Garri Kasparov: «Occidente es hipócrita; lleva 26 años dando poder a Putin»

Para entender perfectamente la magnitud -al menos a nivel deportivo- de Garri Kasparov (Gran Maestro y campeón del mundo de 1985 al 2000) es mejor rescatar los heráldicos e imprescindibles tiempos de Bobby Fischer, justo antes de volverse loco. Corría el año 1972, cuando el genio de Brooklyn conquistó el título mundial en Reikiavik (capital de Islandia) frente al soviético Boris Spassky. Calificada como partida del siglo , significó su consagración, pero también su prematuro fin. Luego, tras esa batalla de la Guerra Fría disputada en un tablero de ajedrez, vivió graves episodios paranoicos, de disociación y distorsión de la realidad. De hecho, en su epílogo se convirtió en un hombre encolerizado e inflexible, antisemita que negaba el holocausto nazi. Vomitaba fuego.Cuando estaba bien, lo suyo era una armonía sinfónica, estilo Bach o Beethoven. El Kremlin no daba crédito ante este Einstein (coeficiente intelectual de 181) insurrecto y refractario, capaz de estrangular lentamente usando esta ciencia abstracta, encerrada en un microcosmo de sesenta y cuatro casillas, con piezas blancas y negras por doquier. Esas que años después volvieron a sacudir y voltear con virulencia -en un arrebato catártico- Karpov y Kasparov, quien atiende a ABC en Brescia, donde se ha celebrado FutureProofSociety, una cumbre patrocinada por la Comisión Europea y el Parlamento. La inteligencia artificial y equilibrios geopolíticos han sido algunos de los argumentos a tratar en este vademécum oral. «El futuro llega y queremos dar soluciones. En este sentido, Kasparov representa una figura significativa, tipo Ali. Es disidente ruso , y nosotros queremos una Europa independiente y segura. Capaz de defenderse. Por esto Garry supone un emblema capital», subraya Alessandro Tommasi, CEO e ideólogo del Summit.A la entrevista, el tótem y activista -hoy nacionalizado croata- se presenta hablando por teléfono, visiblemente preocupado, aunque siempre enérgico y voraz. El gobierno ruso acaba de extender internacionalmente las sanciones contra él, históricamente contumaz y rebelde en sus posturas contra Putin. Nacido en Bakú, hoy Azerbaiyán (1963), es hijo de un judío y una madre armenia. Su ajedrez representaba el viento nuevo de la Perestroika de Gorbachov (atacaba, improvisaba y era moderno, coordinado y dinámico). Ese que aspiraba a derrocar viejos modelos controlados por la KGB, con praxis más lógicas y posicionales, científicas y cerebrales. Karpov-Kasparov juntos y enfrentados, sí, probablemente libraron las mejores contiendas de cualquier deporte jamás existido. Por eso se amaron y odiaron perdidamente. Eran Mozart y Salieri. Bernini y Borromini ¿Sus vidas? Una rapsodia sazonada con enroques para proteger el rey y variantes del peón envenado en esa proteica Defensa Siciliana.Su primera final del campeonato del mundo duró seis meses (dilatada entre septiembre’84 y febrero’85) … Y que en ella acabaron exhaustos usted y Karpov… Me queda la duda de si el ajedrez es físico o mental. Usted perdió diez kilos.Es mental, sin duda. Vamos a ver… Es un trabajo, porque soy jugador profesional. El secreto para estar en el top desde bien joven es un perfecto ejercicio mental. Sí, esa capacidad para resistir y aguantar durante tantos años. No te puedo negar, sin embargo, el tema físico, que lógicamente ayuda en la competición. Te permite estar ahí en esas décadas en las que me mantuve: los ochenta, noventa… El pianista y ajedrecista ruso -Mark Taimanov- una vez tardó más de setenta minutos en un movimiento. Karpov, doce años mayor que usted, desarrolló esa fuerte destreza mental, esa mentalidad de acero para, de alguna manera, contrarrestar a esos compañeros de clase mucho más fornidos que él a nivel físico. Se erigió en un revolucionario contra sí mismo. Aniquiló un complejo con silenciador. Insisto que el físico siempre está ahí, de alguna manera, como condicionante.No te lo niego. Es necesario estar físicamente fuerte para resistir semejante presión pública. Supone un desgaste psicológico importante. Hay que ser enérgicos, gozar de buena salud en todos los sentidos para ser fuerte, para ser el mejor.