El gran desalojo de la playa de El Trampolín: “No es para ir a Marruecos, es una jaima buena”

Recorrido de los migrantes de la playa de El Trampolín hacia el recinto militar de Loma Margarita, este jueves.

Un joven camina desorientado por la playa de El Trampolín, donde hasta este jueves se concentraban unos 3.500 migrantes llegados a Ceuta. La zona, en la que una gran comunidad de subsaharianos hacía vida en más de un centenar de tiendas de campaña precarias y a la que también acudían magrebíes que duermen en los montes cercanos para recoger la comida que ofrecen diferentes organizaciones, se había quedado en silencio a las 10.00. Entre leños todavía con brasa de la noche, sillas destartaladas y restos de comida, se escucha la voz de un agente del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, especializado en mantener el orden público. “¿Qué te pasa a ti? ¿Te has dormido?”, le dice al chico. “¡Amigo, por allí!”, le indica. El guardia señala a un grupo de unas 200 personas que esperaban para marcharse a uno de los dos recintos que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha acondicionado para ellos por razones humanitarias y para que la ciudad autónoma recupere el espacio y, con ello, algo de normalidad.

Seguir leyendo

Yassin Moncif, de 29 años, en la parte trasera del hospital universitario de Ceuta, el jueves 20 de agosto de 2026 El Gobierno reubica a unos 1.400 migrantes que vivían en el mayor asentamiento irregular de la ciudad autónoma y otros 500 se instalan en la zona horas después de comenzar a limpiarla  

Un joven camina desorientado por la playa de El Trampolín, donde hasta este jueves se concentraban unos 3.500 migrantes llegados a Ceuta. La zona, en la que una gran comunidad de subsaharianos hacía vida en más de un centenar de tiendas de campaña precarias y a la que también acudían magrebíes que duermen en los montes cercanos para recoger la comida que ofrecen diferentes organizaciones, se había quedado en silencio a las 10.00. Entre leños todavía con brasa de la noche, sillas destartaladas y restos de comida, se escucha la voz de un agente del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, especializado en mantener el orden público. “¿Qué te pasa a ti? ¿Te has dormido?”, le dice al chico. “¡Amigo, por allí!”, le indica. El guardia señala a un grupo de unas 200 personas que esperaban para marcharse a uno de los dos recintos que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha acondicionado para ellos por razones humanitarias y para que la ciudad autónoma recupere el espacio y, con ello, algo de normalidad.

Desde la avalancha de los días 30 y 31 de julio, malviven en sus calles miles de inmigrantes, la cifra va de los 7.000 a los 10.000, según las fuentes. No hay ningún registro oficial y, además, no paran de moverse porque tienen miedo de que les expulsen a Marruecos. El Gobierno central puso en funcionamiento este jueves dos espacios con capacidad para sacar de la calle a 1.800 personas. Según los cálculos provisionales, recibieron a unos 1.400 migrantes.

“Explícale que es para que se vayan a la carpa. Que no es para ir a Marruecos, de verdad. Que no es para estar preso, que es para que duermas en una cama. Una jaima buena”, se escucha decir al agente en la playa. El guardia civil recurre a un marroquí que habla español fluido para dar el mensaje al migrante desnortado.

A las siete y media de la mañana, un fuerte dispositivo de Policía Nacional y Guardia Civil desembarcó en la zona, muy próxima al saturado Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), y comenzaron el desalojo. Organizaron a los migrantes en grupos según su idioma trabajadores de ONG y entidades como Engloba o Accem, encargados de gestionar los nuevos recintos, y les explicaron el plan. La idea era que fueran voluntariamente a lugares en mejores condiciones y donde no estuvieran expuestos a las inclemencias del tiempo, como temporales que han llegado a anegar la zona de la playa en la que hasta ahora dormían. Les aguardaban dos espacios acondicionados de urgencia.

