entre la velocidad a la que el cosmos se expandía en sus orígenes y la velocidad a la que lo hace hoy (un problema conocido como la Tensión de Hubble). Además, la energía oscura -la fuerza misteriosa que acelera la expansión cósmica- podría no ser una constante inmutable, sino algo que varía con el tiempo.Las observaciones actuales sugieren que nuestro modelo del Universo es incorrecto; el Roman rastreará la energía oscura para descubrir qué falla en nuestra física«Las observaciones actuales -admite McEnery- insinúan que nuestro modelo estándar de Universo es incorrecto». Pero el Nancy Grace Roman, con su inmenso campo de visión, observará miles de nuevos vacíos cósmicos y medirá con una precisión diez veces mayor la estructura a gran escala del cosmos. «Roman -aseguró la científica- podrá confirmar estas grietas y ponernos en el camino para entender qué es lo correcto, descifrando la naturaleza fundamental de la materia oscura, la energía oscura y el tejido del Universo mismo».Buscador de mundosMás allá de la cosmología, el nuevo telescopio será también el mejor rastreador de planetas que tenemos hasta ahora. A través de la técnica de microlente gravitacional (un efecto óptico que permite amplificar objetos lejanos gracias a la curvatura de su luz, que hace de ‘lupa’) examinará el corazón de la Vía Láctea para realizar un censo masivo de sistemas solares, descubriendo decenas de miles de mundos que van desde gigantes gaseosos hasta planetas rocosos y mundos errantes que vagan libres por el espacio sin una estrella anfitriona.Además, el telescopio incorpora un coronógrafo de tecnología punta, un instrumento diseñado para bloquear el resplandor de las estrellas y permitir la observación directa de planetas. Según Fox, este coronógrafo es «el más avanzado que jamás haya volado al espacio» y servirá como piedra angular tecnológica para el futuro Observatorio de Mundos Habitables (Habitable Worlds Observatory), la próxima gran apuesta de la NASA para la década de 2040.El Roman actuará como un inmenso mapa del tesoro: encontrará los lugares más singulares del cosmos para que los telescopios Hubble y James Webb los investiguen a fondoCon todo, Roman no trabajará solo. De hecho, formará una terna imbatible junto al Hubble y al Telescopio Espacial James Webb (JWST). McEnery ofreció un ejemplo sobre esta sinergia: «Podemos considerar que uno de los papeles del Roman es ser algo así como un mapa de búsqueda para el Telescopio Espacial James Webb; encontraremos algunos de los lugares más extraordinarios y únicos del Universo, y luego podremos dirigir nuestros telescopios más potentes para profundizar en los detalles y aprovechar así tanto la amplitud del Roman como la profundidad del Hubble y del Webb».Un milagro de la ingenieríaDetrás de este gigante tecnológico hay millones de horas de esfuerzo humano. Jamie Dunn, director del proyecto en el centro Goddard, quiso rebajar la euforia técnica para centrarse en las personas. Recordando el reciente día de puertas abiertas para familiares, Dunn confesó: «Ver a los niños emocionarse… no todos los días se ve una nave espacial».Preguntado sobre cómo lograron la hazaña de terminar antes de tiempo y gastando menos de lo previsto, Dunn fue tajante: «La arquitectura general, desde el principio, fue diseñada para ser alcanzable. Hubo retos, pero eran retos conocidos». La inversión temprana en tecnologías críticas (como los detectores) y una financiación estable por parte del Congreso permitieron al equipo trabajar sin la espada de Damocles de los recortes anuales.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Una IA descubre más de cien nuevos exoplanetas donde los astrónomos sólo veían ruido noticia Si Sorpresa: vivimos en una región ‘plana’ del Universo, rodeada de inmensos vacíos noticia Si El planeta que nunca fue: la violenta historia de nuestro origen se repite en FomalhautEl Telescopio Espacial Nancy Grace Roman está ahora a la espera de ser embalado y enviado al Centro Espacial Kennedy, en Florida. Desde allí, y a lomos de un cohete Falcon Heavy, de SpaceX, despegará el próximo mes de septiembre, abrirá sus ojos en la oscuridad, y nos mostrará, por fin, un panorama completo del Universo en