«Trump está haciendo graves daños en el mundo, y no es accidental, supone lo de siempre; esconde la cabeza ante peligros importantes y eso da ventaja a Vladimir Putin, demasiada» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrezSin olvidar la concentración. En la partida del siglo, Nixon y Kissinger no daban crédito a lo que veían… El tercer episodio tuvo que disputarse en una sala de ping-pong pequeña, hermética, aislada de cámaras o público. Bueno, aunque eso se trató de un juego ¿sucio? del americano para dilapidar la psique de Spassky. Lo consiguió, ya lo creo.La concentración es clave. En mi caso, era mejor hace diez años. Hoy me cuesta mucho más, también alargarla durante horas. Estoy sujeto a más estímulos que no ayudan. La mente va de un lado a otro, pero esto también se entrena. Quien domina la mente es dueño del mundo. ¿Fischer fue el mejor de siempre? Su cabeza le llevó al éxtasis y tormento.Sí, claro. Una leyenda total, aunque se volvió loco. Me dio pena y tristeza. Su leyenda, su legado, su enfermedad… Una tragedia. Un artista demasiado efímero. Nos enseñó mucho a todos. Hablemos de sus duelos contra Karpov. Se enfrentaron hasta en cinco ocasiones en la final del campeonato del mundo. Quizás, el duelo más grande y duro de la historia del ajedrez. El primero lo detuvo por sorpresa el presidente de la FIDE (Florencio Campomanes). Se decretaron tablas. En 1985, con 22 años, se convirtió en el campeón más joven de siempre. Me quiero detener en el de 1987, cuando volvía a defender cetro. Terminó 12-12, pero se quedó con la corona. Venció la última partida. ¿Qué recuerda?Sevilla estaba estupenda. Recuerdo que se emitió en directo por Televisión Española (trece millones de espectadores). Estábamos en el Teatro Lope de Vega. No fue la mejor de todas, pero sí la más mediática. Desde entonces, comenzaron a reconocerme siempre por la calle en vuestro país. De España, también me viene a la cabeza el Torneo de Linares (1993), donde también me enfrenté a Karpov. Verás, España tradicionalmente es un país de ajedrez. Gran ilusión por este deporte, que tuvo un óptimo impacto gracias también a la televisión y los medios en general. Yo fui el mejor durante veinte años, aunque no quiero presumir.«Putin es la guerra, y punto. Sé que muchos europeos no quieren luchar contra él, pero no hay elección; no se pueden establecer acuerdos con él» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrezUsted comenzó a jugar a los cinco años. A los siete, su padre falleció. Entonces, cogió el apellido de su madre. Eso que dice de España es cierto. Fueron los musulmanes quienes lo trajeron, allá por el siglo VIII. Alfonso X, incluso, escribió un libro.Insisto que estaba en el top ajedrecístico, España. Siempre guardaré un buen recuerdo en mi corazón… Incluso ya en el siglo XX ha significado uno de los países más activos y que mejor me encontré jugando al ajedrez. Usted superó a Mijaíl Tal, campeón del mundo a los 23 años (1960). ¿En qué le ayudaron sus maestros? Sí, Michail Botvinnik y Vladimir Makogonov. Nikitin, incluso.Gracias a todos estoy hoy aquí. No quiero olvidarme de ninguno, sinceramente. Tuve a los mejores. Representaron mi paraguas, mi tutela hasta aquí. Sin ellos, lógicamente, habría sido imposible. Como ser humano que soy, he necesitado ayuda en este sentido. Gracias eternas.Su ajedrez fue una revolución. Representaba la modernidad dentro de la URSS. Aunque usted estuvo inscrito al partido comunista hasta 1990, lo cierto es que siempre condenó el régimen autoritario, especialmente después con la llegada al poder del imperialista Putin. Sufrió varias detenciones y fue arrestado. En