El primero, al que trasladaron a unas 1.200 personas de origen subsahariano, se encuentra en Loma Margarita, a unos dos kilómetros de allí. Salieron de la playa a las 9.46, en medio de gritos de júbilo, gestos de triunfo y cariñosos saludos a periodistas y policías del dispositivo de seguridad. Caminaron en grupo, custodiados por agentes, hasta un recinto cedido por el Ministerio de Defensa en el que hay tres construcciones metálicas paralelas pintadas de color verde, similares a una nave, pero sin las paredes laterales. Los vecinos recuerdan que allí se hacían prácticas de autoescuela hasta que se lo quedaron los militares. Sus nuevos ocupantes se sentaron a la sombra. Una hora después de llegar, estaban organizándose en filas. “Lo primero es hacer un prerregistro con sus datos básicos”, explican fuentes del Ministerio dirigido por Elma Saiz. Las zonas estarán equipadas con literas, baños y mesas para comer. Allí tendrán acceso a agua, comida y atención psicosocial, añaden. “Tienen la posibilidad de marcharse en cualquier momento”, dicen. Dos agentes no dejaban que nadie accediera o curioseara a través del enrejado de la puerta. Poco después, colocaron una lona verde que impedía ver el interior.

El segundo recinto al que condujeron a los ocupantes de El Trampolín está en Loma Colmenar, a unos cinco kilómetros de la playa y cerca de la frontera de El Tarajal. Lo ha cedido la ciudad de Ceuta como “recurso provisional”. Es un aparcamiento, conocido como zona del embolsamiento, que en la tarde de este jueves acogía a unas 200 personas de origen magrebí. Tampoco se podía acceder de forma libre. Por la zona pululaban decenas de marroquíes curioseando. Agentes de Policía les pastoreaban monte arriba, hacia el barrio de El Príncipe. “No nos dejan pasar. Nos dicen que ahora no”, contaban. Varios grupos de migrantes consultados se debatían entre el deseo de acceder para estar en mejores condiciones y el recelo, porque el sitio les daba mala espina. Allí aparcan los vehículos que quieren cruzar a Marruecos para no congestionar la frontera. Tanto los agentes del dispositivo de seguridad como los trabajadores de las entidades que les atienden les han negado que fueran a expulsarles, sino que se trataba de darles cobijo.

Yassin Moncif, de 29 años, era uno de los jóvenes a los que disuadieron de acercarse al nuevo recinto: “Quiero pedir asilo. Me gusta España, aquí hay derechos. En mi país, aunque estudies, no tienes futuro”, cuenta. “Trabajaré en lo que haga falta. Si no hubiera venido a España, me habría ido a otro país, a Turquía, por ejemplo”. Al verle hablar, se van sumando una decena de jóvenes que nombran sus profesiones: “peluquero”, “pescadero”, “carpintero de aluminio”, dicen. “Yo tengo el carné de camión”, apunta otro. “Habla de nosotros, sois nuestra voz”, pide Yassin. Tanto él como una veintena de hombres, que caminaban en otros grupos, explicaban que estaban viviendo en la calle, emboscados en chabolas o por donde podían, por los cerros cercanos. Issan, de 21 años, natural de Tetuán, y Houssan, de la misma edad y de Casablanca, agradecían el apoyo de los ceutíes, que les habían dado agua o comida, especiamente, en los días en los que todos los comercios estaban cerrados.

El Gobierno de Ceuta lanzó un mensaje de apoyo a los vecinos de las barriadas de Loma Colmenar y el entorno, por la presión que llevan sufriendo en los últimos 20 días. Recordaron que habían cedido el aparcamiento a Migraciones con la condición de que estuviera destinado a quienes siguen en el entorno y así poder aliviar la carga que vienen soportando.

El desalojo total de la playa de El Trampolín duró unas horas. Las brigadas de limpieza de la ciudad limpiaron una parte, pero cuando se retiró la presencia policial, comenzaron a llegar migrantes en busca de enseres, ropa o algo que aprovechar. El Gobierno de Ceuta informó a la una del mediodía que paralizaba los trabajos “por razones de seguridad” y que no regresarían hasta que se dieran las condiciones adecuadas. Fuentes del Ministerio de Migraciones mantenían ayer que “se continuará limpiando”, a pesar de que habían llegado a la playa de El Trampolín nuevos grupos de migrantes, unos 500, según datos del Gobierno ceutí.

 España en EL PAÍS

Noticias Similares