Más de 250 organizaciones se han adherido ya al Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática. Es una movilización que merece reconocimiento. Pero convive con un silencio llamativo sobre algo que este verano se ha vuelto imposible de ignorar: la crisis de legitimidad democrática que atraviesa la gobernanza medioambiental, y que el Pacto no aborda. Lo decimos como parte interesada, no como espectadores: uno de los firmantes defendía hace tres años, en estas mismas páginas, un pacto de este tipo. Desde 2021, plataformas como Marea Deliberativa vienen insistiendo en que ese pacto necesita un componente ciudadano y no solo una base institucional.
La propuesta de pacto de Estado frente al calentamiento convive con una crisis de legitimidad de la gobernanza medioambiental
Más de 250 organizaciones se han adherido ya al Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática. Es una movilización que merece reconocimiento. Pero convive con un silencio llamativo sobre algo que este verano se ha vuelto imposible de ignorar: la crisis de legitimidad democrática que atraviesa la gobernanza medioambiental, y que el Pacto no aborda. Lo decimos como parte interesada, no como espectadores: uno de los firmantes defendía hace tres años, en estas mismas páginas, un pacto de este tipo. Desde 2021, plataformas como Marea Deliberativa vienen insistiendo en que ese pacto necesita un componente ciudadano y no solo una base institucional.
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