una de ellas, su némesis (también política) Anatoly Karpov fue a visitarle a prisión. Las autoridades negaron el acceso. Era el 2007. El ruso le llevaba, como regalo, una revista de ajedrez.Un momento muy mediático. Recogido en todos los sitios. Fue la portada de algunas revistas, incluso. Ha pasado demasiado tiempo de eso, pero no me olvido de él. En realidad, significamos dos ideas diferentes a nivel político. Dos formas de jugar al ajedrez. Él está al otro lado, con su visión del mundo. Yo estoy aquí. ¿Su filosofía jugando le representa como persona? ¿Se arrepiente de algo? Recordemos que no puede entrar en el país, «acusado por hacer apología del terrorismo». Una vez, incluso, se presentó a las presidenciales, pero fue boicoteado. En 2012, sufrió otro episodio violento por parte de la policía rusa mientras se manifestaba a favor del grupo punk de la oposición, Pussy Riot.Mira, te diré una cosa. Mi juego agresivo y moderno significó lo más importante que hice por mí en toda mi vida. Pude protegerme gracias al ajedrez. Ganar el campeonato varias veces me tuteló. Legitimó mis ideas. Me protegió, porque ya sabemos lo que represente el ajedrez en Rusia y, antes, en la Unión Soviética (símbolo de propaganda intelectual patentada por Lenin en 1917. Con muchas ayudas económicas).«Mi juego agresivo y moderno significó lo más importante que hice por mí en toda mi vida; pude protegerme gracias al ajedrez» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrez¿Qué le parece Magnus Carlsen? Se enfrentaron en 2004. Después, incluso, fue su maestro (2010). Él era un prodigio de trece años, todavía no nombrado Gran Maestro. Tablas en la primera; suya la victoria -con blancas- poco después. Una vez usted le criticó ferozmente cuando se retiró de un torneo. Por cierto, Anatoly Karpov siempre dice que ustedes dos fueron mucho mejores que el noruego, cuyo mérito es venir de un país poco tradicional en este arte.Excepcional jugador. El último grande, sin duda. Sin ofender a ningún joven de hoy, hablamos de un grande. Un placer siempre verle jugar. Ver esa pasión que destila siempre, ese ímpetu… Me encanta. No debemos dar por descontada la emoción por las cosas, especialmente en los menos veteranos.«Carlsen es un excepcional jugador, el último grande, sin duda; un placer verle jugar, esa pasión que destila siempre, ese ímpetu… me encanta» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrezHay un documental en Netflix sobre usted. Un episodio importante que se remonta a 1996. Titulado ‘Game Over, Kasparov and the machine’, donde se disecciona su totémica partida contra la computadora ‘Deep Blue’, fabricada por IBM. Un épico duelo de seis partidas. ¿Qué cicatriz le dejó la máquina cuando le derrotó? Mira, lo que rescatas fue un momento bueno. El hombre y la máquina tienen diferentes características, lógicamente. El futuro no es luchar contra ella, sino colaborar conjuntamente. Es necesaria la cohabitación. Lo dije hace meses ya. Sí, cuando hablamos también de IA y ser humano. Soy optimista con el futuro, porque la relación entre ambos debe ser estrecha. Cada una tiene que arribar allí donde la otra no alcanza, y viceversa. Esa computadora tenía un inventario infinito, y generaba más de veinte millones de jugadas por segundo. Estaba encerrada en una habitación blindada. Al parecer, detrás estaba el Pentágono. Usted pidió ver archivos de los programadores, pero se los negaron. «Esa máquina usaba estrategias estilo Karpov», añadió. ¿Había mano negra? Las acciones IBM subieron un 15%, rivalizando así con Intel y Microsoft. Usted entró en paranoia.Es verdad. El trabajo de un hombre no debe estar en peligro por una máquina. Dicho esto, es increíble el avance de las mismas… En una larga historia todo. Sí, se intenta suplantar al hombre, pero es imposible sustituir el conocimiento humano. Es un negocio redondo, pero una amenaza para la gente. No para de advertir esta letra pequeña de un mastodóntico avance.