Jódar choca con un gran Fritz en la final de Washington

Descubre Rafa Jódar otro nivel, incluso sin haber coronado la final de la ATP 500 de Washington. Es la confirmación de que está ahí, de que ya pisa los grandes escenarios, contra los grandes rivales, en todas las superficies, y le falta poco para quedarse en el centro de la foto. Esta vez la barrera fue un Taylor Fritz muy sereno, cómodo, seguro, convencido y con una chispa más de seguridad (7-6 (2) y 6-4) que este madrileño de 19 años que sigue un camino meteórico hacia las estrellas. Taylor Fritz 7 6 Rafa Jódar 6 4Se queda esta vez con el trofeo de finalista, pero que subraya lo que ya todos han visto en sus siete meses de profesional: ha venido a comerse el tenis. Una muestra: el cuatro de agosto de 2025 era 540 del mundo; en enero, 165; desde hoy es 15, rozando el top ten con una puesta en escena que asombra. Aunque no tanto a sus rivales, como este Fritz que supo manejar y controlar los impulsos del madrileño.Se habían enfrentado en Delray Beach (7-6 (4) y 6-4) y había ganado el estadounidense gracias a esa potencia en los saques que suenan como misiles en la superficie rápida. Para este segundo encuentro, el crecimiento de Jódar se nota. Sale a la llamativa pista verde con las ideas cristalinas, las piernas llenas de gasolina, la mano firme y una claridad de lectura de los servicios del rival que lo llevó a tener una primera bola de rotura en el tercer juego.Es el patrón elegido, tratar de incomodar al estadounidense haciéndole trabajar en sus turnos de saque, y confirmar lo que ha sido la línea de su corta trayectoria profesional: sin nervios ni miedo en ningún escenario, en ninguna ronda, contra ningún rival. Ese guion hace algo de mella en el estadounidense, al que se le escurre algún servicio y le toca afrontar todavía más intercambios.Aguanta no obstante Fritz, que apela a la calma y la profundidad para no cederle terreno al español. Este tampoco le permite entrar en su estrategia, por lo que, como en Delray Beach, el primer set se decide en el ‘tie break’. Y como en el partido anterior, la veteranía se impone en ese desenlace en el que el estadounidense frena de velocidad pero acelera de dirección e intención. Aprovecha también los nervios de Jódar, y remata el set con el servicio. Todavía hay margen de crecimiento.El español activa entonces el modo ‘remontar’. Así lo hizo ante todo un Lorenzo Musetti en cuartos de final, y en semifinales contra Alejandro Tabilo. Pero este Fritz ha subido el nivel y es difícil bajarlo. De la dinámica de una derecha que le sale bien casi por inercia, el ‘break’ en el primer juego. Y el segundo para el 3-0. Rafa Jódar padre trata de animar a su hijo y pupilo. Aplausos, alguna directriz, pero saque que el júnior está haciendo todo lo posible y aun así, este Fritz es dominador. Es hora de seguir peleando hasta el último momento, ver qué soluciones pueden llegar, jugar más suelto para ver si acude la inspiración. Encuentra una salida, un forzar a Fritz que se cree por momentos que ya está todo hecho, con más intercambios, más confianza, y una bola de rotura que hace temblar al estadounidense, que cede su turno de saque con una doble falta.Intenta afianzarse en esas dudas el español, pero Fritz reconduce el guion. Y no es el día de las remontadas. Al contrario, hay un resbalón en el noveno juego que hace saltar las alarmas porque Jódar pide el fisio para un dolor que le surge en la muñeca izquierda, con 4-5. Un pequeño respiro que se da el madrileño y que acusa Fritz, que tiene dos bolas de partido y con su saque, pero no logra superar al español, que se juega todo. Levanta cuatro bolas de partidoY tendrá una tercera bola de partido, que tampoco consigue rematar. Y hasta una cuarta. Propio del tenis español, muestra Jódar que para ganarle habrá que sudar, que él se lo va a dejar todo por hallar ese resquicio que lo cambie todo. Y las dudas atenazan al estadounidense, que pasa de esas cuatro bolas de partido a afrontar una bola de rotura en la que incluso comete una falta de pie. El tenis en estado puro.Pero no es el día de las remontadas para Jódar, que se equivoca una vez y deja que Fritz asuma de nuevo el control con una quinta opción de campeonato. Ahí, por fin, la entereza, la calma, el saque de de Fritz. El trofeo grande es para él, su primer título en Washington; la mejor lección, para Jódar; por esta final, por esta semana, por esta temporada.En siete meses, trece torneos: su primer título ATP, en el 250 de Marrakech; sus primeros cuartos en los Masters 1.000 de Madrid y Roma, y también de un Grand Slam, en Roland Garros, y su primera final de este ATP 500. Entre medias, muchísimas primeras experiencias como en esta semana en la que, sin jugar de forma excelsa todos los partidos, encontró siempre soluciones para avanzar. Solo en la final, solo ante este Fritz, encontró el límite que empujará a partir de ya, pues debuta en el Masters 1.000 de Canadá. Descubre Rafa Jódar otro nivel, incluso sin haber coronado la final de la ATP 500 de Washington. Es la confirmación de que está ahí, de que ya pisa los grandes escenarios, contra los grandes rivales, en todas las superficies, y le falta poco