Nadie se acuerda ya de Matt Le Tissier. El centrocampista del Southampton sigue siendo considerado como el mejor lanzador de penaltis de la historia. Entre 1986 y 2002 ( siempre defendiendo la camiseta rojiblanca del único club en el que militó ) Le Tessier lanzó 48 penaltis… y metió 47.Kylian Mbappé volvió a tropezar el viernes en La Cartuja. Con el Real Madrid abajo en el marcador y el reloj ya en tiempo añadido, el francés se plantó frente a Álvaro Valles, ejecutó el penalti y el portero del Betis detuvo el remate. El 1-0 se mantuvo. Fue la primera derrota de la temporada blanca y, sobre todo, otro recordatorio de que el punto de penalti no es, para el delantero francés, el territorio de certeza que cabría esperar en un futbolista de su categoría.Los números no engañan. Mbappé ha fallado 16 de los 81 penaltis que ha lanzado en su carrera profesional (excluyendo tandas), un 20 por ciento de error. Con la camiseta del Real Madrid la cifra se sitúa en un 21%: cinco fallos en 24 intentos. El último, el de Sevilla, se suma a una lista que incluye el desperdiciado ante Marruecos en cuartos de final del último Mundial 2026 y otros anteriores en San Mamés o Anfield.La comparación con los especialistas que precedieron al astro francés en el club resulta elocuente. Cristiano Ronaldo, durante su etapa madridista, erró el 14 por ciento de sus penaltis (13 de 92). Por su parte, Sergio Ramos, el gran ejecutor de los años de la Décima y la Undécima Champions, apenas falló uno de 23 (4 por ciento). Ambos convertían la pena máxima en un trámite de alta fiabilidad. Mbappé, pese a su talento extraordinario y a su capacidad para generar y resolver ocasiones en cualquier zona del campo, no alcanza todavía niveles de estrella desde los once metros. Según los expertos, los penaltis exigen un elevado control mental y concentración máxima.Curiosamente, otro futbolista de excepcional talento, Leo Messi, acredita peor porcentaje aún que Mbappé. El argentino ha marcado 114 de los 148 penaltis que ha pateado con la zurda, un discreto 77%. El doctor Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe de psiquiatría del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona, explica a ABC que «fallar un penalti es la expresión de un sistema de amenaza activado, que empuja a terminar cuanto antes con la situación que se teme. Y el daño no se agota en el resultado, ya que el futbolista que falla reacciona con gestos de retirada, como taparse la cara, desplomarse, evitar la mirada, señales de una herida psicológica y social».Otro psiquiatra, el doctor Antonio Pelaz explica a ABC que «en el momento de lanzar un penalti, la presión sobre el encargado de ejecutarlo es elevadísima y viene de diferentes focos porque se agolpan pensamientos, creencias, emociones y sentimientos de todo tipo. Para el jugador, las circunstancias son decisivas, analizar la trascendencia del momento, el ambiente y el resultado del partido hasta ese momento».«La tensión mental de los penaltis es normal en una mente expuesta al escrutinio. Y las consecuencias no son sólo para el lanzador. El día que Inglaterra cayó en los penaltis del Mundial de 1988, los ingresos por infarto de miocardio aumentaron allí un 25%. Son millones las personas que metaforizan en el cuerpo una tensión que luego se la facturamos entera a un sólo hombre que camina hacia el punto de penalti», concluye el doctor Ramos-Quiroga.«Es muy importante la experiencia previa del jugador. Si ha fallado algún penalti recientemente, eso va a pesar mucho en su concentración. El riesgo aquí es que su pensamiento se quede anclado en el pasado», añade Pelaz, del Centro CADAPA de Madrid. «El otro pensamiento que surge en este instante en el futbolista es el de la anticipación de futuro. ‘¿Y si lo fallo? ¿Y si el portero acierta el lado del disparo? Tengo que meterlo como sea’ Desde mi punto de vista, la veteranía del jugador ayuda mucho de cara a la seguridad mental y a la concentración».En la Liga hay especialistas en los 11 metros con resultados claramente mejores que los de Mbappé. Mikel Oyarzabal se ha consolidado como