«Se intenta suplantar al hombre, pero es imposible sustituir el conocimiento humano; la IA es un negocio redondo, pero una amenaza para la gente» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrezAntes de centrarnos en política, dos apuntes más de ajedrez. El autodidacta Fischer (en EE.UU. no había ayudas en este sentido) fue más Karpov que usted, sin duda. Por estilo, era más ruso que occidental. Más racional que fantasista. Anatoly, por cierto, una vez ejerció de esparring para Spassky, patriótico, pero no comunista. Usted jamás jugó contra Fischer. El mundo se privó de un sueño. La Perestroika, otro Grial onírico, ¿supuso un fracaso esperado?¿Fracaso? Fracaso significa que tienes la oportunidad -o tenías- de haber hecho algo mejor. En realidad, se volvió a crear un mundo sobre el que la gente ya había trabajado. Mismos problemas del comunismo, con idéntica base. Efectivamente, no se resolvieron muchos problemas. Después colapsó el régimen socialista. Gorbachov intentó preservar un sistema ya agonizante. El final era inevitable.Usted siempre reconoció esta apertura, aunque en realidad las reformas fueron forzadas. Se intuía que el propio Gorbachov no podría controlar todas las fuerzas que habían desencadenado la presión. La Glasnot, la Perestroika… Los líderes soviéticos comprendieron que era necesaria la transparencia y la reestructuración, pero resultó fallido, sí. Por artificial y con pies de barro. ¿La guerra de Ucrania es fallida también?Occidente es hipócrita, sin duda. Lo es desde hace 26 años (primer gobierno Putin). Ha dado poder a Putin durante este tiempo. No son ninguna novedad sus intentos perpetuos de hacer daño ahora. Algunos países, como Alemania o Italia, desde hace años han colaborado con él. Putin es la guerra, y punto. Su propaganda, la publicidad, el control de la economía y las finanzas… Todo es para legitimar su sueño bélico. Es obvio. Él cree en la III Guerra Mundial, luego pretende recuperar la grandeza del Imperio Ruso. Trabaja en esa dirección.«Occidente es hipócrita, sin duda; ha dado poder a Putin desde hace 26 años. No son ninguna novedad sus intentos perpetuos de hacer daño» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrezEl de los Zares, sí. Para el Kremlin, el ajedrez es aún un arma importante. En la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) está la KGB, pero también es cierto que -tomando como ejemplo metafórico este deporte-disciplina- «quien controla el centro domina el tablero». ¿Hoy, a nivel geopolítico, qué piensa de todo? Quiero decir, ¿ve salida? Una Apertura Reti, una Defensa Berlinesa de la Española… No sé. Un golpe de efecto.Sé que muchos europeos no quieren luchar contra él, pero no hay elección. Está coqueteando con la opinión de la gente. Es un jugador, y pretende imponer su partida. Europa lo tiene que ver y admitir. No se pueden establecer acuerdos con él. Solo quiere manipular, controlar la opinión de la gente. El Viejo Continente debe organizarse, erigirse en el otro jugador, el contrincante.Blancas contra negras, una vez más. ¿Trump también es la guerra?Supone la oportunidad que tiene la democracia americana para soliviantar otra guerra mundial. Está haciendo graves daños también en el mundo. Esos comportamientos… El problema es que no es accidental. Si ves su recorrido, supone lo de siempre. Es una consecuencia de una mala toma de decisiones. Es como un avestruz, alguien que esconde la cabeza delante de peligros importantes. Eso da ventaja a Vladimir Putin. Mucha; demasiada. Para entender perfectamente la magnitud -al menos a nivel deportivo- de Garri Kasparov (Gran Maestro y campeón del mundo de 1985 al 2000) es mejor rescatar los heráldicos e imprescindibles tiempos de Bobby Fischer, justo antes de volverse loco. Corría el año 1972, cuando el genio de Brooklyn conquistó el título mundial en Reikiavik (capital de Islandia) frente al soviético