Una política de educación inclusiva no puede empezar de nuevo cada vez que cambia un gobierno ni depender de la voluntad excepcional de determinados equipos. Necesita una dirección compartida, recursos y tiempo para transformar la enseñanza, la organización de los centros y la respuesta que recibe cada estudiante.
Este reto no puede empezar de nuevo cada vez que cambia un Gobierno ni depender de la voluntad excepcional de determinados equipos directivos
Una política de educación inclusiva no puede empezar de nuevo cada vez que cambia un gobierno ni depender de la voluntad excepcional de determinados equipos. Necesita una dirección compartida, recursos y tiempo para transformar la enseñanza, la organización de los centros y la respuesta que recibe cada estudiante.
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