Hace casi dos años de su último raquetazo profesional, y todavía hay un poso de nostalgia. Hace casi dos años que Rafael Nadal se despidió del tenis, pero el tenis, ni los aficionados, se han despedido del todo de él. Cómo hacerlo cuando ha llenado tantas tardes de alegría y sentimientos que se deshicieron con su retirada. Por eso, hay ganas de verlo en acción de nuevo. Aunque sea un instante, en una exhibición por el décimo aniversario de su academia, aunque no sea aquel que competía por todos los títulos. La esencia, por mucho tiempo que pase, va a ser la misma: garra, zurda magistral y puño en alto para celebrar los puntos. Nadal, y ya está.Desde aquel noviembre de 2024, el balear pasó mucho tiempo sin tocar una raqueta. Lo confesaba cada vez que le preguntaban. El mundo se sorprendía; él no. No lo echaba en falta porque lo había dado todo. Pero nunca dejará de ser tenista. De ahí que haya pasado este tiempo dedicado a otras cosas, hijos, empresas, familia, descanso, pero nunca se haya olvidado de golpear. En los últimos meses se le ha visto dar alguna que otra sorpresa a los alumnos de su academia apareciendo en la pista no solo para dar consejos sino para pelotear como si nunca lo hubiera dejado.Está así de bien el balear, que decidió celebrar el décimo aniversario de la Academia de Manacor como mejor sabe: jugando al tenis. Lo hace a lo grande, con un torneo de grandes nombres y leyendas que lo acompañarán en este día tan especial para él, este sábado 3 de octubre. Competirán dos equipos, uno bajo su nombre, integrado por él, Carlos Moyà, David Ferrer y Richard Gasquet . Al otro lado de la red, Andy Murray, Dominic Thiem, Marat Safin y Fabio Fognini . En una competición de amigos, enemigos y buen tenis. Además, al acto también está invitado David Bisbal, que amenizará a todos antes de la competición, que comenzará sobre las 17.00 horas.No solo será un acto para los que haya podido asistir in situ a la Academia, sino que será retransmitido por Movistar.Nadal, campeón de 22 Grand Slams, dijo adiós al tenis profesional en noviembre de 2024, en los cuartos de final de la Copa Davis entre España y Países Bajos, después de dos años de sufrimiento con sus últimas lesiones. Nadie presagiaba ese final cuando en 2022, aunque aquejado de problemas graves en un pie, levantó los títulos del Abierto de Australia y Roland Garros. En incluso llegó a la semifinal de Wimbledon. Pero ahí una lesión abdominal fue el inicio de su último calvario. Lo intentó todo, claro, que por algo es Nadal. Se dio tiempo, mucho tiempo, para recuperar el cuerpo. Sin embargo, sus opciones por regresar iban convirtiéndose en intentos fallidos, toda vez que volvía a lesionarse o no podía mantener el ritmo de competición. Su mejor resultado, la final del ATP 250 de Bastad, que le sirvió para entender que quizá no podría hacer mucho más. No obstante, apuró sus recursos, su ilusión y su orgullo para competir en uno de sus torneos favoritos: los Juegos Olímpicos. Allí, en la Philippe Chatrier en la que tan grande hizo su leyenda, compitió por última vez contra Novak Djokovic y dejó su impronta en un dobles para la historia con Carlos Alcaraz. Unos meses después, anunciaba que la Copa Davis, otra de sus competiciones fetiches, por todo lo que de español y jugador de equipo tiene el balear, sería su última puesta de largo sobre la pista. Perdió contra Van de Zandschulp por 6-4 y 6-4, y el poso de su ausencia se sigue notando en miles de aficionados. Este sábado 3 de octubre, aquellas sensaciones de garra, lucha y alegrías podrán encenderse de nuevo. Aunque sea en una exhibición, es Nadal. Hace casi dos años de su último raquetazo profesional, y todavía hay un poso de nostalgia. Hace casi dos años que Rafael Nadal se despidió del tenis, pero el tenis, ni los aficionados, se han despedido del todo de él. Cómo hacerlo cuando ha llenado tantas tardes de alegría y sentimientos que se deshicieron con su retirada. Por eso, hay ganas de verlo en acción de nuevo. Aunque sea un instante, en una exhibición por el décimo aniversario de su academia, aunque no sea aquel que competía por todos los títulos. La esencia, por mucho tiempo que pase, va a ser la misma: garra, zurda magistral y puño en alto para celebrar los puntos. Nadal, y ya está.Desde aquel noviembre de 2024, el balear pasó mucho tiempo sin tocar una raqueta. Lo confesaba cada vez que le preguntaban. El mundo se sorprendía; él no. No lo echaba en falta porque lo había dado todo. Pero nunca dejará de ser tenista. De ahí que haya pasado este tiempo dedicado a otras cosas, hijos, empresas, familia, descanso, pero nunca se haya olvidado de golpear. En los últimos meses se le ha visto dar alguna que otra sorpresa a los alumnos de su academia apareciendo en la pista no solo para dar consejos sino para pelotear como si nunca lo hubiera dejado.Está así de bien el balear, que decidió celebrar el décimo aniversario de la Academia de Manacor como mejor sabe: jugando al tenis. Lo hace a lo grande, con un torneo de grandes nombres y leyendas que lo acompañarán en este día tan especial para él, este sábado 3 de octubre. Competirán dos equipos, uno bajo su nombre, integrado por él, Carlos Moyà, David Ferrer y Richard Gasquet . Al otro lado de la red, Andy Murray, Dominic Thiem, Marat Safin y Fabio Fognini . En una competición de amigos, enemigos y buen tenis. Además, al acto también está invitado David Bisbal, que amenizará a todos antes de la competición, que