Boris Spassky. Calificada como partida del siglo , significó su consagración, pero también su prematuro fin. Luego, tras esa batalla de la Guerra Fría disputada en un tablero de ajedrez, vivió graves episodios paranoicos, de disociación y distorsión de la realidad. De hecho, en su epílogo se convirtió en un hombre encolerizado e inflexible, antisemita que negaba el holocausto nazi. Vomitaba fuego.Cuando estaba bien, lo suyo era una armonía sinfónica, estilo Bach o Beethoven. El Kremlin no daba crédito ante este Einstein (coeficiente intelectual de 181) insurrecto y refractario, capaz de estrangular lentamente usando esta ciencia abstracta, encerrada en un microcosmo de sesenta y cuatro casillas, con piezas blancas y negras por doquier. Esas que años después volvieron a sacudir y voltear con virulencia -en un arrebato catártico- Karpov y Kasparov, quien atiende a ABC en Brescia, donde se ha celebrado FutureProofSociety, una cumbre patrocinada por la Comisión Europea y el Parlamento. La inteligencia artificial y equilibrios geopolíticos han sido algunos de los argumentos a tratar en este vademécum oral. «El futuro llega y queremos dar soluciones. En este sentido, Kasparov representa una figura significativa, tipo Ali. Es disidente ruso , y nosotros queremos una Europa independiente y segura. Capaz de defenderse. Por esto Garry supone un emblema capital», subraya Alessandro Tommasi, CEO e ideólogo del Summit.A la entrevista, el tótem y activista -hoy nacionalizado croata- se presenta hablando por teléfono, visiblemente preocupado, aunque siempre enérgico y voraz. El gobierno ruso acaba de extender internacionalmente las sanciones contra él, históricamente contumaz y rebelde en sus posturas contra Putin. Nacido en Bakú, hoy Azerbaiyán (1963), es hijo de un judío y una madre armenia. Su ajedrez representaba el viento nuevo de la Perestroika de Gorbachov (atacaba, improvisaba y era moderno, coordinado y dinámico). Ese que aspiraba a derrocar viejos modelos controlados por la KGB, con praxis más lógicas y posicionales, científicas y cerebrales. Karpov-Kasparov juntos y enfrentados, sí, probablemente libraron las mejores contiendas de cualquier deporte jamás existido. Por eso se amaron y odiaron perdidamente. Eran Mozart y Salieri. Bernini y Borromini ¿Sus vidas? Una rapsodia sazonada con enroques para proteger el rey y variantes del peón envenado en esa proteica Defensa Siciliana.Su primera final del campeonato del mundo duró seis meses (dilatada entre septiembre’84 y febrero’85) … Y que en ella acabaron exhaustos usted y Karpov… Me queda la duda de si el ajedrez es físico o mental. Usted perdió diez kilos.Es mental, sin duda. Vamos a ver… Es un trabajo, porque soy jugador profesional. El secreto para estar en el top desde bien joven es un perfecto ejercicio mental. Sí, esa capacidad para resistir y aguantar durante tantos años. No te puedo negar, sin embargo, el tema físico, que lógicamente ayuda en la competición. Te permite estar ahí en esas décadas en las que me mantuve: los ochenta, noventa… El pianista y ajedrecista ruso -Mark Taimanov- una vez tardó más de setenta minutos en un movimiento. Karpov, doce años mayor que usted, desarrolló esa fuerte destreza mental, esa mentalidad de acero para, de alguna manera, contrarrestar a esos compañeros de clase mucho más fornidos que él a nivel físico. Se erigió en un revolucionario contra sí mismo. Aniquiló un complejo con silenciador. Insisto que el físico siempre está ahí, de alguna manera, como condicionante.No te lo niego. Es necesario estar físicamente fuerte para resistir semejante presión pública. Supone un desgaste psicológico importante. Hay que ser enérgicos, gozar de buena salud en todos los sentidos para ser fuerte, para ser el mejor.