que vivimos. El Universo está a punto de quedarse sin escondites. Durante décadas, nuestros telescopios espaciales han sido como francotiradores mirando a través de una mirilla de alta precisión : capaces de ver con un detalle asombroso objetos lejanos, pero ciegos al inmenso paisaje que los rodea. Pero ahora la NASA acaba de cambiar las reglas del juego. El Telescopio Espacial Nancy Grace Roman , bautizado en honor a la ‘madre del Hubble ‘ y primera jefa de astronomía de la agencia espacial norteamericana, ya está completamente ensamblado, probado y listo para viajar al espacio. Ocho meses antes de lo previsto y con un coste inferior al presupuesto inicial. Algo inédito en el mundo de las misiones espaciales, donde los retrasos y los sobrecostes están a la orden del día.Lo que se espera de este colosal instrumento no es una simple evolución, sino una auténtica revolución en nuestro conocimiento del cosmos. Equipado con un Instrumento de Campo Amplio (WFI, por sus siglas en inglés), el Roman tiene un campo de visión cien veces mayor que el del telescopio Hubble, pero con su misma e impecable resolución infrarroja. Para que nos hagamos una idea: con un solo disparo de su cámara, capturará una porción del cielo que al Hubble le costaría cien imágenes distintas cubrir. Se espera que el nuevo telescopio descubra decenas de miles de exoplanetas, revele miles de millones de galaxias, cartografíe los misteriosos vacíos cósmicos y rastree cómo se ha expandido el Universo a lo largo del tiempo. En resumen, Nancy Grace Roman nos va a regalar un nuevo y completo atlas del Universo.La emoción era palpable en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Maryland, donde los máximos responsables de la misión desvelaron ante el mundo esta proeza de la ingeniería. Jared Isaacman, administrador de la NASA, no ocultó su orgullo al dar la noticia: «Tengo el privilegio de anunciar hoy que estamos apuntando a un lanzamiento a principios de septiembre, ocho meses antes de lo previsto y por debajo del presupuesto».Lo que al mítico telescopio Hubble le tomaría 2.000 años procesar, el Roman puede hacerlo en solo un añoEn una industria donde los sobrecostes y los retrasos, incluso de décadas, suelen ser la norma (basta recordar el tortuoso camino del Telescopio Espacial James Webb), el éxito del Roman es un hito monumental. Isaacman dejó claro que el objetivo es hacer ciencia de ‘estándar oro’ y a una velocidad vertiginosa. «Lo que al Hubble le tomaría 2.000 años procesar -dijo- el Roman puede hacerlo en un año».Un ‘tsunami’ de datosNicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, definió al telescopio como «una auténtica máquina de velocidad» a la hora de procesar datos. Y no exageraba.El torrente de información que enviará a la Tierra, de hecho, no tiene precedentes. «Hubble recopiló 172 terabytes de datos en sus primeros 30 años. Roman descargará 1,4 terabytes de datos científicos cada día», explicó Fox. Lo cual significa que a lo largo de sus cinco años de misión principal, se acumularán unos 2.500 terabytes. Según Fox, si tuviéramos que imprimir toda esa información, formaríamos «una hipotética pila de artículos científicos que llegaría más allá de la Luna».Pero la velocidad no es el único fin del nuevo telescopio espacial. Como puntualizó Julie McEnery, científica senior del proyecto, «Roman no se limitará a hacer la ciencia del Hubble más rápido. Roman abordará preguntas científicas ambiciosas y completamente nuevas». Para ilustrar la inmensidad de sus imágenes, McEnery aseguró que «si tomáramos la imagen única que se produce en nuestro rastreo principal y tratáramos de mostrarla completamente con un conjunto de televisores 4K, necesitaríamos más de medio millón de televisores. Según la científica, todas esas pantallas »cubrirían por completo« El Capitán en el Parque Nacional de Yosemite, el monolito de granito mayor del mundo, una pared vertical de 914 metros de altura (dos veces el Empire State Building).A la caza del lado oscuroLa ciencia lleva años enfrentándose a una verdad incómoda: el Universo no se comporta como debería según las teorías vigentes. Los científicos llevan tiempo observando preocupantes discrepancias entre la