uno de los lanzadores más fiables del campeonato. En toda su carrera deportiva, el delantero centro de la Real ha lanzado 57 penaltis y ha marcado en 51 ocasiones. Su porcentaje de aciertos se sitúa en 90, por encima del 80 por ciento de Mbappé. La salida de Robert Lewandowski este año ha privado a la Liga de otro de los especialistas más consumado. El polaco se sitúa en un 89 por ciento de aciertos en la pena máxima.El problema de Mbappé no parece técnico en sentido estricto. Su carrera de aproximación es reconocible, el golpeo suele ser potente y colocado. Más bien se trata de una cuestión de lectura, de estudiar la anticipación del portero y, quizá, de la carga psicológica que supone ser el principal referente ofensivo de un equipo como el Madrid. Cuando el partido se decide en ese instante, la presión se multiplica. Valles lo reconoció después del partido: había estudiado los últimos lanzamientos del francés y esperó el momento exacto para tirarse. No fue casualidad.La realidad es que en el fútbol moderno, el penalti es un ejercicio de precisión bajo estrés extremo. Los mejores especialistas —como Ramos en su día, Oyarzabal ahora, o el propio Lewandowski en sus mejores momentos— combinan técnica, repetición y una cierta frialdad emocional. Mbappé posee las dos primeras en abundancia. La tercera parece, por el momento, el elemento que todavía se le resiste en los momentos decisivos.El Real Madrid, con José Mourinho al mando, parece seguir confiando en él como primer lanzador. Es lógico: Vinicius tiene porcentajes inferiores al 70 por ciento y Bellingham apenas ha lanzado cinco veces. Pero el dato es tozudo. Mientras el resto del juego de Mbappé sigue siendo brillante, el punto de penalti se ha convertido en su particular talón de Aquiles. Y en un club donde los detalles deciden títulos, ese detalle pesa más de lo que parece. Quizá el francés debe apostar más por la sencillez en la ejecución. El gran Le Tissier lo tenía claro: «yo no me complicaba: elegía rápidamente el lado y le pegaba siempre con el interior, eso sí, con todas mi fuerzas».Porcentaje de acierto en el lanzamiento de penaltiFutbolistas retiradosLe Tissier (Inglaterra) 98%Koeman (Holanda) 96%Hugo Sánchez (México) 94%Balotelli (Italia) 93%Maradona (Argentina) 92%Di Stéfano (España) 92%Shearer (Inglaterra) 91%Futbolistas en activoToney (Inglaterra) 94%Kane (Inglaterra) 91%Borja Iglesias (España) 91%Yamal (España) 91%Bruno Fernandes (Portugal) 91%Stuani (Uruguay) 91%Oyarzabal (España) 90%Julián Álvarez (Argentina) 90% Kramaric (Croacia) 90%Palmer (Inglaterra) 90%Lewandowski (Polonia) 89%Jorginho (Italia) 88%Sergio Ramos (España) 86%Cristiano (Portugal) 84%Mbappé (Francia) 80%Messi (Argentina) 77%(Fuente: Transfermarkt) Nadie se acuerda ya de Matt Le Tissier. El centrocampista del Southampton sigue siendo considerado como el mejor lanzador de penaltis de la historia. Entre 1986 y 2002 ( siempre defendiendo la camiseta rojiblanca del único club en el que militó ) Le Tessier lanzó 48 penaltis… y metió 47.Kylian Mbappé volvió a tropezar el viernes en La Cartuja. Con el Real Madrid abajo en el marcador y el reloj ya en tiempo añadido, el francés se plantó frente a Álvaro Valles, ejecutó el penalti y el portero del Betis detuvo el remate. El 1-0 se mantuvo. Fue la primera derrota de la temporada blanca y, sobre todo, otro recordatorio de que el punto de penalti no es, para el delantero francés, el territorio de certeza que cabría esperar en un futbolista de su categoría.Los números no engañan. Mbappé ha fallado 16 de los 81 penaltis que ha lanzado en su carrera profesional (excluyendo tandas), un 20 por ciento de error. Con la camiseta del Real Madrid la cifra se sitúa en un 21%: cinco fallos en 24 intentos. El último, el de Sevilla, se suma a una lista que incluye el desperdiciado ante Marruecos en cuartos de final del último Mundial 2026 y otros anteriores en San Mamés o Anfield.La comparación con los especialistas que precedieron al astro francés en el club resulta elocuente. Cristiano Ronaldo, durante su etapa madridista, erró el 14 por ciento de sus penaltis (13 de 92). Por su parte, Sergio Ramos, el gran ejecutor de los años de la Décima y la Undécima Champions, apenas falló uno de 23 (4 por ciento). Ambos convertían la pena máxima en un trámite de alta fiabilidad. Mbappé, pese a su talento extraordinario y a su capacidad para generar y resolver ocasiones en cualquier zona del campo, no alcanza todavía niveles de estrella desde los once metros. Según los expertos, los penaltis exigen un elevado control mental y concentración máxima.Curiosamente, otro futbolista de excepcional talento, Leo Messi, acredita peor porcentaje aún que Mbappé. El argentino ha marcado 114 de los 148 penaltis que ha pateado con la zurda, un discreto 77%. El doctor Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe de psiquiatría del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona, explica a ABC que «fallar un penalti es la expresión de un sistema de amenaza activado, que empuja a terminar cuanto antes con la situación que se teme. Y el daño no se agota en el resultado, ya que el futbolista que falla reacciona con gestos de retirada, como taparse la cara, desplomarse, evitar la mirada, señales de una herida psicológica y social».Otro psiquiatra, el doctor Antonio Pelaz explica a ABC que «en el momento de lanzar un penalti, la presión sobre el encargado de ejecutarlo es elevadísima y viene de diferentes focos porque se agolpan pensamientos, creencias, emociones y sentimientos de todo tipo. Para el jugador, las circunstancias son decisivas, analizar la trascendencia del momento, el ambiente y el resultado del partido hasta ese momento».«La tensión mental de los penaltis es normal en una mente expuesta al escrutinio. Y las consecuencias no son sólo para el lanzador. El día que Inglaterra cayó en los penaltis del Mundial de 1988, los ingresos por infarto de miocardio aumentaron allí un 25%. Son millones las personas que metaforizan en el cuerpo una tensión que luego se la facturamos entera a un sólo hombre que camina hacia el punto de penalti», concluye el doctor Ramos-Quiroga.«Es muy importante la experiencia previa del jugador. Si ha fallado algún penalti recientemente, eso va a pesar mucho en su concentración. El riesgo aquí es que su pensamiento se quede anclado en el pasado», añade Pelaz, del Centro CADAPA de Madrid. «El otro pensamiento que surge en este instante en el futbolista es el de la anticipación de futuro. ‘¿Y si lo fallo? ¿Y si el portero acierta el lado del disparo? Tengo que meterlo como sea’ Desde mi punto de vista, la veteranía del jugador ayuda mucho de cara a la seguridad mental y a la concentración».En la Liga hay especialistas en los 11 metros con resultados claramente mejores que los de Mbappé. Mikel Oyarzabal se ha consolidado como uno de los lanzadores más fiables del campeonato. En toda su carrera deportiva, el delantero centro de la Real ha lanzado 57 penaltis y ha marcado en 51 ocasiones. Su porcentaje de aciertos se sitúa en 90, por encima del 80 por ciento de Mbappé. La salida de Robert Lewandowski este año ha privado a la Liga de otro de los especialistas más consumado. El polaco se sitúa en un 89 por ciento de aciertos en la pena máxima.El problema de Mbappé no parece técnico en sentido estricto. Su carrera de aproximación es reconocible, el golpeo suele ser potente y colocado. Más bien se trata de una cuestión de lectura, de estudiar la anticipación del portero y, quizá, de la carga psicológica que supone ser el principal referente ofensivo de un equipo como el Madrid. Cuando el partido se decide en ese instante, la presión se multiplica. Valles lo reconoció después del partido: había estudiado los últimos lanzamientos del francés y esperó el momento exacto para tirarse. No fue casualidad.La realidad es que en el fútbol moderno, el penalti es un ejercicio de precisión bajo estrés extremo. Los mejores especialistas —como Ramos en su día, Oyarzabal ahora, o el propio Lewandowski en sus mejores momentos— combinan técnica, repetición y una cierta frialdad emocional. Mbappé posee las dos primeras en abundancia. La tercera parece, por el momento, el elemento que