«Trump está haciendo graves daños en el mundo, y no es accidental, supone lo de siempre; esconde la cabeza ante peligros importantes y eso da ventaja a Vladimir Putin, demasiada» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrezSin olvidar la concentración. En la partida del siglo, Nixon y Kissinger no daban crédito a lo que veían… El tercer episodio tuvo que disputarse en una sala de ping-pong pequeña, hermética, aislada de cámaras o público. Bueno, aunque eso se trató de un juego ¿sucio? del americano para dilapidar la psique de Spassky. Lo consiguió, ya lo creo.La concentración es clave. En mi caso, era mejor hace diez años. Hoy me cuesta mucho más, también alargarla durante horas. Estoy sujeto a más estímulos que no ayudan. La mente va de un lado a otro, pero esto también se entrena. Quien domina la mente es dueño del mundo. ¿Fischer fue el mejor de siempre? Su cabeza le llevó al éxtasis y tormento.Sí, claro. Una leyenda total, aunque se volvió loco. Me dio pena y tristeza. Su leyenda, su legado, su enfermedad… Una tragedia. Un artista demasiado efímero. Nos enseñó mucho a todos. Hablemos de sus duelos contra Karpov. Se enfrentaron hasta en cinco ocasiones en la final del campeonato del mundo. Quizás, el duelo más grande y duro de la historia del ajedrez. El primero lo detuvo por sorpresa el presidente de la FIDE (Florencio Campomanes). Se decretaron tablas. En 1985, con 22 años, se convirtió en el campeón más joven de siempre. Me quiero detener en el de 1987, cuando volvía a defender cetro. Terminó 12-12, pero se quedó con la corona. Venció la última partida. ¿Qué recuerda?Sevilla estaba estupenda. Recuerdo que se emitió en directo por Televisión Española (trece millones de espectadores). Estábamos en el Teatro Lope de Vega. No fue la mejor de todas, pero sí la más mediática. Desde entonces, comenzaron a reconocerme siempre por la calle en vuestro país. De España, también me viene a la cabeza el Torneo de Linares (1993), donde también me enfrenté a Karpov. Verás, España tradicionalmente es un país de ajedrez. Gran ilusión por este deporte, que tuvo un óptimo impacto gracias también a la televisión y los medios en general. Yo fui el mejor durante veinte años, aunque no quiero presumir.«Putin es la guerra, y punto. Sé que muchos europeos no quieren luchar contra él, pero no hay elección; no se pueden establecer acuerdos con él» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrezUsted comenzó a jugar a los cinco años. A los siete, su padre falleció. Entonces, cogió el apellido de su madre. Eso que dice de España es cierto. Fueron los musulmanes quienes lo trajeron, allá por el siglo VIII. Alfonso X, incluso, escribió un libro.Insisto que estaba en el top ajedrecístico, España. Siempre guardaré un buen recuerdo en mi corazón… Incluso ya en el siglo XX ha significado uno de los países más activos y que mejor me encontré jugando al ajedrez. Usted superó a Mijaíl Tal, campeón del mundo a los 23 años (1960). ¿En qué le ayudaron sus maestros? Sí, Michail Botvinnik y Vladimir Makogonov. Nikitin, incluso.Gracias a todos estoy hoy aquí. No quiero olvidarme de ninguno, sinceramente. Tuve a los mejores. Representaron mi paraguas, mi tutela hasta aquí. Sin ellos, lógicamente, habría sido imposible. Como ser humano que soy, he necesitado ayuda en este sentido. Gracias eternas.Su ajedrez fue una revolución. Representaba la modernidad dentro de la URSS. Aunque usted estuvo inscrito al partido comunista hasta 1990, lo cierto es que siempre condenó el régimen autoritario, especialmente después con la llegada al poder del imperialista Putin. Sufrió varias detenciones y fue arrestado. En una de ellas, su némesis (también política) Anatoly Karpov fue a visitarle a prisión. Las autoridades negaron el acceso. Era el 2007. El ruso le llevaba, como regalo, una revista de ajedrez.Un momento muy mediático. Recogido en todos los sitios. Fue la portada de algunas revistas, incluso. Ha pasado demasiado tiempo de eso, pero no me olvido de él. En realidad, significamos dos ideas diferentes a nivel político. Dos formas de jugar al ajedrez. Él