velocidad a la que el cosmos se expandía en sus orígenes y la velocidad a la que lo hace hoy (un problema conocido como la Tensión de Hubble). Además, la energía oscura -la fuerza misteriosa que acelera la expansión cósmica- podría no ser una constante inmutable, sino algo que varía con el tiempo.Las observaciones actuales sugieren que nuestro modelo del Universo es incorrecto; el Roman rastreará la energía oscura para descubrir qué falla en nuestra física«Las observaciones actuales -admite McEnery- insinúan que nuestro modelo estándar de Universo es incorrecto». Pero el Nancy Grace Roman, con su inmenso campo de visión, observará miles de nuevos vacíos cósmicos y medirá con una precisión diez veces mayor la estructura a gran escala del cosmos. «Roman -aseguró la científica- podrá confirmar estas grietas y ponernos en el camino para entender qué es lo correcto, descifrando la naturaleza fundamental de la materia oscura, la energía oscura y el tejido del Universo mismo».Buscador de mundosMás allá de la cosmología, el nuevo telescopio será también el mejor rastreador de planetas que tenemos hasta ahora. A través de la técnica de microlente gravitacional (un efecto óptico que permite amplificar objetos lejanos gracias a la curvatura de su luz, que hace de ‘lupa’) examinará el corazón de la Vía Láctea para realizar un censo masivo de sistemas solares, descubriendo decenas de miles de mundos que van desde gigantes gaseosos hasta planetas rocosos y mundos errantes que vagan libres por el espacio sin una estrella anfitriona.Además, el telescopio incorpora un coronógrafo de tecnología punta, un instrumento diseñado para bloquear el resplandor de las estrellas y permitir la observación directa de planetas. Según Fox, este coronógrafo es «el más avanzado que jamás haya volado al espacio» y servirá como piedra angular tecnológica para el futuro Observatorio de Mundos Habitables (Habitable Worlds Observatory), la próxima gran apuesta de la NASA para la década de 2040.El Roman actuará como un inmenso mapa del tesoro: encontrará los lugares más singulares del cosmos para que los telescopios Hubble y James Webb los investiguen a fondoCon todo, Roman no trabajará solo. De hecho, formará una terna imbatible junto al Hubble y al Telescopio Espacial James Webb (JWST). McEnery ofreció un ejemplo sobre esta sinergia: «Podemos considerar que uno de los papeles del Roman es ser algo así como un mapa de búsqueda para el Telescopio Espacial James Webb; encontraremos algunos de los lugares más extraordinarios y únicos del Universo, y luego podremos dirigir nuestros telescopios más potentes para profundizar en los detalles y aprovechar así tanto la amplitud del Roman como la profundidad del Hubble y del Webb».Un milagro de la ingenieríaDetrás de este gigante tecnológico hay millones de horas de esfuerzo humano. Jamie Dunn, director del proyecto en el centro Goddard, quiso rebajar la euforia técnica para centrarse en las personas. Recordando el reciente día de puertas abiertas para familiares, Dunn confesó: «Ver a los niños emocionarse… no todos los días se ve una nave espacial».Preguntado sobre cómo lograron la hazaña de terminar antes de tiempo y gastando menos de lo previsto, Dunn fue tajante: «La arquitectura general, desde el principio, fue diseñada para ser alcanzable. Hubo retos, pero eran retos conocidos». La inversión temprana en tecnologías críticas (como los detectores) y una financiación estable por parte del Congreso permitieron al equipo trabajar sin la espada de Damocles de los recortes anuales.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Una IA descubre más de cien nuevos exoplanetas donde los astrónomos sólo veían ruido noticia Si Sorpresa: vivimos en una región ‘plana’ del Universo, rodeada de inmensos vacíos noticia Si El planeta que nunca fue: la violenta historia de nuestro origen se repite en FomalhautEl Telescopio Espacial Nancy Grace Roman está ahora a la espera de ser embalado y enviado al Centro Espacial Kennedy, en Florida. Desde allí, y a lomos de un cohete Falcon Heavy, de SpaceX, despegará el próximo mes de septiembre, abrirá sus ojos en la oscuridad, y nos mostrará, por fin, un panorama completo del Universo en que vivimos.
