Islam Makhachev aparca la rivalidad con McGregor tras su lesión: «Me sentí mal»

Durante casi una década, el nombre de Conor McGregor ha estado inevitablemente unido al de Khabib Nurmagomedov y, por extensión, al de Islam Makhachev. Las provocaciones, los enfrentamientos públicos, el ataque al autobús del UFC 223 o el histórico combate de Las Vegas convirtieron la rivalidad entre el irlandés y el equipo daguestaní en una de las más intensas que ha conocido la UFC. Por eso, las últimas palabras del ruso sorprenden tanto por lo que dicen como por quién las pronuncia.Lejos de recrearse en el infortunio de un McGregor que durante años simbolizó el gran enemigo deportivo de su equipo, el actual campeón del peso wélter reconoció que el desenlace de UFC 329 le dejó una sensación muy distinta: « Sinceramente, me sentí mal », dijo en una entrevista para Complex Sports.No es habitual escuchar a Makhachev hablar en esos términos sobre McGregor. Menos aún después de años de cruces de declaraciones entre ambos bandos. Sin embargo, el daguestaní ha explicado que «esperaba con interés» el regreso del irlandés tras cinco años de ausencia y que le habría gustado comprobar hasta dónde podía llegar un luchador que marcó una época en la UFC.La expectación era compartida por buena parte del mundo de las artes marciales mixtas. The Notorious volvía al octágono con la intención de demostrar que seguía perteneciendo a la élite. Había convertido el combate frente a Max Holloway en el inicio de una nueva etapa y confiaba en encadenar una última carrera hacia los grandes eventos de la compañía. A pesar de ello, el plan se vino abajo antes incluso de que pudiera desarrollarse.Una patada voladora en los primeros compases del combate terminó con la rodilla derecha del irlandés completamente dañada. El diagnóstico posterior confirmó una rotura del ligamento cruzado anterior y una lesión de menisco, obligándole a pasar por el quirófano y a afrontar, como mínimo, un año de recuperación. Makhachev ha admitido que esperaba un resultado favorable para Holloway, aunque no de esa manera: « Pensaba que Max iba a ganar, pero no esperaba que todo terminara tan pronto ».Sus palabras tienen un peso especial porque proceden de uno de los hombres que más motivos tendría para mantener viva la rivalidad. El ruso es el heredero deportivo de Khabib Nurmagomedov, el compañero con el que ha compartido gimnasio desde niño y la persona que vivió desde dentro todos los episodios que enfrentaron al equipo daguestaní con el irlandés.Precisamente por eso, el tono empleado marca la diferencia. El campeón no habla del personaje, ni de las polémicas, ni de la rivalidad. Habla del deportista. Del luchador que pasó cinco años preparando un regreso para ver cómo todo terminaba en apenas un minuto.Mientras tanto, McGregor continúa centrado en la recuperación. El dublinés ya ha confirmado que su intención es regresar durante la International Fight Week de 2027 , un plazo que coincide con el pronóstico realizado por Dana White, quien aseguró que el excampeón estará aproximadamente un año alejado de la competición.Quizá nunca exista una buena relación entre McGregor y el equipo de Khabib. Hay demasiada historia detrás para pensar lo contrario, pero la lesión sufrida frente a Holloway ha dejado una imagen poco habitual dentro de la UFC: la de Islam Makhachev dejando a un lado la rivalidad para reconocer algo que muchos pensaron al ver caer al irlandés. Más allá del personaje y de todo lo que representa, nadie quería que el retorno de la mayor estrella de la historia de la compañía terminara de esa forma. Durante casi una década, el nombre de Conor McGregor ha estado inevitablemente unido al de Khabib Nurmagomedov y, por extensión, al de Islam Makhachev. Las provocaciones, los enfrentamientos públicos, el ataque al autobús del UFC 223 o el histórico combate de Las Vegas convirtieron la rivalidad entre el irlandés y el equipo daguestaní en una de las más intensas que ha conocido la UFC. Por eso, las últimas palabras del ruso sorprenden tanto por lo que dicen como por quién las pronuncia.Lejos de recrearse en el infortunio de un McGregor que durante años simbolizó el gran enemigo deportivo de su equipo, el actual campeón del peso wélter reconoció que el desenlace de UFC 329 le dejó una sensación muy distinta: « Sinceramente, me sentí mal », dijo en una entrevista para Complex Sports.No es habitual escuchar a Makhachev hablar en esos términos sobre McGregor. Menos aún después de años de cruces de declaraciones entre ambos bandos. Sin embargo, el daguestaní ha explicado que «esperaba con interés» el regreso del irlandés tras cinco años de ausencia y que le habría gustado comprobar hasta dónde podía llegar un luchador que marcó una época en la UFC.La expectación era compartida por buena parte del mundo de las artes marciales mixtas. The Notorious volvía al octágono con la intención de demostrar que seguía perteneciendo a la élite. Había convertido el combate frente a Max Holloway en el inicio de una nueva etapa y confiaba en encadenar una última carrera hacia los grandes eventos de la compañía. A pesar de ello, el plan se vino abajo antes incluso de que pudiera desarrollarse.Una patada voladora en los primeros compases del combate terminó con la rodilla derecha del irlandés completamente dañada. El diagnóstico posterior confirmó una rotura del ligamento cruzado anterior y una lesión de menisco, obligándole a pasar por el quirófano y a afrontar, como mínimo, un año de recuperación. Makhachev ha admitido que esperaba un resultado favorable para Holloway, aunque no de esa manera: « Pensaba que Max iba a ganar, pero no esperaba que todo terminara tan pronto ».Sus palabras tienen un peso especial porque proceden de uno de los hombres que más motivos tendría para mantener viva la rivalidad. El ruso es el heredero deportivo de Khabib Nurmagomedov, el compañero con el que ha compartido gimnasio desde niño y la persona que vivió desde dentro todos los episodios que enfrentaron al equipo daguestaní con el irlandés.Precisamente por eso, el tono empleado marca la diferencia. El campeón no habla del personaje, ni de las polémicas, ni de la rivalidad. Habla del deportista. Del luchador que pasó cinco años preparando un regreso para ver cómo todo terminaba en apenas un minuto.Mientras tanto, McGregor continúa centrado en la recuperación. El dublinés ya ha confirmado que su intención es regresar durante la International Fight Week de 2027 , un plazo que coincide con el pronóstico realizado por Dana White, quien aseguró que el excampeón estará aproximadamente un año alejado de la competición.Quizá nunca exista una buena relación entre McGregor y el equipo de Khabib. Hay demasiada historia detrás para pensar lo contrario, pero la lesión sufrida frente a Holloway ha dejado una imagen poco habitual dentro de la UFC: la de Islam Makhachev dejando a un lado la rivalidad para reconocer algo que muchos pensaron al ver caer al irlandés. Más allá del personaje y de todo lo que representa, nadie quería que el retorno de la mayor estrella de la historia de la compañía terminara de esa forma.  

Durante casi una década, el nombre de Conor McGregor ha estado inevitablemente unido al de Khabib Nurmagomedov y, por extensión, al de Islam Makhachev. Las provocaciones, los enfrentamientos públicos, el ataque al autobús del UFC 223 o el histórico combate de Las Vegas convirtieron … la rivalidad entre el irlandés y el equipo daguestaní en una de las más intensas que ha conocido la UFC. Por eso, las últimas palabras del ruso sorprenden tanto por lo que dicen como por quién las pronuncia.

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