para quedarse en el centro de la foto. Esta vez la barrera fue un Taylor Fritz muy sereno, cómodo, seguro, convencido y con una chispa más de seguridad (7-6 (2) y 6-4) que este madrileño de 19 años que sigue un camino meteórico hacia las estrellas. Taylor Fritz 7 6 Rafa Jódar 6 4Se queda esta vez con el trofeo de finalista, pero que subraya lo que ya todos han visto en sus siete meses de profesional: ha venido a comerse el tenis. Una muestra: el cuatro de agosto de 2025 era 540 del mundo; en enero, 165; desde hoy es 15, rozando el top ten con una puesta en escena que asombra. Aunque no tanto a sus rivales, como este Fritz que supo manejar y controlar los impulsos del madrileño.Se habían enfrentado en Delray Beach (7-6 (4) y 6-4) y había ganado el estadounidense gracias a esa potencia en los saques que suenan como misiles en la superficie rápida. Para este segundo encuentro, el crecimiento de Jódar se nota. Sale a la llamativa pista verde con las ideas cristalinas, las piernas llenas de gasolina, la mano firme y una claridad de lectura de los servicios del rival que lo llevó a tener una primera bola de rotura en el tercer juego.Es el patrón elegido, tratar de incomodar al estadounidense haciéndole trabajar en sus turnos de saque, y confirmar lo que ha sido la línea de su corta trayectoria profesional: sin nervios ni miedo en ningún escenario, en ninguna ronda, contra ningún rival. Ese guion hace algo de mella en el estadounidense, al que se le escurre algún servicio y le toca afrontar todavía más intercambios.Aguanta no obstante Fritz, que apela a la calma y la profundidad para no cederle terreno al español. Este tampoco le permite entrar en su estrategia, por lo que, como en Delray Beach, el primer set se decide en el ‘tie break’. Y como en el partido anterior, la veteranía se impone en ese desenlace en el que el estadounidense frena de velocidad pero acelera de dirección e intención. Aprovecha también los nervios de Jódar, y remata el set con el servicio. Todavía hay margen de crecimiento.El español activa entonces el modo ‘remontar’. Así lo hizo ante todo un Lorenzo Musetti en cuartos de final, y en semifinales contra Alejandro Tabilo. Pero este Fritz ha subido el nivel y es difícil bajarlo. De la dinámica de una derecha que le sale bien casi por inercia, el ‘break’ en el primer juego. Y el segundo para el 3-0. Rafa Jódar padre trata de animar a su hijo y pupilo. Aplausos, alguna directriz, pero saque que el júnior está haciendo todo lo posible y aun así, este Fritz es dominador. Es hora de seguir peleando hasta el último momento, ver qué soluciones pueden llegar, jugar más suelto para ver si acude la inspiración. Encuentra una salida, un forzar a Fritz que se cree por momentos que ya está todo hecho, con más intercambios, más confianza, y una bola de rotura que hace temblar al estadounidense, que cede su turno de saque con una doble falta.Intenta afianzarse en esas dudas el español, pero Fritz reconduce el guion. Y no es el día de las remontadas. Al contrario, hay un resbalón en el noveno juego que hace saltar las alarmas porque Jódar pide el fisio para un dolor que le surge en la muñeca izquierda, con 4-5. Un pequeño respiro que se da el madrileño y que acusa Fritz, que tiene dos bolas de partido y con su saque, pero no logra superar al español, que se juega todo. Levanta cuatro bolas de partidoY tendrá una tercera bola de partido, que tampoco consigue rematar. Y hasta una cuarta. Propio del tenis español, muestra Jódar que para ganarle habrá que sudar, que él se lo va a dejar todo por hallar ese resquicio que lo cambie todo. Y las dudas atenazan al estadounidense, que pasa de esas cuatro bolas de partido a afrontar una bola de rotura en la que incluso comete una falta de pie. El tenis en estado puro.Pero no es el día de las remontadas para Jódar, que se equivoca una vez y deja que Fritz asuma de nuevo el control con una quinta opción de campeonato. Ahí, por fin, la entereza, la calma, el saque de de Fritz. El trofeo grande es para él, su primer título en Washington; la mejor lección, para Jódar; por esta final, por esta semana, por esta temporada.En siete meses, trece torneos: su primer título ATP, en el 250 de Marrakech; sus primeros cuartos en los Masters 1.000 de Madrid y Roma, y también de un Grand Slam, en Roland Garros, y su primera final de este ATP 500. Entre medias, muchísimas primeras experiencias como en esta semana en la que, sin jugar de forma excelsa todos los partidos, encontró siempre soluciones para avanzar. Solo en la final, solo ante este Fritz, encontró el límite que empujará a partir de ya, pues debuta en el Masters 1.000 de Canadá.  

Descubre Rafa Jódar otro nivel, incluso sin haber coronado la final de la ATP 500 de Washington. Es la confirmación de que está ahí, de que ya pisa los grandes escenarios, contra los grandes rivales, en todas las superficies, y le falta poco para … quedarse en el centro de la foto. Esta vez la barrera fue un Taylor Fritz muy sereno, cómodo, seguro, convencido y con una chispa más de seguridad (7-6 (2) y 6-4) que este madrileño de 19 años que sigue un camino meteórico hacia las estrellas.

 RSS de noticias de deportes

Noticias Similares