La presentadora se esconde en un contenedor de basura en la calle para dar sustos a transeúntes. No sale bien, todo parece preparado, pero se emite igual. En otro momento, un colaborador suelta una araña gigante de plástico sobre el público. Uf, qué risas este programa (dijo alguien que se quedó en 1995, supongo). A esta situación absurda le sigue una cámara oculta para descubrir a “gente maravillosa” en la calle (como lleva años haciendo Toñi Moreno en Canal Sur) o una historia lacrimógena de alguien que lo ha pasado mal y pide caridad por televisión. Hay risas y llantos. Un programa que lo tiene todo. A veces hay entrevistas. Ah, y la hermana de la presentadora, que pasaba por allí a cobrar. Todo eso, y mucho más, sucede en una tarde de El show de Paz, una mezcolanza televisiva fuera de su tiempo y que no sirve ni para echarse las siestas en un caluroso fin de semana de verano.
Un colaborador suelta una araña gigante de plástico sobre el público. Uf, qué risas este programa (dijo alguien que se quedó en 1995, supongo). A esta situación absurda le sigue una cámara oculta para descubrir a “gente maravillosa” en la calle o una historia lacrimógena
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Un colaborador suelta una araña gigante de plástico sobre el público. Uf, qué risas este programa (dijo alguien que se quedó en 1995, supongo). A esta situación absurda le sigue una cámara oculta para descubrir a “gente maravillosa” en la calle o una historia lacrimógena


La presentadora se esconde en un contenedor de basura en la calle para dar sustos a transeúntes. No sale bien, todo parece preparado, pero se emite igual. En otro momento, un colaborador suelta una araña gigante de plástico sobre el público. Uf, qué risas este programa (dijo alguien que se quedó en 1995, supongo). A esta situación absurda le sigue una cámara oculta para descubrir a “gente maravillosa” en la calle (como lleva años haciendo Toñi Moreno en Canal Sur) o una historia lacrimógena de alguien que lo ha pasado mal y pide caridad por televisión. Hay risas y llantos. Un programa que lo tiene todo. A veces hay entrevistas. Ah, y la hermana de la presentadora, que pasaba por allí a cobrar. Todo eso, y mucho más, sucede en una tarde de El show de Paz, una mezcolanza televisiva fuera de su tiempo y que no sirve ni para echarse las siestas en un caluroso fin de semana de verano.
Telecinco ha decidido que era buena idea devolver a la pantalla a Paz Padilla. Y eso después de numerosos dimes y diretes con Sálvame, de donde salió escaldada; discursos de autoayuda tras la muerte de su marido tan extraños como peligrosos, e incluso compartir posiciones antivacunas tras la pandemia de covid. Casi prefiero creer que esta decisión de darle un programa (o lo que sea esto) viene empujada solo por la la denuncia por despido nulo que obligó a Mediaset a negociar las paces con la ¿humorista?, y que nadie tuviera esta brillante idea de formato.
Porque El show de Paz ha logrado hacer bueno hasta a Fiesta (que ahora despunta en audiencias por su corta duración). El programa de Emma García al menos es coherente con su contenido: corazón del de siempre, la Pantoja, Rocío Jurado, Makoke, Isa P… esas cosas, ya sabe. En El show de Paz de repente aparece Aramís Fuster para recordar su bronca con Paz en el innombrable Sálvame. Salto. Ahora toca entrevista a Víctor Elías (Guille de Los Serrano). Cinco minutos de reloj. Esperen. Una colaboradora hace una “broma” por la calle: se le caen las cajas. Risas aseguradas. Y hay más. Llega el momento meditativo y didáctico de Padilla, coach de lo obvio que se cree física cuántica, pero a la que mejor no escuchar demasiado. Aunque casi mejor eso que cuando se echó a los brazos del actor William Levy, atraída por su físico. En otro momento, hay un ránking de futbolistas buenorros o un experto inmobiliario que enseña casas de lujo. Un Pantomima Full, pero sin ironía. Es difícil encontrar un contenido en el programa que no cause vergüenza ajena. Y, lo peor no es el batiburrillo, sino que sea un batiburrillo aburridísimo.
Lo confieso, nunca me hizo gracia Paz Padilla (en mi casa se la conocía como Paz Pesadilla), y quizás Mediaset se vio obligada a readmitirla, pero su regreso solo ha confirmado que su tiempo en la televisión ya pasó.
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