está al otro lado, con su visión del mundo. Yo estoy aquí. ¿Su filosofía jugando le representa como persona? ¿Se arrepiente de algo? Recordemos que no puede entrar en el país, «acusado por hacer apología del terrorismo». Una vez, incluso, se presentó a las presidenciales, pero fue boicoteado. En 2012, sufrió otro episodio violento por parte de la policía rusa mientras se manifestaba a favor del grupo punk de la oposición, Pussy Riot.Mira, te diré una cosa. Mi juego agresivo y moderno significó lo más importante que hice por mí en toda mi vida. Pude protegerme gracias al ajedrez. Ganar el campeonato varias veces me tuteló. Legitimó mis ideas. Me protegió, porque ya sabemos lo que represente el ajedrez en Rusia y, antes, en la Unión Soviética (símbolo de propaganda intelectual patentada por Lenin en 1917. Con muchas ayudas económicas).«Mi juego agresivo y moderno significó lo más importante que hice por mí en toda mi vida; pude protegerme gracias al ajedrez» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrez¿Qué le parece Magnus Carlsen? Se enfrentaron en 2004. Después, incluso, fue su maestro (2010). Él era un prodigio de trece años, todavía no nombrado Gran Maestro. Tablas en la primera; suya la victoria -con blancas- poco después. Una vez usted le criticó ferozmente cuando se retiró de un torneo. Por cierto, Anatoly Karpov siempre dice que ustedes dos fueron mucho mejores que el noruego, cuyo mérito es venir de un país poco tradicional en este arte.Excepcional jugador. El último grande, sin duda. Sin ofender a ningún joven de hoy, hablamos de un grande. Un placer siempre verle jugar. Ver esa pasión que destila siempre, ese ímpetu… Me encanta. No debemos dar por descontada la emoción por las cosas, especialmente en los menos veteranos.«Carlsen es un excepcional jugador, el último grande, sin duda; un placer verle jugar, esa pasión que destila siempre, ese ímpetu… me encanta» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrezHay un documental en Netflix sobre usted. Un episodio importante que se remonta a 1996. Titulado ‘Game Over, Kasparov and the machine’, donde se disecciona su totémica partida contra la computadora ‘Deep Blue’, fabricada por IBM. Un épico duelo de seis partidas. ¿Qué cicatriz le dejó la máquina cuando le derrotó? Mira, lo que rescatas fue un momento bueno. El hombre y la máquina tienen diferentes características, lógicamente. El futuro no es luchar contra ella, sino colaborar conjuntamente. Es necesaria la cohabitación. Lo dije hace meses ya. Sí, cuando hablamos también de IA y ser humano. Soy optimista con el futuro, porque la relación entre ambos debe ser estrecha. Cada una tiene que arribar allí donde la otra no alcanza, y viceversa. Esa computadora tenía un inventario infinito, y generaba más de veinte millones de jugadas por segundo. Estaba encerrada en una habitación blindada. Al parecer, detrás estaba el Pentágono. Usted pidió ver archivos de los programadores, pero se los negaron. «Esa máquina usaba estrategias estilo Karpov», añadió. ¿Había mano negra? Las acciones IBM subieron un 15%, rivalizando así con Intel y Microsoft. Usted entró en paranoia.Es verdad. El trabajo de un hombre no debe estar en peligro por una máquina. Dicho esto, es increíble el avance de las mismas… En una larga historia todo. Sí, se intenta suplantar al hombre, pero es imposible sustituir el conocimiento humano. Es un negocio redondo, pero una amenaza para la gente. No para de advertir esta letra pequeña de un mastodóntico avance.«Se intenta suplantar al hombre, pero es imposible sustituir el conocimiento humano; la IA es un negocio redondo, pero una amenaza para la gente» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrezAntes de centrarnos en política, dos apuntes más de ajedrez. El autodidacta Fischer (en EE.UU. no había ayudas en este sentido) fue más Karpov que usted, sin duda. Por estilo, era más ruso que occidental. Más racional que fantasista. Anatoly, por cierto, una vez ejerció de esparring para Spassky, patriótico, pero no comunista. Usted jamás jugó contra Fischer. El mundo se privó de un sueño. La Perestroika, otro Grial onírico, ¿supuso un fracaso esperado?