comenzará sobre las 17.00 horas.No solo será un acto para los que haya podido asistir in situ a la Academia, sino que será retransmitido por Movistar.Nadal, campeón de 22 Grand Slams, dijo adiós al tenis profesional en noviembre de 2024, en los cuartos de final de la Copa Davis entre España y Países Bajos, después de dos años de sufrimiento con sus últimas lesiones. Nadie presagiaba ese final cuando en 2022, aunque aquejado de problemas graves en un pie, levantó los títulos del Abierto de Australia y Roland Garros. En incluso llegó a la semifinal de Wimbledon. Pero ahí una lesión abdominal fue el inicio de su último calvario. Lo intentó todo, claro, que por algo es Nadal. Se dio tiempo, mucho tiempo, para recuperar el cuerpo. Sin embargo, sus opciones por regresar iban convirtiéndose en intentos fallidos, toda vez que volvía a lesionarse o no podía mantener el ritmo de competición. Su mejor resultado, la final del ATP 250 de Bastad, que le sirvió para entender que quizá no podría hacer mucho más. No obstante, apuró sus recursos, su ilusión y su orgullo para competir en uno de sus torneos favoritos: los Juegos Olímpicos. Allí, en la Philippe Chatrier en la que tan grande hizo su leyenda, compitió por última vez contra Novak Djokovic y dejó su impronta en un dobles para la historia con Carlos Alcaraz. Unos meses después, anunciaba que la Copa Davis, otra de sus competiciones fetiches, por todo lo que de español y jugador de equipo tiene el balear, sería su última puesta de largo sobre la pista. Perdió contra Van de Zandschulp por 6-4 y 6-4, y el poso de su ausencia se sigue notando en miles de aficionados. Este sábado 3 de octubre, aquellas sensaciones de garra, lucha y alegrías podrán encenderse de nuevo. Aunque sea en una exhibición, es Nadal.
Hace casi dos años de su último raquetazo profesional, y todavía hay un poso de nostalgia. Hace casi dos años que Rafael Nadal se despidió del tenis, pero el tenis, ni los aficionados, se han despedido del todo de él. Cómo hacerlo cuando ha llenado … tantas tardes de alegría y sentimientos que se deshicieron con su retirada. Por eso, hay ganas de verlo en acción de nuevo. Aunque sea un instante, en una exhibición por el décimo aniversario de su academia, aunque no sea aquel que competía por todos los títulos. La esencia, por mucho tiempo que pase, va a ser la misma: garra, zurda magistral y puño en alto para celebrar los puntos. Nadal, y ya está.
Desde aquel noviembre de 2024, el balear pasó mucho tiempo sin tocar una raqueta. Lo confesaba cada vez que le preguntaban. El mundo se sorprendía; él no. No lo echaba en falta porque lo había dado todo. Pero nunca dejará de ser tenista. De ahí que haya pasado este tiempo dedicado a otras cosas, hijos, empresas, familia, descanso, pero nunca se haya olvidado de golpear. En los últimos meses se le ha visto dar alguna que otra sorpresa a los alumnos de su academia apareciendo en la pista no solo para dar consejos sino para pelotear como si nunca lo hubiera dejado.
Está así de bien el balear, que decidió celebrar el décimo aniversario de la Academia de Manacor como mejor sabe: jugando al tenis. Lo hace a lo grande, con un torneo de grandes nombres y leyendas que lo acompañarán en este día tan especial para él, este sábado 3 de octubre.
Noticia relacionada
Competirán dos equipos, uno bajo su nombre, integrado por él, Carlos Moyà, David Ferrer y Richard Gasquet. Al otro lado de la red, Andy Murray, Dominic Thiem, Marat Safin y Fabio Fognini. En una competición de amigos, enemigos y buen tenis. Además, al acto también está invitado David Bisbal, que amenizará a todos antes de la competición, que comenzará sobre las 17.00 horas.
No solo será un acto para los que haya podido asistir in situ a la Academia, sino que será retransmitido por Movistar.
Nadal, campeón de 22 Grand Slams, dijo adiós al tenis profesional en noviembre de 2024, en los cuartos de final de la Copa Davis entre España y Países Bajos, después de dos años de sufrimiento con sus últimas lesiones. Nadie presagiaba ese final cuando en 2022, aunque aquejado de problemas graves en un pie, levantó los títulos del Abierto de Australia y Roland Garros. En incluso llegó a la semifinal de Wimbledon. Pero ahí una lesión abdominal fue el inicio de su último calvario.
Lo intentó todo, claro, que por algo es Nadal. Se dio tiempo, mucho tiempo, para recuperar el cuerpo. Sin embargo, sus opciones por regresar iban convirtiéndose en intentos fallidos, toda vez que volvía a lesionarse o no podía mantener el ritmo de competición. Su mejor resultado, la final del ATP 250 de Bastad, que le sirvió para entender que quizá no podría hacer mucho más.
No obstante, apuró sus recursos, su ilusión y su orgullo para competir en uno de sus torneos favoritos: los Juegos Olímpicos. Allí, en la Philippe Chatrier en la que tan grande hizo su leyenda, compitió por última vez contra Novak Djokovic y dejó su impronta en un dobles para la historia con Carlos Alcaraz. Unos meses después, anunciaba que la Copa Davis, otra de sus competiciones fetiches, por todo lo que de español y jugador de equipo tiene el balear, sería su última puesta de largo sobre la pista. Perdió contra Van de Zandschulp por 6-4 y 6-4, y el poso de su ausencia se sigue notando en miles de aficionados. Este sábado 3 de octubre, aquellas sensaciones de garra, lucha y alegrías podrán encenderse de nuevo. Aunque sea en una exhibición, es Nadal.
RSS de noticias de deportes
