Un programa de entrevistas en la televisión francófona de Canadá recibe cada domingo a una cuidada lista de personalidades. Puede que su mayor virtud sea la mezcla justa de comicidad, preguntas con filo, debates acalorados, apertura al mundo y orgullo nacional. A lo largo de los años, este espacio se ha posicionado como uno de los mayores escaparates al momento de abordar todo un paquete de temas, especialmente en Quebec. El invitado puede salir bien o mal librado de la entrevista, pero lo más valioso lo dice el propio nombre de la emisión, Tout le monde en parle, cuya traducción en español es “Todo el mundo está hablando de eso”.
‘Tout le monde en parle’ se transmite desde hace 22 años en la cadena pública canadiense de lengua francesa. Este programa de entrevistas se ha consolidado como toda una institución en la vida cultural, política y social de Quebec
Un programa de entrevistas en la televisión francófona de Canadá recibe cada domingo a una cuidada lista de personalidades. Puede que su mayor virtud sea la mezcla justa de comicidad, preguntas con filo, debates acalorados, apertura al mundo y orgullo nacional. A lo largo de los años, este espacio se ha posicionado como uno de los mayores escaparates al momento de abordar todo un paquete de temas, especialmente en Quebec. El invitado puede salir bien o mal librado de la entrevista, pero lo más valioso lo dice el propio nombre de la emisión, Tout le monde en parle, cuya traducción en español es “Todo el mundo está hablando de eso”.
Se trata de la adaptación del programa francés del mismo nombre, creado y animado en el país europeo por Thierry Ardisson entre septiembre de 1998 y julio de 2006. El primer episodio de la versión canadiense se emitió en septiembre de 2004. Ya ha cumplido 22 años en emisión, siempre a través de Radio-Canadá, la cadena pública francófona del país norteamericano. Esta cita dominical se emite de ocho a 10 de la noche con público en el estudio. Hasta marzo de 2020, se grababa los jueves para pulirla más adelante en las salas de montaje. Sin embargo, a partir de dicha fecha comenzó a emitirse en vivo a raíz de las restricciones derivadas de la pandemia, aunque la frescura que ganó con esta decisión hizo que el formato continuara, además de que el rápido avance de la actualidad convertía a veces un buen tema el jueves en agua pasada el domingo.
Tout le monde en parle es una coproducción de Radio-Canadá y La Clique du Plateau, la compañía fundada por Guillaume Lésperance y Guy A. Lepage. Este último funge igualmente como animador. Si la emisión ha sido catalogada por algunos críticos como una especie de gran misa para los televidentes quebequenses, Lepage ocuparía el trono papal. “Los comentarios me parecen exagerados. El programa tiene su importancia, pero hay unos que lo veneran y otros que le encuentran todos los defectos posibles”, señala a EL PAÍS este montrealés de 65 años. Lo cierto es que pocas personas han cosechado tanto éxito en el mundo cultural y mediático de Quebec como él.
Dice que todo comenzó en un curso de comunicación oral en la universidad. Tenía apenas 18 años. “Había que hablar en público e hice reír a todo el mundo. El profesor me dijo que tenía talento”, explica. Después hizo una pasantía en la radio, donde comenzó un proyecto con varios amigos: el grupo Rock et Belles Oreilles, un clásico del humor quebequés.
En 1997, Guy A. Lepage creó la serie televisiva Un gars, une fille, que también coprotagonizó de forma ininterrumpida durante seis años. Actualmente, el equipo se encuentra produciendo una nueva entrega. Un gars, une fille ha sido una de las series con el mayor número de adaptaciones a nivel internacional en las últimas décadas. Hasta el momento ha llegado a más de 30 países. Turcos, alemanes, rusos, libaneses, italianos y suecos, entre otros, han reído con esta comedia enfocada en la relación cotidiana de una pareja. Por cierto, la adaptación española, para Telemadrid, se llamó Él y ella, mientras que la mexicana llevó por título Tal para cual.

Guy A. Lepage dice que no solo se inspiró en sus experiencias amorosas; también se basó en observar las dinámicas de otras parejas. “Por supuesto que me sorprendió el éxito de la serie, sobre todo a nivel internacional. Creí que estaba retratando a un sector específico de Montreal, pero esas cosas pasan igualmente en París, Madrid o Roma”, apunta Lepage.