El Universo está a punto de quedarse sin escondites. Durante décadas, nuestros telescopios espaciales han sido como francotiradores mirando a través de una mirilla de alta precisión: capaces de ver con un detalle asombroso objetos lejanos, pero ciegos al inmenso paisaje que los rodea. … Pero ahora la NASA acaba de cambiar las reglas del juego. El Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, bautizado en honor a la ‘madre del Hubble‘ y primera jefa de astronomía de la agencia espacial norteamericana, ya está completamente ensamblado, probado y listo para viajar al espacio. Ocho meses antes de lo previsto y con un coste inferior al presupuesto inicial. Algo inédito en el mundo de las misiones espaciales, donde los retrasos y los sobrecostes están a la orden del día.
Lo que se espera de este colosal instrumento no es una simple evolución, sino una auténtica revolución en nuestro conocimiento del cosmos. Equipado con un Instrumento de Campo Amplio (WFI, por sus siglas en inglés), el Roman tiene un campo de visión cien veces mayor que el del telescopio Hubble, pero con su misma e impecable resolución infrarroja. Para que nos hagamos una idea: con un solo disparo de su cámara, capturará una porción del cielo que al Hubble le costaría cien imágenes distintas cubrir. Se espera que el nuevo telescopio descubra decenas de miles de exoplanetas, revele miles de millones de galaxias, cartografíe los misteriosos vacíos cósmicos y rastree cómo se ha expandido el Universo a lo largo del tiempo. En resumen, Nancy Grace Roman nos va a regalar un nuevo y completo atlas del Universo.
La emoción era palpable en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Maryland, donde los máximos responsables de la misión desvelaron ante el mundo esta proeza de la ingeniería. Jared Isaacman, administrador de la NASA, no ocultó su orgullo al dar la noticia: «Tengo el privilegio de anunciar hoy que estamos apuntando a un lanzamiento a principios de septiembre, ocho meses antes de lo previsto y por debajo del presupuesto».
Lo que al mítico telescopio Hubble le tomaría 2.000 años procesar, el Roman puede hacerlo en solo un año
En una industria donde los sobrecostes y los retrasos, incluso de décadas, suelen ser la norma (basta recordar el tortuoso camino del Telescopio Espacial James Webb), el éxito del Roman es un hito monumental. Isaacman dejó claro que el objetivo es hacer ciencia de ‘estándar oro’ y a una velocidad vertiginosa. «Lo que al Hubble le tomaría 2.000 años procesar -dijo- el Roman puede hacerlo en un año».
Un ‘tsunami’ de datos
Nicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, definió al telescopio como «una auténtica máquina de velocidad» a la hora de procesar datos. Y no exageraba.
El torrente de información que enviará a la Tierra, de hecho, no tiene precedentes. «Hubble recopiló 172 terabytes de datos en sus primeros 30 años. Roman descargará 1,4 terabytes de datos científicos cada día», explicó Fox. Lo cual significa que a lo largo de sus cinco años de misión principal, se acumularán unos 2.500 terabytes. Según Fox, si tuviéramos que imprimir toda esa información, formaríamos «una hipotética pila de artículos científicos que llegaría más allá de la Luna».
Pero la velocidad no es el único fin del nuevo telescopio espacial. Como puntualizó Julie McEnery, científica senior del proyecto, «Roman no se limitará a hacer la ciencia del Hubble más rápido. Roman abordará preguntas científicas ambiciosas y completamente nuevas». Para ilustrar la inmensidad de sus imágenes, McEnery aseguró que «si tomáramos la imagen única que se produce en nuestro rastreo principal y tratáramos de mostrarla completamente con un conjunto de televisores 4K, necesitaríamos más de medio millón de televisores. Según la científica, todas esas pantallas »cubrirían por completo« El Capitán en el Parque Nacional de Yosemite, el monolito de granito mayor del mundo, una pared vertical de 914 metros de altura (dos veces el Empire State Building).