¿Fracaso? Fracaso significa que tienes la oportunidad -o tenías- de haber hecho algo mejor. En realidad, se volvió a crear un mundo sobre el que la gente ya había trabajado. Mismos problemas del comunismo, con idéntica base. Efectivamente, no se resolvieron muchos problemas. Después colapsó el régimen socialista. Gorbachov intentó preservar un sistema ya agonizante. El final era inevitable.Usted siempre reconoció esta apertura, aunque en realidad las reformas fueron forzadas. Se intuía que el propio Gorbachov no podría controlar todas las fuerzas que habían desencadenado la presión. La Glasnot, la Perestroika… Los líderes soviéticos comprendieron que era necesaria la transparencia y la reestructuración, pero resultó fallido, sí. Por artificial y con pies de barro. ¿La guerra de Ucrania es fallida también?Occidente es hipócrita, sin duda. Lo es desde hace 26 años (primer gobierno Putin). Ha dado poder a Putin durante este tiempo. No son ninguna novedad sus intentos perpetuos de hacer daño ahora. Algunos países, como Alemania o Italia, desde hace años han colaborado con él. Putin es la guerra, y punto. Su propaganda, la publicidad, el control de la economía y las finanzas… Todo es para legitimar su sueño bélico. Es obvio. Él cree en la III Guerra Mundial, luego pretende recuperar la grandeza del Imperio Ruso. Trabaja en esa dirección.«Occidente es hipócrita, sin duda; ha dado poder a Putin desde hace 26 años. No son ninguna novedad sus intentos perpetuos de hacer daño» Garri Kasparov Excampeón del mundo de ajedrezEl de los Zares, sí. Para el Kremlin, el ajedrez es aún un arma importante. En la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) está la KGB, pero también es cierto que -tomando como ejemplo metafórico este deporte-disciplina- «quien controla el centro domina el tablero». ¿Hoy, a nivel geopolítico, qué piensa de todo? Quiero decir, ¿ve salida? Una Apertura Reti, una Defensa Berlinesa de la Española… No sé. Un golpe de efecto.Sé que muchos europeos no quieren luchar contra él, pero no hay elección. Está coqueteando con la opinión de la gente. Es un jugador, y pretende imponer su partida. Europa lo tiene que ver y admitir. No se pueden establecer acuerdos con él. Solo quiere manipular, controlar la opinión de la gente. El Viejo Continente debe organizarse, erigirse en el otro jugador, el contrincante.Blancas contra negras, una vez más. ¿Trump también es la guerra?Supone la oportunidad que tiene la democracia americana para soliviantar otra guerra mundial. Está haciendo graves daños también en el mundo. Esos comportamientos… El problema es que no es accidental. Si ves su recorrido, supone lo de siempre. Es una consecuencia de una mala toma de decisiones. Es como un avestruz, alguien que esconde la cabeza delante de peligros importantes. Eso da ventaja a Vladimir Putin. Mucha; demasiada.  

Para entender perfectamente la magnitud -al menos a nivel deportivo- de Garri Kasparov (Gran Maestro y campeón del mundo de 1985 al 2000) es mejor rescatar los heráldicos e imprescindibles tiempos de Bobby Fischer, justo antes de volverse loco. Corría el año 1972, cuando el … genio de Brooklyn conquistó el título mundial en Reikiavik (capital de Islandia) frente al soviético Boris Spassky. Calificada como partida del siglo, significó su consagración, pero también su prematuro fin. Luego, tras esa batalla de la Guerra Fría disputada en un tablero de ajedrez, vivió graves episodios paranoicos, de disociación y distorsión de la realidad. De hecho, en su epílogo se convirtió en un hombre encolerizado e inflexible, antisemita que negaba el holocausto nazi. Vomitaba fuego.

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