todavía se le resiste en los momentos decisivos.El Real Madrid, con José Mourinho al mando, parece seguir confiando en él como primer lanzador. Es lógico: Vinicius tiene porcentajes inferiores al 70 por ciento y Bellingham apenas ha lanzado cinco veces. Pero el dato es tozudo. Mientras el resto del juego de Mbappé sigue siendo brillante, el punto de penalti se ha convertido en su particular talón de Aquiles. Y en un club donde los detalles deciden títulos, ese detalle pesa más de lo que parece. Quizá el francés debe apostar más por la sencillez en la ejecución. El gran Le Tissier lo tenía claro: «yo no me complicaba: elegía rápidamente el lado y le pegaba siempre con el interior, eso sí, con todas mi fuerzas».Porcentaje de acierto en el lanzamiento de penaltiFutbolistas retiradosLe Tissier (Inglaterra) 98%Koeman (Holanda) 96%Hugo Sánchez (México) 94%Balotelli (Italia) 93%Maradona (Argentina) 92%Di Stéfano (España) 92%Shearer (Inglaterra) 91%Futbolistas en activoToney (Inglaterra) 94%Kane (Inglaterra) 91%Borja Iglesias (España) 91%Yamal (España) 91%Bruno Fernandes (Portugal) 91%Stuani (Uruguay) 91%Oyarzabal (España) 90%Julián Álvarez (Argentina) 90% Kramaric (Croacia) 90%Palmer (Inglaterra) 90%Lewandowski (Polonia) 89%Jorginho (Italia) 88%Sergio Ramos (España) 86%Cristiano (Portugal) 84%Mbappé (Francia) 80%Messi (Argentina) 77%(Fuente: Transfermarkt)
Kylian Mbappé volvió a tropezar el viernes en La Cartuja. Con el Real Madrid abajo en el marcador y el reloj ya en tiempo añadido, el francés se plantó frente a Álvaro Valles, ejecutó el penalti y el portero del Betis detuvo el remate. El 1-0 se mantuvo. Fue la primera derrota de la temporada blanca y, sobre todo, otro recordatorio de que el punto de penalti no es, para el delantero francés, el territorio de certeza que cabría esperar en un futbolista de su categoría.
Los números no engañan. Mbappé ha fallado 16 de los 81 penaltis que ha lanzado en su carrera profesional (excluyendo tandas), un 20 por ciento de error. Con la camiseta del Real Madrid la cifra se sitúa en un 21%: cinco fallos en 24 intentos. El último, el de Sevilla, se suma a una lista que incluye el desperdiciado ante Marruecos en cuartos de final del último Mundial 2026 y otros anteriores en San Mamés o Anfield.
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La comparación con los especialistas que precedieron al astro francés en el club resulta elocuente. Cristiano Ronaldo, durante su etapa madridista, erró el 14 por ciento de sus penaltis (13 de 92). Por su parte, Sergio Ramos, el gran ejecutor de los años de la Décima y la Undécima Champions, apenas falló uno de 23 (4 por ciento). Ambos convertían la pena máxima en un trámite de alta fiabilidad. Mbappé, pese a su talento extraordinario y a su capacidad para generar y resolver ocasiones en cualquier zona del campo, no alcanza todavía niveles de estrella desde los once metros. Según los expertos, los penaltis exigen un elevado control mental y concentración máxima.
Curiosamente, otro futbolista de excepcional talento, Leo Messi, acredita peor porcentaje aún que Mbappé. El argentino ha marcado 114 de los 148 penaltis que ha pateado con la zurda, un discreto 77%.
El doctor Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe de psiquiatría del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona, explica a ABC que «fallar un penalti es la expresión de un sistema de amenaza activado, que empuja a terminar cuanto antes con la situación que se teme. Y el daño no se agota en el resultado, ya que el futbolista que falla reacciona con gestos de retirada, como taparse la cara, desplomarse, evitar la mirada, señales de una herida psicológica y social».
Otro psiquiatra, el doctor Antonio Pelaz explica a ABC que «en el momento de lanzar un penalti, la presión sobre el encargado de ejecutarlo es elevadísima y viene de diferentes focos porque se agolpan pensamientos, creencias, emociones y sentimientos de todo tipo. Para el jugador, las circunstancias son decisivas, analizar la trascendencia del momento, el ambiente y el resultado del partido hasta ese momento».