A la caza del lado oscuro
La ciencia lleva años enfrentándose a una verdad incómoda: el Universo no se comporta como debería según las teorías vigentes. Los científicos llevan tiempo observando preocupantes discrepancias entre la velocidad a la que el cosmos se expandía en sus orígenes y la velocidad a la que lo hace hoy (un problema conocido como la Tensión de Hubble). Además, la energía oscura -la fuerza misteriosa que acelera la expansión cósmica- podría no ser una constante inmutable, sino algo que varía con el tiempo.
Las observaciones actuales sugieren que nuestro modelo del Universo es incorrecto; el Roman rastreará la energía oscura para descubrir qué falla en nuestra física
«Las observaciones actuales -admite McEnery- insinúan que nuestro modelo estándar de Universo es incorrecto». Pero el Nancy Grace Roman, con su inmenso campo de visión, observará miles de nuevos vacíos cósmicos y medirá con una precisión diez veces mayor la estructura a gran escala del cosmos. «Roman -aseguró la científica- podrá confirmar estas grietas y ponernos en el camino para entender qué es lo correcto, descifrando la naturaleza fundamental de la materia oscura, la energía oscura y el tejido del Universo mismo».
Buscador de mundos
Más allá de la cosmología, el nuevo telescopio será también el mejor rastreador de planetas que tenemos hasta ahora. A través de la técnica de microlente gravitacional (un efecto óptico que permite amplificar objetos lejanos gracias a la curvatura de su luz, que hace de ‘lupa’) examinará el corazón de la Vía Láctea para realizar un censo masivo de sistemas solares, descubriendo decenas de miles de mundos que van desde gigantes gaseosos hasta planetas rocosos y mundos errantes que vagan libres por el espacio sin una estrella anfitriona.
Además, el telescopio incorpora un coronógrafo de tecnología punta, un instrumento diseñado para bloquear el resplandor de las estrellas y permitir la observación directa de planetas. Según Fox, este coronógrafo es «el más avanzado que jamás haya volado al espacio» y servirá como piedra angular tecnológica para el futuro Observatorio de Mundos Habitables (Habitable Worlds Observatory), la próxima gran apuesta de la NASA para la década de 2040.
El Roman actuará como un inmenso mapa del tesoro: encontrará los lugares más singulares del cosmos para que los telescopios Hubble y James Webb los investiguen a fondo
Con todo, Roman no trabajará solo. De hecho, formará una terna imbatible junto al Hubble y al Telescopio Espacial James Webb (JWST). McEnery ofreció un ejemplo sobre esta sinergia: «Podemos considerar que uno de los papeles del Roman es ser algo así como un mapa de búsqueda para el Telescopio Espacial James Webb; encontraremos algunos de los lugares más extraordinarios y únicos del Universo, y luego podremos dirigir nuestros telescopios más potentes para profundizar en los detalles y aprovechar así tanto la amplitud del Roman como la profundidad del Hubble y del Webb».
Un milagro de la ingeniería
Detrás de este gigante tecnológico hay millones de horas de esfuerzo humano. Jamie Dunn, director del proyecto en el centro Goddard, quiso rebajar la euforia técnica para centrarse en las personas. Recordando el reciente día de puertas abiertas para familiares, Dunn confesó: «Ver a los niños emocionarse… no todos los días se ve una nave espacial».
Preguntado sobre cómo lograron la hazaña de terminar antes de tiempo y gastando menos de lo previsto, Dunn fue tajante: «La arquitectura general, desde el principio, fue diseñada para ser alcanzable. Hubo retos, pero eran retos conocidos». La inversión temprana en tecnologías críticas (como los detectores) y una financiación estable por parte del Congreso permitieron al equipo trabajar sin la espada de Damocles de los recortes anuales.
El Telescopio Espacial Nancy Grace Roman está ahora a la espera de ser embalado y enviado al Centro Espacial Kennedy, en Florida. Desde allí, y a lomos de un cohete Falcon Heavy, de SpaceX, despegará el próximo mes de septiembre, abrirá sus ojos en la oscuridad, y nos mostrará, por fin, un panorama completo del Universo en que vivimos.
RSS de noticias de ciencia