El paso siguiente fue una llamada telefónica por parte de la dirección de programación de Radio-Canadá, que había comprado los derechos de Tout le monde en parle. Le propusieron sumarse al proyecto. “Al principio dije que no. Había ganado algunos premios y creí que mi vida en la televisión había terminado. Seis meses después, me volvieron a contactar y acepté. Pensé que esto iba a durar unos dos años, pero ya vamos a iniciar la temporada número 23”, afirma. Lepage ha escrito, protagonizado y producido otros proyectos televisivos y cinematográficos. Sin embargo, Tout le monde en parle ha representado para él una escalera a lo más alto.
El programa ha contado con la participación de figuras de renombre a escala mundial, como Taylor Swift, Nadia Comaneci, Roger Waters, Alejandro Jodorowsky, Hillary Clinton y Emmanuel Carrère. También han asistido personalidades canadienses del lado anglófono. Margaret Atwood, Shania Twain, Rufus Wainwright, Michael Ignatieff y David Suzuki son algunos ejemplos. Sin embargo, esta emisión televisiva se concentra especialmente en rostros de Quebec. Varios de ellos han logrado un reconocimiento que va más allá de la provincia. Tal es el caso de Céline Dion, Denis Villeneuve, Yannick Nézet-Séguin y Guy Delisle. Por cierto,el dúo de rock experimental Angine de Poitrine participó en el programa el pasado ocho de marzo.
No es un secreto que esta provincia posee características que la distinguen de las demás que integran la federación canadiense. La más importante radica en la lengua. Quebec cuenta con su propio star system; también con una serie de mecanismos e instituciones culturales de peso (ministerios, medios de comunicación, foros artísticos, subvenciones, entre otros). En este sentido, el programa de Guy A. Lepage cumple con un papel fundamental, ya que representa una de las mayores vitrinas al momento de lanzar un nuevo álbum, una película largamente esperada o una pulida antología de cuentos.
No obstante, el programa dista de ser un foro dedicado únicamente a las artes y los espectáculos. Hay política de todos los niveles. Varios de los primeros ministros canadienses, así como los líderes de la oposición en Ottawa, han participado en este espacio televisivo, lo mismo que la plana mayor del aparato gubernamental de Quebec y Montreal. También hay invitados para abordar otros temas que inquietan a la sociedad de estas latitudes. El problema del acceso a la vivienda, las desigualdades históricas de las comunidades indígenas, las hostilidades comerciales con Estados Unidos y el cambio climático son algunos de ellos.
Entre las miles de entrevistas que ha realizado en el programa, Guy A. Lepage recuerda dos en particular; ambas sin un gramo de humor. El cardiólogo Guy Turcotte fue condenado por haber asesinado a sus dos hijos en 2009, en uno de los casos criminales más estremecedores de las últimas décadas en Quebec. Lepage recibió en el foro a la madre de los niños. La segunda entrevista que le dejó una profunda huella fue con algunas personas amenazadas de expulsión de suelo canadiense por motivos injustificados. “Escuchamos lo que les estaba ocurriendo y, por fortuna, el Gobierno federal cambió de parecer días después”, apunta el animador.

Hace unos años, Ruby Irene Pratka analizó la emisión en Canadaland. “El programa de televisión más importante de Quebec no tiene equivalente en el Canadá anglófono”, llevaba por título la columna. Pratka escribió que Tout le monde en parle “es todo un acontecimiento cultural y puede suponer el éxito o el fracaso de un político”, mencionando igualmente que el impacto de cada episodio puede sentirse durante días en las redes sociales, en los temas de conversación en las cenas de los quebequeses y en los medios visuales e impresos que abordarán lo que sucedió “como si se tratara de un debate electoral”.
Efectivamente, el escaparate es mayúsculo. “Cada semana nos llaman agentes de artistas. También nos contactan políticos que quieren aprovechar el espacio para anunciar un nuevo proyecto de ley. Sin embargo, el equipo del programa decide la lista de invitados”, apunta Lepage. “Pasa igualmente que una personalidad no acepte nuestra invitación. Es su decisión. La gente tiene todo el derecho de quedarse en casa. No somos un tribunal. No podemos obligar a que participen. Ahora bien, si aceptan venir, saben que no pueden pedirnos evitar ciertos temas. Mantenemos nuestra independencia”, agrega.
La provincia de Quebec tiene poco más de nueve millones de habitantes. El índice de audiencia del programa ronda cada domingo el millón de telespectadores; una cifra considerable tomando en cuenta sus lustros de existencia. ¿Cuánto tiempo más seguirá al aire Tout le monde en parle? “No lo sabemos. Nosotros vemos las cosas año con año”, responde Lepage.
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