«La tensión mental de los penaltis es normal en una mente expuesta al escrutinio. Y las consecuencias no son sólo para el lanzador. El día que Inglaterra cayó en los penaltis del Mundial de 1988, los ingresos por infarto de miocardio aumentaron allí un 25%. Son millones las personas que metaforizan en el cuerpo una tensión que luego se la facturamos entera a un sólo hombre que camina hacia el punto de penalti», concluye el doctor Ramos-Quiroga.
«Es muy importante la experiencia previa del jugador. Si ha fallado algún penalti recientemente, eso va a pesar mucho en su concentración. El riesgo aquí es que su pensamiento se quede anclado en el pasado», añade Pelaz, del Centro CADAPA de Madrid. «El otro pensamiento que surge en este instante en el futbolista es el de la anticipación de futuro. ‘¿Y si lo fallo? ¿Y si el portero acierta el lado del disparo? Tengo que meterlo como sea’ Desde mi punto de vista, la veteranía del jugador ayuda mucho de cara a la seguridad mental y a la concentración».
En la Liga hay especialistas en los 11 metros con resultados claramente mejores que los de Mbappé. Mikel Oyarzabal se ha consolidado como uno de los lanzadores más fiables del campeonato. En toda su carrera deportiva, el delantero centro de la Real ha lanzado 57 penaltis y ha marcado en 51 ocasiones. Su porcentaje de aciertos se sitúa en 90, por encima del 80 por ciento de Mbappé. La salida de Robert Lewandowski este año ha privado a la Liga de otro de los especialistas más consumado. El polaco se sitúa en un 89 por ciento de aciertos en la pena máxima.
El problema de Mbappé no parece técnico en sentido estricto. Su carrera de aproximación es reconocible, el golpeo suele ser potente y colocado. Más bien se trata de una cuestión de lectura, de estudiar la anticipación del portero y, quizá, de la carga psicológica que supone ser el principal referente ofensivo de un equipo como el Madrid. Cuando el partido se decide en ese instante, la presión se multiplica. Valles lo reconoció después del partido: había estudiado los últimos lanzamientos del francés y esperó el momento exacto para tirarse. No fue casualidad.
La realidad es que en el fútbol moderno, el penalti es un ejercicio de precisión bajo estrés extremo. Los mejores especialistas —como Ramos en su día, Oyarzabal ahora, o el propio Lewandowski en sus mejores momentos— combinan técnica, repetición y una cierta frialdad emocional. Mbappé posee las dos primeras en abundancia. La tercera parece, por el momento, el elemento que todavía se le resiste en los momentos decisivos.
El Real Madrid, con José Mourinho al mando, parece seguir confiando en él como primer lanzador. Es lógico: Vinicius tiene porcentajes inferiores al 70 por ciento y Bellingham apenas ha lanzado cinco veces. Pero el dato es tozudo. Mientras el resto del juego de Mbappé sigue siendo brillante, el punto de penalti se ha convertido en su particular talón de Aquiles. Y en un club donde los detalles deciden títulos, ese detalle pesa más de lo que parece. Quizá el francés debe apostar más por la sencillez en la ejecución. El gran Le Tissier lo tenía claro: «yo no me complicaba: elegía rápidamente el lado y le pegaba siempre con el interior, eso sí, con todas mi fuerzas».
Porcentaje de acierto en el lanzamiento de penalti
Futbolistas retirados
Le Tissier (Inglaterra) 98%
Koeman (Holanda) 96%
Hugo Sánchez (México) 94%
Balotelli (Italia) 93%
Maradona (Argentina) 92%
Di Stéfano (España) 92%
Shearer (Inglaterra) 91%
Futbolistas en activo
Toney (Inglaterra) 94%
Kane (Inglaterra) 91%
Borja Iglesias (España) 91%
Yamal (España) 91%
Bruno Fernandes (Portugal) 91%
Stuani (Uruguay) 91%
Oyarzabal (España) 90%
Julián Álvarez (Argentina) 90%
Kramaric (Croacia) 90%
Palmer (Inglaterra) 90%
Lewandowski (Polonia) 89%
Jorginho (Italia) 88%
Sergio Ramos (España) 86%
Cristiano (Portugal) 84%
Mbappé (Francia) 80%
Messi (Argentina) 77%
(Fuente: Transfermarkt)
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