Francesca Thyssen, coleccionista: “La futura sede del museo no va a tener mi nombre, ya he superado esa etapa de vincular mi identidad al trabajo”

Francesca Thyssen posa delante de tres obras de Liubov Popova expuestas en el Museo Thyssen de Madrid, el pasado viernes.

En el rostro de Francesca Thyssen-Bornemisza (Lausana, 68 años) se percibe satisfacción y cierto alivio. Han pasado dos días desde que el Museo Thyssen de Madrid anunciara que tendrá una segunda sede en el Palacio de Hielo, en 2032, a pocas calles de donde se encuentra el museo en el centro de Madrid, y donde se albergarán las 365 obras que la coleccionista ha donado y prestado a la institución. “Una para cada día del año”, dice, con una sonrisa, la fundadora de la colección TBA21 (sustentada en arte del siglo XXI) e hija del barón. Hace más de cuatro años que había anunciado su intención de que su legado acabara en el museo madrileño donde se reúne el de su padre y el de Carmen Cervera. Objetivo cumplido: más de 8.000 metros cuadrados para exponer sus obras y organizar otro tipo de actividades, todo financiado por el Estado.

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“Los espacios culturales son importantísimos porque son un lugar donde visiones encontradas pueden tener un diálogoPosando delante de un retrato de su padre, el barón Von Thyssen-Bornemisza, realizado por Lucian Freud.  El Estado financiará un nuevo edificio que albergará las 365 obras que la hija del barón ha donado y prestado. “Estoy jubilada”, dice para dejar protagonismo a su fundación TBA21 y a la pinacoteca en la gestión de este centro en Madrid  Francesca Thyssen posa delante de tres obras de Liubov Popova expuestas en el Museo Thyssen de Madrid, el pasado viernes.

En el rostro de Francesca Thyssen-Bornemisza (Lausana, 68 años) se percibe satisfacción y cierto alivio. Han pasado dos días desde que el Museo Thyssen de Madrid anunciara que tendrá una segunda sede en el Palacio de Hielo, en 2032, a pocas calles de donde se encuentra el museo en el centro de Madrid, y donde se albergarán las 365 obras que la coleccionista ha donado y prestado a la institución. “Una para cada día del año”, dice, con una sonrisa, la fundadora de la colección TBA21 (sustentada en arte del siglo XXI) e hija del barón. Hace más de cuatro años que había anunciado su intención de que su legado acabara en el museo madrileño donde se reúne el de su padre y el de Carmen Cervera. Objetivo cumplido: más de 8.000 metros cuadrados para exponer sus obras y organizar otro tipo de actividades, todo financiado por el Estado.

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“Los espacios culturales son importantísimos porque son un lugar donde visiones encontradas pueden tener un diálogoPosando delante de un retrato de su padre, el barón Von Thyssen-Bornemisza, realizado por Lucian Freud.  Cultura en EL PAÍS

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